Te busco
Te busco,
desde el día en que el sol se separó
de la gran nebulosa
y girando en loco y acompasado
azar creo la vida;
desde el primer rayo, te busco, fiero amor, que me conmueve
por su obstinada terquedad a no ceder
ni un ápice de esa ilusión,
cocinada en hogueras de dudas y preguntas,
sólo respondidas al paso del tiempo,
igual que todo lo que gira, y cambia
en cada vuelta,
eterna ley de la física,
oración inmortal de la materia,
sólo desmentida y puesta en duda
por mi amor por ti,
buscado y encontrado a lo largo
de siglos de espera, duro batallar
pensando que no existía
que era imposible,
terrible vaticinio de los que dicen
ama la belleza de la paz,
olvida el estremecimiento,
renuncia a la guerra,
y heme aquí,
llorando por fin sobre el cadáver
insepulto del amor tranquilo.
sábado, 21 de marzo de 2009
viernes, 13 de febrero de 2009
Fina García Marruz en la Feria del Libro de La Habana
La lectura es como un sexto sentido.
Extracto del discurso pronunciado ayer por Fina García Marruz:
Decía el maestro Alfonso Reyes, con su habitual sonrisa y elegancia, "Prefiero repetirme a citarme". Hoy me permito disentir en algo de su sabio consejo, ya que repetir me parece más propio de la Academia que acudir a la cita: frescura de lo que se pensó por primera vez.
"¿Qué ha sido para mí la lectura?"
La lectura es como un sexto sentido. Si el hombre no hubiera inventado esos signos, se hubiera perdido la memoria cabal del pasado, su ciencia reciente, toda su poesía. La civilización retrocedería siglos. ¿Qué debemos a la lectura? El hombre no puede calcularlo. Desde que abre los ojos al mundo, el saber por ella proporcionado permite el desenvolvimiento feliz del parto. Nuestros puentes serían más frágiles, nuestros techos más embestidos por los vientos. Leer nos comunica con el mundo. La simple lectura matinal del periódico niega la soledad. Enseña que nuestros problemas no son solo los nuestros, que estamos ante un contexto mayor que nos modifica y afecta. Leer no es solo aprender a conocer, es sobre todo compartir.
Don Francisco de Quevedo, estando en la cárcel, "con pocos, pero doctos libros juntos" no se sentía ya aislado. "Vivo en conversación con los difuntos, y escucho con los ojos a los muertos". Si leer es "escuchar con los ojos" a los que no están presentes, es entonces escucharlos como vivos que nos hacen más vivos a nosotros. La costumbre de "los lectores de tabaquería" del siglo pasado, hizo de estos obreros los más cultos, los más aptos para recibir la prédica de libertad de Martí. Pero escuchar requiere silencio, campaña contra el ruido innecesario, para de veras oír este diálogo, entre presentes y ausentes: "los músicos, callados contrapuntos", de que hablara Don Francisco.
Es más fácil definir lo que representa la lectura en general, que lo que es para cada uno. Hay un pasaje muy triste del Quijote y es cuando el ama y la sobrina deciden —sin duda pensando que le hacían un bien— quemarle todos sus libros, pues los creían culpables de su locura. Cervantes nos dice: "el caballero palpaba las paredes, y "no decía palabra".
No ve los estantes vacíos, palpa, como un ciego, y enmudece. Porque lo que le habían quitado no era solo el mundo de la imaginación, sino todo lo que no podía verse con los ojos y que él necesitaba para SER.
Hay los lectores que leen para aprender algo y los que leen como aliento de la vida misma.
A San Agustín, después de recorrer todas las filosofías de su tiempo, alguien, —¿un enviado?— le dijo: "Toma, lee", y así fue que halló los Evangelios, lo que decidió el destino de su vida.
Acaso fue Darío el primero que advirtió, cuando se hacían Odas a la invención de la vacuna o a la invención de la imprenta, que "en el Principio fue la palabra", que era un signo "que lo comprendía todo por virtud demiúrgica, pero aquellos que la usan mal serán culpables si no saben manejar esos peligrosos y delicados medios". No de otro modo cuando se nos repite "no te digo cree, sino lee", quiere también decírsenos que no se crea en todo lo que se lee.
