… hay amores que nos quitan el sueño…
hay amores que nos roban la vida …
hay amores que nos matan de pena …
son amores que jamás se te olvidan …
y hay amores como el que yo te ofrezco
que es tan grande que no tiene medida,…
este amor que nació al conocerte para toda la vida…
Para oir la Canción .
mi Pablito,
quizás tenga que convencerme ante tanta obviedad y reconocer que no estoy sola, quizás sea tan cierto como que no eres virtual, y te confieso, así como mismo tú me ves – sentada frente a ti – que me siento feliz de tu mensaje anterior.
Me dices que me amas, y creo que exageras, ¿Cómo vas a amarme si no me has visto, si ni siquiera sabes de mi?, salvo por estos mensajes que ya al menos para mi son un ritual de sobrevivencia.
Pero me parece entenderte porque yo pienso que también te estoy amando. Tengo muchas ganas de verte, tantas como no imaginas. Y aunque no se si eso es amor, me parece que se parece. Pero ¡que boba soy! Si esto empezó hace mucho ya sentados en el portal de la escuela.
Mi vida no se desmorona, por el contrario, cada día estoy más convencida que se reconstruye, como si naciera de nuevo, y se que es por ti, lo sé. Me has dado vida a mi pobre existencia, me estas convirtiendo en otra persona.
Pero ten cuidado Pablito, soy muy frágil, estoy muy frágil, y mi corazón está lleno de zurcidos, es cierto que con hilos de mil colores que le dan un aire festivo, pero igual está roto, desgarrado y no quisiera que jugaras conmigo. No es que dude de tus sentimientos, pero es que esto es demasiado bueno para que sea cierto, o como dicen por acá ”this looks to good to be true”. Podemos ser amigos. No estás obligado a amarme y mucho menos a enamorarme. Piénsalo bien porque no creo que pueda resistir más tristezas y fracasos. De ti solo espero alegrías, como hasta ahora.
Pablito, eres para mi como un gran árbol, un árbol que me cobija y me da abrigo, tus mensajes me quitan esa sed de angustia con que he vivido tantos años, eres un árbol como sabor de agua.
Voy a ir a verte. No se cómo lo haré pero ya lo tengo decidido, solo me preocupa saber que no somos libres en el sentido formal y tradicional de la palabra. A mí se me está acabando el tiempo, me dijo el médico, y aunque no lo creo tampoco quisiera recriminarme una vez mas que no cumplí conmigo misma. Mi deseo más vivo, inmenso y ardiente que tengo en mi vida hoy por hoy es volverte a ver, ver si de verdad la vida nos está dando una oportunidad como me dijiste cuando hablamos ayer. Ojalá que sí.
Se que si te voy a amar, será para toda la vida, y por eso también tengo mucho miedo. No tenemos la vida por delante. No ya.
Esta carta me ha dejado muy agotada, no estoy acostumbrada a estas lides.
Tuya, y que Dios nos ampare,
Sara
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martes, 30 de septiembre de 2008
miércoles, 24 de septiembre de 2008
La historia de Cecilia Solás(67). Una blogonovela cubana.
... E cada verso meu será
Prá te dizer
Que eu sei que vou te amar
Por toda a minha vida...
Vinicius de Morais
Rio de Janeiro, Brazil
(1913 - 1980),
Sara de mis amores, lo que me dices es grave. Tan grave que me he ido a sentar al banco de parque que me conoce a meditar y a pensar en todo lo que me cuentas. No voy a referirme a los consejos de tus amigos Brenda y Guille, porque me parecen de una altísima irresponsabilidad por una parte y de otra porque no soy de los que opino que los problemas hay que tirarlos a broma o a risa. Cada cosa tiene su momento.
Es muy difícil hacer lo que voy a intentar, pero hagamos de la idea que estamos sentados uno frente a otro, y me estas contando casi enloquecida lo que te tiene a mal traer, al mismo andante que percibo en tu mensaje. Lo primero que haría seria abrazarte. Sentir unos brazos que te acompañan si de necesidad de compañía se trata.
Me dices que estás sola, y te digo que no es verdad, me tienes a mi, que no soy mucho, es cierto y que además soy virtual, pero existo, o como diría Descartes, cogito ergo sum o mejor en francés, en el original, "Je pense, donc je suis", o mejor aun lo que quiero decir es que pienso, luego soy, pero en este caso pienso en ti, luego soy y soy por ti y para ti, y esta es una adición mía que estoy seguro que Descartes comprendería, asi que por favor acéptamela sin tanta retorica.
Te digo lo que pienso mi amada Sara, cuando leía tu nota, sufrí, sufrí como solo sufren los que aman, hubiera querido estar a tu lado, y ten la seguridad que no te hubieras emborrachado, en primer lugar porque no se te hubiera ocurrido tomar sola, no hubiera habido pena que disolver en alcohol, y mucho menos deseos de morirse.
Sara, te adivino débil, escurridiza, endeble y eso me alarma. Tener conciencia de lo que es bueno o malo, es un principio socrático, aunque te confieso que dudo de su existencia, pero no de sus verdades. Creo que estas en un punto de inflexión en que debes meditar si quieres seguir viviendo asi “ vomitada y cagada” como me has contado. Y soy capaz de imaginarme cuanta crueldad y miseria pueden haber en esa imagen que me llega a través de tus palabras.
Sara, Sara mia, tienes que venir. Siento que tienes que venir, tenemos que vernos. Si yo pudiera ir, me tendrías hoy mismo allá, pero no depende de mi y no hay modo fácil de lograrlo.
No tienes otra opción Sara, convéncete, tu vida se desmorona, tu cuerpo parece que es fuerte, pero el alma se puede desvanecer y quedarse para siempre ajena. No quiero que eso te pase. Quiero enseñarte todo lo que tienes dentro de ti, y que ni siquiera sabes. Es una orden, ven, ¿Tú crees que te gobiernas?, ¿eh?, ¡Ah! Y como no te gobiernas, te prohíbo que tomes una gota de alcohol, así sea el mejor Chardonnay que haya en el mercado. ¿Me harás caso, aunque sea una vez?
Te beso mucho, te baño, te dejo secar al sol y de esa estampa de mi Sara abandonada y triste, tirada en un rincón no queda ya ni el recuerdo.
Tuyo, José Pablo
Prá te dizer
Que eu sei que vou te amar
Por toda a minha vida...
Vinicius de Morais
Rio de Janeiro, Brazil
(1913 - 1980),
Sara de mis amores, lo que me dices es grave. Tan grave que me he ido a sentar al banco de parque que me conoce a meditar y a pensar en todo lo que me cuentas. No voy a referirme a los consejos de tus amigos Brenda y Guille, porque me parecen de una altísima irresponsabilidad por una parte y de otra porque no soy de los que opino que los problemas hay que tirarlos a broma o a risa. Cada cosa tiene su momento.
Es muy difícil hacer lo que voy a intentar, pero hagamos de la idea que estamos sentados uno frente a otro, y me estas contando casi enloquecida lo que te tiene a mal traer, al mismo andante que percibo en tu mensaje. Lo primero que haría seria abrazarte. Sentir unos brazos que te acompañan si de necesidad de compañía se trata.
Me dices que estás sola, y te digo que no es verdad, me tienes a mi, que no soy mucho, es cierto y que además soy virtual, pero existo, o como diría Descartes, cogito ergo sum o mejor en francés, en el original, "Je pense, donc je suis", o mejor aun lo que quiero decir es que pienso, luego soy, pero en este caso pienso en ti, luego soy y soy por ti y para ti, y esta es una adición mía que estoy seguro que Descartes comprendería, asi que por favor acéptamela sin tanta retorica.
Te digo lo que pienso mi amada Sara, cuando leía tu nota, sufrí, sufrí como solo sufren los que aman, hubiera querido estar a tu lado, y ten la seguridad que no te hubieras emborrachado, en primer lugar porque no se te hubiera ocurrido tomar sola, no hubiera habido pena que disolver en alcohol, y mucho menos deseos de morirse.
Sara, te adivino débil, escurridiza, endeble y eso me alarma. Tener conciencia de lo que es bueno o malo, es un principio socrático, aunque te confieso que dudo de su existencia, pero no de sus verdades. Creo que estas en un punto de inflexión en que debes meditar si quieres seguir viviendo asi “ vomitada y cagada” como me has contado. Y soy capaz de imaginarme cuanta crueldad y miseria pueden haber en esa imagen que me llega a través de tus palabras.
Sara, Sara mia, tienes que venir. Siento que tienes que venir, tenemos que vernos. Si yo pudiera ir, me tendrías hoy mismo allá, pero no depende de mi y no hay modo fácil de lograrlo.
No tienes otra opción Sara, convéncete, tu vida se desmorona, tu cuerpo parece que es fuerte, pero el alma se puede desvanecer y quedarse para siempre ajena. No quiero que eso te pase. Quiero enseñarte todo lo que tienes dentro de ti, y que ni siquiera sabes. Es una orden, ven, ¿Tú crees que te gobiernas?, ¿eh?, ¡Ah! Y como no te gobiernas, te prohíbo que tomes una gota de alcohol, así sea el mejor Chardonnay que haya en el mercado. ¿Me harás caso, aunque sea una vez?
Te beso mucho, te baño, te dejo secar al sol y de esa estampa de mi Sara abandonada y triste, tirada en un rincón no queda ya ni el recuerdo.
Tuyo, José Pablo
martes, 26 de agosto de 2008
La historia de Cecilia Solás(66). Una blogonovela cubana.
Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
“Al triste”, poema de Jorge Luis Borges
(1899 - 1986)
¡Eh! ¿Pero qué hacen ustedes aquí?. Era Sara que con expresión asombrada le daba la bienvenida a sus amigos de siempre, Guille y Brenda.
- Ustedes nunca vienen, ¿qué los trae por acá?
- Nada, pasamos a saludar, ¿o es qué te has aplatanado tanto que hay que avisarte con anticipación?
- Pues claro, que no. Ustedes son más que bienvenidos. Se quedan a comer, ¿verdad?
- ¿Y Hernán?
- Si supieras que no se. Salió temprano para el trabajo parece. No lo veo desde ayer.
- Y tú como andas, bueno, cuéntanos chica, ¿cómo te lleva la vida
- ¿Y tu amigo el exhibicionista porno del rabo encendio?, ¿te sigues escribiendo con él?.. si supieras como me acuerdo de ese tipo...
.
- Si te refieres a Pablito el pintor, pues si, seguimos comunicados, nos escribimos muy a menudo por no decirte que todos los días ……
- ¿Y no tienes ninguna fotico nueva por ahí para hacerme la boca agua?
- Oye Guille no empieces con tus paterias, que por aquí no hay charco. Nunca más me ha mandado fotos como las de aquella vez, y si supieras que Pablo es un hombre muy serio y formal, aquello fue un chiste infeliz que no quiero ni mencionar. Pablo es un hombre respetabilísimo… cualquiera tiene una pifia, ¿ o no?
- ¡Si, si!, well, well como decía John Lennon… ¿serio?, ¿eso?... ¡ay Dios! Baja y mátala… por boba. Sara la boba y el pintor casto… ¡que risa me da!
- Sara, ¿qué es eso que tienes en el brazo?
- ¿Qué?
- Ese morado… deja ver, ven acá….
- Me caí…
- ¿Cómo así?
- Si, me fui de copas y me caí.
- ¿Te fuiste de copas?, ¿tú sola? ¿y nadie te ayudó?, se ve feo el brazo…
- ¿Quién me va a ayudar?
- Pues tu marido… ¿quien más?, ¿o tú no te acuerdas aquello que dijo el cura el dia de la boda “de en las buenas y en las malas”?
- !Uyyy! Sari, pero que feo tienes ese brazo. ¿Fuiste al médico?... Guille si, está feo, feo…feísimo…
- No.. ya se me pasará…. No es nada…
- No es nada, ha sido el viento, - asi dijo un poeta -… me enjugaré una lágrima y jamás lo sabrás… Oye …tú no te cuidas… ¿qué te dijo Hernán cuando te vio el brazo?
- Nada, no dijo nada. Además se puso furioso, no creo que me haya visto el brazo.
- ¿Pero te vio?
- Si, pero yo estaba borracha imagínate, tú sabes cómo es él, desde ayer no me habla. Me vio borracha y se fue, me dijo que no resistía verme así, y yo lo comprendo porque…
- Que tu comprendes… ¿ qué?....
- Oye Brenda, oye lo que dice Sara. Mira Sara tienes el brazo ese con un morado muy feo, es un hematoma tremendo, y dale gracias a Dios que fue en el brazo, ¿y Hernán no se conmovió viéndote asi…?
- Hernán no resiste que yo tome, y cuando llegó estaba pasada… imagínate, tampoco es una fiesta…
- Pero que hizo… ¿qué hizo él cuando te vio?
- Oye Brenda, estás lela, ¿no entendiste?, mira mi'jita ya Sari lo dijo… se fue, se marchó, hizo mutis por el foro , asi ¡plufff!, como el viento….y dejó a nuestra amiga abandonada en las tinieblas del alcohol. Sola, fane y descangallada como dice el tango. Oye Sari la próxima vez avísanos y formamos una aquí… que cuando llegue Hernán se muere.
- Ay Guille, no juegues….mira que yo, que yo…
- Pero Sara, que es eso, ¿lloras?, ¿estás llorando?, pero si estaba jugando… Brenda, mira para nuestra amiga, ven, Sari déjame abrazarte… di algo, Brenda, di algo que estás muy callada y mira a la Sarita como se me ha puesto, a ver divina mía, ven aca…
- ¿Que diga algo? …, si no tengo palabras para decir lo que pienso. Pero lo voy a decir.
- Sara, te voy a decir lo único que me viene a la mente., Tu marido es un maricón, un pusilánime. Te vio así y se fue. Y tú casi que lo justificas. ¡Es tu vida Sara!, ¡tu vida!. No le importó tu vida, estabas mal y se fue, ¿por qué se fue?, ¿eh?. Mira chica eso no lo hace un hombre. Ni que fueras un perro. Si hasta los perros tiene derecho... Me da pena decírtelo, pero piensa Sara, para qué tú quieres un tipo así, ¿es que tienes que ser perfecta?, mira yo he tenido 5 maridos y ninguno, ni el peor de todos me trató así. Nunca me abandonaron cuando los necesité. De alguien asi solo hay que esperar lo peor.
- Ay Brenda, cállate vieja, que mira que se está poniendo peor. Ya. No era eso lo que yo quería que le dijeras.
- A ver, mi Sari, mi linda, ya, no te pongas así, ven déjame enjugarte esas lagrimitas. No le hagas caso a Brenda que tú sabes que ella es muy emotiva.
- No Guille, si creo que tiene razón… ayer me sentí tan mal cuando se fue y me dejó, vomitada, cagada, sin poderme levantar… ¿pero qué puedo hacer?
- Ay no, Sari, no me des cuerda… ¿quieres que te diga lo que tienes que hacer?, después no me digas…(continuará)
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
“Al triste”, poema de Jorge Luis Borges
(1899 - 1986)
¡Eh! ¿Pero qué hacen ustedes aquí?. Era Sara que con expresión asombrada le daba la bienvenida a sus amigos de siempre, Guille y Brenda.
- Ustedes nunca vienen, ¿qué los trae por acá?
- Nada, pasamos a saludar, ¿o es qué te has aplatanado tanto que hay que avisarte con anticipación?
- Pues claro, que no. Ustedes son más que bienvenidos. Se quedan a comer, ¿verdad?
- ¿Y Hernán?
- Si supieras que no se. Salió temprano para el trabajo parece. No lo veo desde ayer.
- Y tú como andas, bueno, cuéntanos chica, ¿cómo te lleva la vida
- ¿Y tu amigo el exhibicionista porno del rabo encendio?, ¿te sigues escribiendo con él?.. si supieras como me acuerdo de ese tipo...
.
- Si te refieres a Pablito el pintor, pues si, seguimos comunicados, nos escribimos muy a menudo por no decirte que todos los días ……
- ¿Y no tienes ninguna fotico nueva por ahí para hacerme la boca agua?
- Oye Guille no empieces con tus paterias, que por aquí no hay charco. Nunca más me ha mandado fotos como las de aquella vez, y si supieras que Pablo es un hombre muy serio y formal, aquello fue un chiste infeliz que no quiero ni mencionar. Pablo es un hombre respetabilísimo… cualquiera tiene una pifia, ¿ o no?
- ¡Si, si!, well, well como decía John Lennon… ¿serio?, ¿eso?... ¡ay Dios! Baja y mátala… por boba. Sara la boba y el pintor casto… ¡que risa me da!
- Sara, ¿qué es eso que tienes en el brazo?
- ¿Qué?
- Ese morado… deja ver, ven acá….
- Me caí…
- ¿Cómo así?
- Si, me fui de copas y me caí.
- ¿Te fuiste de copas?, ¿tú sola? ¿y nadie te ayudó?, se ve feo el brazo…
- ¿Quién me va a ayudar?
- Pues tu marido… ¿quien más?, ¿o tú no te acuerdas aquello que dijo el cura el dia de la boda “de en las buenas y en las malas”?
- !Uyyy! Sari, pero que feo tienes ese brazo. ¿Fuiste al médico?... Guille si, está feo, feo…feísimo…
- No.. ya se me pasará…. No es nada…
- No es nada, ha sido el viento, - asi dijo un poeta -… me enjugaré una lágrima y jamás lo sabrás… Oye …tú no te cuidas… ¿qué te dijo Hernán cuando te vio el brazo?
- Nada, no dijo nada. Además se puso furioso, no creo que me haya visto el brazo.
- ¿Pero te vio?
- Si, pero yo estaba borracha imagínate, tú sabes cómo es él, desde ayer no me habla. Me vio borracha y se fue, me dijo que no resistía verme así, y yo lo comprendo porque…
- Que tu comprendes… ¿ qué?....
- Oye Brenda, oye lo que dice Sara. Mira Sara tienes el brazo ese con un morado muy feo, es un hematoma tremendo, y dale gracias a Dios que fue en el brazo, ¿y Hernán no se conmovió viéndote asi…?
- Hernán no resiste que yo tome, y cuando llegó estaba pasada… imagínate, tampoco es una fiesta…
- Pero que hizo… ¿qué hizo él cuando te vio?
- Oye Brenda, estás lela, ¿no entendiste?, mira mi'jita ya Sari lo dijo… se fue, se marchó, hizo mutis por el foro , asi ¡plufff!, como el viento….y dejó a nuestra amiga abandonada en las tinieblas del alcohol. Sola, fane y descangallada como dice el tango. Oye Sari la próxima vez avísanos y formamos una aquí… que cuando llegue Hernán se muere.
- Ay Guille, no juegues….mira que yo, que yo…
- Pero Sara, que es eso, ¿lloras?, ¿estás llorando?, pero si estaba jugando… Brenda, mira para nuestra amiga, ven, Sari déjame abrazarte… di algo, Brenda, di algo que estás muy callada y mira a la Sarita como se me ha puesto, a ver divina mía, ven aca…
- ¿Que diga algo? …, si no tengo palabras para decir lo que pienso. Pero lo voy a decir.
- Sara, te voy a decir lo único que me viene a la mente., Tu marido es un maricón, un pusilánime. Te vio así y se fue. Y tú casi que lo justificas. ¡Es tu vida Sara!, ¡tu vida!. No le importó tu vida, estabas mal y se fue, ¿por qué se fue?, ¿eh?. Mira chica eso no lo hace un hombre. Ni que fueras un perro. Si hasta los perros tiene derecho... Me da pena decírtelo, pero piensa Sara, para qué tú quieres un tipo así, ¿es que tienes que ser perfecta?, mira yo he tenido 5 maridos y ninguno, ni el peor de todos me trató así. Nunca me abandonaron cuando los necesité. De alguien asi solo hay que esperar lo peor.
- Ay Brenda, cállate vieja, que mira que se está poniendo peor. Ya. No era eso lo que yo quería que le dijeras.
- A ver, mi Sari, mi linda, ya, no te pongas así, ven déjame enjugarte esas lagrimitas. No le hagas caso a Brenda que tú sabes que ella es muy emotiva.
- No Guille, si creo que tiene razón… ayer me sentí tan mal cuando se fue y me dejó, vomitada, cagada, sin poderme levantar… ¿pero qué puedo hacer?
- Ay no, Sari, no me des cuerda… ¿quieres que te diga lo que tienes que hacer?, después no me digas…(continuará)
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jueves, 31 de julio de 2008
La historia de Cecilia Solás(64). Una blogonovela cubana.
"Sueño con serpientes,
con serpientes de mar,
con cierto mar, ay,
de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.
Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión."
Silvio Rodriguez
“Sueño con serpientes”
Del álbum “Días y flores”, 1975
Sara se despertó sobresaltada. Hernán la tenia agarrada por los hombros y con los ojos desorbitados y una expresión alucinante en el rostro le gritaba” la toalla… la toalla”. Nada parecía tener sentido. Sara no atinaba a comprender al punto que se dijo a si misma, ¡ay Sara otra vez estás teniendo una pesadilla!, pero la ilusión le duró poco. Hernán la tiro de la cama al piso a la vez que con sordos gemidos le decía jadeante… quítame la toalla del cuello… ¡me estoy ahogando…!!!
¿Era mucho o poco lo que Sara presentía?, ¿se puede sentir tan vivazmente en un sueño?... es duro, muy duro sentir que alguien le pide a una que lo salve, que haga algo o se muere. ¿Se moría Hernán ciertamente?.... Sara no sabía… un sopor denso invadía la habitación… sentía la respiración tosca, desacompasada, casi regurgitante de Hernán… Sara ¡despierta! … Hernán se asfixia… se muere… Sara solo tú puedes salvarlo … ¿No ves chica que se ahoga?.. ¿Quién habla?, ¿quién me habla? preguntaba una Sara vencida, cansada, asfixiada también, no por una toalla….!noooo……! Por una vida que no le dejaba rastro ni para volver sobre si misma.
