sábado, 1 de septiembre de 2007

Revisitando el término "anónimo"

Gracias a mi amigo el cubano-barcelones Ernesto Hernández Busto y a su polémica aparición en el programa " A Mano Limpia ", me he detenido a pensar en el concepto de la palabra “anónimo”

Los anónimos concebidos como cartas o mensajes con contenido insultante, o insinuante (¡hay anónimos muy amorosos!) siempre han sido vistos y catalogados como sinónimo de cobardía, escritos por gente de baja calaña y oscuras intenciones.

Con la aparición de los blogs y su consustancial forma de comunicación y de expresión de ideas, a mi juicio el concepto cambia.

Hoy durante la presentación del libro del mencionado autor “Inventario de Saldos", en la librería Universal en Miami se hablaron de otros y este tema.

El blog, según Ernesto es un fenómeno de la comunicación que toca el concepto de lo que él llama “periodismo ciudadano”, y a diferencia del “periodismo clásico" ( por llamarlo de algún modo) contribuye a esparcir el conocimiento de temas y a la vez mediante la participación abierta y popular del universo de internautas, ésta es modulada, verificada, ampliada, en fin, purificada.

Desde este punto de vista un anónimo, es alguien que bien por premura, por vagancia o por simple timidez, no quiere acompañar una identificación precisa a un comentario emitido en un blog. El comentario puede ser racional, valido, elegante y veraz, pero el autor prefiere no darse a conocer. A veces son más las notas anónimas que las autenticadas las que modelan un post.

A mi juicio, es entonces casi un imperativo revisitar el concepto de anónimo y prefiero de ahora en adelante (y siempre que no hayan oscuras intenciones, insultos o epítetos lacerantes) considerar que un anónimo es alguien que tiene una opinión precisa sobre un tópico o un tema, pero que bien su humildad o su timidez no le permiten darse a conocer tal cual es.

Me parece que esta nueva acepción – blog mediante- levanta un poco el espíritu de todos aquellos que tienen algo que decir pero que prefieren hacerlo desde los impenetrables velos del anonimato.

8 comentarios:

NG la Banda dijo...

Yo diría vagancia y desidia. Para mi lo importante son las ideas y el único requisito es que siempre publiques con el mismo nombre. Después de todo ni siquiera sabemos quienes fueron Homero o Shakespeare en la vida real, pero las obras de estos colosos de la literatura mundial han quedado para la posteridad sin importar la identidad real de sus autores. Lo que no se vale es publicar un día como Pito Pérez y al día siguiente decir lo contrario o ofender a alguien como Pérez Pito.

General Electric dijo...

En el tiempo que llevo recorriendo la blogosfera me he percatado de un detalle: y es que los cubanos dejan muchos más anónimos que los blogonautas de México, Argentina o España (países de los cuales he visitado varias comunidades). Eso me intriga ¿por qué los cubanos parecen optar más por el anonimato siendo, por demás, una de las culturas más egocéntricas del continente?

Ivis dijo...

Debe ser la terrible circunstancia del agua por todas partes.

Medea dijo...

Frigi y amigos interesados en el tema... en mi modesta opinion lo que pasa es que los cubanos tenemos algunos traumas que nos hacen desconfiar de la espontaneidad y de la camisa quita ( con acento en la a) aunque seamos diafanos y desenvueltos; creo que el asunto anda como dice Ivis ( y bienvenida a mi blog) en la terrible circunstancia del agua por todas partes que nos obliga a nadar y a nadar .... y eso nos lleva a ese viejo refran que dice " nadar y guardar la ropa"... sera eso?

Medea dijo...

Para NG .... estabas perdido! me alegra que me hayas visitado... y pues si... quien quita que Shakespeare sea un anonimo usado por alguien....jajaja! dicen que Corin Tellado la famosa novelista rosa ... lo es....es cierto lo que vale en los blogs es ser serio en los planteamientos, honesto e identificable de alguna manera... no importa quien seas .... o si ni eres....

Al Godar dijo...

Todos somos anónimos.
Todos nos escondemos detrás de un nombre, ya sea nuestro nombre legal, nuestro diminutivo, nuestro nombrete (apodo), el nombre de blog o la palabra anonimo.
Y si alguien no tiene ningún pseudónimo (que lo dudo), entonces se esconde detrás de su verdadero nombre.
El verdadero yo está muy por dentro y no se ve desde afuera…
Creo que es simplemente miedo y si los cubanos tenemos mas miedo que los demás, está más que bien justificado.
O como diría alguien que yo conozco:
¿Si, miedo y que?

Medea dijo...

AlGodar... que casualidad! visitando tu blog vi que habias de cierta manera tocado este tema... gracias por tu opinion...es muy cierto lo que dices...

Luis Carlos dijo...

El tema del anonimato es super conflictivo. Puesto en una balanza, yo me inclino por la posición opuesta a la tuya. No por mucho, pero la cosa se inclina por no favorecer o premiar o incentivar el anonimato. No solo se presta a vilezas diversas, como tú adviertes, sino que consolida esa timidez que mencionas. De lo que se trata es más bien de convencer a la gente de que su opinión vale, una vez conseguido lo cual quizás ese escudo deje de ser necesario para cada cual. El problema es que el anonimato nos desindividualiza y además da carta blanca a la irresponsabilidad. "Perdonándolo" ayudo a los tímidos o apocados o inseguros o temerosos (el miedo de estos últimos, por cierto, se puede sentir en cualquier parte) o indeseosos de figurar en algún espacio por la razón que sea. Pero de paso legitimo la doble moral, la doblez en general. A mí, automáticamente me produce menos interés un texto anónimo que uno que no lo sea. No siempre me repugna, claro está, pero sí me da mala espina. Es cierto que hasta Neruda usó seudónimos (Los versos del capitán, no tenían autor conocido hasta que se supo que eran de él; al menos eso tengo entendido) y que muchos lo han hecho con propósitos enteramente loables. En fin, todo un tema, como te decía. Entiendo tus argumentos, no procede polemizar, creo yo. Pero (desde mi punto de vista, claro) tienen menos peso que los míos.