¿Qué es aprender a leer, si después no leemos? Se necesita no solo crear el hábito de la lectura, sino tiempo y condiciones para ejercerlo. Lo principal —considero— no está en enseñar que el niño, el joven, "deben" leer, hay que presentarle el libro como se presenta a un amigo o a una encantadora muchacha, que aviven en él constantes deseos de compañía. Si se logra que el niño, o el joven, no asocie la lectura a un penoso deber sino a un maravilloso descubrimiento, ya todo estará ganado. Leerá, por su propio gusto, toda la vida. Cuando Martí decía "Aprender a leer es aprender a andar", no se refería a dar el primer paso sino a seguirlos dando. Leer es seguir leyendo. Andar es seguir andando. La noble campaña de la lectura alcanzará su más preciado fin cuando no necesite ser una campaña. Sigue leyendo hasta que encuentres la fuente misma de tu necesidad de leer.
Solo me resta dedicar este día a la memoria de mi padre, que nos inculcó la pasión por la lectura. Y quiso que estuvieran en mi casa desde el Quijote ilustrado por Doré hasta un libro tan formador como Corazón, de Edmundo de Amicis, el primero que nos leyó nuestra madre, cuando aún no sabíamos leer. Pero sobre todo el poemario Canción de Juan Ramón Jiménez que nos regaló mi padre a mi hermana y a mí, en las Navidades del 36, que fue el vínculo común gracias al cual conocí a Cintio.
Extracto del discurso pronunciado ayer por Fina García Marruz:
Decía el maestro Alfonso Reyes, con su habitual sonrisa y elegancia, "Prefiero repetirme a citarme". Hoy me permito disentir en algo de su sabio consejo, ya que repetir me parece más propio de la Academia que acudir a la cita: frescura de lo que se pensó por primera vez.
"¿Qué ha sido para mí la lectura?"
La lectura es como un sexto sentido. Si el hombre no hubiera inventado esos signos, se hubiera perdido la memoria cabal del pasado, su ciencia reciente, toda su poesía. La civilización retrocedería siglos. ¿Qué debemos a la lectura? El hombre no puede calcularlo. Desde que abre los ojos al mundo, el saber por ella proporcionado permite el desenvolvimiento feliz del parto. Nuestros puentes serían más frágiles, nuestros techos más embestidos por los vientos. Leer nos comunica con el mundo. La simple lectura matinal del periódico niega la soledad. Enseña que nuestros problemas no son solo los nuestros, que estamos ante un contexto mayor que nos modifica y afecta. Leer no es solo aprender a conocer, es sobre todo compartir.
Don Francisco de Quevedo, estando en la cárcel, "con pocos, pero doctos libros juntos" no se sentía ya aislado. "Vivo en conversación con los difuntos, y escucho con los ojos a los muertos". Si leer es "escuchar con los ojos" a los que no están presentes, es entonces escucharlos como vivos que nos hacen más vivos a nosotros. La costumbre de "los lectores de tabaquería" del siglo pasado, hizo de estos obreros los más cultos, los más aptos para recibir la prédica de libertad de Martí. Pero escuchar requiere silencio, campaña contra el ruido innecesario, para de veras oír este diálogo, entre presentes y ausentes: "los músicos, callados contrapuntos", de que hablara Don Francisco.
Es más fácil definir lo que representa la lectura en general, que lo que es para cada uno. Hay un pasaje muy triste del Quijote y es cuando el ama y la sobrina deciden —sin duda pensando que le hacían un bien— quemarle todos sus libros, pues los creían culpables de su locura. Cervantes nos dice: "el caballero palpaba las paredes, y "no decía palabra".
No ve los estantes vacíos, palpa, como un ciego, y enmudece. Porque lo que le habían quitado no era solo el mundo de la imaginación, sino todo lo que no podía verse con los ojos y que él necesitaba para SER.