Sara era un cadáver ya, así que la agonía de Hernán era para ella solamente una puerta que había que cruzar. Sintió risas… no estaba sola en la habitación pues. ¿Burlas?..Un humo denso, una neblina que le irritaba los ojos, la dejaba apenas ver sombras nada más. Si, indudablemente no estaba sola.....
Se levantó de un salto y atinó a quitarle a Hernán la toalla del cuello… pero espera… no era una toalla… algo con vida se prendía al cuello de Hernán, advirtió unos ojos cual ojales rasgados y vidriosos que la miraban anticipando un olor a muerte, a muerte u olvido. No era un olor nuevo para ella. Su vida llena de olores rancios, aristocráticos y pérfidos, donde un perfume de sonoro nombre francés se almizclaba con una fosa desbordada y con un búcaro de rosas mustiándose. No era el olor, era la mirada de ese par de ojos que envueltos en la felpa le recordaban que algo raro, maligno, malvado estaba sucediendo.
Hernán le imploraba que lo salvara casi ya sin voz… Sara se tiró a su cuello, desgarró con sus dientes y sus manos la toalla maldita… la hizo trizas, la deshiló… solo hilos entre sus manos...pero los ojos… ¿donde están los ojos de la serpiente…?
con serpientes de mar,
con cierto mar, ay,
de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.
Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión."
Silvio Rodriguez
“Sueño con serpientes”
Del álbum “Días y flores”, 1975
Sara se despertó sobresaltada. Hernán la tenia agarrada por los hombros y con los ojos desorbitados y una expresión alucinante en el rostro le gritaba” la toalla… la toalla”. Nada parecía tener sentido. Sara no atinaba a comprender al punto que se dijo a si misma, ¡ay Sara otra vez estás teniendo una pesadilla!, pero la ilusión le duró poco. Hernán la tiro de la cama al piso a la vez que con sordos gemidos le decía jadeante… quítame la toalla del cuello… ¡me estoy ahogando…!!!
¿Era mucho o poco lo que Sara presentía?, ¿se puede sentir tan vivazmente en un sueño?... es duro, muy duro sentir que alguien le pide a una que lo salve, que haga algo o se muere. ¿Se moría Hernán ciertamente?.... Sara no sabía… un sopor denso invadía la habitación… sentía la respiración tosca, desacompasada, casi regurgitante de Hernán… Sara ¡despierta! … Hernán se asfixia… se muere… Sara solo tú puedes salvarlo … ¿No ves chica que se ahoga?.. ¿Quién habla?, ¿quién me habla? preguntaba una Sara vencida, cansada, asfixiada también, no por una toalla….!noooo……! Por una vida que no le dejaba rastro ni para volver sobre si misma.
Sara era un cadáver ya, así que la agonía de Hernán era para ella solamente una puerta que había que cruzar. Sintió risas… no estaba sola en la habitación pues. ¿Burlas?..Un humo denso, una neblina que le irritaba los ojos, la dejaba apenas ver sombras nada más. Si, indudablemente no estaba sola.....
Se levantó de un salto y atinó a quitarle a Hernán la toalla del cuello… pero espera… no era una toalla… algo con vida se prendía al cuello de Hernán, advirtió unos ojos cual ojales rasgados y vidriosos que la miraban anticipando un olor a muerte, a muerte u olvido. No era un olor nuevo para ella. Su vida llena de olores rancios, aristocráticos y pérfidos, donde un perfume de sonoro nombre francés se almizclaba con una fosa desbordada y con un búcaro de rosas mustiándose. No era el olor, era la mirada de ese par de ojos que envueltos en la felpa le recordaban que algo raro, maligno, malvado estaba sucediendo.
Hernán le imploraba que lo salvara casi ya sin voz… Sara se tiró a su cuello, desgarró con sus dientes y sus manos la toalla maldita… la hizo trizas, la deshiló… solo hilos entre sus manos...pero los ojos… ¿donde están los ojos de la serpiente…?
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sábado, 7 de junio de 2008
La historia de Cecilia Solás(63). Una blogonovela cubana
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
Juan Gelman, poeta argentino
Premio Cervantes de Poesia 2007
de "El juego en que andamos"
José Pablo se sirvió un buen trago , ¿Cómo responderle a Sara?, ¿Me dejo llevar por mis sentimientos o por mis emociones?, ¿o dejo que la razón me dicte lo que escriba?. ¿La razón o la sinrazón?. Dejó los dedos fluir libremente sobre el teclado, cuando terminó lo leyó nuevamente, convino con él mismo en que le estaba subiendo la parada a Sara, pero no tenia de otra. Por lo visto Sara era un poco "guanajita", y a las "guanajitas" hay que sacudirlas duro pues sino no reaccionan. Releyó nuevamente en alta voz y esto fue lo que se escuchó en el silencio ya casi de la madrugada:
mi querida coneja de mi corazón de conejo,
que no juega, que ya no es un niño, que está dentro del pecho, del mismo pecho que estalla de emoción cada vez que recibe un mensaje tuyo. Sara, mi Sara, si, porque eres mía, desde hace tantísimo, ¿cómo vas a llamarme mentiroso?, ¿crees que me sobra el tiempo para entretenerme contigo?, ¿de veras me crees irresponsable?, ¡oh Sara! Mi Sara de mi amor, eres injusta, pero se que puedo convencerte que me entiendas y tendré toda la paciencia del mundo y más para que me conozcas tal como soy.
Quiero decir, nosotros compartimos algo muy esencial, ¿o no te das cuenta?, y sería una idiotez arruinarlo por un malentendido, Sara, ¿no ves que estamos fundando algo?, ¿crees de veras que soy un tonto que necesita escribirse con una mujer que no ve desde niño?
Olvida todas esas dudas y todo ese pesimismo de que si nunca regresaras a La Ciudad del Mar… ¿Quién dice?, ¿Quién te lo impide?, si quieres venir pues ven, corre, vuela, y si no ya yo buscaré la manera de vernos, de ir hasta allá. Quiero que pienses sobre lo que ves en nosotros buscando la respuesta en tu pecho, ya que milagros, premoniciones y reflejos anticipados de la realidad son tu fuerte, y jamás pensaría que fuera invento de tu cabeza, en todo caso de tu corazón, y a eso no se pudiera llamar invento.
Eres pícara, siempre lo has sido. Cómo me vas a responder con otra pregunta, cómo vas a regresar la pelota a mi media cancha. Tramposa de mi encanto. Pero te prometí responder a todas tus interrogantes y lo voy a cumplir. Prepárate.
Ante todo, yo no te he puesto así, de sopetón, "¿te gusto?", "¿me quieres?", "¿me estás amando aunque sea un tin?", no. Recuerda, leíste que los arianos tenemos su trono en la cabeza, y me preguntaste tú, picara 24 horas 7 días a la semana, ¿a cuál de las dos cabezas se refería la frase?, y yo te dije que ambas cabezas tienen bocas, gustan besar y ser besadas, sienten impulsos análogos de penetrar, cada una con sus armas. Y me aventuré a decirte que mis dos cabezas, la que tiene seso y la que no lo tiene, te gustarán, si ya no te gustan, y solo entonces vino la pregunta "¿te gusto algo?" Es, como tú dices, subir la parada. O dicho de otra forma, hacer el inverso de lo que tú haces, que es escurrirte. ¿Por qué digo esto?
Tengo sospechas, sospechas que crecen y se desbordan.
La culpa de mis sospechas, en buena medida, es por tu silencio reciente y sostenido sobre "el peso que te quito de encima" cuando hablé de amar para toda la vida más de una vez en la misma vida. En este asunto, la pelota jamás ha salido de tu media chancha.
Alguna vez, si mal no recuerdo, y hablando de mi último cuadro que estoy terminando, te dije que sí, que esa obra me gusta, y te dije que lo que me gusta me hace bien, me complace de un modo físico. Tú me gustas, tú me haces bien, lo percibo no solo en el pecho, en esa residencia del alma, lo percibo en la piel, en la agradable tensión de mis músculos, y si te pienso más, los güebos de Tu Gentil Caballero se encogen, el rabo le comienza a engordar. Porque por un efecto misterioso, lo primero que me ocurre por allá abajo, no es que el tipo se alargue, que también se alarga hasta donde no te preciso si no me lo preguntas, aunque en un mensaje me pediste peso y medidas, sino que engorda.
Sara, por todos los dioses, tal parece que la vida nos está dando una oportunidad. Así lo siento. Porque la vida, la muy cabrona, nos ha abierto una puerta feliz, una puerta soñada. Al menos, yo la he soñado varias veces en mi vida, y el que ahora se nos abra me da una sensación de felicidad. Y seríamos muy cobardes si no la traspasamos esa puerta. Es más, estamos condenados a traspasarla, o por el resto de nuestras vidas, nos arrepentiremos de no haberlo hecho.
Y tampoco pretendo "conquistarte" o “seducirte”, entre otras cosas porque ya te conquisté hace tantísimo, y no te he perdido jamás. Cuando escribo "Sara de mi querer", es exacto, tú eres para mí un querer íntimo y cierto y mío. Y es así porque nosotros, ya te lo he dicho, compartimos algo muy esencial, que no nos permite confundir sexo con amor, ni sensualidad con sentimientos. Además, no somos par de sentimentales, sino dos personas con una gran capacidad de amar.
Y es cierto que alguna vez dije que se puede amar para toda la vida más de una vez, y de eso pudiéramos estar hablando siglos. Pero tengo la corazonada que me he equivocado, quiero amarte para toda la vida y amarte y amarte hasta que se nos acabe la vida. Sara, te estoy ofreciendo mi amor, todo lo que soy, por favor, no me desprecies, no te das cuenta que es lo que nos toca. Te lo digo una vez más y mil veces si fuera necesario, ten fe en mi y en mi amor por ti.
Te besa, José Pablo (continuará)
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
Juan Gelman, poeta argentino
Premio Cervantes de Poesia 2007
de "El juego en que andamos"
José Pablo se sirvió un buen trago , ¿Cómo responderle a Sara?, ¿Me dejo llevar por mis sentimientos o por mis emociones?, ¿o dejo que la razón me dicte lo que escriba?. ¿La razón o la sinrazón?. Dejó los dedos fluir libremente sobre el teclado, cuando terminó lo leyó nuevamente, convino con él mismo en que le estaba subiendo la parada a Sara, pero no tenia de otra. Por lo visto Sara era un poco "guanajita", y a las "guanajitas" hay que sacudirlas duro pues sino no reaccionan. Releyó nuevamente en alta voz y esto fue lo que se escuchó en el silencio ya casi de la madrugada:
mi querida coneja de mi corazón de conejo,
que no juega, que ya no es un niño, que está dentro del pecho, del mismo pecho que estalla de emoción cada vez que recibe un mensaje tuyo. Sara, mi Sara, si, porque eres mía, desde hace tantísimo, ¿cómo vas a llamarme mentiroso?, ¿crees que me sobra el tiempo para entretenerme contigo?, ¿de veras me crees irresponsable?, ¡oh Sara! Mi Sara de mi amor, eres injusta, pero se que puedo convencerte que me entiendas y tendré toda la paciencia del mundo y más para que me conozcas tal como soy.
Quiero decir, nosotros compartimos algo muy esencial, ¿o no te das cuenta?, y sería una idiotez arruinarlo por un malentendido, Sara, ¿no ves que estamos fundando algo?, ¿crees de veras que soy un tonto que necesita escribirse con una mujer que no ve desde niño?
Olvida todas esas dudas y todo ese pesimismo de que si nunca regresaras a La Ciudad del Mar… ¿Quién dice?, ¿Quién te lo impide?, si quieres venir pues ven, corre, vuela, y si no ya yo buscaré la manera de vernos, de ir hasta allá. Quiero que pienses sobre lo que ves en nosotros buscando la respuesta en tu pecho, ya que milagros, premoniciones y reflejos anticipados de la realidad son tu fuerte, y jamás pensaría que fuera invento de tu cabeza, en todo caso de tu corazón, y a eso no se pudiera llamar invento.
Eres pícara, siempre lo has sido. Cómo me vas a responder con otra pregunta, cómo vas a regresar la pelota a mi media cancha. Tramposa de mi encanto. Pero te prometí responder a todas tus interrogantes y lo voy a cumplir. Prepárate.
Ante todo, yo no te he puesto así, de sopetón, "¿te gusto?", "¿me quieres?", "¿me estás amando aunque sea un tin?", no. Recuerda, leíste que los arianos tenemos su trono en la cabeza, y me preguntaste tú, picara 24 horas 7 días a la semana, ¿a cuál de las dos cabezas se refería la frase?, y yo te dije que ambas cabezas tienen bocas, gustan besar y ser besadas, sienten impulsos análogos de penetrar, cada una con sus armas. Y me aventuré a decirte que mis dos cabezas, la que tiene seso y la que no lo tiene, te gustarán, si ya no te gustan, y solo entonces vino la pregunta "¿te gusto algo?" Es, como tú dices, subir la parada. O dicho de otra forma, hacer el inverso de lo que tú haces, que es escurrirte. ¿Por qué digo esto?
Tengo sospechas, sospechas que crecen y se desbordan.
La culpa de mis sospechas, en buena medida, es por tu silencio reciente y sostenido sobre "el peso que te quito de encima" cuando hablé de amar para toda la vida más de una vez en la misma vida. En este asunto, la pelota jamás ha salido de tu media chancha.
Alguna vez, si mal no recuerdo, y hablando de mi último cuadro que estoy terminando, te dije que sí, que esa obra me gusta, y te dije que lo que me gusta me hace bien, me complace de un modo físico. Tú me gustas, tú me haces bien, lo percibo no solo en el pecho, en esa residencia del alma, lo percibo en la piel, en la agradable tensión de mis músculos, y si te pienso más, los güebos de Tu Gentil Caballero se encogen, el rabo le comienza a engordar. Porque por un efecto misterioso, lo primero que me ocurre por allá abajo, no es que el tipo se alargue, que también se alarga hasta donde no te preciso si no me lo preguntas, aunque en un mensaje me pediste peso y medidas, sino que engorda.
Sara, por todos los dioses, tal parece que la vida nos está dando una oportunidad. Así lo siento. Porque la vida, la muy cabrona, nos ha abierto una puerta feliz, una puerta soñada. Al menos, yo la he soñado varias veces en mi vida, y el que ahora se nos abra me da una sensación de felicidad. Y seríamos muy cobardes si no la traspasamos esa puerta. Es más, estamos condenados a traspasarla, o por el resto de nuestras vidas, nos arrepentiremos de no haberlo hecho.
Y tampoco pretendo "conquistarte" o “seducirte”, entre otras cosas porque ya te conquisté hace tantísimo, y no te he perdido jamás. Cuando escribo "Sara de mi querer", es exacto, tú eres para mí un querer íntimo y cierto y mío. Y es así porque nosotros, ya te lo he dicho, compartimos algo muy esencial, que no nos permite confundir sexo con amor, ni sensualidad con sentimientos. Además, no somos par de sentimentales, sino dos personas con una gran capacidad de amar.
Y es cierto que alguna vez dije que se puede amar para toda la vida más de una vez, y de eso pudiéramos estar hablando siglos. Pero tengo la corazonada que me he equivocado, quiero amarte para toda la vida y amarte y amarte hasta que se nos acabe la vida. Sara, te estoy ofreciendo mi amor, todo lo que soy, por favor, no me desprecies, no te das cuenta que es lo que nos toca. Te lo digo una vez más y mil veces si fuera necesario, ten fe en mi y en mi amor por ti.
Te besa, José Pablo (continuará)
miércoles, 7 de mayo de 2008
La historia de Cecilia Solás(61). Una blogonovela cubana.
Julio 2002.
Capitulo 15.
Llueve y mientras yo busco tu imagen andando
Llueve pero no estás tú ya conmigo
Llueve más no importa pues quiero recordar
Que en un dia de lluvia te dejé marchar …
Canción Llueve
De Massiel
Después de leer y enviar el mensaje Sara se sintió bien. Muy bien. Afuera llovía y tronaba, una de esas típicas tormentas del verano floridano, el agua caía con saña sobre los ventanales, llamando con minúsculos toques de urgencia. Creo que estoy volviendo a mí, así se dijo y algo como una paz y la seguridad que siempre acompaña la embargaron. Su adicción a recibir los mensajes de José Pablo la habían sacado de su esfera. Tenía demasiados problemas en su vida para voluntariamente echarse uno más. Pablito por lo visto tenía algún trastorno, ella no sabía si era de la personalidad, traumático, hormonal o qué. Pero algo no encajaba. Sara casi nunca se equivocaba, tenía algo asi como un sexto sentido para ver en el adentro de las almas humanas. Se diría que es intuición, pero no, no solo eso. Había más. No vamos a hablar de poderes mágicos o sentidos extrasensoriales. Algo fallaba en su relación con José Pablo, por eso se alegró de poder escribirle esta carta que aunque rebozante de amor, si dejaba sentado bien claro como ella pensaba. ¡Qué tanto cuento ni tanta historia!, si Pablito era un corrupto o un maniático sexual o un desaforado, a ella que le importaba, pero eso si no iba a desgraciarle su vida.
Bastante tenia ella ya con vivir en un país extraño y simular que había nacido en él. Ella no necesitaba un tipo siquiátrico más a su alrededor, por muy encantador, culto, aliterado, magnánimo, erudito, intelectual que fuera, era un focking retrasado mental y ella estaba harta de torear estupideces por aquí y por allá, que ya para estúpido con Hernán y su tohalla bufandera arrabalera tenía bastante, y con su oficina llena de bitongos yuppies y con toda su vida con vocación de acordeón para tenerla en un fuelle constante. No y no y mil veces no.
En esos soliloquios andaba cuando recibió una llamada de su hermana diciéndole que nuevamente habían dejado al viejo en el hospital, que estaba muy mal y que la vieja no hacia más que llorar. ¿ves? se dijo asímisma, ¿te das cuenta?, no puedes con todo y encima te escribes con alguien que te lleva de sobresalto en sobresalto. Tú no estás para eso, concéntrate en lo tuyo, tus hijos, tu familia, tu trabajo, Hernán, y olvídate de lo demás. Ya tu tiempo se acabó, compréndelo.
Comenzó a llorar, a veces tenía miedo de estarse volviendo loca o de que algo malo le pasara a ella o a su familia. Estaba muy deprimida pero no lo sabía. Indefensión aprendida, eso tiene su nombre aunque lo supo mucho después. Tantos años de inmovilidad crean la sensación que no se puede con el mundo, que todo es una carga y con semejante agobio, ¿cómo pensar bien?, ¿ dónde encontrar sosiego?, ¿qué hacer con tanta infelicidad crecida en leguas y leguas de trigales?
Lloraba que daba pena, cada vez que su frágil mundo sufría un vaivén ella sentía que se moría. Y los días pasando y la premonición del médico gravitando como una espada de Damocles. A veces le gustaba no tomarse en serio, jugaba con ella misma a que todo era una broma, un chiste y que ella no era ella sino una impostora. Esa idea la tranquilizaba por un rato. Pero bastaba una gota de rocío, una brizna de hierba, una mariposa posada en una flor campaneante para que todo se volviera humo y ceniza.
Hernán entró en el cuarto justo cuando la lluvia arreciaba, lagrimas y lagrimas en torrente le atravesaban la cara congestionada y casi deformada por tanto llanto.
- ¿ Qué tienes?
- Nada, mi hermana llamó que papi esta grave otra vez …
- Tú sabes que ella siempre exagera.
- ¿Pero cómo saberlo?, él está malo, muy malito, eso no es nuevo
- Si, y está ingresado una semana y sale y así. Tienes que ponerte dura.
- No puedo, no puedo ponerme dura
- Pues tienes que poner de tu parte, o te vas a enfermar
- ¿Más?
- ¿Qué quieres decir?
- Nada, que me siento mal y ojala no hubiera tenido que irme de mi país
- ¿Qué dices?, ¿estás loca?, ¿te imaginas como estaríamos allá?, ¿no piensas en tus hijos?
- No es eso… te juro que no es eso… no me entiendes… te juro que no es por eso… es que yo…
- Si es eso… y no me jures… fíjate lo que te digo Sara… para estar conmigo hay que echar pa’lante. No quiero una carga pesada a mi lado.
La conversación enmudeció, o mejor fue masacrada a mansalva. Un mazaso contundente. Un disparo al pecho. Un golpe bajo. Un desamor. Una vez más la arrogancia se había impuesto. ¿Qué más?
La lluvia arreció. De pronto como mil diminutos tornados se arremolinaron en las ventanas todas, golpeándolas, haciéndolas crispar, llamando la atención. Gritando a su modo. La lluvia cayendo en la ventana, ruidosa, desafiante y el cielo para no quedarse atrás se tiñó de púrpura, de plateado, de gris. Y el ruido… ese ruido… es ruido… ¿o es otra cosa?
¿Por qué la lluvia será tan histérica? … debe ser porque es mujer.
Capitulo 15.
