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sábado, 10 de enero de 2009

Juana Borrero, Hannah Arendt y Medea...(I)



A veces tengo la certeza de que he vivido otras vidas; de adolescente me creí firmemente que Juana Borrero la joven poetiza habanera era de algún modo mi inspiración, mi ideal romántico. Desde los 14 años el libro con sus cartas, poemas y facsímiles de su obra pictórica -, un ladrillón verde de 500 páginas - me acompañó en mi mesa de noche junto a otros libros o en el cabezal de mi cama muchos años después.
Juana siempre ha sido para mí, el misterio que me acompaña, más que Martí. Su prosa, quizás algo barroca, pero de ardoroso lirismo, y su amor místico por Julián del Casal primero, y por Carlos Pío Uhrbach después me conmovieron a través de su epistolario cargado de sentimientos nobles, ambiciosos, egoístas, avaros, es decir humanos. Su muerte temprana nos privó de un ser que pudo haber sentado cátedra en las artes cubanas. Aunque sin dudas ella es cátedra.
¿Cómo una muchacha de apenas dieciocho años, en los finales del siglo XIX, desde Puentes Grandes, - un ínfimo pueblucho de los campos habaneros, hoy absorbido al Municipio Plaza como un barrio sin más penas ni glorias – pudo reflejar un mundo tan rico, ilustrado y conocedor?, es una pregunta sin respuesta. Quizás es que exista eso que se conoce como “los predestinados”… aunque me cuesta trabajo hacerme a esta idea vana y presuntuosa.
Su impactante personalidad, junto con sus textos y su pintura de un expresionismo realista que llama la atención me han conmovido tanto, desde siempre, que para mi Juana Borrero es alguien que yo hubiera podido ser. Es alguien que yo hubiera querido ser.
Aquí el capitulo 20 de mi blogonovela que le dedique a ella hace algún tiempo. (Continuará)

jueves, 18 de octubre de 2007

La historia de Cecilia Solás(20). Una blogonovela cubana.

Homenaje.
Marianao, 15 de abril de 1972.

Querido diario, te cuento. Ha llegado un libro a mis manos, un ladrillo verde claro, lleno de poesía y de belleza, creo que nunca me separaré de él, es un epistolario. ¡Que cartas tan bonitas y que muchacha más enamorada! Yo quiero ser como ella cuando crezca, poetiza y enamorada; si, y encontrarme un gran amor, que me escriba poesías a mi, y que me venga a ver y yo esperarlo sentada, no asomada al balcón porque aquí en mi casa no hay balcón, pero si mirando para la puerta con el rabillo del ojo, ¡ay! pero que no se me muera, eso no lo quiero, aunque después ella se volvió a enamorar, si, pero me parece que al primero lo quiso más, aunque para mi el segundo era más lindo. Si, para mi Julián era mas feo que Carlos, y Carlos también se murió. Pobrecita, ¡pero ella también!, ¡ay no!, yo no quiero morirme joven así como ella, pero si escribir tan lindo y decir todas esas cosas tan románticas, eso si me gustaría, si no me canso de leerla.

Claro hay cosas que no entiendo, ese puñal que Julián le regaló, ¿para que se lo habrá dado?, y después las fiebres que le daban a la pobrecilla! ¡Si hasta fantasmas veía!, por suerte ya con los adelantos médicos nadie se muere de fiebre, bueno, ella tampoco, lo de ella era peor, estaba tuberculosa, de ahi las fiebres, y nada que por descuido o por pobre, que su padre era médico y maestro, y más cosas. Y también escribía. Se llamaba Esteban. Y tenia hermanas. Era preciosa. ¡Y que ojos tan melancólicos!, se le veía en la mirada que iba a morir temprano, aunque el poema ese se escribió después bien que se lo podían haber dedicado a Juana, aunque ella prefería llamarse Ivonne. Yo también, Ivonne me gusta más que Juana y hasta que Sara.

Y mira que casualidad vivía cerca de aquí, en Puentes Grandes, seguro que era una casa preciosa, aun si cierro los ojos, la puedo imaginar bella, señorial y claro sin ese cartel gigante que anuncia “Fabrica de Fósforos”. Y el río, que seria mas río que arroyuelo turbio como es ahora, y los árboles bordeando los caminos y los puentes, que claro no eran tan grandes. He visto fotos mi diario, y te puedo decir que era un bello lugar, nada que ver con la mole de cemento, churre, virutas de papel y humo que es hoy.

Yo creo que el espíritu de ella me visita, porque mira que a mi esa casa siempre me ha llamado la atención, ¡ y que tengo que pasar por ahí todos los días para ir a la Secundaria!

Diario mío, como no puedes leer te voy a poner aquí algo de lo que Juana escribió para que veas lo que digo:

“¿Quieres sondear la noche de mi espíritu?
Allá en el fondo oscuro de mi alma
hay un lugar donde jamás penetra
la clara luz del sol de la esperanza.
¡Pero no me preguntes lo que duerme
bajo el sudario de la sombra muda ...
detente allí junto al abismo, y llora
como se llora al borde de las tumbas!”


Dime querido diario, ¿no sientes la fuerza de su poesía? … un poco lúgubre, quizás, ya se. Pero no por eso menos preciosa …. ¡pobrecilla! … ¿no crees que debió haber vivido muchos años? ……
(continuará)