Hay los lectores que leen para aprender algo y los que leen como aliento de la vida misma.
A San Agustín, después de recorrer todas las filosofías de su tiempo, alguien, —¿un enviado?— le dijo: "Toma, lee", y así fue que halló los Evangelios, lo que decidió el destino de su vida.
Acaso fue Darío el primero que advirtió, cuando se hacían Odas a la invención de la vacuna o a la invención de la imprenta, que "en el Principio fue la palabra", que era un signo "que lo comprendía todo por virtud demiúrgica, pero aquellos que la usan mal serán culpables si no saben manejar esos peligrosos y delicados medios". No de otro modo cuando se nos repite "no te digo cree, sino lee", quiere también decírsenos que no se crea en todo lo que se lee.
¿Qué es aprender a leer, si después no leemos? Se necesita no solo crear el hábito de la lectura, sino tiempo y condiciones para ejercerlo. Lo principal —considero— no está en enseñar que el niño, el joven, "deben" leer, hay que presentarle el libro como se presenta a un amigo o a una encantadora muchacha, que aviven en él constantes deseos de compañía. Si se logra que el niño, o el joven, no asocie la lectura a un penoso deber sino a un maravilloso descubrimiento, ya todo estará ganado. Leerá, por su propio gusto, toda la vida. Cuando Martí decía "Aprender a leer es aprender a andar", no se refería a dar el primer paso sino a seguirlos dando. Leer es seguir leyendo. Andar es seguir andando. La noble campaña de la lectura alcanzará su más preciado fin cuando no necesite ser una campaña. Sigue leyendo hasta que encuentres la fuente misma de tu necesidad de leer.
Solo me resta dedicar este día a la memoria de mi padre, que nos inculcó la pasión por la lectura. Y quiso que estuvieran en mi casa desde el Quijote ilustrado por Doré hasta un libro tan formador como Corazón, de Edmundo de Amicis, el primero que nos leyó nuestra madre, cuando aún no sabíamos leer. Pero sobre todo el poemario Canción de Juan Ramón Jiménez que nos regaló mi padre a mi hermana y a mí, en las Navidades del 36, que fue el vínculo común gracias al cual conocí a Cintio.
martes, 10 de febrero de 2009
La historia de Cecilia Solás(73). Una blogonovela cubana.
Hasta que descubra una manera mejor, les dejo esta nueva onda... la novela contada por mi. Es cierto que el audio no está muy bueno, pero me gusta hacerlo. Es divertido. favor, por favor y disculpen la tautología, dejenme escuchar sus opiniones... el final no está bien cerrado... pero bueno, es la primera vez....
Para escucharla, pincha aqui .!Que la disfruten!
Ay! !ke felisida como me guta avlar epañor!!!!
... suéltame un baro que está muy caro
préstame un caña que no hay maraña
Tremenda jama botó la dama
Tremendo hielo me dio Consuelo
("Como me gusta hablar español", de Pedro Luis Ferrer. Pinchar en el título del post.. para oir la canción.
Para escucharla, pincha aqui .!Que la disfruten!
Ay! !ke felisida como me guta avlar epañor!!!!
... suéltame un baro que está muy caro
préstame un caña que no hay maraña
Tremenda jama botó la dama
Tremendo hielo me dio Consuelo
("Como me gusta hablar español", de Pedro Luis Ferrer. Pinchar en el título del post.. para oir la canción.
Etiquetas:
blogonovela contada
domingo, 1 de febrero de 2009
Enema ó La libertad de pensar.