Llueve y mientras yo busco tu imagen andando
Llueve pero no estás tú ya conmigo
Llueve más no importa pues quiero recordar
Que en un dia de lluvia te dejé marchar …
Canción Llueve
De Massiel
Después de leer y enviar el mensaje Sara se sintió bien. Muy bien. Afuera llovía y tronaba, una de esas típicas tormentas del verano floridano, el agua caía con saña sobre los ventanales, llamando con minúsculos toques de urgencia. Creo que estoy volviendo a mí, así se dijo y algo como una paz y la seguridad que siempre acompaña la embargaron. Su adicción a recibir los mensajes de José Pablo la habían sacado de su esfera. Tenía demasiados problemas en su vida para voluntariamente echarse uno más. Pablito por lo visto tenía algún trastorno, ella no sabía si era de la personalidad, traumático, hormonal o qué. Pero algo no encajaba. Sara casi nunca se equivocaba, tenía algo asi como un sexto sentido para ver en el adentro de las almas humanas. Se diría que es intuición, pero no, no solo eso. Había más. No vamos a hablar de poderes mágicos o sentidos extrasensoriales. Algo fallaba en su relación con José Pablo, por eso se alegró de poder escribirle esta carta que aunque rebozante de amor, si dejaba sentado bien claro como ella pensaba. ¡Qué tanto cuento ni tanta historia!, si Pablito era un corrupto o un maniático sexual o un desaforado, a ella que le importaba, pero eso si no iba a desgraciarle su vida.
Bastante tenia ella ya con vivir en un país extraño y simular que había nacido en él. Ella no necesitaba un tipo siquiátrico más a su alrededor, por muy encantador, culto, aliterado, magnánimo, erudito, intelectual que fuera, era un focking retrasado mental y ella estaba harta de torear estupideces por aquí y por allá, que ya para estúpido con Hernán y su tohalla bufandera arrabalera tenía bastante, y con su oficina llena de bitongos yuppies y con toda su vida con vocación de acordeón para tenerla en un fuelle constante. No y no y mil veces no.
En esos soliloquios andaba cuando recibió una llamada de su hermana diciéndole que nuevamente habían dejado al viejo en el hospital, que estaba muy mal y que la vieja no hacia más que llorar. ¿ves? se dijo asímisma, ¿te das cuenta?, no puedes con todo y encima te escribes con alguien que te lleva de sobresalto en sobresalto. Tú no estás para eso, concéntrate en lo tuyo, tus hijos, tu familia, tu trabajo, Hernán, y olvídate de lo demás. Ya tu tiempo se acabó, compréndelo.
Comenzó a llorar, a veces tenía miedo de estarse volviendo loca o de que algo malo le pasara a ella o a su familia. Estaba muy deprimida pero no lo sabía. Indefensión aprendida, eso tiene su nombre aunque lo supo mucho después. Tantos años de inmovilidad crean la sensación que no se puede con el mundo, que todo es una carga y con semejante agobio, ¿cómo pensar bien?, ¿ dónde encontrar sosiego?, ¿qué hacer con tanta infelicidad crecida en leguas y leguas de trigales?
Lloraba que daba pena, cada vez que su frágil mundo sufría un vaivén ella sentía que se moría. Y los días pasando y la premonición del médico gravitando como una espada de Damocles. A veces le gustaba no tomarse en serio, jugaba con ella misma a que todo era una broma, un chiste y que ella no era ella sino una impostora. Esa idea la tranquilizaba por un rato. Pero bastaba una gota de rocío, una brizna de hierba, una mariposa posada en una flor campaneante para que todo se volviera humo y ceniza.
Hernán entró en el cuarto justo cuando la lluvia arreciaba, lagrimas y lagrimas en torrente le atravesaban la cara congestionada y casi deformada por tanto llanto.
- ¿ Qué tienes?
- Nada, mi hermana llamó que papi esta grave otra vez …
- Tú sabes que ella siempre exagera.
- ¿Pero cómo saberlo?, él está malo, muy malito, eso no es nuevo
- Si, y está ingresado una semana y sale y así. Tienes que ponerte dura.
- No puedo, no puedo ponerme dura
- Pues tienes que poner de tu parte, o te vas a enfermar
- ¿Más?
- ¿Qué quieres decir?
- Nada, que me siento mal y ojala no hubiera tenido que irme de mi país
- ¿Qué dices?, ¿estás loca?, ¿te imaginas como estaríamos allá?, ¿no piensas en tus hijos?
- No es eso… te juro que no es eso… no me entiendes… te juro que no es por eso… es que yo…
- Si es eso… y no me jures… fíjate lo que te digo Sara… para estar conmigo hay que echar pa’lante. No quiero una carga pesada a mi lado.
La conversación enmudeció, o mejor fue masacrada a mansalva. Un mazaso contundente. Un disparo al pecho. Un golpe bajo. Un desamor. Una vez más la arrogancia se había impuesto. ¿Qué más?
La lluvia arreció. De pronto como mil diminutos tornados se arremolinaron en las ventanas todas, golpeándolas, haciéndolas crispar, llamando la atención. Gritando a su modo. La lluvia cayendo en la ventana, ruidosa, desafiante y el cielo para no quedarse atrás se tiñó de púrpura, de plateado, de gris. Y el ruido… ese ruido… es ruido… ¿o es otra cosa?
¿Por qué la lluvia será tan histérica? … debe ser porque es mujer.
jueves, 3 de abril de 2008
La historia de Cecilia Solás(56). Una blogonovela cubana.
Julio 2002.
Capitulo 13.
“Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero,
si el amor o la muerte, -lo que pase primero.”
Del poema “Recapitulación”
De José Ángel Buesa
Regresaba de despedir a la francesa, tras esplendidas jornadas llenas de cuanta cosa se puede desear en esta vida, pero… ! qué manera de pasarla bien!, …
… Ne pas m'oublier, Je t'aime, mon amour … fueron las últimas palabras pronunciada por la Rose Marie que anegada en llanto se le prendió al cuello hasta que los altoparlantes anunciaron el cierre del vuelo.
La rutina del paisaje lo acompañaba. El camino de regreso desde el aeropuerto o de recibimiento según se mire, está lleno de signos y señales para entender a esa Isla. Caminos desbrozados de arboles, llenos de gentes, una universidad al lado de un central ya en ruinas, una centenaria casa de locos casi frente a un hermoso parque, viejas fabricas venidas a menos, casitas , casuchas, mansiones deterioradas, todo en vibrante amalgama que el sol y el polvo de la ancha y destartalada calle se encargan de rebajar a tonos sepias y desteñidos. Y carteles, muchos, como para convencer adoctrinando. Desde el primer Bienvenidos en varios idiomas a la altura del primer semáforo hasta a los que acompañan al gran hongo de la Ciudad Deportiva tan gris y tan deteriorada, y sin embargo con un aire festivo y moderno aun.
Pero que semanita más excelentísima, y cuantas esperanzas a la vista. Con un poquito de suerte José Pablo se iría una temporada a vivir en Paris bajo los auspicios de la Fundación Juan March, a la que la unían lazos muy fuertes de todo tipo que no vienen al caso en esta historia.
La promesa de una exposición en la archiconocidísima y contemporánea Galería Leiris de París. , - un sueño casi imposible- convoyado con la seguridad de un abracadabra a las puertas de La Sorbona para dictar unas conferencias, cual viagra superpotente de manera tal que Rose no dudó en ningún momento del amor que estaba recibiendo y hasta al mismísimo galán le pasó por la cabeza que quizás lo que sentía por la hermosa muchacha era algo más que un mezquino sentimiento que disfrazaba de agradecimiento, y es que José Pablo a fuer de fingir hasta se convencía a él mismo. Salvo la noche en que habían fumado algo raro - que la muchacha había traído consigo o eso le dijo - el resto ciertamente fue algo así como la vie en rose.
Pero ya era hora de regresar a la realidad monda y lironda, a la casa con Magela presumiblemente furiosa por tantos días de ausencia y a su mundo de lienzos, canvas, paletas y pinceles.
Si , la vida le sonreía. Más que eso , se le carcajeaba encima con ademanes carnavalescos y él para no ser menos estallaba de alegría al pensar el futuro luminoso que le pertenecía por entero y no gracias al socialismo. Paris, la meca, su patria chica casi al alcance de la mano… y de la mano de Rose Marie, no estaba nada mal para comenzar.
Llegó a la casa y lo primero que hizo fue abrazar a su hija bajo la mirada indiferente de su mujer que no parecía preparada y ensayada para armarle la tremenda. ¡Qué raro! Pero él sabia más que eso, y por si acaso, se hizo el bravo. Si, el bravo era él, no faltaba más.
- ¿Dónde te metiste todas estas noches que no me saliste ni una vez al teléfono?, ni de broma , ¡vaya, chica que en cuanto salgo de la casa por asuntos de trabajo, - porque vaya la gracia que me dio atender a esa vieja - tú te pierdes!. Pero no me digas, no quiero saber, ya me imagino, por lo visto estas tomando el toro por los cuernos.
No hubo reacción. Magela tragó en seco las palabras que se le agolpaban en la garganta, dejó la chusmeria a un lado y sonrió ligeramente. Lo cierto es que no paró la pata desde que su José Pablo se había marchado. Ella tan acostumbrada ya a que él se le perdiera de vez en cuando, no iba a mover un dedo, ¡qué un dedo!, un músculo de la cara, porque en un final, si él andaba con una vieja o no, ella si la había pasado padre, expresión muy mejicana que le encantaba y por más de una razón.
Tablas. Ni pa’ acá ni pa’ allá.
En cuanto pudo abrió su PC también llamada Felipota (vaya con el nombrecito tan cheo, pero bue… a los artistas se les permiten muchas idioteces como estas) para responder varias decenas de mensajes. Por lo visto iba a estar más de cuatro horas para ponerse al día con su correspondencia electrónica. Buscó y rebuscó entre los mensajes aquellos que más le interesaban.
Para su sorpresa no tan inesperada Sara con más de treinta misivas atestiguaba que su amiga de la infancia no había dejado de recordarlo, le dio mucha gracia ver que todos decían lo mismo:
¡Ojala que arreglen los servers pronto! Te extraño tanto. Un beso grande y cuídate.
Solo un alma desesperada podía exponerse asi tan al ridículo, pero el amor no reconoce límites. Espero que lo sepan.
Sintió algo parecido a una emoción recóndita. ¿Será posible que esta mujer este metiéndoseme dentro?
Después de todo si que la vida le sonreía… decidió responderle a Sara cuando su hija se durmiera, no se le había desprendido de sus brazos desde que llegó. Leonor era su verdadero tesoro y pensó que de todas las sonrisas con que la vida lo obsequiaba, de seguro que su hija era la mas esplendorosa, el rayo de sol que iluminaba su existencia toda. Su hija Leonor, su razón de ser. La única mujer por la cual estaría dispuesto a cualquier cosa en su vida. ¿Hasta a perderla? (continuará)
Capitulo 13.
“Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero,
si el amor o la muerte, -lo que pase primero.”
Del poema “Recapitulación”
De José Ángel Buesa
Regresaba de despedir a la francesa, tras esplendidas jornadas llenas de cuanta cosa se puede desear en esta vida, pero… ! qué manera de pasarla bien!, …
… Ne pas m'oublier, Je t'aime, mon amour … fueron las últimas palabras pronunciada por la Rose Marie que anegada en llanto se le prendió al cuello hasta que los altoparlantes anunciaron el cierre del vuelo.
La rutina del paisaje lo acompañaba. El camino de regreso desde el aeropuerto o de recibimiento según se mire, está lleno de signos y señales para entender a esa Isla. Caminos desbrozados de arboles, llenos de gentes, una universidad al lado de un central ya en ruinas, una centenaria casa de locos casi frente a un hermoso parque, viejas fabricas venidas a menos, casitas , casuchas, mansiones deterioradas, todo en vibrante amalgama que el sol y el polvo de la ancha y destartalada calle se encargan de rebajar a tonos sepias y desteñidos. Y carteles, muchos, como para convencer adoctrinando. Desde el primer Bienvenidos en varios idiomas a la altura del primer semáforo hasta a los que acompañan al gran hongo de la Ciudad Deportiva tan gris y tan deteriorada, y sin embargo con un aire festivo y moderno aun.
Pero que semanita más excelentísima, y cuantas esperanzas a la vista. Con un poquito de suerte José Pablo se iría una temporada a vivir en Paris bajo los auspicios de la Fundación Juan March, a la que la unían lazos muy fuertes de todo tipo que no vienen al caso en esta historia.
La promesa de una exposición en la archiconocidísima y contemporánea Galería Leiris de París. , - un sueño casi imposible- convoyado con la seguridad de un abracadabra a las puertas de La Sorbona para dictar unas conferencias, cual viagra superpotente de manera tal que Rose no dudó en ningún momento del amor que estaba recibiendo y hasta al mismísimo galán le pasó por la cabeza que quizás lo que sentía por la hermosa muchacha era algo más que un mezquino sentimiento que disfrazaba de agradecimiento, y es que José Pablo a fuer de fingir hasta se convencía a él mismo. Salvo la noche en que habían fumado algo raro - que la muchacha había traído consigo o eso le dijo - el resto ciertamente fue algo así como la vie en rose.
Pero ya era hora de regresar a la realidad monda y lironda, a la casa con Magela presumiblemente furiosa por tantos días de ausencia y a su mundo de lienzos, canvas, paletas y pinceles.
Si , la vida le sonreía. Más que eso , se le carcajeaba encima con ademanes carnavalescos y él para no ser menos estallaba de alegría al pensar el futuro luminoso que le pertenecía por entero y no gracias al socialismo. Paris, la meca, su patria chica casi al alcance de la mano… y de la mano de Rose Marie, no estaba nada mal para comenzar.
Llegó a la casa y lo primero que hizo fue abrazar a su hija bajo la mirada indiferente de su mujer que no parecía preparada y ensayada para armarle la tremenda. ¡Qué raro! Pero él sabia más que eso, y por si acaso, se hizo el bravo. Si, el bravo era él, no faltaba más.
- ¿Dónde te metiste todas estas noches que no me saliste ni una vez al teléfono?, ni de broma , ¡vaya, chica que en cuanto salgo de la casa por asuntos de trabajo, - porque vaya la gracia que me dio atender a esa vieja - tú te pierdes!. Pero no me digas, no quiero saber, ya me imagino, por lo visto estas tomando el toro por los cuernos.
No hubo reacción. Magela tragó en seco las palabras que se le agolpaban en la garganta, dejó la chusmeria a un lado y sonrió ligeramente. Lo cierto es que no paró la pata desde que su José Pablo se había marchado. Ella tan acostumbrada ya a que él se le perdiera de vez en cuando, no iba a mover un dedo, ¡qué un dedo!, un músculo de la cara, porque en un final, si él andaba con una vieja o no, ella si la había pasado padre, expresión muy mejicana que le encantaba y por más de una razón.
Tablas. Ni pa’ acá ni pa’ allá.
En cuanto pudo abrió su PC también llamada Felipota (vaya con el nombrecito tan cheo, pero bue… a los artistas se les permiten muchas idioteces como estas) para responder varias decenas de mensajes. Por lo visto iba a estar más de cuatro horas para ponerse al día con su correspondencia electrónica. Buscó y rebuscó entre los mensajes aquellos que más le interesaban.
Para su sorpresa no tan inesperada Sara con más de treinta misivas atestiguaba que su amiga de la infancia no había dejado de recordarlo, le dio mucha gracia ver que todos decían lo mismo:
¡Ojala que arreglen los servers pronto! Te extraño tanto. Un beso grande y cuídate.
Solo un alma desesperada podía exponerse asi tan al ridículo, pero el amor no reconoce límites. Espero que lo sepan.
Sintió algo parecido a una emoción recóndita. ¿Será posible que esta mujer este metiéndoseme dentro?
Después de todo si que la vida le sonreía… decidió responderle a Sara cuando su hija se durmiera, no se le había desprendido de sus brazos desde que llegó. Leonor era su verdadero tesoro y pensó que de todas las sonrisas con que la vida lo obsequiaba, de seguro que su hija era la mas esplendorosa, el rayo de sol que iluminaba su existencia toda. Su hija Leonor, su razón de ser. La única mujer por la cual estaría dispuesto a cualquier cosa en su vida. ¿Hasta a perderla? (continuará)
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viernes, 21 de marzo de 2008
La historia de Cecilia Solás(55). Una blogonovela cubana.
Junio 2002.
Capitulo 13.
… Sé que algún día
se alzarán de nuevo
las yemas recién nacidas
de mi rojo corazón,
entonces, quizás,
oirás mi voz enceguecedora
como el canto de las sirenas;
te darás cuenta
de la soledad;
juntarás mi arcilla,
el lodo que te ofrecí,
entonces tal vez sabrás
cómo pesa el amor
endurecido….
Del poema “Como Pesa el Amor”
de Gioconda Belli en la
Antologia "Truenos y arcoiris"
(1979-1982)
Lo miró con ojos de gato. Los gatos todos tienen un mirar fascinante, - no en balde en algunas culturas se considera un animal sagrado -nunca se sabe si están asombrados o adormecidos. Sara ya no sabría que decir. Cualquier cosa provocaba un efecto dominó avasallante.
No es fácil vivir al lado de alguien que se empeña en castigar y dar lecciones de ejemplaridad. Si al menos se le hubieran ocurrido dar lecciones de espiritualidad, todo sin dudas hubiera sido más divertido. Pero no. Eso era demasiado pedir. Había que lastimar de cualquier manera. O quizás peor: tenia que ser así. Como dice el tango.
- Pero a ver… ¿Por qué hacer de un plato de comida todo un suceso a tomar en cuenta?, ¿Es que no había nada mejor para sacar en cara?, ¿es que acaso el refrigerador y la despensa no están atiborrados de cajas, latas, cosas congeladas y hasta frias?, no, no es eso, es que hay que machacar, tirar piedras, herir de cualquier manera. ¿es eso? … quizás tantos años de hambruna sostenida convierten a las personas en unos muertos de hambre sin remedio… completos y cabales hasta las últimas consecuencias .... ¿será eso?, ¡vaya usted a saber…!
Sara no abrió la boca. Aunque la pregunta le latía en las sienes. Esas sienes tan parecidas a los tambores de Bejucal en época de parranda, pero igual se quedó callada. No tenia fuerzas para esa tonta discusión, y además no hacía sentido.
Se acordó de su padre. Siempre la había entendido, aunque con discrepancias irreconciliables. Eso no importaba ya a estas alturas. Le hubiera gustado sentarse a conversar con él y ver si la ayudaba a desenredar el plato de sphagueties que tenia en su cabezota revuelta. Pero no, él se podría en un asilo y ni ella ni nadie podían hacer algo por evitarlo. Le partía el alma ya de por si arañada y llena de zurcidos ir a verlo todos los sábados, alma de boxeadora. Es muy triste asistir cada semana al espectáculo de ver como un ser querido se apaga y se apaga … duele tan adentro que a veces no se siente… es como morirse un poco cada vez mirando el morir ajeno.
A cada rato recordaba el día que su padre le había dicho: “ ay, mi’ja, ¿será capaz ese hombre de hacerte feliz?, y como para rematar había recalcado, “ …es que lo dudo … le falta algo… no es completo”. Su teoría - muy sencilla y digna de tomarse en cuenta como filosofía de vida - postula que el hombre que no tenga ganas de singarse y resingarse a su mujer todos los días de su vida no podría jamás hacerla feliz. Como el viejo era de ampanga con anja Sara no le hizo mucho caso, más bien le pareció en aquel momento una oscura manera de sentir celos por el yerno. Por eso hubiera dado hoy lo que no tenia por poder retomar aquella conversación cortada bruscamente con un “!Ay papi, estás totalmente equivocado!”, en una noche veraniega en un portal marianense con apagón andando.
Los pensamientos la llevaron lejos, atravesó en un santiamén el estrecho de la Florida, y se vio de pronto muy sentada en el quicio de la entrada de su casa, esperando con ansiedad creciente a que volviera la luz, sintió el calor del verano de la Ciudad del Mar, el vaho denso en la atmósfera y hasta el humo del cigarro que su padre, empedernidamente fumaba hasta bien entrada la noche. Y se dolió en su corazón, en la cólera del amor, del sacrificio de su vida. !Ay Martí! ¿qué haces aqui metido en este conflicto?
Aun frente a la computadora no se percató que Hernán permanecía a sus espaldas como esperando respuesta … pero ella tan totalmente descentrada y desconcentrada; por una parte el mensaje de José Pablo, por la otra el recuerdo agobiante de las palabras del padre que comenzaban a cobrar vida y por fin la realidad circundante y circunstancial de Hernán y su toalla aun enredada al cuello. Nunca le había dicho que esa toalla era para ella todo un símbolo y que le rejodia en los mismísimos ovarios verlo con ese talante de homeless sin remedio. ¿Se lo dices ahora?, dale Sara atrévete.
- ¡Linda bufanda!, - y una sonrisa entre irónica y traviesa se desdibujó en su rostro ajado y agobiado.
- Déjate de chistes sin gracia, Sara… me duele la garganta.
- Pues toma medicinas, a ver … ¿quieres que te busque algo?
- ¿Qué puedo tomar?
- No se … te preparo un cocimiento, o quizás unas gárgaras, déjame verte la garganta……
Era la otra, una de las tantas Sara, la médico arrepentida o la madre infinita con capacidad ilimitada para curar o al menos mejorar a cualquiera que le pasara por delante con cualquier malencia. Sara siempre se consideraba obligada en esas circunstancias. Olvidó por un momento el cansancio y las tribulaciones mentales y trató que Hernán se sintiera aliviado.
- ¡Pues si que tienes la garganta roja! … mira … espera … te voy a preparar unas gárgaras que te van a aliviar y darte unas pastillas y si mañana no mejoras pues tendrás que ir a ver al doctor.
Hernán le sonrió con cara de cansancio y sin mucho entusiasmo le dio las gracias.
- ¿No vienes?, ¿ no te vas a acostar ya? - un dejo de dulzura asomaba en sus palabras, algo asi como un agradecimiento tibio.
