martes, 27 de mayo de 2008

La historia de Cecilia Solás(62). Una blogonovela cubana.

Julio 2002
Capitulo XVI

“El amor es muy importante en la pintura, cuando se
está pintando, enamorarse de un paisaje como de una
mujer garantiza el éxito.¨

Tiburcio Lorenzo

José Pablo se recostó a la baranda del balcón en su estudio. Le gustaba limpiar los pinceles y tomarse un trago, - preferiblemente del patio- un aguardiente “Santero” con unas gotas de limón. Excelente para relajar después de una ardua jornada. Bebida muy sana, le había dicho un mulato de voz grave, - venerable en sus años - en un bar de los convulsos y grises 70’s. Y hasta hoy.

Lo que él llama el gran fresco de su vida, ahí, delante y cogiendo forma. Un mural enorme de la visita de la Infanta Eulalia a La Habana a principios del año 1893, en plena pre-guerra y que fuera posteriormente documentado por la misma Infanta en un libro antológico, que no viene al caso mencionar. Un muralazo con toda la intencionalidad de un pintor que sabe lo que se trae entre manos. .

José Pablo es un artista emocional, de rasgo, de eso que hay quienes llama la impronta, o más en cubano, la mismísima suerte de ser como soy, ¡y que se jodan los que no me entiendan!

Porque José Pablo es un humanista sin dudas, de ahí que su frase preferida sea: "¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio " Albert Einstein. Tremenda combinación que habla que sus dos lóbulos frontales compiten entre sí. El, un demiurgo, un actor de la escena universal ha sentido siempre más que adoración por el científico judío, y por eso, en parte, se había decidido a pintar este mural, ya con vida propia.

Para cualquier admirador plano, de esos que miran un cuadro sin más afán que la plenitud o la planitud, hubiera avisorado o mal visto cuatro planos. Pero como de eso se trata, de tanta planicie pues vamos a dar rienda suelta al impulso de pintar, o mejor de hacer y de no decir, o de decir sin decir, sugiriendo, embarrando.

El gran fresco de “La visita de La infanta”, no es más que un pretexto; realmente José Pablo aspiraba a fabular sobre la siempre puta vida de La siempre fiel Isla y sus consecuencias, pero él era un pintor, un artista de la plástica, aunque hoy por hoy poca diferencia hay entre un texto y un lienzo, el se cuidaba, ¿y por qué? ¡ah! porque la vida con esa desmedida vocación de acordeón, no iba a aplastarlo, a comprimirlo, !Oye vida, si tienes vocación de fuelle, no la cojas conmigo!, ¡¡eh!!.

Miró al lienzo desde el balcón, un impresionante mural de 10 x 6 metros, donde todo cabía. Y trabajo que había costado armarlo.

La banda académica, en primer plano, anunciaba la llegada de una preciosa rubia: Doña Eulalia María Francisca Margarita Roberta Isabel Cristina De La Piedad De Asís De Paula Infanta De España al puerto de La Habana, vestida de blanco, azul y rojo por puro contraste con tanto oro y sangre de la bandera de todas las Españas. A su lado aunque a prudencial distancia don Anton Mari Lois Philippe Jean Florence Prince d’Orléans et de Borbón, su casquivano esposo y oportunista primo, y un poco más hacia atrás, su joven dama de compañía, vestida de verde y carmelita, al parecer zurda porque tanto el abanico copia de los de Chartrand y algunas flores descansaban en este lado, con un picaresco lunar algo abultado encima del labio hacia la izquierda; y flanqueando a la dama, un hombre con aspecto juvenil y jovial aunque ya maduro cargando libros y mamotretos y con un aire entre intelectual y bailador de tablaos. Por su porte un sevillano, sin dudas, con mezcla de árabe, de ahí el pelo rizado, labios carnosos y piel cetrina. Los gestos, ademanes y maneras de estos cuatro personajes estaban tan perfectamente delineados que más parecían retratos hechos por Juan del Rio en los comienzos del siglo XIX. Todos parecían dibujados con mano de ángel y siguiendo las más estrictas pautas del rigor académico.