La historia:
Antonio (Axiel Texidó) , Un joven cura de los años 1700’s en una minúscula aldea del “Viejo Mundo” enamorado de Dolores (Marcia Stadler) - la muchacha que atiende la comida y limpieza - escribe versos y obras de teatro para ser representadas dentro de 300 años – cuando el mundo sea distinto -se deja llevar por el desenfreno del amor y tanto es así que llega a los oídos de la curia – avisado por la infeliz muchacha que teme que su “padrecito” se haya vuelto loco con sus odas irreverentes al culo y a las curvas. Cuatro represores (Christian Ocón, Carlos Bueno, Ivette Kellems y Nirma Necuze) que encarnan la justicia divina se presentan en la casa de Antonio. Acorralado por estos representantes del “poder divino de Dios” es obligado a “confesar sus extravíos” y condenado a serle extirpada “la glándula de la libertad”. Los enviados devenidos represores, devenidos inquisidores, devenidos madrugadores monstruos de la razón se convierten en expertos cirujanos que trastean en el cerebro de Antonio hasta dejarlo mutilado en cuerpo y alma. Dolores lo convence de huir al “Nuevo Mundo” que se presenta cual Paraíso recobrado, pero ya es tarde….Antonio ya ha dejado de ser quien era para convertirse en un ser anodino, titubeante, sin ansias que pregunta letánico “¿qué es la libertad?”
La puesta:
Con un vestuario depurado hasta el último detalle que evoca los años 1700’s, el elenco se confabula para recrearnos la historia. Ademanes de época, rebuscados movimientos, gestos intencionados y toda una regalía de detalles sutiles van de la mano con una impecable dicción, movimientos escénicos amplios y bien equilibrados. La música creada para esta pieza ayuda a decir y dice. El escenario con lo imprescindible para recrear el ambiente y con solo los más necesarios utensilios y accesorios: una copa repujada, un crucifijo, la fuente donde se sirve la cena, la silla repujada, el mantel, el Cristo que (hecho en tiza) al fondo del escenario, impresiona. Lo exacto. En fin una composición visual que agradecen los sentidos.
El texto:
Casi una hora y 15 minutos de una obra donde la palabra es Rey al mejor estilo del “Arte nuevo de hacer comedias”, Ernesto no perdona ni un segundo para entregarnos mayormente en verso, acudiendo a ratos al humor negro, la juglaresca, la farsa y la comedia, un texto donde cada párrafo ha sido bien pensado, hilvanado, cincelado y puesto en el lugar con esmero de orfebre. Dos momentos de la obra donde más – a mi juicio - se disfruta del ingenio y la argucia creadora del autor están dados en el dúo de Dorcomia y Merdufo (AnniaMary Martinez y Leandro Peraza) con su prueba de amor precisa al culo y al ano, y en la secuencia dónde los “enviados de Dios” le trepanan el cráneo a Antonio para extirparle “la glándula de la libertad ( centro de todo mal)” . La “Danza de Los Falos” que es el punto final de este episodio es un derroche de buen gusto, y picaresca con un toque freudiano.
Una vez más:
Otra vez TEMS nos entrega un pedazo de historia en varios sentidos: historia bien contada e Historia con mayúsculas en cuanto a la contribución a un teatro hispano – sin nacionalidad definida – en Miami, y ¿por qué no?, en los Estados Unidos. Una vez más Ernesto nos presenta una oportunidad para “Think Outside the box” – como bien apunta en el Programa de Mano. “El poder le teme al pensamiento…”, asevera Ernesto y con razón. Ejemplos sobran, y no solo en los lejanos ya 1700’s. Otra vez más, Ernesto nos cuenta de su obsesión con el tema del poder – no al estilo de “Sangre” donde “la palabra es ley” (sic); sino en un poder más absorbente por sutil, e implacable por manipulador. Un poder que está contenido en todo dogma que persigue convertirse en fe. En la única “Fe”. En el único camino posible. Y es por estos ruedos que llegamos a la idea que subyace detrás de este texto. Y yo me pregunto – ¿es qué existen verdades inconmovibles que no necesitan respuestas?, ¿es el ejercicio de pensar el pensamiento la vía para siempre seguir buscando? La vida es una sola, las respuestas perecederas, las preguntas eternas. ¿Qué es la Libertad?, es una pregunta eterna, que nunca tendrá respuesta a no ser que comprendamos de una vez y por todas que en cuanto pensemos “fuera de la caja” no nos queda otro remedio que inmediatamente desde dentro de la nueva caja arremeter contra ella para poder seguir pensando “out of the box”. La libertad es entonces un romper esquemas una y otra vez e ir descubriendo verdades, quizás circunstanciales hasta que rompamos las cajas, todas – o sea – la vida.