- No Hernán quiero contestar un mensaje.
- ¿No puedes dejarlo para mañana?
- No. Prefiero hacerlo ahora.
- Es del pintorcito ese, ¿verdad?
- Ese pintorcito tiene su nombre y se llama José Pablo …. no seas despectivo, no puedo creer que estés celoso de él.
- No, claro que no, como voy a celarme yo de un mequetrefe como ese. (continuará)
Capitulo 13.
… Sé que algún día
se alzarán de nuevo
las yemas recién nacidas
de mi rojo corazón,
entonces, quizás,
oirás mi voz enceguecedora
como el canto de las sirenas;
te darás cuenta
de la soledad;
juntarás mi arcilla,
el lodo que te ofrecí,
entonces tal vez sabrás
cómo pesa el amor
endurecido….
Del poema “Como Pesa el Amor”
de Gioconda Belli en la
Antologia "Truenos y arcoiris"
(1979-1982)
Lo miró con ojos de gato. Los gatos todos tienen un mirar fascinante, - no en balde en algunas culturas se considera un animal sagrado -nunca se sabe si están asombrados o adormecidos. Sara ya no sabría que decir. Cualquier cosa provocaba un efecto dominó avasallante.
No es fácil vivir al lado de alguien que se empeña en castigar y dar lecciones de ejemplaridad. Si al menos se le hubieran ocurrido dar lecciones de espiritualidad, todo sin dudas hubiera sido más divertido. Pero no. Eso era demasiado pedir. Había que lastimar de cualquier manera. O quizás peor: tenia que ser así. Como dice el tango.
- Pero a ver… ¿Por qué hacer de un plato de comida todo un suceso a tomar en cuenta?, ¿Es que no había nada mejor para sacar en cara?, ¿es que acaso el refrigerador y la despensa no están atiborrados de cajas, latas, cosas congeladas y hasta frias?, no, no es eso, es que hay que machacar, tirar piedras, herir de cualquier manera. ¿es eso? … quizás tantos años de hambruna sostenida convierten a las personas en unos muertos de hambre sin remedio… completos y cabales hasta las últimas consecuencias .... ¿será eso?, ¡vaya usted a saber…!
Sara no abrió la boca. Aunque la pregunta le latía en las sienes. Esas sienes tan parecidas a los tambores de Bejucal en época de parranda, pero igual se quedó callada. No tenia fuerzas para esa tonta discusión, y además no hacía sentido.
Se acordó de su padre. Siempre la había entendido, aunque con discrepancias irreconciliables. Eso no importaba ya a estas alturas. Le hubiera gustado sentarse a conversar con él y ver si la ayudaba a desenredar el plato de sphagueties que tenia en su cabezota revuelta. Pero no, él se podría en un asilo y ni ella ni nadie podían hacer algo por evitarlo. Le partía el alma ya de por si arañada y llena de zurcidos ir a verlo todos los sábados, alma de boxeadora. Es muy triste asistir cada semana al espectáculo de ver como un ser querido se apaga y se apaga … duele tan adentro que a veces no se siente… es como morirse un poco cada vez mirando el morir ajeno.
A cada rato recordaba el día que su padre le había dicho: “ ay, mi’ja, ¿será capaz ese hombre de hacerte feliz?, y como para rematar había recalcado, “ …es que lo dudo … le falta algo… no es completo”. Su teoría - muy sencilla y digna de tomarse en cuenta como filosofía de vida - postula que el hombre que no tenga ganas de singarse y resingarse a su mujer todos los días de su vida no podría jamás hacerla feliz. Como el viejo era de ampanga con anja Sara no le hizo mucho caso, más bien le pareció en aquel momento una oscura manera de sentir celos por el yerno. Por eso hubiera dado hoy lo que no tenia por poder retomar aquella conversación cortada bruscamente con un “!Ay papi, estás totalmente equivocado!”, en una noche veraniega en un portal marianense con apagón andando.
Los pensamientos la llevaron lejos, atravesó en un santiamén el estrecho de la Florida, y se vio de pronto muy sentada en el quicio de la entrada de su casa, esperando con ansiedad creciente a que volviera la luz, sintió el calor del verano de la Ciudad del Mar, el vaho denso en la atmósfera y hasta el humo del cigarro que su padre, empedernidamente fumaba hasta bien entrada la noche. Y se dolió en su corazón, en la cólera del amor, del sacrificio de su vida. !Ay Martí! ¿qué haces aqui metido en este conflicto?
Aun frente a la computadora no se percató que Hernán permanecía a sus espaldas como esperando respuesta … pero ella tan totalmente descentrada y desconcentrada; por una parte el mensaje de José Pablo, por la otra el recuerdo agobiante de las palabras del padre que comenzaban a cobrar vida y por fin la realidad circundante y circunstancial de Hernán y su toalla aun enredada al cuello. Nunca le había dicho que esa toalla era para ella todo un símbolo y que le rejodia en los mismísimos ovarios verlo con ese talante de homeless sin remedio. ¿Se lo dices ahora?, dale Sara atrévete.
- ¡Linda bufanda!, - y una sonrisa entre irónica y traviesa se desdibujó en su rostro ajado y agobiado.
- Déjate de chistes sin gracia, Sara… me duele la garganta.
- Pues toma medicinas, a ver … ¿quieres que te busque algo?
- ¿Qué puedo tomar?
- No se … te preparo un cocimiento, o quizás unas gárgaras, déjame verte la garganta……
Era la otra, una de las tantas Sara, la médico arrepentida o la madre infinita con capacidad ilimitada para curar o al menos mejorar a cualquiera que le pasara por delante con cualquier malencia. Sara siempre se consideraba obligada en esas circunstancias. Olvidó por un momento el cansancio y las tribulaciones mentales y trató que Hernán se sintiera aliviado.
- ¡Pues si que tienes la garganta roja! … mira … espera … te voy a preparar unas gárgaras que te van a aliviar y darte unas pastillas y si mañana no mejoras pues tendrás que ir a ver al doctor.
Hernán le sonrió con cara de cansancio y sin mucho entusiasmo le dio las gracias.
- ¿No vienes?, ¿ no te vas a acostar ya? - un dejo de dulzura asomaba en sus palabras, algo asi como un agradecimiento tibio.
- No Hernán quiero contestar un mensaje.
- ¿No puedes dejarlo para mañana?
- No. Prefiero hacerlo ahora.
- Es del pintorcito ese, ¿verdad?
- Ese pintorcito tiene su nombre y se llama José Pablo …. no seas despectivo, no puedo creer que estés celoso de él.
- No, claro que no, como voy a celarme yo de un mequetrefe como ese. (continuará)
lunes, 14 de enero de 2008
La historia de Cecilia Solás(45). Una blogonovela cubana
Capitulo 11.
Junio 2002. ¿Cuántas patas tiene el gato?
Querido Pablito,
no hay nada que perdonar, sucede que fui criada con mucho apego a la religión católica, y eso a veces se me sale. Imagínate que de niña yo pensaba que lavarse, es decir, asearse era pecado, y todas las semanas me confesaba. Imagino al cura azorado. El muy HP nunca me preguntó que hacia, pero si cuantas veces… y yo le decía que todos los días… entonces me mandaba a rezar un padre nuestro y tres aves María. Lo más gracioso es que el cura era amigo de toda mi familia. Con esta historia te ilustro como soy, así que sabrás perdonarme este brote de moralismo.
Pero te digo más, lo que más me hace pedirte yo a ti humildemente perdón es haberme leído las dos entrevistas que te hicieron. Creo que eso me da la medida de la clase de hombre que eres, de tu consagración a tu obra, de tus principios, y eso condona cualquier mala impresión que pude haberme hecho de ti, ya se que no eres un hombre ligero, sino un jodedor cubano, y como jodedor isleño al fin tienes todo el derecho del mundo a ser desfachatado y hasta un poco alardoso.
No quise abrir la última foto que me mandaste porque no quiero pensar que vas a reincidir. No Pablito, no reincidas en esto, te lo pido de favor. Mira, si de verdad quieres indultarte conmigo, mándame alguna foto con tus hijos, solo así, y de acuerdo a la expresión que tengas en la foto podré torcer la desastrada opinión que tengo sobre tu condición de exhibicionista inveterado.
Le consulté a dos amigos sobre esta rara broma que me hiciste, y no hubo manera de ponerlos de acuerdo conmigo, uno me dijo que eras un encanto, la otra que eras un vacilador. Asi que opté por quedarme en el medio y ni pa’ca ni pa’lla. Eso te ha salvado de mi furia justiciera.
Te mando un sonoro beso como prueba irrefutable de mis mejores deseos que este incidente quede en el olvido. Pero por fa, no me lo vuelvas a hacer, mira que voy a pensar que me quieres tomar el pelo.
Otro beso.
-------------
Querida Sara,
que dulce eres. Temí de verdad porque el encabronamiento fuera concluyente, pero me has comprendido y me dices que no hay nada que perdonar. Sara estamos reactivando nuestros viejos usos. Te acuerdas cuando discutíamos de niños que siempre terminábamos amigados. No había fuerza sobre la tierra que nos hiciera estar disgustados por más de media hora.
Pero eso que me cuentas está muy cómico, así que Sara es una católica cubana. Pero Sara, mi Sara (¿puedo llamarte así?) eso pasó hace mucho tiempo ya. Hoy los ritmos son otros. Suelta el velo y la vela y salte de la iglesia y aspira el mundo tal y como es, de manera natural. Y ni pienes que el cura andaba azorado por tu historia ... posiblemente sea algo peor que un simple azoro.
Broma al margen, un cuerpo desnudo es algo bello y admirable, y nunca debe ser motivo de disgusto. No lo haré más, pero créeme te envié las fotos para que me vieras como soy, para que me conocieras más, fue un gesto de absoluta emancipación, y que claro nunca había hecho con nadie antes, me salió del alma. Créemelo.
Aquí te mando una foto, ábrela con confianza, es con mi hija Leonor una tarde paseando por la Plaza Vieja.
Un beso
----------
Querido Pablito,
lo que sucede además del resto, es que aun no me he podido formar
una idea completa de ti, me dejas perpleja y cada nuevo mensaje es un nuevo hallazgo. Te trato como si nos hubiéramos seguido viendo todos los días de nuestra vida, es decir, con la mayor de las confianzas, y no solo por ser tú "mi primer querido amigo", sino porque te siento amigo, cercano y sincero. A veces me parece que eres como un niño. Otras te siento un hombre maduro y lleno de experiencias y vivencias que a mi me faltan. Mi vida ha sido muy estrecha Pablito, es cierto que he estudiado, que tengo un doctorado hecho, se varios idiomas, pero casi no he vivido, y por eso cualquier cosa me asusta. No se si puedas entenderme. Mientras tú, te acuerdas de nuestra infancia, me cuentas historias maravillosas de tu vida, me has entregado hasta lo que aun no has publicado, y eso tengo que decírtelo con honestidad, me hace sentirme muy feliz de tener un amigo como tú. Eso si, eres tremendo jodedor, eres un vacilador, un gozador, y eso también esta bien porque habla de ti, de tu alegría y de cómo ves la vida. Me alegra también que seas así. Pero no me mandes más fotos, y tampoco me pidas que te mande fotos desnuda. No soy así, ni cuando era joven y bonita fui así. Se que también me puedes entender.
Los otros días iba en el carro, recordándome de toda esta historia reciente y me sorprendí preguntándome a mi misma.. ¿ y como será de cierto Pablito?, ¿ será como yo me lo imagino?, ¿ que clase de tipo es?. Y no pude responderme. Me gustaría poder hacerte una radiografía espiritual pero siento que me falta mucho para llegar ahí.
Querido amigo, me ha gustado mucho la foto que me has mandado con tu hija, en la forma de mirarse ambos, se ve que se quieren mucho. ¡Ah! Pablito eres un travieso, elegiste la foto esa porque sabias que es una foto casi mágica. Desbordas amor por tu hija, se ve, y ella abrazada a ti, se ve que también tú eres su sol.
Un beso, Sara
---------------
Querida Sara,
qué bueno que todavía no te hayas podido formar una idea completa de mí, lo que quiere decir que me rodea el misterio, sueno a hombre interesante, mmmm, qué bien para mí.
Y claro que me tratas como corresponde, con la mayor de las confianzas, y no solo por ser tu "primer querido amigo", sino porque estamos condenados a ser amigos hasta en la cena de recibimiento que nos dará Dios llegado el día, ¿o trato con una diosa, y en consecuencia inmortal?
Lo raro es que en el fondo tienes razón, a pesar de los 40 añitos, sigo siendo, como bien piensas, un niño. Y sí, tengo muy buena y caprichosa memoria, y fe en la alegría, que no solo es cosa de jocosidad, y deseo convencer, aunque poder no tenga, y también tengo dientes, y pelo, aunque una tonsura se asoma, y jodo, me gusta, y gozo, me gusta más.
Creo que en mi primera juventud me hizo salir "del trillo" una buena combinación de amor y escepticismo. Nunca fui de la juventud comunista, menos aún del partido, mucho menos de la oposición o de la disidencia. He trabajado como loco, eso sí.
Me alegro que te hayan gustado mis entrevistas. Lo hice para que conozcas algo más de mí, no solo mi rostro y mi rabo. Por cierto, también pudiera mandarte mis pies y mis manos y mis codos y mis rodillas. Porque debes convencerte rápido, no me pinto como gran jodedor, solo ocurre que me gusta la vida, y soy serio, sí, también, pero no solemne.
Lo que te acabo de insertar cumple con la finalidad de ayudarte a retratar mi alma, ya que te encantaría hacerlo, según dices. O sea, que me siento como conejo de laboratorio en tus manos. Y te confieso, yo también quisiera hacerte una radiografía espiritual, y además verte las nalgas, por supuesto.
Ahora bien, si en verdad necesitas saber con quien realmente estas tratando, el brinco es más corto. Estás tratando con lo peor.
Si, Sarita, mi hija y yo nos queremos mucho. Soy un hombre que tiene mucho amor que dar. Espero que no lo dudes.
Un beso en la punta de los labios, JP.
Junio 2002. ¿Cuántas patas tiene el gato?
Querido Pablito,
no hay nada que perdonar, sucede que fui criada con mucho apego a la religión católica, y eso a veces se me sale. Imagínate que de niña yo pensaba que lavarse, es decir, asearse era pecado, y todas las semanas me confesaba. Imagino al cura azorado. El muy HP nunca me preguntó que hacia, pero si cuantas veces… y yo le decía que todos los días… entonces me mandaba a rezar un padre nuestro y tres aves María. Lo más gracioso es que el cura era amigo de toda mi familia. Con esta historia te ilustro como soy, así que sabrás perdonarme este brote de moralismo.
Pero te digo más, lo que más me hace pedirte yo a ti humildemente perdón es haberme leído las dos entrevistas que te hicieron. Creo que eso me da la medida de la clase de hombre que eres, de tu consagración a tu obra, de tus principios, y eso condona cualquier mala impresión que pude haberme hecho de ti, ya se que no eres un hombre ligero, sino un jodedor cubano, y como jodedor isleño al fin tienes todo el derecho del mundo a ser desfachatado y hasta un poco alardoso.
No quise abrir la última foto que me mandaste porque no quiero pensar que vas a reincidir. No Pablito, no reincidas en esto, te lo pido de favor. Mira, si de verdad quieres indultarte conmigo, mándame alguna foto con tus hijos, solo así, y de acuerdo a la expresión que tengas en la foto podré torcer la desastrada opinión que tengo sobre tu condición de exhibicionista inveterado.
Le consulté a dos amigos sobre esta rara broma que me hiciste, y no hubo manera de ponerlos de acuerdo conmigo, uno me dijo que eras un encanto, la otra que eras un vacilador. Asi que opté por quedarme en el medio y ni pa’ca ni pa’lla. Eso te ha salvado de mi furia justiciera.
Te mando un sonoro beso como prueba irrefutable de mis mejores deseos que este incidente quede en el olvido. Pero por fa, no me lo vuelvas a hacer, mira que voy a pensar que me quieres tomar el pelo.
Otro beso.
-------------
Querida Sara,
que dulce eres. Temí de verdad porque el encabronamiento fuera concluyente, pero me has comprendido y me dices que no hay nada que perdonar. Sara estamos reactivando nuestros viejos usos. Te acuerdas cuando discutíamos de niños que siempre terminábamos amigados. No había fuerza sobre la tierra que nos hiciera estar disgustados por más de media hora.
Pero eso que me cuentas está muy cómico, así que Sara es una católica cubana. Pero Sara, mi Sara (¿puedo llamarte así?) eso pasó hace mucho tiempo ya. Hoy los ritmos son otros. Suelta el velo y la vela y salte de la iglesia y aspira el mundo tal y como es, de manera natural. Y ni pienes que el cura andaba azorado por tu historia ... posiblemente sea algo peor que un simple azoro.
Broma al margen, un cuerpo desnudo es algo bello y admirable, y nunca debe ser motivo de disgusto. No lo haré más, pero créeme te envié las fotos para que me vieras como soy, para que me conocieras más, fue un gesto de absoluta emancipación, y que claro nunca había hecho con nadie antes, me salió del alma. Créemelo.
Aquí te mando una foto, ábrela con confianza, es con mi hija Leonor una tarde paseando por la Plaza Vieja.
Un beso
----------
Querido Pablito,
lo que sucede además del resto, es que aun no me he podido formar
una idea completa de ti, me dejas perpleja y cada nuevo mensaje es un nuevo hallazgo. Te trato como si nos hubiéramos seguido viendo todos los días de nuestra vida, es decir, con la mayor de las confianzas, y no solo por ser tú "mi primer querido amigo", sino porque te siento amigo, cercano y sincero. A veces me parece que eres como un niño. Otras te siento un hombre maduro y lleno de experiencias y vivencias que a mi me faltan. Mi vida ha sido muy estrecha Pablito, es cierto que he estudiado, que tengo un doctorado hecho, se varios idiomas, pero casi no he vivido, y por eso cualquier cosa me asusta. No se si puedas entenderme. Mientras tú, te acuerdas de nuestra infancia, me cuentas historias maravillosas de tu vida, me has entregado hasta lo que aun no has publicado, y eso tengo que decírtelo con honestidad, me hace sentirme muy feliz de tener un amigo como tú. Eso si, eres tremendo jodedor, eres un vacilador, un gozador, y eso también esta bien porque habla de ti, de tu alegría y de cómo ves la vida. Me alegra también que seas así. Pero no me mandes más fotos, y tampoco me pidas que te mande fotos desnuda. No soy así, ni cuando era joven y bonita fui así. Se que también me puedes entender.
Los otros días iba en el carro, recordándome de toda esta historia reciente y me sorprendí preguntándome a mi misma.. ¿ y como será de cierto Pablito?, ¿ será como yo me lo imagino?, ¿ que clase de tipo es?. Y no pude responderme. Me gustaría poder hacerte una radiografía espiritual pero siento que me falta mucho para llegar ahí.
Querido amigo, me ha gustado mucho la foto que me has mandado con tu hija, en la forma de mirarse ambos, se ve que se quieren mucho. ¡Ah! Pablito eres un travieso, elegiste la foto esa porque sabias que es una foto casi mágica. Desbordas amor por tu hija, se ve, y ella abrazada a ti, se ve que también tú eres su sol.
Un beso, Sara
---------------
Querida Sara,
qué bueno que todavía no te hayas podido formar una idea completa de mí, lo que quiere decir que me rodea el misterio, sueno a hombre interesante, mmmm, qué bien para mí.
Y claro que me tratas como corresponde, con la mayor de las confianzas, y no solo por ser tu "primer querido amigo", sino porque estamos condenados a ser amigos hasta en la cena de recibimiento que nos dará Dios llegado el día, ¿o trato con una diosa, y en consecuencia inmortal?
Lo raro es que en el fondo tienes razón, a pesar de los 40 añitos, sigo siendo, como bien piensas, un niño. Y sí, tengo muy buena y caprichosa memoria, y fe en la alegría, que no solo es cosa de jocosidad, y deseo convencer, aunque poder no tenga, y también tengo dientes, y pelo, aunque una tonsura se asoma, y jodo, me gusta, y gozo, me gusta más.
Creo que en mi primera juventud me hizo salir "del trillo" una buena combinación de amor y escepticismo. Nunca fui de la juventud comunista, menos aún del partido, mucho menos de la oposición o de la disidencia. He trabajado como loco, eso sí.
Me alegro que te hayan gustado mis entrevistas. Lo hice para que conozcas algo más de mí, no solo mi rostro y mi rabo. Por cierto, también pudiera mandarte mis pies y mis manos y mis codos y mis rodillas. Porque debes convencerte rápido, no me pinto como gran jodedor, solo ocurre que me gusta la vida, y soy serio, sí, también, pero no solemne.
Lo que te acabo de insertar cumple con la finalidad de ayudarte a retratar mi alma, ya que te encantaría hacerlo, según dices. O sea, que me siento como conejo de laboratorio en tus manos. Y te confieso, yo también quisiera hacerte una radiografía espiritual, y además verte las nalgas, por supuesto.
Ahora bien, si en verdad necesitas saber con quien realmente estas tratando, el brinco es más corto. Estás tratando con lo peor.
Si, Sarita, mi hija y yo nos queremos mucho. Soy un hombre que tiene mucho amor que dar. Espero que no lo dudes.
Un beso en la punta de los labios, JP.
miércoles, 9 de enero de 2008
La historia de Cecilia Solás(44). Una blogonovela cubana.
Capitulo 10.
Mayo 2002. El peor ciego es aquel que no quiere abrir los ojos, aunque vea.
Esperó ansiosa la hora en que podía leer los mensajes sin sigilo, es decir ya eran pasadas las 11 de la noche.
Había respuesta de Pablito, ¡que alegría!, ¡que alivio! Y leyó voráz:
Sara, por Dios, no seas trágica. No es para tanto. Solo quise ser gracioso. En verdad no sé porqué envíe esas fotos que tanto te conmueven. Puedo deducir que de niños nos miramos todo, incluyo mi rabito y tu rajita. Quizás eso me dio la idea de enviártelas. Pero no puedo asegurarlo. Y me pareció que no era ofensivo para ti, que te ibas a burlar, que lo tomarías como un raro género de chiste. De imaginar por un instante que te jodería en lo más mínimo, no las mando, te lo juro por Leonor. Pero en verdad no te jode tanto, ¿verdad?
Que no te espanten mis fotos. Cuando esa parte de mi cuerpo era diminuta, no te espantaste, ¿a qué espantarse ahora? Y es exacto, lo que te mando es un cuento de niño. Dicho de otro modo, estaba actualizando tu conocimiento de mí. No hay ningún deseo de impresionar.
Y cómo vas a pensar que esas fotos no son mías. Me las tomó una amiga, ella misma las procesó, y me las dio así, con algo kitsch. A mí me resultan simpáticas, por eso quise compartirlas contigo.
Me llamó la atención que escogiera las fotos con el miembro como le llamas (yo prefiero decirle rabo a secas) en esa posición, y no las que me hizo con el tipo después de (¡ja! Te imagino punto menos que escandalizada a estas alturas del mensaje) Y menos mal que no seleccionó las que ha tomado tocándomelo y más, que eso si sería porno al pelo.
En realidad tengo mucha curiosidad por ver cómo está lo que me enseñaste hace tantos años. Para que borres las dudas sobre mi autenticidad, acabo de tomarme otra foto con mi Webcam donde aparecen mis dos cabezas. No es una foto profesional, como la de mi amiga, pero algo se ve. Y no me quité el pulóver porque hace mucho frío. Y fíjate, con frío y todo, a riesgo de que se me congelaran los güebos, ahí me tienes.
Acabo de responder una entrevista de la periodista alemana Uma Eters, y acabo de grabar una conversación con el escritor, también alemán, Chris Buchtoph Hans. Te adjunto ambas con la esperanza de que me veas desde otro ángulo, si los de las fotos no te gustaron, aunque no estoy seguro. Pienso que si te gustaron. Pero sino, acepta mis disculpas, aquí estoy arrodillado ante ti, mi egregia dama, solicitando tu más generoso perdón. Y os prometo que nunca jamás os mandare fotos de mi personaje favorito, así me lo implores anegada en llanto. ¿Me perdonas?
Aquí estaré postrado hasta oír de sus labios la palabra Perdón.
Suyo , José Pablo.
Sara no pudo menos que sonreírse, aun le resonaban las palabras de Hernán la noche anterior cuando le dijo “mañana vas a ser una mierda”, Y más aun al médico que le anuncio “Doña, si sigues así, no llegas al 2003”. Y pensó: “Sara quien eres tú para juzgar a Pablito, si Hernán te tiene la vida hecha trocitos por eso de querer que tú seas como no eres, ¿vas a repetir la historia? No seas intransigente que tú no eres la madre del Titán de Bronce, ni seas tan perfectista (*). Deja a Pablito que sea como es, ya él sabe que no te gustó. Dile que ya, que lo perdonas. Mejor, dile que no tienes nada que perdonar, que se te salió lo de monja clarisa que llevas dentro."
- Si, eso haré, pero mañana, hoy no sabría ni que decirle. Mejor me acuesto temprano.
Sentía tremendo alivio, conocía de sus raptos de exceso de moralidad, inculcados por la actitud tajante y austera de Hernán, más su crianza ultracatólica y agradeció la forma simpática y cumbanchera en que Pablito le había respondido. El no quería disgustarla. Quizás lo hizo de jodedor que es, quizás para ver mi reacción, quizás para saber como soy, quién sabe. Mañana le escribo, que no vaya a pensar que tengo complejo de institutriz inglesa.
Se quedó dormida en el acto. En realidad se sentía muy aliviada, y hasta feliz.
(*) nota del editor: esta palabra es pura invención del subconsciente fantasioso e ingenieril de Sara
(continuará)
Mayo 2002. El peor ciego es aquel que no quiere abrir los ojos, aunque vea.
Esperó ansiosa la hora en que podía leer los mensajes sin sigilo, es decir ya eran pasadas las 11 de la noche.
Había respuesta de Pablito, ¡que alegría!, ¡que alivio! Y leyó voráz:
Sara, por Dios, no seas trágica. No es para tanto. Solo quise ser gracioso. En verdad no sé porqué envíe esas fotos que tanto te conmueven. Puedo deducir que de niños nos miramos todo, incluyo mi rabito y tu rajita. Quizás eso me dio la idea de enviártelas. Pero no puedo asegurarlo. Y me pareció que no era ofensivo para ti, que te ibas a burlar, que lo tomarías como un raro género de chiste. De imaginar por un instante que te jodería en lo más mínimo, no las mando, te lo juro por Leonor. Pero en verdad no te jode tanto, ¿verdad?
Que no te espanten mis fotos. Cuando esa parte de mi cuerpo era diminuta, no te espantaste, ¿a qué espantarse ahora? Y es exacto, lo que te mando es un cuento de niño. Dicho de otro modo, estaba actualizando tu conocimiento de mí. No hay ningún deseo de impresionar.
Y cómo vas a pensar que esas fotos no son mías. Me las tomó una amiga, ella misma las procesó, y me las dio así, con algo kitsch. A mí me resultan simpáticas, por eso quise compartirlas contigo.
Me llamó la atención que escogiera las fotos con el miembro como le llamas (yo prefiero decirle rabo a secas) en esa posición, y no las que me hizo con el tipo después de (¡ja! Te imagino punto menos que escandalizada a estas alturas del mensaje) Y menos mal que no seleccionó las que ha tomado tocándomelo y más, que eso si sería porno al pelo.
En realidad tengo mucha curiosidad por ver cómo está lo que me enseñaste hace tantos años. Para que borres las dudas sobre mi autenticidad, acabo de tomarme otra foto con mi Webcam donde aparecen mis dos cabezas. No es una foto profesional, como la de mi amiga, pero algo se ve. Y no me quité el pulóver porque hace mucho frío. Y fíjate, con frío y todo, a riesgo de que se me congelaran los güebos, ahí me tienes.
Acabo de responder una entrevista de la periodista alemana Uma Eters, y acabo de grabar una conversación con el escritor, también alemán, Chris Buchtoph Hans. Te adjunto ambas con la esperanza de que me veas desde otro ángulo, si los de las fotos no te gustaron, aunque no estoy seguro. Pienso que si te gustaron. Pero sino, acepta mis disculpas, aquí estoy arrodillado ante ti, mi egregia dama, solicitando tu más generoso perdón. Y os prometo que nunca jamás os mandare fotos de mi personaje favorito, así me lo implores anegada en llanto. ¿Me perdonas?
Aquí estaré postrado hasta oír de sus labios la palabra Perdón.
Suyo , José Pablo.
Sara no pudo menos que sonreírse, aun le resonaban las palabras de Hernán la noche anterior cuando le dijo “mañana vas a ser una mierda”, Y más aun al médico que le anuncio “Doña, si sigues así, no llegas al 2003”. Y pensó: “Sara quien eres tú para juzgar a Pablito, si Hernán te tiene la vida hecha trocitos por eso de querer que tú seas como no eres, ¿vas a repetir la historia? No seas intransigente que tú no eres la madre del Titán de Bronce, ni seas tan perfectista (*). Deja a Pablito que sea como es, ya él sabe que no te gustó. Dile que ya, que lo perdonas. Mejor, dile que no tienes nada que perdonar, que se te salió lo de monja clarisa que llevas dentro."
- Si, eso haré, pero mañana, hoy no sabría ni que decirle. Mejor me acuesto temprano.
Sentía tremendo alivio, conocía de sus raptos de exceso de moralidad, inculcados por la actitud tajante y austera de Hernán, más su crianza ultracatólica y agradeció la forma simpática y cumbanchera en que Pablito le había respondido. El no quería disgustarla. Quizás lo hizo de jodedor que es, quizás para ver mi reacción, quizás para saber como soy, quién sabe. Mañana le escribo, que no vaya a pensar que tengo complejo de institutriz inglesa.
Se quedó dormida en el acto. En realidad se sentía muy aliviada, y hasta feliz.
(*) nota del editor: esta palabra es pura invención del subconsciente fantasioso e ingenieril de Sara
(continuará)
viernes, 21 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(43). Una blogonovela cubana.
Capitulo 10.
Mayo 2002. El que oye consejos…
Guille y Brenda, dos amigos de Sara. Dos amigos de esos de !ay me duele un callo! y allá van todos que se matan. Los tres eran buenos amigos. Brenda vivía desde niña en la Ciudad del Sol y fue durante muchos años la vecina más cercana de Sara. Guille y Sara se conocían de la Ciudad del Mar. Y a esta hora, ya todos eran amigos.
Como es de imaginarse Sara casi no había dormido. El superyo la atormentaba a más no poder, y ella necesitaba una consulta con sus amigos para ayudarse a despejar dudas y qué hacer con la condición de exhibicionista recién estrenada de Pablito. ¿Debía cortar la comunicación?, ¿Debía “perdonarlo”?. Ya se sabe la palabra “deber” suena dura y el sensible Nietzsche nos recuerda que "Toda convicción es una cárcel."
Sara se levantó a tientas para que Hernán no la sintiera madrugar. Preparó dos mensajes a sus dos amigos y les adjuntó las fotos.
El mensaje decía así:
Amigos del alma mía, estoy en apuros y necesito consejo, luz, tanto para calmar la voz de mi conciencia, como para llegar a una conclusión.
Les adjunto las fotos que sin más acá ni más allá me mando Pablito, el amigo de quien les hablé. No se que hacer, me parecen una falta de respeto, pero por otra parte no estoy segura. Si pueden conectarse al Messenger los dos a eso de las doce, me avisan y hacemos una sesión cibernético-espiritista. Confío en el buen juicio de ambos.
Los abraza mucho, Sarita en apuros.
A las 12 los tres estaban online, habiendo visto “el cuerpo del delito” y conociendo a Sara, la misión a cumplir no obstante se pintaba imposible.
E aquí copia fiel del Messenger:
SaraLlogat: ¿Están ahí, amigos?
Guillotina: Aquí como to’ los días …
Brenda: Yo también Sari …
SaraLlogat: Bueno, ¿y qué?, ¿qué hago?
Guillotina: Y qué, ¿de qué?
SaraLlogat: No se que hacer, si suspender esta amistad o hacerme la sueca.
Guillotina: ¡Ay querida Sara! tu moralidad me angustia. Resulta que te mandan unas fotos que son la expresión viva del más ardiente deseo, y tú… “ ¡ay!, que asquito”. Hija, no te entiendo.
SaraLlogat: Pero no ves una falta de respeto implícita en este envío.
Guillotina: !Ay mi amiga!, la falta de respeto es de ti y para contigo. Ya quisiera yo que alguien me mandara unas fotos así, te juro que le daba lengua a la pantalla hasta que hiciera cortocircuito.
SaraLlogat: !Ay Guille! déjate de mariconerias ahora, que lo que quiero es que me ayudes. Brenda estás ahí, di algo …
Brenda: Si, aquí mirando las fotos, extasiadísima.
SaraLlogat: ¿Pero tú también, bruta?
Brenda: !Jajaja!, es que tú eres tan recatadita e insipidita querida mía, que ni una broma sabes apreciar.
SaraLlogat: Y tú eres tan deshibinidita y tan calentosita que no puedes darte cuenta de lo que me está pasando.
Guillotina: Mira Sari, yo coincido con Brenda, tú estás ya bastante mayorcita para que unas fotos así te pongan a buscar consejo. Me apuesto lo que sea que dormiste mal anoche.
SaraLlogat: Si, casi ni dormí.
Brenda: te vendría bien una sesión de terapia a ver si descubres si no dormiste por “ la falta de respeto” o por la gozadera que adivinas detrás de las fotos. Oye, que tú tienes un inconciente muy jodio, amiga.
SaraLlogat: Es que mira… eso de retratar un miembro masculino y enviarlo me parece de exhibicionista, de demente, no se.
Guillotina: Y dale la niña fizna, mira Sari, alma mía, eso no es un miembro masculino eso es una morrongototota, es lo que es.
SaraLlogat: Déjate de chistes soeces, Guille, no se como se me ocurrió tomarte de consejero.
Guillotina: ¿Y por qué te crees que me autoapodo Guillotina, baby?
SaraLlogat: ¡Ay no se!
Brenda: Sara, Guille tiene razón, chistecitos al márgen estás viendo fantasmas donde no los hay. Que el tipo es un exhibicionista, bueno, ¿y qué?, que vive orgulloso de su miembro masculino como le llamas, (aunque la variante de Guille va mas afín con mi personalidad), bueno, ¿y qué?.. a ver, … ¿cuál es el trauma?, ¿la angustia?... mira… sabes cual es mi lema… “vivir y dejar vivir”. No se de donde sacas esa actitud reaccionaria y antipacifista. Deja al tipo en paz y ni se te ocurra insultarlo por esto.
SaraLlogat: Ya lo hice
Guillotina: ¡Ay bruja!, si te cojo …
SaraLlogat: Fue lo que me salió del alma
Guillotina: ¡Ay mijita! Pues tienes el alma, naque. Los años te están cayendo encima con una velocidad …
Brenda: Sara … ¿qué lo insultaste…..?
SaraLlogat: No, exactamente, le dije que no me había gustado y que no quería escribirme más con el.
Brenda: Bueno, y si ya lo hiciste y eso es lo que quieres, pues a lo hecho, pecho.
Guillotina: Brenda, pero no conoces a tu amiga… lo que quiere es seguirse escribiendo con el pornostar, y ahora no sabe como recoger la pita. ¿No es eso, queridita monjita clarisa?
SaraLlogat: No precisamente. Lo que quiero es saber si he sido justa o no, y si ese tipo de fotos es normal enviárselas entre amigos.
Brenda: Sara, tu ingenuidad me espanta… el límite de lo que está permitido en estos asuntos lo pone cada cual. Pero si quieres saber mi opinión te diré: lo encuentro gracioso, simpatiquísimo, las fotos están muy elocuentes y no veo nada de malo en ellas.
Guillotina: Y yo coincido, y agrego que si alguien tuviera ese gesto tan delicado, amoroso, bohemio y pornoagresivo de mandarme fotos como esas yo estaría en el séptimo cielo. Es más, estas que me enviaste las voy a imprimir y a enmarcar y las voy a colgar en la sala de la casa. Si son tres obras maestras, y eso si, a nadie le diré que se las mandaron a una amiga que las encontró escandalosa. Eso me desmeritaría a los ojos de mis “habitues”
SaraLlogat: … Estaba la pájara pinta, posada en su verde limón …
Guillotina: Si te cojo te hago fricasé de guanaja…
Brenda: Sara, tengo que irme ya, no puedo seguir pegada a la PC dándole vuelta a esta noria. Ya sabes mi opinión y no comas tanta mierda chica, que te vas a empachar.
Guillotina: Yo también me retiro. Haz lo que te da la gana. Oye si hubieras nacido en la época de la Inquisición, creo que hubieras disfrutado mucho ser de esos tribunales. Y ya apagó la planta. Bye queriditas …
Sara se sintió a la vez relajada y preocupada. Había oido lo que quería oír…”no hay nada de malo en que le manden a uno fotos como estas..”… “ el asunto eres tú, no las fotos”. ¿Y ahora qué hago?, ¿habré perdido a Pablito? … ¡ay no me lo perdonaré!
Una voz interior le susurró …” escríbele y da marcha atrás”
Y otra, quizás más autoritaria le dijo: “ deja a ver que te dice él… tómalo como un ejercicio de tira y encoje… ¡ay chica!, suelta esos cordeles y relájate un poco…”
(continuará)
Mayo 2002. El que oye consejos…
Guille y Brenda, dos amigos de Sara. Dos amigos de esos de !ay me duele un callo! y allá van todos que se matan. Los tres eran buenos amigos. Brenda vivía desde niña en la Ciudad del Sol y fue durante muchos años la vecina más cercana de Sara. Guille y Sara se conocían de la Ciudad del Mar. Y a esta hora, ya todos eran amigos.
Como es de imaginarse Sara casi no había dormido. El superyo la atormentaba a más no poder, y ella necesitaba una consulta con sus amigos para ayudarse a despejar dudas y qué hacer con la condición de exhibicionista recién estrenada de Pablito. ¿Debía cortar la comunicación?, ¿Debía “perdonarlo”?. Ya se sabe la palabra “deber” suena dura y el sensible Nietzsche nos recuerda que "Toda convicción es una cárcel."
Sara se levantó a tientas para que Hernán no la sintiera madrugar. Preparó dos mensajes a sus dos amigos y les adjuntó las fotos.
El mensaje decía así:
Amigos del alma mía, estoy en apuros y necesito consejo, luz, tanto para calmar la voz de mi conciencia, como para llegar a una conclusión.
Les adjunto las fotos que sin más acá ni más allá me mando Pablito, el amigo de quien les hablé. No se que hacer, me parecen una falta de respeto, pero por otra parte no estoy segura. Si pueden conectarse al Messenger los dos a eso de las doce, me avisan y hacemos una sesión cibernético-espiritista. Confío en el buen juicio de ambos.
Los abraza mucho, Sarita en apuros.
A las 12 los tres estaban online, habiendo visto “el cuerpo del delito” y conociendo a Sara, la misión a cumplir no obstante se pintaba imposible.
E aquí copia fiel del Messenger:
SaraLlogat: ¿Están ahí, amigos?
Guillotina: Aquí como to’ los días …
Brenda: Yo también Sari …
SaraLlogat: Bueno, ¿y qué?, ¿qué hago?
Guillotina: Y qué, ¿de qué?
SaraLlogat: No se que hacer, si suspender esta amistad o hacerme la sueca.
Guillotina: ¡Ay querida Sara! tu moralidad me angustia. Resulta que te mandan unas fotos que son la expresión viva del más ardiente deseo, y tú… “ ¡ay!, que asquito”. Hija, no te entiendo.
SaraLlogat: Pero no ves una falta de respeto implícita en este envío.
Guillotina: !Ay mi amiga!, la falta de respeto es de ti y para contigo. Ya quisiera yo que alguien me mandara unas fotos así, te juro que le daba lengua a la pantalla hasta que hiciera cortocircuito.
SaraLlogat: !Ay Guille! déjate de mariconerias ahora, que lo que quiero es que me ayudes. Brenda estás ahí, di algo …
Brenda: Si, aquí mirando las fotos, extasiadísima.
SaraLlogat: ¿Pero tú también, bruta?
Brenda: !Jajaja!, es que tú eres tan recatadita e insipidita querida mía, que ni una broma sabes apreciar.
SaraLlogat: Y tú eres tan deshibinidita y tan calentosita que no puedes darte cuenta de lo que me está pasando.
Guillotina: Mira Sari, yo coincido con Brenda, tú estás ya bastante mayorcita para que unas fotos así te pongan a buscar consejo. Me apuesto lo que sea que dormiste mal anoche.
SaraLlogat: Si, casi ni dormí.
Brenda: te vendría bien una sesión de terapia a ver si descubres si no dormiste por “ la falta de respeto” o por la gozadera que adivinas detrás de las fotos. Oye, que tú tienes un inconciente muy jodio, amiga.
SaraLlogat: Es que mira… eso de retratar un miembro masculino y enviarlo me parece de exhibicionista, de demente, no se.
Guillotina: Y dale la niña fizna, mira Sari, alma mía, eso no es un miembro masculino eso es una morrongototota, es lo que es.
SaraLlogat: Déjate de chistes soeces, Guille, no se como se me ocurrió tomarte de consejero.
Guillotina: ¿Y por qué te crees que me autoapodo Guillotina, baby?
SaraLlogat: ¡Ay no se!
Brenda: Sara, Guille tiene razón, chistecitos al márgen estás viendo fantasmas donde no los hay. Que el tipo es un exhibicionista, bueno, ¿y qué?, que vive orgulloso de su miembro masculino como le llamas, (aunque la variante de Guille va mas afín con mi personalidad), bueno, ¿y qué?.. a ver, … ¿cuál es el trauma?, ¿la angustia?... mira… sabes cual es mi lema… “vivir y dejar vivir”. No se de donde sacas esa actitud reaccionaria y antipacifista. Deja al tipo en paz y ni se te ocurra insultarlo por esto.
SaraLlogat: Ya lo hice
Guillotina: ¡Ay bruja!, si te cojo …
SaraLlogat: Fue lo que me salió del alma
Guillotina: ¡Ay mijita! Pues tienes el alma, naque. Los años te están cayendo encima con una velocidad …
Brenda: Sara … ¿qué lo insultaste…..?
SaraLlogat: No, exactamente, le dije que no me había gustado y que no quería escribirme más con el.
Brenda: Bueno, y si ya lo hiciste y eso es lo que quieres, pues a lo hecho, pecho.
Guillotina: Brenda, pero no conoces a tu amiga… lo que quiere es seguirse escribiendo con el pornostar, y ahora no sabe como recoger la pita. ¿No es eso, queridita monjita clarisa?
SaraLlogat: No precisamente. Lo que quiero es saber si he sido justa o no, y si ese tipo de fotos es normal enviárselas entre amigos.
Brenda: Sara, tu ingenuidad me espanta… el límite de lo que está permitido en estos asuntos lo pone cada cual. Pero si quieres saber mi opinión te diré: lo encuentro gracioso, simpatiquísimo, las fotos están muy elocuentes y no veo nada de malo en ellas.
Guillotina: Y yo coincido, y agrego que si alguien tuviera ese gesto tan delicado, amoroso, bohemio y pornoagresivo de mandarme fotos como esas yo estaría en el séptimo cielo. Es más, estas que me enviaste las voy a imprimir y a enmarcar y las voy a colgar en la sala de la casa. Si son tres obras maestras, y eso si, a nadie le diré que se las mandaron a una amiga que las encontró escandalosa. Eso me desmeritaría a los ojos de mis “habitues”
SaraLlogat: … Estaba la pájara pinta, posada en su verde limón …
Guillotina: Si te cojo te hago fricasé de guanaja…
Brenda: Sara, tengo que irme ya, no puedo seguir pegada a la PC dándole vuelta a esta noria. Ya sabes mi opinión y no comas tanta mierda chica, que te vas a empachar.
Guillotina: Yo también me retiro. Haz lo que te da la gana. Oye si hubieras nacido en la época de la Inquisición, creo que hubieras disfrutado mucho ser de esos tribunales. Y ya apagó la planta. Bye queriditas …
Sara se sintió a la vez relajada y preocupada. Había oido lo que quería oír…”no hay nada de malo en que le manden a uno fotos como estas..”… “ el asunto eres tú, no las fotos”. ¿Y ahora qué hago?, ¿habré perdido a Pablito? … ¡ay no me lo perdonaré!
Una voz interior le susurró …” escríbele y da marcha atrás”
Y otra, quizás más autoritaria le dijo: “ deja a ver que te dice él… tómalo como un ejercicio de tira y encoje… ¡ay chica!, suelta esos cordeles y relájate un poco…”
(continuará)
miércoles, 19 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(42). Una blogonovela cubana.
Capitulo 10.
Mayo 2002. PhotoSho(p)ck.
Sara estaba muy cansada. Hernán no dejaba de tirarle pullas, ponerle mala cara, hacerle la vida un trapo, es decir, hacerla sentir muy incomoda y culpable. ¿De qué?, vaya usted a saber, hay gentes que ni saben vivir ni dejan vivir a los demás. Así la vida lentamente se va convirtiendo en un acoso. Cada acto se paraliza de solo pensar cual puede ser la reacción, el gesto, el rictus.
Cualquier observador pudiera pensar que hacia rato que alguien en este dúo debía haber dicho “ya”, “ hasta aquí” hace rato. Pero esta pareja continuaba conviviendo y el mundo exterior la tenia evaluada como un matrimonio feliz, exitoso, pleno, triunfador y lleno de maravillosas oportunidades, A veces lo esencial es invisible a los ojos.
Sara agotada, se sentía cual ratoncito acorralado por un gato feroz y antojadizo. Tanto mareo mental, el exceso de trabajo y la rutina diaria, la mantenían en un letargo del que le era difícil sobreponerse. Su vida más vacía que la de Marion Post cuando comenzó a escuchar a través de las paredes a la aspirante a suicida, aquel personaje de la película de Woody Allen que tanto la había impactado hace años.
Dios, ¿qué le pasa a este hombre?, ¿por qué no me deja en paz?, ¡que ganas de mortificarme!, ¡que autosuficiencia! ... ¿de qué estará orgulloso? Es cierto que este es el país de las oportunidades. Mira, aquí he tenido la oportunidad de darme cuenta lo imbecil que es Hernán. Imbecil, que palabra tan torpe. ¿Cómo no me había dado cuenta antes?, ¿Será que él ha cambiado o la que he cambiado soy yo?. Da igual. Me ronca en los ovarios su actitud para conmigo. ¿tendrá otra?, no, si ni sale de la casa… ni vive ni deja vivir, eso es. Tampoco es que esté amargado.. ¿qué rayos es pues?
Esperaba la hora en que todos se acostaban, la hora de mi alter ego, le llamaba y se sentaba entonces delante de la computadora, habiendo cumplido ya sus labores domésticas. El tiempito que le quedaba y le robaba al sueño, lo empleaba en responder sus correos personales y muy en especial en leer y responderle a Pablito. Una especie de adicción que admitía in crescendo.
Después que Pablito le escribía se sentía inexplicablemente feliz. Siempre lo había querido, y se lamentaba que nunca se hubieran encontrado en la Ciudad del Mar a pesar de haber trabajado casi en la misma calle durante mucho tiempo. Nunca jamás se habían topado el uno con el otro, a lo mejor si, pero igual no. Pablito había calificado esto como “un desencuentro necesario”. Sus cartas cada vez eran más sueltas, le había dicho, “escribirme contigo, Pablito, es como recibir un rayo energizante”. El le reciprocaba “lo que me gusta me hace sentirme bien, y escribirme contigo me gusta mucho”. Y de vuelta entonces, “Pablito, te estas haciendo imprescindible como lo fuiste de niño para mi, ¿qué misterio es este?". Hablaban de mil cosas, de los hijos, del “ american way of live”, qué tanto le fascinaba a él, aunque lo negara rotundamente, advertía ella en silencio.
El envío de textos, bocetos y ensayos escritos y publicado en prestigiosas revistas y editoriales extranjeras, también los unía y Sara leía con verdadera devoción y le comentaba fervorosamente sus opiniones , convencida que su querido primer amigo era el hombre más inteligente y creativo que había conocido.
Le dio gracia que le escribiera el mensaje anterior con un inglés de medio pelo, pero claro, no podía ser de otra forma, Pablito había aprendido ese idioma de manera autodidacta, era lógico por tanto que tuviera faltas de congruencia y alguna que otra expresión transliterada del español, que en inglés no hacia sentido. En el último mensaje le anunciaba fotos y un “ But be careful, they are dangerous photos.”. Por eso hoy más que nunca se había sentado expectante frente a la PC segura de recibir alguna graciosa ocurrencia de su querido Pablito. Si, desde niño era muy maldito.
Aun se acordaba del día que le había metido una araña de juguete en su mochila. Fue gracioso pues cuando ella comenzó a chillar y a gritar asustada ante el bicho, él con un acto supremo de valentía le había arrebatado la maleta, agarrado la espectacular araña por una pata y la había lanzado con fuerza por la ventana. Solo al cabo de los días Pablito le contó que la araña era de plástico y que todo no era más que una travesura para que ella lo viera como todo un hombre. Pablito desde niño hablaba así. Y ahora que sorpresa le destinaba este correo que ya tenía ante sus ojos. La presillita adornando el extremo izquierdo del mensaje, afirmaba que venían fotos, y un texto corto y escueto le avisaba nuevamente:
Sarita, cuidado, peligro, carga explosiva. Araña cuelga de un hilo.
Sonrío confiada. Pablito seguía siendo el mismo de siempre.
Abrió la primera foto, y ¡Oh Dios! Qué era aquello, un miembro masculino, a todo color, erguido viril y con una vena azul, abultada surcándole un costado como indicio del buen estado de salud del aparato circulatorio de su dueño. La foto más parecía un anuncio de condones que otra cosa. Los ojos se le salieron de las órbitas y no de disfrute precisamente. No le hacia gracia lo que estaba viendo, no era una moralista, pero tampoco era una desparpajada. No daba crédito a lo que veía, y siguió bajando con el mouse. ¡Pero! y ahora ... ¿qué es esto?, otra foto parecida, aun más en close up. Esta vez con una florecita roja insertada de alguna manera en el abundante prepucio. Sarita estaba horrorizada, nunca le había sucedido algo semejante, ni le gustaba la pornografía, ni el relajo sin orden y su superyo le comenzaba a susurrar con voz enérgica que había algo de falta de respeto en lo que sus ojos estaban calibrando y su mente tratando de explicar.
Ya con la sensación de que había que llegar hasta el final, bajó más aun con el mouse y se encontró la última foto esta vez era un hombre, ¿Pablito? completamente encueros , la cara cubierta completamente con un pañuelo rojo y un sombrero alón, con una mano se agarraba el “susodicho”, y con la otra saludaba militarmente como significando “ aquí en máxima alerta y completa disposición combativa, cuando sea, donde sea y para lo que sea”.
¡Ay no!, esto era “too much” para Sara. Se levantó como un resorte y comenzó a dar paseitos cortos, por suerte todos dormían, estaba sola en el cuarto-oficina. ¿Qué debia hacer?, ¿Responderle a Pablito que había ido demasiado lejos?, ¿hacerse la intelectual también y contestarle algún disparate, subiéndole la parada?, ¿darle cordel diciéndole que si tenia interés en ser un porno star ella podía ayudarlo?, ¿decirle que ese alarde a santo de qué ? A decir verdad no sabia que rayos hacer. No se sentía cómoda y ni idea de cómo salir decorosamente de la situación. Por primera vez pensó que quizás se había equivocado y Pablito ya no era aquel niño puro y amoroso con quien jugaba, sino un cuarentón libidinoso y alardoso. ¿Será eso?, ¿Dios, estaré en presencia de un safio, un sátiro, un tipo sin escrúpulos?
No sabia que hacer, pero tampoco se podía ir a dormir así, no podría pegar un ojo en toda la noche. Su natural predisposición a buscarle una explicación a todo, y la labor paciente de Hernán de ponerla siempre a pensar que era culpable de algo, comenzaron a atormentarla… ¿Y si te equivocaste?, ¿y si Hernán tiene razón y no debes escribirte más con Pablito?, ¿qué puedo haber hecho yo para merecer este chiste de tan mal gusto?
Algo debía hacer, al menos para cerrar, aunque fuera por el momento este desagradable capítulo. Y fue cuando se le ocurrió escribirle un escueto mensaje a Pablito, así:
Pablito !Que pena!, me parece que te has equivocado de medio a medio conmigo. ¿por qué me has mandado estas fotos?, ¿ qué oscuro genero de chiste es este que no atino a comprender?. Si te crees que la pornografía me llama la atención, no se como pudiste llegar a semejante conclusión. Si tienes complejo de exhibicionista, te recomiendo que visites un terapeuta. Si piensas que así me impresionas, pues no me conoces. Pero de cualquier forma has llegado demasiado lejos. Creo que con el dolor de mi alma tengo que decirte que si eres así, no me interesa para nada seguirme escribiendo contigo.
Sarita.
Nota: Mira, mejor pienso, además que esas fotos no son tuyas.
Envió el mensaje casi sin revisarlo, así, para que lo que él recibiera fuera lo salido de su alma. Y sintió una vez más la sensación de que en su vida estaba condenada a no confiar y a no ilusionarse con nada ni con nadie. Y ese sentimiento de pérdida, de vacío, la colocó en un triste estado. Comenzó a llorar, todo se le agolpaba… pero por Dios… qué me pasa que toda mi vida se me convierte en sal y agua.
Hernán, abrió la puerta de la oficina y se la encontró llorando:
- Pero Sara, … ¿qué te pasa ahora?, ¿y este llantén a qué viene?, dale ve a dormir ya. Es la una de la mañana.
La tomó por un brazo y la llevó hasta la cama.
- A ver Sara, ¿me vas a decir que coño te pasa ahora?
- Nada Hernán, recibí la noticia que la abuela de mi amiga Casandra está enferma y me dio tristeza. Solo eso.
- Ven acá chica, ese vicio de ser la Madre Teresa de Calcuta ¿nunca vas a dejarlo?, pero hay que ver que te gusta atormentarte mujer…. Eres un desastre. Sara, mira dale y duérmete ya que sino mañana vas a estar hecha una mierda … (continuará)
Mayo 2002. PhotoSho(p)ck.
Sara estaba muy cansada. Hernán no dejaba de tirarle pullas, ponerle mala cara, hacerle la vida un trapo, es decir, hacerla sentir muy incomoda y culpable. ¿De qué?, vaya usted a saber, hay gentes que ni saben vivir ni dejan vivir a los demás. Así la vida lentamente se va convirtiendo en un acoso. Cada acto se paraliza de solo pensar cual puede ser la reacción, el gesto, el rictus.
Cualquier observador pudiera pensar que hacia rato que alguien en este dúo debía haber dicho “ya”, “ hasta aquí” hace rato. Pero esta pareja continuaba conviviendo y el mundo exterior la tenia evaluada como un matrimonio feliz, exitoso, pleno, triunfador y lleno de maravillosas oportunidades, A veces lo esencial es invisible a los ojos.
Sara agotada, se sentía cual ratoncito acorralado por un gato feroz y antojadizo. Tanto mareo mental, el exceso de trabajo y la rutina diaria, la mantenían en un letargo del que le era difícil sobreponerse. Su vida más vacía que la de Marion Post cuando comenzó a escuchar a través de las paredes a la aspirante a suicida, aquel personaje de la película de Woody Allen que tanto la había impactado hace años.
Dios, ¿qué le pasa a este hombre?, ¿por qué no me deja en paz?, ¡que ganas de mortificarme!, ¡que autosuficiencia! ... ¿de qué estará orgulloso? Es cierto que este es el país de las oportunidades. Mira, aquí he tenido la oportunidad de darme cuenta lo imbecil que es Hernán. Imbecil, que palabra tan torpe. ¿Cómo no me había dado cuenta antes?, ¿Será que él ha cambiado o la que he cambiado soy yo?. Da igual. Me ronca en los ovarios su actitud para conmigo. ¿tendrá otra?, no, si ni sale de la casa… ni vive ni deja vivir, eso es. Tampoco es que esté amargado.. ¿qué rayos es pues?
Esperaba la hora en que todos se acostaban, la hora de mi alter ego, le llamaba y se sentaba entonces delante de la computadora, habiendo cumplido ya sus labores domésticas. El tiempito que le quedaba y le robaba al sueño, lo empleaba en responder sus correos personales y muy en especial en leer y responderle a Pablito. Una especie de adicción que admitía in crescendo.
Después que Pablito le escribía se sentía inexplicablemente feliz. Siempre lo había querido, y se lamentaba que nunca se hubieran encontrado en la Ciudad del Mar a pesar de haber trabajado casi en la misma calle durante mucho tiempo. Nunca jamás se habían topado el uno con el otro, a lo mejor si, pero igual no. Pablito había calificado esto como “un desencuentro necesario”. Sus cartas cada vez eran más sueltas, le había dicho, “escribirme contigo, Pablito, es como recibir un rayo energizante”. El le reciprocaba “lo que me gusta me hace sentirme bien, y escribirme contigo me gusta mucho”. Y de vuelta entonces, “Pablito, te estas haciendo imprescindible como lo fuiste de niño para mi, ¿qué misterio es este?". Hablaban de mil cosas, de los hijos, del “ american way of live”, qué tanto le fascinaba a él, aunque lo negara rotundamente, advertía ella en silencio.
El envío de textos, bocetos y ensayos escritos y publicado en prestigiosas revistas y editoriales extranjeras, también los unía y Sara leía con verdadera devoción y le comentaba fervorosamente sus opiniones , convencida que su querido primer amigo era el hombre más inteligente y creativo que había conocido.
Le dio gracia que le escribiera el mensaje anterior con un inglés de medio pelo, pero claro, no podía ser de otra forma, Pablito había aprendido ese idioma de manera autodidacta, era lógico por tanto que tuviera faltas de congruencia y alguna que otra expresión transliterada del español, que en inglés no hacia sentido. En el último mensaje le anunciaba fotos y un “ But be careful, they are dangerous photos.”. Por eso hoy más que nunca se había sentado expectante frente a la PC segura de recibir alguna graciosa ocurrencia de su querido Pablito. Si, desde niño era muy maldito.
Aun se acordaba del día que le había metido una araña de juguete en su mochila. Fue gracioso pues cuando ella comenzó a chillar y a gritar asustada ante el bicho, él con un acto supremo de valentía le había arrebatado la maleta, agarrado la espectacular araña por una pata y la había lanzado con fuerza por la ventana. Solo al cabo de los días Pablito le contó que la araña era de plástico y que todo no era más que una travesura para que ella lo viera como todo un hombre. Pablito desde niño hablaba así. Y ahora que sorpresa le destinaba este correo que ya tenía ante sus ojos. La presillita adornando el extremo izquierdo del mensaje, afirmaba que venían fotos, y un texto corto y escueto le avisaba nuevamente:
Sarita, cuidado, peligro, carga explosiva. Araña cuelga de un hilo.
Sonrío confiada. Pablito seguía siendo el mismo de siempre.
Abrió la primera foto, y ¡Oh Dios! Qué era aquello, un miembro masculino, a todo color, erguido viril y con una vena azul, abultada surcándole un costado como indicio del buen estado de salud del aparato circulatorio de su dueño. La foto más parecía un anuncio de condones que otra cosa. Los ojos se le salieron de las órbitas y no de disfrute precisamente. No le hacia gracia lo que estaba viendo, no era una moralista, pero tampoco era una desparpajada. No daba crédito a lo que veía, y siguió bajando con el mouse. ¡Pero! y ahora ... ¿qué es esto?, otra foto parecida, aun más en close up. Esta vez con una florecita roja insertada de alguna manera en el abundante prepucio. Sarita estaba horrorizada, nunca le había sucedido algo semejante, ni le gustaba la pornografía, ni el relajo sin orden y su superyo le comenzaba a susurrar con voz enérgica que había algo de falta de respeto en lo que sus ojos estaban calibrando y su mente tratando de explicar.
Ya con la sensación de que había que llegar hasta el final, bajó más aun con el mouse y se encontró la última foto esta vez era un hombre, ¿Pablito? completamente encueros , la cara cubierta completamente con un pañuelo rojo y un sombrero alón, con una mano se agarraba el “susodicho”, y con la otra saludaba militarmente como significando “ aquí en máxima alerta y completa disposición combativa, cuando sea, donde sea y para lo que sea”.
¡Ay no!, esto era “too much” para Sara. Se levantó como un resorte y comenzó a dar paseitos cortos, por suerte todos dormían, estaba sola en el cuarto-oficina. ¿Qué debia hacer?, ¿Responderle a Pablito que había ido demasiado lejos?, ¿hacerse la intelectual también y contestarle algún disparate, subiéndole la parada?, ¿darle cordel diciéndole que si tenia interés en ser un porno star ella podía ayudarlo?, ¿decirle que ese alarde a santo de qué ? A decir verdad no sabia que rayos hacer. No se sentía cómoda y ni idea de cómo salir decorosamente de la situación. Por primera vez pensó que quizás se había equivocado y Pablito ya no era aquel niño puro y amoroso con quien jugaba, sino un cuarentón libidinoso y alardoso. ¿Será eso?, ¿Dios, estaré en presencia de un safio, un sátiro, un tipo sin escrúpulos?
No sabia que hacer, pero tampoco se podía ir a dormir así, no podría pegar un ojo en toda la noche. Su natural predisposición a buscarle una explicación a todo, y la labor paciente de Hernán de ponerla siempre a pensar que era culpable de algo, comenzaron a atormentarla… ¿Y si te equivocaste?, ¿y si Hernán tiene razón y no debes escribirte más con Pablito?, ¿qué puedo haber hecho yo para merecer este chiste de tan mal gusto?
Algo debía hacer, al menos para cerrar, aunque fuera por el momento este desagradable capítulo. Y fue cuando se le ocurrió escribirle un escueto mensaje a Pablito, así:
Pablito !Que pena!, me parece que te has equivocado de medio a medio conmigo. ¿por qué me has mandado estas fotos?, ¿ qué oscuro genero de chiste es este que no atino a comprender?. Si te crees que la pornografía me llama la atención, no se como pudiste llegar a semejante conclusión. Si tienes complejo de exhibicionista, te recomiendo que visites un terapeuta. Si piensas que así me impresionas, pues no me conoces. Pero de cualquier forma has llegado demasiado lejos. Creo que con el dolor de mi alma tengo que decirte que si eres así, no me interesa para nada seguirme escribiendo contigo.
Sarita.
Nota: Mira, mejor pienso, además que esas fotos no son tuyas.
Envió el mensaje casi sin revisarlo, así, para que lo que él recibiera fuera lo salido de su alma. Y sintió una vez más la sensación de que en su vida estaba condenada a no confiar y a no ilusionarse con nada ni con nadie. Y ese sentimiento de pérdida, de vacío, la colocó en un triste estado. Comenzó a llorar, todo se le agolpaba… pero por Dios… qué me pasa que toda mi vida se me convierte en sal y agua.
Hernán, abrió la puerta de la oficina y se la encontró llorando:
- Pero Sara, … ¿qué te pasa ahora?, ¿y este llantén a qué viene?, dale ve a dormir ya. Es la una de la mañana.
La tomó por un brazo y la llevó hasta la cama.
- A ver Sara, ¿me vas a decir que coño te pasa ahora?
- Nada Hernán, recibí la noticia que la abuela de mi amiga Casandra está enferma y me dio tristeza. Solo eso.
- Ven acá chica, ese vicio de ser la Madre Teresa de Calcuta ¿nunca vas a dejarlo?, pero hay que ver que te gusta atormentarte mujer…. Eres un desastre. Sara, mira dale y duérmete ya que sino mañana vas a estar hecha una mierda … (continuará)
jueves, 13 de diciembre de 2007
la historia de Cecilia Solás(39). Una blogonovela cubana.
Capitulo 10.
Mayo 2002. Batalla campal.
¿Qué me pasa?, ¿qué estupidez me pasa ahora?, ¿como caí en la banalidad de contar la historia de mi exhibidera de blúmers?, ¿qué bobería es esa?, Sara, Sara ¿qué es lo que quieres lograr? … perdiste mil puntos en esa. No viste la reacción de Hernán… el colmo de la pedantería… podías haber esperado para hacerle el cuanto a los muchachos cuando él no estuviera. ¿Acaso no sabías que se iba a poner en esa pesadez?. Pero bueno, ¿qué de malo tiene el cuento?. Si, tiene de malo, tiene que cada vez que puede te hace un desplante, te tira a mierda, te hace sentirte bien idiota, ¿ a eso le llamas amor?, ¿ tú te crees que ese hombre te ama?, bueno, siempre ha sido así, el padre es así, la madre es así, el hermano es así… ¿qué de raro tiene que el sea así?, tiene de raro que es un pesado, que siempre hace lo mismo, que cada vez que puede te da hasta con el mango del hacha y tú de boba todavía le dices mi amor… bueno, es una costumbre… ¿ y por qué no te desacostumbras?... ¿ para qué?... para empezar otra letanía distinta pero en el fondo igual.
Mira Sara, acaba de aceptar que tu vida es una prisión, que cada vez le tienes más miedo a Hernán, que cada vez te causa más horror pensar en cual va a ser su reacción a no importa que hecho… estoy cansada…. Si…. Estas cansada… estoy cansada… estamos las dos cansadas… tú y yo, yo y tú …. Nosotras… o lo que es lo mismo tu parte yan y tu parte yin… ¿ tendré que soportarte siempre?... si, hasta que la muerte nos separe… ¿Te es vital seguirte escribiendo con el pintor?... mira, ya sabes lo que te espera… cada vez que Hernán pueda te va a preguntar y te va a recriminar el seguirte comunicando con él…. Si, eso lo se, pero ¿Qué tiene de malo?... no digo que tenga de malo… digo que si te es vital… bueno, si lo dejo de hacer no me voy a morir, pero ¿por qué debo de dejar de escribirme con él?... no se, después de todo estas creando una dependencia… ¿no te das cuenta?... si, no te hagas la boba… los otros días no te escribió y te sentiste mal… eso no es verdad, si lo es… que no…. Bueno dejémoslo ahí… ¿Qué te intriga de el?... a decir verdad quiero conocerlo más… no se… me llama la atención… parece un hombre serio, simpático, preocupado por su familia, dice que su esposa es maravillosa… y a la verdad que me gustaría tanto que alguien dijera que yo soy maravillosa… Hernán se la pasa mortificándome y llenándome de obligaciones y de culpas… y este hombre me dice que su esposa es maravillosa… y ya, ahora tú quisieras que él te dijera que tú eres maravillosa también… ¿ no es eso?... no, claro que no… ¿ por qué ha de tener él que decirme que yo soy maravillosa, si ni me ha visto?... pero ¿y si te viera?, no va a verme… ¿estás segura?, si claro… ¿ y por qué estas segura?... porque yo no voy a ir a verlo… no tiene ningún sentido… pero él te dijo que podrías ir a una de sus exposiciones… eso es un decir… ¿ y si no lo es?..... basta… basta ya…no vas a volverme loca… no, si no quiero volverte loca pues si tú te vuelves loca, yo también me vuelvo loca…. ¿ o ya estamos locas las dos?.... basta, basta, basta a dormir…. Lo que hay que hacer es que dormir… duérmete y ya…. No pienses mas… nada de nada… ¿así?, si… así… tranquila…. Sara, Sara no me ahogues estoy tratando de que encuentres la verdad Sara, Sara déjame salir…!no!… ¡a dormir!, ¡a dormir ya! … cállate…. Ya… ya…. Sara me tienes miedo… me tienes miedo… no te oigo Sara… si me oyes Sara… no… si… ya… ya …ya…(continuará)
Mayo 2002. Batalla campal.
¿Qué me pasa?, ¿qué estupidez me pasa ahora?, ¿como caí en la banalidad de contar la historia de mi exhibidera de blúmers?, ¿qué bobería es esa?, Sara, Sara ¿qué es lo que quieres lograr? … perdiste mil puntos en esa. No viste la reacción de Hernán… el colmo de la pedantería… podías haber esperado para hacerle el cuanto a los muchachos cuando él no estuviera. ¿Acaso no sabías que se iba a poner en esa pesadez?. Pero bueno, ¿qué de malo tiene el cuento?. Si, tiene de malo, tiene que cada vez que puede te hace un desplante, te tira a mierda, te hace sentirte bien idiota, ¿ a eso le llamas amor?, ¿ tú te crees que ese hombre te ama?, bueno, siempre ha sido así, el padre es así, la madre es así, el hermano es así… ¿qué de raro tiene que el sea así?, tiene de raro que es un pesado, que siempre hace lo mismo, que cada vez que puede te da hasta con el mango del hacha y tú de boba todavía le dices mi amor… bueno, es una costumbre… ¿ y por qué no te desacostumbras?... ¿ para qué?... para empezar otra letanía distinta pero en el fondo igual.
Mira Sara, acaba de aceptar que tu vida es una prisión, que cada vez le tienes más miedo a Hernán, que cada vez te causa más horror pensar en cual va a ser su reacción a no importa que hecho… estoy cansada…. Si…. Estas cansada… estoy cansada… estamos las dos cansadas… tú y yo, yo y tú …. Nosotras… o lo que es lo mismo tu parte yan y tu parte yin… ¿ tendré que soportarte siempre?... si, hasta que la muerte nos separe… ¿Te es vital seguirte escribiendo con el pintor?... mira, ya sabes lo que te espera… cada vez que Hernán pueda te va a preguntar y te va a recriminar el seguirte comunicando con él…. Si, eso lo se, pero ¿Qué tiene de malo?... no digo que tenga de malo… digo que si te es vital… bueno, si lo dejo de hacer no me voy a morir, pero ¿por qué debo de dejar de escribirme con él?... no se, después de todo estas creando una dependencia… ¿no te das cuenta?... si, no te hagas la boba… los otros días no te escribió y te sentiste mal… eso no es verdad, si lo es… que no…. Bueno dejémoslo ahí… ¿Qué te intriga de el?... a decir verdad quiero conocerlo más… no se… me llama la atención… parece un hombre serio, simpático, preocupado por su familia, dice que su esposa es maravillosa… y a la verdad que me gustaría tanto que alguien dijera que yo soy maravillosa… Hernán se la pasa mortificándome y llenándome de obligaciones y de culpas… y este hombre me dice que su esposa es maravillosa… y ya, ahora tú quisieras que él te dijera que tú eres maravillosa también… ¿ no es eso?... no, claro que no… ¿ por qué ha de tener él que decirme que yo soy maravillosa, si ni me ha visto?... pero ¿y si te viera?, no va a verme… ¿estás segura?, si claro… ¿ y por qué estas segura?... porque yo no voy a ir a verlo… no tiene ningún sentido… pero él te dijo que podrías ir a una de sus exposiciones… eso es un decir… ¿ y si no lo es?..... basta… basta ya…no vas a volverme loca… no, si no quiero volverte loca pues si tú te vuelves loca, yo también me vuelvo loca…. ¿ o ya estamos locas las dos?.... basta, basta, basta a dormir…. Lo que hay que hacer es que dormir… duérmete y ya…. No pienses mas… nada de nada… ¿así?, si… así… tranquila…. Sara, Sara no me ahogues estoy tratando de que encuentres la verdad Sara, Sara déjame salir…!no!… ¡a dormir!, ¡a dormir ya! … cállate…. Ya… ya…. Sara me tienes miedo… me tienes miedo… no te oigo Sara… si me oyes Sara… no… si… ya… ya …ya…(continuará)
jueves, 6 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(36). Una blogonovela cubana.
Capitulo 9.
Mayo 2002. La torre de Babel.
From: sara.llogat@yahoo.com
Sent: Saturday, May 11, 2002 11:30 PM
To: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Subject: !Que pena!, me siento avergonzada…
Querido Pablito,
¡que pena!... no recuerdo nada de esos strip-teases infantiles que me sacas del baúl de los recuerdos, pero si tú lo dices no tengo que pensar que es mentira. Pablito, ¿no será esta una más de tus travesuras? si recuerdo que eras mi mejor amigo, por eso nunca te olvidé, pudiera decirte que fuiste mi primer gran amigo. Me gustaba estar contigo, eras muy simpático, y sobre todo eras un niño amoroso, al menos conmigo. Recuerdo tu carita sonriente y aquellos dientones que te salieron y te hacían sufrir. También recuerdo un hundimiento en el pecho que enseñabas con preocupación y que siempre decías que algún día te lo quitarían, y yo en mi mente inocente temblaba de pensar que tendrías que operarte. Pero ¡ay Dios! La vergüenza me embarga por mis incipientes desnuditos!
¿Y de qué más te acuerdas de nuestra infancia en común?
Otra cosa, porque me pareces confundido. Yo solo me he casado con Hernán. Tanto la foto de mi boda aquí, como la de hace ya veintipico de años son con Hernán. El asunto es que como tú bien dices, yo mantengo la hermosura y a Hernán el tiempo le ha cobrado peaje. Pero fíjate bien para que veas que es el mismo.
Y tu esposa… ¿cómo es ella?
De mi vida que te cuento, trabajo, duermo, trabajo, duermo, y así. A veces salgo a algún lugar sencillo, a comer, al cine. A Hernán mi esposo no le gusta salir y ya me he acostumbrado. Los muchachos están en una edad difícil que consumen tiempo. Mi vida en realidad es monótona. Gano dinero, y ya. Por eso me da tanta alegría poder escribirme contigo, me alegras, eres ocurrente, y tus historias llenas de encanto.
Es muy tarde, y el sueño me vence. Por lo visto tú eres noctámbulo. Yo tengo que madrugar, así que mejor me voy a dormir. Cuéntame de tu hija. ¿Cómo es?
all my loving, un beso, Sarita
From: JPR [Jpabloram62us@yahoo.com]
Sent: Wednesday, May 15, 2002 5:30 AM
To: Sarita [mailto: sara.llogat@yahoo.com]
Subject: RE: !Que pena!, me siento avergonzada…
Mi querida Sara,
solo digo la verdad, hasta donde alcanzo. Así que lo dicho sobre nuestro tiempo de párvulos, es el evangelio vivo. Y claro que eras una deliciosa cabroncita. Y nada de pena por la bataclanada de encanto.
Pero eso que me dices de "trabajo y duermo y trabajo y duermo... y asi". Me suena triste. Explícame, por favor
No te escribo con la asiduidad que quisiera, que mereces, estoy atorado de trabajo, amén de los compromisos con la Bienal de La Habana, que se multiplican por día.
Claro que es un recuerdo muy especial nuestra vida de párvulos. Y te juro que el resto de los recuerdos son inconexos, niños de aquella escuela incluidos, niños borrosos, poco menos que inexistentes. Solo tú sales nítida entre tanta niebla del ayer.
Creo que el colegio Abdala dejó de existir algún tiempo después. De algún modo eso nos distanció por más de treinta años. No es poco, ¿eh?
El inglés nunca lo he aprendido. Hablo y leo no sé cómo. Me pasa igual que con el italiano. En Italia he dictado seminarios de dramaturgia en ese idioma, pero nunca lo he estudiado. Por supuesto, sí he consultado gramáticas y diccionarios. El francés es otra cosa, porque en la Alianza llegué hasta terminar traducción, y de hecho me he ganado algún dinero traduciendo.
Con el ruso me pasa algo curioso, en el año 88 fui a Bulgaria porque allá querían montar "El travieso Jimmy" de Carlos Felipe, y pidieron un asesor, como yo era ducho en análisis dramático, además de trabajar como escenográfo en aquellos tiempos, y sabía un buen ruso, lo había estudiado en una escuela de La Lonja Del Comercio, y lo había perfeccionado con una rusa que comenzó dándome clases de perfeccionamiento en La Casa De La Amistad y terminamos en un romance bastante raro. Pero qué cosa, ahora no me acuerdo de nada, no sé nada. Temo que se me haya olvidado por completo.
En cuanto al hundimiento del pecho, ahí está, es herencia paterna, y por poco me operan, pero no se para que. Está ahí, algún día lo veras. Tienes muy buena memoria tú también.
Mi esposa Magela es una mujer maravillosa, nos llevamos casi 20 años. Cuando empezamos ella era aun estudiante de Pre. Se ha hecho mujer conmigo. Hoy en día es una mujer hecha y derecha. Y no siento para nada la diferencia de edades. Y es que yo por naturaleza tiendo a ser muy juvenil, aunque muy maduro. No te confundas, no me creas un loco. Vivo consagrado a mis pinturas, mi mujer y mi hija y a mi hijo Pavel que tiene 17 años, aunque vive con su madre y no conmigo, y está becado. Ese es mi mundo. Te contaré de mis hijos más, no alcanza un solo mensaje para hablarte de mi orgullo mayor. Tú igual háblame de los tuyos, cada vez que puedas.
Pero cuéntame más de ti, de tus cosas, no me canso de preguntarte, quiero saber como eres, qué piensas cuando despiertas… todo, todo de ti me parece interesante, y prometedor.
No cabe duda que otro idioma es otra tierra, otra manera de percibir y decirlo, casi de sentir. El ejemplo más claro que se me ocurre, es que has puesto, por primera vez, "all my loving". Y es como una puerta que se abre a otra zona de entendimiento mutuo.
Por supuesto, sería una extravagancia impensable que arrancáramos ahora mismo a escribirnos en otra lengua, ni que nos hiciera falta pensarnos con otra cabeza.
Un beso,
Por favor escríbeme mejor por este otro correo, que es el que he usado hoy, y he abierto especialmente para nuestra correspondencia, Jpabloram62us@yahoo.com
(continuará)
Mayo 2002. La torre de Babel.
From: sara.llogat@yahoo.com
Sent: Saturday, May 11, 2002 11:30 PM
To: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Subject: !Que pena!, me siento avergonzada…
Querido Pablito,
¡que pena!... no recuerdo nada de esos strip-teases infantiles que me sacas del baúl de los recuerdos, pero si tú lo dices no tengo que pensar que es mentira. Pablito, ¿no será esta una más de tus travesuras? si recuerdo que eras mi mejor amigo, por eso nunca te olvidé, pudiera decirte que fuiste mi primer gran amigo. Me gustaba estar contigo, eras muy simpático, y sobre todo eras un niño amoroso, al menos conmigo. Recuerdo tu carita sonriente y aquellos dientones que te salieron y te hacían sufrir. También recuerdo un hundimiento en el pecho que enseñabas con preocupación y que siempre decías que algún día te lo quitarían, y yo en mi mente inocente temblaba de pensar que tendrías que operarte. Pero ¡ay Dios! La vergüenza me embarga por mis incipientes desnuditos!
¿Y de qué más te acuerdas de nuestra infancia en común?
Otra cosa, porque me pareces confundido. Yo solo me he casado con Hernán. Tanto la foto de mi boda aquí, como la de hace ya veintipico de años son con Hernán. El asunto es que como tú bien dices, yo mantengo la hermosura y a Hernán el tiempo le ha cobrado peaje. Pero fíjate bien para que veas que es el mismo.
Y tu esposa… ¿cómo es ella?
De mi vida que te cuento, trabajo, duermo, trabajo, duermo, y así. A veces salgo a algún lugar sencillo, a comer, al cine. A Hernán mi esposo no le gusta salir y ya me he acostumbrado. Los muchachos están en una edad difícil que consumen tiempo. Mi vida en realidad es monótona. Gano dinero, y ya. Por eso me da tanta alegría poder escribirme contigo, me alegras, eres ocurrente, y tus historias llenas de encanto.
Es muy tarde, y el sueño me vence. Por lo visto tú eres noctámbulo. Yo tengo que madrugar, así que mejor me voy a dormir. Cuéntame de tu hija. ¿Cómo es?
all my loving, un beso, Sarita
From: JPR [Jpabloram62us@yahoo.com]
Sent: Wednesday, May 15, 2002 5:30 AM
To: Sarita [mailto: sara.llogat@yahoo.com]
Subject: RE: !Que pena!, me siento avergonzada…
Mi querida Sara,
solo digo la verdad, hasta donde alcanzo. Así que lo dicho sobre nuestro tiempo de párvulos, es el evangelio vivo. Y claro que eras una deliciosa cabroncita. Y nada de pena por la bataclanada de encanto.
Pero eso que me dices de "trabajo y duermo y trabajo y duermo... y asi". Me suena triste. Explícame, por favor
No te escribo con la asiduidad que quisiera, que mereces, estoy atorado de trabajo, amén de los compromisos con la Bienal de La Habana, que se multiplican por día.
Claro que es un recuerdo muy especial nuestra vida de párvulos. Y te juro que el resto de los recuerdos son inconexos, niños de aquella escuela incluidos, niños borrosos, poco menos que inexistentes. Solo tú sales nítida entre tanta niebla del ayer.
Creo que el colegio Abdala dejó de existir algún tiempo después. De algún modo eso nos distanció por más de treinta años. No es poco, ¿eh?
El inglés nunca lo he aprendido. Hablo y leo no sé cómo. Me pasa igual que con el italiano. En Italia he dictado seminarios de dramaturgia en ese idioma, pero nunca lo he estudiado. Por supuesto, sí he consultado gramáticas y diccionarios. El francés es otra cosa, porque en la Alianza llegué hasta terminar traducción, y de hecho me he ganado algún dinero traduciendo.
Con el ruso me pasa algo curioso, en el año 88 fui a Bulgaria porque allá querían montar "El travieso Jimmy" de Carlos Felipe, y pidieron un asesor, como yo era ducho en análisis dramático, además de trabajar como escenográfo en aquellos tiempos, y sabía un buen ruso, lo había estudiado en una escuela de La Lonja Del Comercio, y lo había perfeccionado con una rusa que comenzó dándome clases de perfeccionamiento en La Casa De La Amistad y terminamos en un romance bastante raro. Pero qué cosa, ahora no me acuerdo de nada, no sé nada. Temo que se me haya olvidado por completo.
En cuanto al hundimiento del pecho, ahí está, es herencia paterna, y por poco me operan, pero no se para que. Está ahí, algún día lo veras. Tienes muy buena memoria tú también.
Mi esposa Magela es una mujer maravillosa, nos llevamos casi 20 años. Cuando empezamos ella era aun estudiante de Pre. Se ha hecho mujer conmigo. Hoy en día es una mujer hecha y derecha. Y no siento para nada la diferencia de edades. Y es que yo por naturaleza tiendo a ser muy juvenil, aunque muy maduro. No te confundas, no me creas un loco. Vivo consagrado a mis pinturas, mi mujer y mi hija y a mi hijo Pavel que tiene 17 años, aunque vive con su madre y no conmigo, y está becado. Ese es mi mundo. Te contaré de mis hijos más, no alcanza un solo mensaje para hablarte de mi orgullo mayor. Tú igual háblame de los tuyos, cada vez que puedas.
Pero cuéntame más de ti, de tus cosas, no me canso de preguntarte, quiero saber como eres, qué piensas cuando despiertas… todo, todo de ti me parece interesante, y prometedor.
No cabe duda que otro idioma es otra tierra, otra manera de percibir y decirlo, casi de sentir. El ejemplo más claro que se me ocurre, es que has puesto, por primera vez, "all my loving". Y es como una puerta que se abre a otra zona de entendimiento mutuo.
Por supuesto, sería una extravagancia impensable que arrancáramos ahora mismo a escribirnos en otra lengua, ni que nos hiciera falta pensarnos con otra cabeza.
Un beso,
Por favor escríbeme mejor por este otro correo, que es el que he usado hoy, y he abierto especialmente para nuestra correspondencia, Jpabloram62us@yahoo.com
(continuará)
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martes, 4 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(35). Una blogonovela cubana
Capitulo 9
Mayo 2002. Incitaciones precoces.
From:sara.llogat@yahoo.com
Sent: Monday, May 8, 2002 10:50 AM
To:mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Pablito,
No te escribí pues he tenido unos días de perros. He salido de trabajar tardísimo y no he parado ni un minuto, y para colmo Hernán se enfermó, así que en la casa también tenia cosas extras que cumplir. Pero ya hoy todo volvió a la calma.
Me asusta tu agitación.¿Eres siempre así? No puedo creer que de verdad sea una musa para ti, pero una musa fea que no te deja concentrar. Casi me obligas a escribirte con asiduidad y rigor para no ser la causante de algún descalabro pictórico.
Los otros días pensaba que había algo raro en nuestra infancia, a pesar de la amistad y de tanto andar juntos esperando que mi papá nos recogiera nunca nos dio por hacernos noviecitos ni nada de eso, no recuerdo ningún incidente de ese tipo. Bueno, también recuerdo de la cantilena de mi madre diciéndome “que las niñas no tienen novio” … éramos amiguitos.
Mira, aquí te mando unos artículos sobre la Infanta Eulalia, las encontré en Internet, y unas fotos mía de mi primera boda en la Ciudad del Mar y de una boda que hicimos ya aquí el año pasado Hernán y yo al cumplir 20 años de casados. Me casé muy joven, empezando la carrera, pero bueno de mi vida te contaré más en otro momento. Quiero que este mensaje salga ya. ¡Mira que hora es! Casi las doce, no vaya a ser que coja fama de musa mala y eso si no me lo perdonaría.
Un beso, Sarita
From: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 8, 2002 10:50 PM
To: mailto:sara.llogat@yahoo.com
Querida Sarita,
Gracias por los artículos sobre la Infanta, me van a servir para mi idealización, sin dudas, y por las fotos tuyas, first wedding included. Por cierto, veo que tu primer matrimonio duró poco. Y sé que Hernán es hombre afortunado. Más que todo, noto que tu preciosura transita sin alteración de la infancia a la madurez (vamos a llamarla así), y que mantienes la simpatía intacta, y seguro hay más virtudes que no alcanzo. No cabe duda, te envidiarían las filósofas griegas.
Una noticia. Posiblemente en el otoño-invierno me hagan una muestra de toda mi obra aquí y en Lyons o en Nuremberg aun no se, a la misma vez. Desde ya estás invitada. A cualquiera de los tres lugares o a los tres. Sería fascinante verte.
Me dices, "a pesar de la amistad y de tanto andar juntos esperando que mi papá nos recogiera nunca nos dio por hacernos noviecitos ni nada de eso, no recuerdo ningún incidente de ese tipo". Pues tienes mala memoria, la castidad no era nuestro fuerte. Por ejemplo, a partir de un momento que no puedo definir, comenzaste a enseñarme el color de tu blúmer día tras día, ya sea porque yo te lo preguntaba o porque tú me lo mostrabas sin más. Era una operación sencilla, y por supuesto furtiva. Recuerdo que nuestro ideal de vida era ser tú y yo un dúo de cantantes de moda, no recuerdo sus nombres, pero si se que eran muy malos, pero muy casados y promocionados. Y mi memoria me dicta que mis primeras incitaciones voluptuosas fueron contigo. Sí, lo sé muy bien. Es cierto que había cosas más importantes, que el simple hecho de andar juntos era más que suficiente. Recuerdo al detalle que un día estábamos jugando de manos, cosa que hacíamos de continuo, tú quedaste debajo de mí, sobre la mesa, una de las mesas que nos servían de pupitre, o para hacer trabajos manuales, qué coincidencia, y sentí, como si fuera una revelación, que me gustaba presionar tu pelvis con mi pelvis. Sé que no tuve erección, no creo que algo memorable se me pudiera parar a esa edad. La primera sensación que recuerdo, aunque pudo haber anteriores y mi memoria no las registra. Volvamos a los niños que fuimos. Sé que en nuestra escuela, tanto los varones como las hembras, nos tenían por enamorados, que era la expresión al uso, y de varios modos nos queríamos, nos necesitábamos, y sabes que esos barrios están muy cerca del suburbio amor.
Un beso grande, José Pablo
Mayo 2002. Incitaciones precoces.
From:sara.llogat@yahoo.com
Sent: Monday, May 8, 2002 10:50 AM
To:mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Pablito,
No te escribí pues he tenido unos días de perros. He salido de trabajar tardísimo y no he parado ni un minuto, y para colmo Hernán se enfermó, así que en la casa también tenia cosas extras que cumplir. Pero ya hoy todo volvió a la calma.
Me asusta tu agitación.¿Eres siempre así? No puedo creer que de verdad sea una musa para ti, pero una musa fea que no te deja concentrar. Casi me obligas a escribirte con asiduidad y rigor para no ser la causante de algún descalabro pictórico.
Los otros días pensaba que había algo raro en nuestra infancia, a pesar de la amistad y de tanto andar juntos esperando que mi papá nos recogiera nunca nos dio por hacernos noviecitos ni nada de eso, no recuerdo ningún incidente de ese tipo. Bueno, también recuerdo de la cantilena de mi madre diciéndome “que las niñas no tienen novio” … éramos amiguitos.
Mira, aquí te mando unos artículos sobre la Infanta Eulalia, las encontré en Internet, y unas fotos mía de mi primera boda en la Ciudad del Mar y de una boda que hicimos ya aquí el año pasado Hernán y yo al cumplir 20 años de casados. Me casé muy joven, empezando la carrera, pero bueno de mi vida te contaré más en otro momento. Quiero que este mensaje salga ya. ¡Mira que hora es! Casi las doce, no vaya a ser que coja fama de musa mala y eso si no me lo perdonaría.
Un beso, Sarita
From: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 8, 2002 10:50 PM
To: mailto:sara.llogat@yahoo.com
Querida Sarita,
Gracias por los artículos sobre la Infanta, me van a servir para mi idealización, sin dudas, y por las fotos tuyas, first wedding included. Por cierto, veo que tu primer matrimonio duró poco. Y sé que Hernán es hombre afortunado. Más que todo, noto que tu preciosura transita sin alteración de la infancia a la madurez (vamos a llamarla así), y que mantienes la simpatía intacta, y seguro hay más virtudes que no alcanzo. No cabe duda, te envidiarían las filósofas griegas.
Una noticia. Posiblemente en el otoño-invierno me hagan una muestra de toda mi obra aquí y en Lyons o en Nuremberg aun no se, a la misma vez. Desde ya estás invitada. A cualquiera de los tres lugares o a los tres. Sería fascinante verte.
Me dices, "a pesar de la amistad y de tanto andar juntos esperando que mi papá nos recogiera nunca nos dio por hacernos noviecitos ni nada de eso, no recuerdo ningún incidente de ese tipo". Pues tienes mala memoria, la castidad no era nuestro fuerte. Por ejemplo, a partir de un momento que no puedo definir, comenzaste a enseñarme el color de tu blúmer día tras día, ya sea porque yo te lo preguntaba o porque tú me lo mostrabas sin más. Era una operación sencilla, y por supuesto furtiva. Recuerdo que nuestro ideal de vida era ser tú y yo un dúo de cantantes de moda, no recuerdo sus nombres, pero si se que eran muy malos, pero muy casados y promocionados. Y mi memoria me dicta que mis primeras incitaciones voluptuosas fueron contigo. Sí, lo sé muy bien. Es cierto que había cosas más importantes, que el simple hecho de andar juntos era más que suficiente. Recuerdo al detalle que un día estábamos jugando de manos, cosa que hacíamos de continuo, tú quedaste debajo de mí, sobre la mesa, una de las mesas que nos servían de pupitre, o para hacer trabajos manuales, qué coincidencia, y sentí, como si fuera una revelación, que me gustaba presionar tu pelvis con mi pelvis. Sé que no tuve erección, no creo que algo memorable se me pudiera parar a esa edad. La primera sensación que recuerdo, aunque pudo haber anteriores y mi memoria no las registra. Volvamos a los niños que fuimos. Sé que en nuestra escuela, tanto los varones como las hembras, nos tenían por enamorados, que era la expresión al uso, y de varios modos nos queríamos, nos necesitábamos, y sabes que esos barrios están muy cerca del suburbio amor.
Un beso grande, José Pablo
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sábado, 24 de noviembre de 2007
La Historia de Cecilia Solás(30). Una blogonovela cubana
Capitulo 8
Mayo 2002. La resaca infinita.
- Vamos a subir, Sara
-¿Qué hora es?
-Es tarde.
-No, es temprano.
-¿No vas a subir?
-No, Hernán.
-Nos ponemos de pie y subimos.
-Dije que no, y ya. ¿Estas sordo también?
-¿Por qué no, Sara?
-No puedo.
-Pero si…
-Nada. No quiero.
-Está bien, Sara no subimos.
-Bueno, si hay que subir… subo , pero déjame en paz, ¿quieres?
Al rato:
-Tenemos que bajar.
-¿Qué hora es?
-Ya es tarde.
-No, no es tarde.
-¿No vamos a bajar?
-No, baja tú.
-Nos vestimos y bajamos.
-Dije que no, y yo estoy vestida. ¿No me ves?
-¿Cómo que no?
-No quiero.
-Pero si…
-Nunca.
-Está bien, mi amor, no bajamos.
-Bueno, si hay que bajar… bajo, pero ya .. no jodas más.
Mayo 2002. La resaca infinita.
- Vamos a subir, Sara
-¿Qué hora es?
-Es tarde.
-No, es temprano.
-¿No vas a subir?
-No, Hernán.
-Nos ponemos de pie y subimos.
-Dije que no, y ya. ¿Estas sordo también?
-¿Por qué no, Sara?
-No puedo.
-Pero si…
-Nada. No quiero.
-Está bien, Sara no subimos.
-Bueno, si hay que subir… subo , pero déjame en paz, ¿quieres?
Al rato:
-Tenemos que bajar.
-¿Qué hora es?
-Ya es tarde.
-No, no es tarde.
-¿No vamos a bajar?
-No, baja tú.
-Nos vestimos y bajamos.
-Dije que no, y yo estoy vestida. ¿No me ves?
-¿Cómo que no?
-No quiero.
-Pero si…
-Nunca.
-Está bien, mi amor, no bajamos.
-Bueno, si hay que bajar… bajo, pero ya .. no jodas más.
lunes, 19 de noviembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(28). Una blogonovela cubana
Capitulo 8
Mayo 2002. Cuando el mar es verde ...
Sara llegó como siempre algo tarde y muy cansada. Entró en la casa y la encontró a oscuras, algo raro, pues a esa hora toda su familia la esperaba o para que cocinara o para comer juntos en caso que ya Hernán hubiera tomado la decisión de resolver la cena.
Un olor fragante a jazmín, algo muy agradable inundaba las penumbras. Tratando de seguir el olor dio con su propia habitación. Para sorpresa había una mesa pequeña muy bien puesta con velas, una cubeta con champagne helándose y una mesita al lado con varios platos tapados en fuentes de plata, al mejor estilo de un restaurante francés.
Pero de Hernán ni el rastro. Siguió avanzando al ver una luz parpadeante en el baño que quedaba dentro de la habitación…
Descubrió el jacuzzi lleno de pequeños lirios, sus flores preferidas y una hermosa vela en forma de orquídea que desprendía un sutil olor a sándalo… al lado una postal y un estuche pequeño… lo abrió y los destellos de tres brillantes engarzados en una sortija la hicieron parpadear. Abrió la postal y leyó:
Hoy hace 25 años que te conocí en minifaldas y trenzas, sentada en un aula de la Escuela de Matemáticas. Nos merecemos estar otros 25 años más juntos (al menos) y celebrar hoy este día tan especial para mi, espero que para ti también.
Sara se sintió parte de un comercial de esos que había visto por la Televisión anunciando una joyería famosa, de esos que terminan diciendo “ y la mejor forma de decirle que la amas es con un diamante”. Una rara sensación de no pertenecer a ese mundo la recorrió en silencio, aunque rápidamente se dio cuenta que Hernán estaba tratando por todos los medios que los días de discusión y culpas quedaran atrás. Y se lo agradeció.
Ella también había sentido que tení a que hacer algo para que no quedara por ella si este matrimonio se iba a pique, así que se sintió halagada, aliviada y feliz de ver que Hernán, tan práctico él, estaba decidido también a poner de su parte.
Pero Hernán no aparecía. Claro formaba parte del juego que ella adivinó. Y se sentó pacientemente al borde de la bañera a esperar por el caballero.
Entretenida mirando el anillo y la carta, no sintió cuando Hernán atravesando la puerta se le franqueó con un bello ramo de orquídeas, ella le sonrió contenta, y por qué no, enternecida del gesto, de esta manera nueva de tratar de reinventar el amor y lo abrazó emocionada, aunque sin brillo en la mirada.
- Sara, mi cielo, he meditado mucho estos días…. Y creo que debemos darnos una oportunidad, tú has trabajado tanto en estos cinco años y estamos tan estresados y presionados que no nos dimos cuanta que el proceso de adaptarnos nos estaba cobrando el peaje. Hagamos lo posible por seguir unidos… te lo pido y acéptame el anillo como prueba de mi amor por ti.
Sara no sabía que responder, a decir verdad le jodía el gasto del anillo que quién sabe cuanto podía haber costado y la sorpresa aunque agradable no le dejaba de recordar algo ya visto, aunque fuera la primera vez en su vida que recibiera semejante homenaje. Su vida como la de cualquier cubana llegada al exilio se había movido de ir a una fiesta en casa de amigos en Cuba ambientada por una botella de ron cualquiera y unas croqueticas de quiénsabequé a las tardes de barbecue en casa de algún primo en Miami o alguna suntuosa fiesta en un banquet hall celebrando un cumpleaños, boda o aniversario. Pero se dio cuenta del esfuerzo y las intenciones de Hernán y no pudo evitar que unas lágrimas silenciosas demostraran a las velas, el anillo, los lirios y al mismísimo Hernán que un sentimiento profundo la embargaba.
Hernán abrió el champagne, lo sirvió en dos copas y le pidió que entrara entre los lirios y el agua para que se relajara y así poder conversar, hablaron de lo divino y lo humano, de sus preocupaciones, dudas y esperanzas, en fin, hacía mucho tiempo que eso no sucedía, aunque ella siempre hubiera estado dispuesta a hacerlo de la manera más simple y no rodeada de un escenario tan fastuoso digno de una Madame Pompadour.
Hernán especialmente cariñoso y amoroso, y Sara preguntándose si de verdad esto pudiera ser el comienzo de algo bueno o el fin de algo malo.
Estaban en los postres. La cena cocinada por el chef Hernán como una muestra más de su intención en la reconquista había sido suculenta y espaciada. Cuando de pronto…
- Déjalo que suene Hernán, es tu celular, no lo cojas.
- Pero mira Sari, es mi tía.
- La llamas después, mira que si es tu tía es para largo.
- Mira mejor ve a buscar un oporto que tengo allá abajo, y yo la liquido rápido.
En un santiamén Sara bajó a la cocina, tomó la botella de oporto y se disponía a entrar en la habitación cuando …
- No tía, no se lo he dicho, pero ya se lo diré, si seguro que vamos, descuida tía, el sábado a la una estaremos allí los dos. Si, todo bien, el anillo le encantó, bueno tía, un beso. Si, ella bajó a buscar oporto. Bueno, besos tía.
- ¿Adónde vamos Hernán?, Sara sonreía con cierta aprehensión acostumbrada como estaba a que todo se le convirtiera en sal y agua cuando menos lo esperaba.
- Sari, tía que quiere que vayamos a un acto con ella el sábado en la Ciudad Dorada.
- ¿Un acto?, ¿un acto?, ¿de qué?
- Es para recoger fondos para convertir la casa en que vivió el niño en un museo.
- Mira Hernán, el niño ya se fue con su padre hace varios días, lo sabes. Ya chico, ya eso se acabó. Gracias a Dios. Yo no voy a ningún lado, sabes bien de todos los disgustos que he recibido por decir que yo estaba de acuerdo con que el niño regresara. Ni muerta voy a ese ni a ningún acto.
- Sarai, mi amor, ¿qué más te cuesta?, tómalo como una muestra que te pido que de verdad quieres que resolvamos nuestros asuntos y sigamos juntos. Además mi tia…
- ¿Qué dices?, ¿qué tiene que ver lo nuestro con el niño, el museo, la tía y la madre de los tomates? No Hernán, no. No mezcles cosas.
- Pues allá tú, Sara, estoy tratando y tratando y tú no das señales de entender, ni de cooperar. ¿Sabes cuánto costó el anillo?, diez mil dólares… a ver. ¿por qué no puedes complacerme…?
- Pero para qué me lo compraste si me lo ibas a sacar en cara en la primera oportunidad. No quiero ir Hernán, ¿no comprendes?, me asfixian esas cosas. No está en mi. Pídeme otra cosa, lo que quieras.
- Sara, es esto lo que te pido. Que vayamos juntos a ese acto. Pero todo lo complicas y estamos en las mismas.
- Hernán, es muy sencillo… no se cómo no me entiendes. Hay cosas que no tienen precio…. Y esta es una de ellas. Para todo lo demás esta MasterCard. Y ayúdame a recoger que ya aquí por lo visto se acabó la magia. (continuará)
Mayo 2002. Cuando el mar es verde ...
Sara llegó como siempre algo tarde y muy cansada. Entró en la casa y la encontró a oscuras, algo raro, pues a esa hora toda su familia la esperaba o para que cocinara o para comer juntos en caso que ya Hernán hubiera tomado la decisión de resolver la cena.
Un olor fragante a jazmín, algo muy agradable inundaba las penumbras. Tratando de seguir el olor dio con su propia habitación. Para sorpresa había una mesa pequeña muy bien puesta con velas, una cubeta con champagne helándose y una mesita al lado con varios platos tapados en fuentes de plata, al mejor estilo de un restaurante francés.
Pero de Hernán ni el rastro. Siguió avanzando al ver una luz parpadeante en el baño que quedaba dentro de la habitación…
Descubrió el jacuzzi lleno de pequeños lirios, sus flores preferidas y una hermosa vela en forma de orquídea que desprendía un sutil olor a sándalo… al lado una postal y un estuche pequeño… lo abrió y los destellos de tres brillantes engarzados en una sortija la hicieron parpadear. Abrió la postal y leyó:
Hoy hace 25 años que te conocí en minifaldas y trenzas, sentada en un aula de la Escuela de Matemáticas. Nos merecemos estar otros 25 años más juntos (al menos) y celebrar hoy este día tan especial para mi, espero que para ti también.
Sara se sintió parte de un comercial de esos que había visto por la Televisión anunciando una joyería famosa, de esos que terminan diciendo “ y la mejor forma de decirle que la amas es con un diamante”. Una rara sensación de no pertenecer a ese mundo la recorrió en silencio, aunque rápidamente se dio cuenta que Hernán estaba tratando por todos los medios que los días de discusión y culpas quedaran atrás. Y se lo agradeció.
Ella también había sentido que tení a que hacer algo para que no quedara por ella si este matrimonio se iba a pique, así que se sintió halagada, aliviada y feliz de ver que Hernán, tan práctico él, estaba decidido también a poner de su parte.
Pero Hernán no aparecía. Claro formaba parte del juego que ella adivinó. Y se sentó pacientemente al borde de la bañera a esperar por el caballero.
Entretenida mirando el anillo y la carta, no sintió cuando Hernán atravesando la puerta se le franqueó con un bello ramo de orquídeas, ella le sonrió contenta, y por qué no, enternecida del gesto, de esta manera nueva de tratar de reinventar el amor y lo abrazó emocionada, aunque sin brillo en la mirada.
- Sara, mi cielo, he meditado mucho estos días…. Y creo que debemos darnos una oportunidad, tú has trabajado tanto en estos cinco años y estamos tan estresados y presionados que no nos dimos cuanta que el proceso de adaptarnos nos estaba cobrando el peaje. Hagamos lo posible por seguir unidos… te lo pido y acéptame el anillo como prueba de mi amor por ti.
Sara no sabía que responder, a decir verdad le jodía el gasto del anillo que quién sabe cuanto podía haber costado y la sorpresa aunque agradable no le dejaba de recordar algo ya visto, aunque fuera la primera vez en su vida que recibiera semejante homenaje. Su vida como la de cualquier cubana llegada al exilio se había movido de ir a una fiesta en casa de amigos en Cuba ambientada por una botella de ron cualquiera y unas croqueticas de quiénsabequé a las tardes de barbecue en casa de algún primo en Miami o alguna suntuosa fiesta en un banquet hall celebrando un cumpleaños, boda o aniversario. Pero se dio cuenta del esfuerzo y las intenciones de Hernán y no pudo evitar que unas lágrimas silenciosas demostraran a las velas, el anillo, los lirios y al mismísimo Hernán que un sentimiento profundo la embargaba.
Hernán abrió el champagne, lo sirvió en dos copas y le pidió que entrara entre los lirios y el agua para que se relajara y así poder conversar, hablaron de lo divino y lo humano, de sus preocupaciones, dudas y esperanzas, en fin, hacía mucho tiempo que eso no sucedía, aunque ella siempre hubiera estado dispuesta a hacerlo de la manera más simple y no rodeada de un escenario tan fastuoso digno de una Madame Pompadour.
Hernán especialmente cariñoso y amoroso, y Sara preguntándose si de verdad esto pudiera ser el comienzo de algo bueno o el fin de algo malo.
Estaban en los postres. La cena cocinada por el chef Hernán como una muestra más de su intención en la reconquista había sido suculenta y espaciada. Cuando de pronto…
- Déjalo que suene Hernán, es tu celular, no lo cojas.
- Pero mira Sari, es mi tía.
- La llamas después, mira que si es tu tía es para largo.
- Mira mejor ve a buscar un oporto que tengo allá abajo, y yo la liquido rápido.
En un santiamén Sara bajó a la cocina, tomó la botella de oporto y se disponía a entrar en la habitación cuando …
- No tía, no se lo he dicho, pero ya se lo diré, si seguro que vamos, descuida tía, el sábado a la una estaremos allí los dos. Si, todo bien, el anillo le encantó, bueno tía, un beso. Si, ella bajó a buscar oporto. Bueno, besos tía.
- ¿Adónde vamos Hernán?, Sara sonreía con cierta aprehensión acostumbrada como estaba a que todo se le convirtiera en sal y agua cuando menos lo esperaba.
- Sari, tía que quiere que vayamos a un acto con ella el sábado en la Ciudad Dorada.
- ¿Un acto?, ¿un acto?, ¿de qué?
- Es para recoger fondos para convertir la casa en que vivió el niño en un museo.
- Mira Hernán, el niño ya se fue con su padre hace varios días, lo sabes. Ya chico, ya eso se acabó. Gracias a Dios. Yo no voy a ningún lado, sabes bien de todos los disgustos que he recibido por decir que yo estaba de acuerdo con que el niño regresara. Ni muerta voy a ese ni a ningún acto.
- Sarai, mi amor, ¿qué más te cuesta?, tómalo como una muestra que te pido que de verdad quieres que resolvamos nuestros asuntos y sigamos juntos. Además mi tia…
- ¿Qué dices?, ¿qué tiene que ver lo nuestro con el niño, el museo, la tía y la madre de los tomates? No Hernán, no. No mezcles cosas.
- Pues allá tú, Sara, estoy tratando y tratando y tú no das señales de entender, ni de cooperar. ¿Sabes cuánto costó el anillo?, diez mil dólares… a ver. ¿por qué no puedes complacerme…?
- Pero para qué me lo compraste si me lo ibas a sacar en cara en la primera oportunidad. No quiero ir Hernán, ¿no comprendes?, me asfixian esas cosas. No está en mi. Pídeme otra cosa, lo que quieras.
- