viernes, 15 de mayo de 2009

Un "Chamaco" para respetar. Abel González Melo en TEMS.


Llegue temprano al teatro, quería ver parte del último ensayo y ver como se daban los pespuntes finales al Chamaco que había llegado a Miami para recordarnos más de una cosa en esta vida. Y no me arrepiento, vi dos espectáculos en lugar de uno, y eso me sirvió para comprobar una vez más que cuando un director es un directorazo y el texto es algo más que un cúmulo de palabras graciosamente ensartadas la magia se instala a pesar de nerviosismos, tensiones de última hora y ansiedades comprensibles.
Ocho actores con un talento palpable, una escenografía mas imaginada que cierta y una música incidental con la voz apagada y potente de esa baladista de la década del 50, esa gran desconocida que se llamó Freddy fue todo el recurso al que echó mano el director para transportarnos en un santiamén a una esquina emblemática de una ciudad doblemente emblemática para todos los que estábamos ayer en TEMS.

Pero hablemos del texto y de ese tan necesario alimento – para el alma, entiéndase – que significa leer o ver una obra de teatro.

Que el mundo tiene aristas muy feas, peligrosas y demenciales, eso lo sabemos todos. Para los que se han acercado alguna vez a la iglesia y sus rituales saben que hemos venido a un valle de lágrimas a sufrir y a penar. “Chamaco”, sin embargo, a pesar de develarnos miserias y carencias de los humanos, no mueve al llanto, y mucho menos al quejido sórdido de los resignados.

Es fácil contar una historia de un muchacho asesinado en un parque, lo que no es fácil ni aun teniendo mil años – que no es el caso de Abel, el autor – es presentar este hecho como pretexto para pasearnos por un paisaje coherente y peliagudo de la sociedad. El hecho de haber colocado la escena en Cuba, es a mi juicio una incidental, pues los conflictos existenciales que esta obra plantea se encuentran en cualquier lugar donde el desasosiego y la falta de esperanza hacen costra y llagas. Es decir en cualquier rincón del planeta.

Todos los personajes de esta obra están marcados o bien por la falta de sentido o por una inocencia muy comprensible cuando de vidas reventadas se trata. ¿Quién se salva? Nadie y todos. Porque en este juego siniestro al que estamos convocados queramos o no, no hay casualidades. Y de eso también nos habla Abelito en esta pieza que a pesar de adentrarse en la tragedia, de ser casi una tragedia, nos permite llegar al final con algo de esperanza y aliento. Porque con ideas claras, no hace falta torturar a los oyentes , porque con tan solo veintipico de años Abel nos entrega una pieza que lo revela como un acuciante indagador del alma humana y sus poros abiertos, sudorosos, sin tregua; porque hay que tener mucho talento y coo…raje para poder caminar sobre aguas tempestuosas y no mojarse el filo de los pantalones – es un decir- ; porque sin dudas esta obra es solo una muestra de lo que este muchacho es capaz de visionar, y porque su talento y capacidad intelectual no está por ver, está ahí con una obra ya casi que consagrada a pesar de su juventud, no me canso de insistir en su juventud.

El “Chamaco” de Abelito, muere en el último acto, quizás no hay otra salida. Quizás a veces solo la muerte purifica la ignominia. Quizás el “Chamaco” aun y todo no era tan perverso, solo un poco. Solo un mucho de falta de sentido, de querer escapar no se sabe adónde, de desear otra vida no se sabe para qué, de sentir un acoso sin respiro. ¿Pero quién es la bestia? Con esa muerte y de alguna manera se violenta el mito, se revienta. “Chamaco “ es hombre muerto. De nada le valieron dones y seducciones. La vida siempre pasa la cuenta. Abelito cual maestro experimentado nos deja esa lección aprendida. Y como buen maestro también seguro que no engaña. ¿Para qué?

Imagen tomada de Burrón Azul en Facebook,

3 comentarios:

RI dijo...

Muy linda nota Medea. Me alegra que Alberto este haciendo de las suyas. Saludos

chiquitacubana dijo...

gracias Medea, un abrazo
dime cariño, por qué no te haces una bandera?

Yo soy Medea dijo...

Si, lo estoy pensando pero es que no tengo tiempo ahora. Pero la voy a hacer. Gracias gran chiquitica!