Otro post en El Parque Trillo
Etiquetas:
Ernesto Garcia,
Teatro,
Teatro en Miami,
TEMS
viernes, 30 de enero de 2009
La historia de Cecilia Solás(72). Una blogonovela cubana.
Sara se quedó petrificada mirando la pantalla de la computadora, eran las tantas de la madrugada, único momento en el que podía disponer de cierta privacidad, Hernán tenía un sueño a prueba de bombas y ella podía morirse de noche que seguro él ni cuenta se daba. Aunque si se moría de día va y tampoco.
Leyó y releyó tantas veces el mensaje de Pablo que tal parecía que se lo iba a aprender de memoria, así estuvo mucho rato, tanto que tal parecía que habían pasado semanas y semanas de cuando ella le dijo que había decidido dar el viaje para ver que había de cierto en todo esto que se le había formado y que cual poderoso huracán amenazaba su estabilidad y su calma, ya de por si precaria. Y solo había pasado un día, apenas hacía tres dias le había enviado un mensaje que para ella era un lanzarse al abismo. Ir a La Ciudad del Mar, regresar, era un anhelo que la acompañaba desde el mismo instante en que nublada por el llanto casi sin ver y derrotada en lo mas profundo de sus entrañas tuvo que marcharse de su lugar. Y ahora esta posibilidad se le presentaba inmensa, serena y rodeada de una aureola de amor y dicha como jamás había imaginado.
Leyó el mensaje en voz alta tratando de interpretarlo lo mejor posible y esto fue lo que escuchó el silencio de la noche:
Mi Sara, mi Sara mía y más que mía, miísima. Claro que tienes que venir, que vas a venir, que estas aquí ya, pero ya. No te queda otro remedio, ni a mi tampoco, o nos estaremos arrepintiendo de no habernos atrevido hasta después de muertos.
Me dices que no somos libres, y en este aspecto mi querida Sara se impone una precisión. Yo soy libre, Magela y yo no estamos casados, vivimos juntos es cierto, pero es solo cuestión de tiempo. Ya todo está hablado y más rápido que un estornudo ya no viviremos juntos, solo quedan los hijos pero son aun pequeños y no pienso descuidarlos. Me tendrás todo el tiempo que estés aquí y más. Me tendrás para toda la vida. Este será el primer encuentro pero sé que no será el último, pues esa palabra está borrada de nuestro léxico. Espero que me entiendas.
Y en cuanto a ti, permíteme decirte algo. "Zorba El Griego" es una novela del griego Nikos Kazantzakis, que quiero que leas porque te va a aclarar muchas cosas que te hacen falta comprender lo más pronto posible. Quizás lo conozcas, pero de cualquier manera te advierto que es un más que extraordinario escritor que yo tengo en el cielo de los cielos, discípulo por cierto de Bergson, autor también de La Última Tentación De Cristo. Y cuando Zorba, el personaje,habla de la «full catastrophe», se refiere a la familia constituida como desgracia, como martirio, como responsabilidad mal entendida, y hasta como sacrificio que no da lugar si corta alas, si castra. Y convéncete Sara este es tu caso, y yo solo soy el Ángel que Dios ha puesto para llenar tu vida de gozo. Y claro que aún tenemos que vernos, aún falta la prueba principal, pero sé que la vamos a pasar.
No tengas miedo. Insisto, la unión a tiempo, siempre es una posibilidad, y tú no la quieres, y yo no la busco, pero está ahí como suculenta tentación, no cristiana, y eso no es que sea excitante, es que se trata de la bendición de algún dios que ha caído sobre nosotros. Tu vida es como esas viejas iglesias apuntaladas que requieren de un milagro para sobrevivir. Pues bien ya tienes el milagro. Yo soy tu milagro. Y no te estoy diciendo vieja, no me malinterpretes.
Sara tienes que venir. Ven por Dios. No se te está acabando el tiempo como dices, sino por el contrario tu tiempo comienza ahora. Te espero y te esperaré siempre.
Tuyo, José Pablo
Volvió a releerla, una y mil veces. Había algo, el tono, la transfiguración, un no sé qué, que no entendía. La carta era algo cabalística y se alejaba en cierta medida de sus expectativas.
Ladeó la cabeza y se recriminó a sí misma.
¡Ay Sara! !Hasta las cuantas, Sara!No le busques las cuatro patas al gato que puede que hasta le encuentres una quinta. ¿O el rabo del gato es una pata?, ¡ay!, loca, loca, loca…. Ya ni crees en la felicidad. Acaba de ir, no ves que como dice Pablito esto es una bendición que algún Dios nos ha dejado caer. (Continuará)
miércoles, 21 de enero de 2009
La noche. Un poema

La noche rebota
Revive la calma
La diosa dormida
furtivas miradas
No hay cielos ajenos
Ni flores, ni palmas
Tan solo la noche rebota en el alma
El hada despierta
Del sueño prohibido
Las nubes convidan
A un letargo ungido.
No hay prisas
Ni anhelos
La quietud es sabia
Tan solo la noche
Recostada al alba.
Coral Springs, 2009
domingo, 18 de enero de 2009
La Medea de Estorino. Otra visión.

OFICIO DE LA CRÍTICA
La Medea de Estorino
Osvaldo Cano
El regreso de Abelardo Estorino al terreno del mito se verificó con el estreno de Medea sueña Corinto. Con este texto el prominente dramaturgo y director se adentra en la psiquis y las motivaciones que inspiraron los actos de la heroína clásica, al tiempo que le imprime un matiz contemporáneo al relato. La primera actriz Adria Santana echa sobre sus hombros la responsabilidad de encarnar a Medea en un intenso monólogo que resulta la más reciente oferta de la Compañía Hubert de Blanck.
La historia de la hechicera bárbara que ha trascendido como la cruel asesina de sus hijos es retomada por Estorino a quien no le interesa centrarse en el filicidio. El personaje fabulado por el autor cubano se autodefine como una mujer del sur decidida a escapar del sitio al que pertenece, aun cuando para ello deba traicionar a los suyos. Deslumbrada por las riquezas del norte, manipulada por el hombre a quien ama, despreciada por sus iguales a causa de su traición y nunca aceptada por aquellos a quienes ayudó incondicionalmente debido a su estirpe extranjera, esta Medea resulta tanto una víctima como una criatura firmemente anclada en la realidad de hoy.
Entre los aspectos que distinguen al monólogo se cuenta el juego intertextual travieso e irónico que entabla el dramaturgo con Eurípides, Séneca, Anouill o Corneille. Otro elemento de interés lo constituye el diálogo que con estos autores sostiene el personaje quien se rebela en contra de su naturaleza ficcional, cuestiona a sus hacedores y enfatiza su interés por llevar una vida propia, ajena a lo pautado. Depurado empleo del idioma, fluidez, ritmo intenso, descripciones conmovedoras, son otros de los aciertos de Estorino a la hora de hilvanar un monólogo que tiene mucho que decirle al espectador de estos tiempos.
Como es habitual, el autor de Morir del cuento se encarga de llevar el texto a la escena. La puesta es sencilla y franca, sin artificios innecesarios, con una economía de medios aleccionadora. El interés del director se centra en poner en claro cuáles son las motivaciones más hondas de esta singular mujer. Razón por la que se concentra en el trabajo con una actriz de lujo a quien conoce de sobra, pues juntos han protagonizado varios de los buenos momentos de la escena cubana contemporánea.
Un ámbito escénico despojado en el cual sobresale un estrado, junto a algunos elementos trabajados con un deliberado aire de rusticidad nos ubican en un punto determinado de la geografía: el tercer mundo. Tanto el decorado como el vestuario de Eduardo Arrocha apelan a los colores severos, e incluso terrosos, en aras de ofrecernos una imagen raigal del cosmos en el que se verifican los acontecimientos. La música de Juan Piñera crea, a partir del ritmo de los tambores, una atmósfera entre actual y salvaje. A esto le adicionó el sonido del viento, impetuoso y feroz, cuya hostil e impalpable presencia gravita cual acechante amenaza. Carlos Repilado concibe un diseño de luces que sobresale por su proclividad a los climas cálidos e intensos que refuerzan el dramatismo del relato.
Adria Santana se desdobla en Medea con la facilidad que asiste a las grandes actrices. Su trabajo es depurado y de una vitalidad que no flaquea ni por un instante durante la poco más de una hora de representación. Momentos especialmente conmovedores como lo es la descripción de la muerte de la hija de Creonte le permiten conseguir verdaderas cimas dentro de una propuesta que se asienta precisamente en su talento. La intérprete –caracterizada con la peluca diseñada por Rudolf Ramírez– nos acerca la imagen de una Medea mestiza, concediéndole así otra dimensión al conflicto y aportando nuevas lecturas. La excelente faena desplegada con la voz, la respiración, la gestualidad, la máscara facial o las manos, junto a las chispeantes salidas que rompen sistemáticamente con lo serio a partir de lo cómico, devienen piedra de ángulo de su labor.
Estorino se apropia del mito con la libertad típica de los grandes autores. Como los clásicos se sirve de él para hurgar en los dilemas que acosan al presente. Medea sueña Corinto es una obra con vocación de actualidad y espíritu universal. Esos son dos de sus mejores méritos. Con este montaje Estorino da nuevamente muestras de ese vigor y longevidad creativa que ha signado su quehacer. Coherente y escrutador este espectáculo resultó un punto de mucho interés en nuestra cartelera teatral.
(Cortesía del autor). Publicado en http://www.tablasalarcos.cult.cu/tablas/oficiocritica.htm
sábado, 10 de enero de 2009
Juana Borrero, Hannah Arendt y Medea...(I)

A veces tengo la certeza de que he vivido otras vidas; de adolescente me creí firmemente que Juana Borrero la joven poetiza habanera era de algún modo mi inspiración, mi ideal romántico. Desde los 14 años el libro con sus cartas, poemas y facsímiles de su obra pictórica -, un ladrillón verde de 500 páginas - me acompañó en mi mesa de noche junto a otros libros o en el cabezal de mi cama muchos años después.
Juana siempre ha sido para mí, el misterio que me acompaña, más que Martí. Su prosa, quizás algo barroca, pero de ardoroso lirismo, y su amor místico por Julián del Casal primero, y por Carlos Pío Uhrbach después me conmovieron a través de su epistolario cargado de sentimientos nobles, ambiciosos, egoístas, avaros, es decir humanos. Su muerte temprana nos privó de un ser que pudo haber sentado cátedra en las artes cubanas. Aunque sin dudas ella es cátedra.
¿Cómo una muchacha de apenas dieciocho años, en los finales del siglo XIX, desde Puentes Grandes, - un ínfimo pueblucho de los campos habaneros, hoy absorbido al Municipio Plaza como un barrio sin más penas ni glorias – pudo reflejar un mundo tan rico, ilustrado y conocedor?, es una pregunta sin respuesta. Quizás es que exista eso que se conoce como “los predestinados”… aunque me cuesta trabajo hacerme a esta idea vana y presuntuosa.
Su impactante personalidad, junto con sus textos y su pintura de un expresionismo realista que llama la atención me han conmovido tanto, desde siempre, que para mi Juana Borrero es alguien que yo hubiera podido ser. Es alguien que yo hubiera querido ser.
Aquí el capitulo 20 de mi blogonovela que le dedique a ella hace algún tiempo. (Continuará)
Etiquetas:
Hannah Arendt,
Juana Borrero,
Medea
Suscribirse a:
Entradas (Atom)