Le seguía una segunda banda, mezcla de la llamada vanguardia con los llamados contemporáneos y consistía mayormente en el pueblo que jubiloso recibía a su infanta, en extraña, disonante y premonitoria visión se mezclaban campesinos, vagabundos, chismosas, actores, mironas, trabajadoras de fabricas, chinos culíes, floristas, meretrices, vendedores de frutas con canastas de mangos, piñas, guayabas. Y en medio de la muchedumbre, rutilante como mecías, enigmático y majestuoso un negro vestido de blanco, descalzo, con collares, y un sombrero también blanco cubriéndole la cabeza, con los ojos cerrados y las manos abiertas como recibiendo. ¿Un homenaje a Lam? … quien sabe…una travesura, eso si, un algo inexplicable que rompía con el conjunto al mejor estilo del distanciamiento brechtiano o mejor del Verfremdungseffekt para hablar con propiedad. Un aire del pop plano donde se podía oler la huella de Raúl Martinez con visos de Raunchberg y Warhol. Y un cierto misterio donde se podía casi que aspirar el perfume lingüístico de un Fidelio Ponce, del que es fiel admirador.

La tercera banda sin más: el paisaje del puerto y la entrada a la Bahía, majestuosa y límpida, - genial fabulación per se – cual telón espectacular. El Morro y la Cabaña claros y visibles y a la vez diluidos, donde se podía percibir las huellas de un Gil García y un Tiburcio Lorenzo. Y para tocar a otro santo de su devoción, por encima de los emblemáticos fortines, se alzaban unos mogotes pinareños, en tácito homenaje a Jorge Mañach.

Y la cuarta, ya en medio de un cielo azul limpísimo se sobreponían entre nubes cual basureros al mejor estilo de Tomás Sánchez, catedrales místicas de Gomez Peralta, balsas de maderas que remedaban a un Kcho proselitista y ambiguo y unos capitolios a mal traer que quien sabe que aberrante asociación anticipaban.

El conjunto monumental impresionaba y cada detalle estaba tan bien pensado y compuesto en el lienzo que más que un cuadro parecía una novela pincelada.

No obstante el día no había sido fácil, aunque había adelantado mucho y ya se podía decir que la obra estaba en su fase final. Tomó un papel en sus manos, se sentó en el sillón en el pequeño balcón y leyó nuevamente la carta previamente impresa de Sara. Esta Sara se le rebelaba de algún modo, ¿qué le pasa a esta mujer?, se preguntó en voz alta. ¿Qué quiere?. Pensaba en contestarle de manera definitiva para que se diera cuenta que no tenía opción. O eran o eran. Así de simple. No hay camino alterno.

Se dirigió nuevamente al entramado, buscó una de las partes donde se veía el mar azul al borde del gran muro, un pequeño lugarcito virgen, quizás salvaguardado así a propósito; se saco el rabo y le echó una buena meada al lienzo. Después suspiró aliviado. No hay nada mejor que orinarse en el Malecón de La Habana (continuará)

18 comentarios:

Westchester dijo...

Medeigna: el negro en medio de la muchedumbre me recuerda un Landaluze. Este post esta buenisimo, se trata del Pablito en todo su esplendor! La meada no se si es una burla o un acto de afirmacion, como el de los gatos marcando el territorio, o un gesto de suprema machangueria. Y no se de quien son los capitolios. Pobre Sara. O es o es. Y apuesto que la suerte esta echada, porque la tiene loca.

Yo soy Medea dijo...

Bueno, si, pero por pura asociacion, pero no, nada que ver con los negros de Landaluze, tan blancos ellos en sus ademanes y modos. Este es el negro que Pablito lleva dentro... me parece a mi... bueno, estoy hablando de mas.... me imagino. En cuanto a los capitolios... ni idea...tu sabes que los artistas padecen de extravaganzas inauditas.

La meada, a mi juicio es algo asi como un orgasmo en liquido, pero va y no se orino y fue otra cosa, que Pablito es capaz de bueno, ja!, anja!... jaja!

Y de Sara... que decirte?, ella es o es... pero Pablito aun no lo sabe... y posiblemente nunca lo sepa.

lola dijo...

Anda es que Pablito es un Andy Wharhol tropical, lo digo por lo de la meada.
Saludos!

Anónimo dijo...

Primi,
este es uno de los mejores capítulos de tu novela. Muy bien! Logras muy bien la progresión de la mirada del cuadro a José Pablo y viceversa, uno se siente como otro espectador del cuadro que dibujas tu: el cuadro de José Pablo con su pintura.
Quisiera preguntarte algo, ¿para quién pinta José Pablo este cuadro?
Good Job!
La Primi,
pd. got it!

Ivis dijo...

Eso del negro que Pablito lleva dentro es muy excitante, deberías explotarlo, me gusta esa idea.
Oye, chapeau! Este capítulo es majestuoso, ¡estás suelta y sin vacunar!
Me gusta cómo lo has trabajado, pero me surge una duda ¿ese cuadro existe o no?
No sé por qué pero en el fondo, sólo un poco, me gusta Jose Pablo. Quizás por esa tendencia que tenemos las mujeres a que nos gusten los tipos malos, cínicos, o por el secreto deseo de cambiarlos.
Un beso, Mede.

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

pablito clavo un clavito... y el prieto se le levanto.

parejanoverbal dijo...

Oye, pero ese pablito esta acabando, que osado, que vanguardista, que realmaravilloso tiene en su cuerpo que hasta su pene produce arte...y que fascinacion tan molesta con este personajillo.

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

"el mar azul al borde del gran muro"

desde ayer que pasE apurado, ando con esto en la cabeza, pues que sobre todo me recuerda, a la esperanza con desde el otro lado la gente mira al horizonte.

un abrazo, compadra.
t.

Aguaya Berlín dijo...

el otro día solo había leído la mitad... y vaya final que me había perdido! "Arte con olor", ya tú sabe!!

Yo soy Medea dijo...

gracias amigos por sus comentarios.
Para la primi, creo que todo artista es un egocentrico en virtud. No se para quien pinta Jose Pablo ese cuadro. Supongo que es un encargo, quizas.

Para Ivis, el cuadro existe en esta novela, si te refieres a la realidad, no creo que exista. Hay otros referentes, pero no en la pintura, es decir el tema de esa visita se ha tratado en la literatura y fue muy comentado por la prensa de la epoca(1893) y tratado ademas en un libro escrito por la Infanta.

Jose Pablo gusta porque es un seductor, toda su vida esta en funcion de llamar la atencion, fascinar ya sea con su arte o con lo que tenga a mano. A las mujeres en general nos gustan los hombres asi, no estoy clara del porque. Pero Pablito es un extremo, y ya sabes lo que eso significa. Mira lo que dice PNV " que fascinacion tan molesta". Pero lo peor no es eso, sino la incapacidad de ser autentico que generan las personas asi y que contagian a los que comparten su vida. Ese es a mi juicio el mayor danno de relacionarse con personas asi, hay que tener los pies en la tierra.

Anónimo dijo...

Creo que la "fascinación tan molesta" de que habla PNV es la misma fascinación que siente Sara. Estas molestias son, de una manera que ojalá pudiéramos evitar, las que nos recuerdan que estamos vivos.
Es que las molestias vienen a alterar nuestro orden, el que pensamos que nos da seguridad, el que tememos perder. Alas!, pero cuando las molestias y las fascinaciones son intensas vuelven a nosotros como olas.

Después de nuestra última conversación por teléfono me acordé de esta frase de tu querido Kundera que memoricé a causa de una de estas fascinaciones molestas cuando era adolescente:
"Si el amor ha de ser verdadero las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros a los hombros de San Francisco de Asís".
Temo que las casualidades, las molestias y la verdad del amor nos vayan a dejar esta novela inconclusa y sin epílogo.
La Primi

Yo soy Medea dijo...

O quizas con un final feliz!... la vida da tantas vueltas en menos de un segundo!

Anónimo dijo...

¿tu quieres decir compuesto a cuatro manos en La Ciudad del Mar?
(disculpa el atrevimiento)

Yo soy Medea dijo...

No hay atrevimiento, usted esta en su derecho... pero para serle honesta, no se. Y tampoco se quien pueda ser usted. No la reconozco. Para preguntas intimas y curiosas, escribame al email que aparece en mi profile, si es que tanto le interesa saber porque ademas tampoco entiendo la pregunta. Si la entendiera... seria un atrevimiento?

Lena...en algun lugar del mundo dijo...

Llego tarde pero mejor eso que nunca...Me ha encantado este capitulo... los detales del cuadro. Si, me ha gustado mucho!

Yo soy Medea dijo...

Gracia leny, ves... oye el encuentro blogero esta cogiendo forma... a ver cuando vienes por aca. Trae a los kids...

Lena...en algun lugar del mundo dijo...

Medea...si estamos organizando un viaje de familia a la Florida! con kids y todo!!!

Yo soy Medea dijo...

Pues mantenme al tanto... se los dire a los aseres .... tienes mi email?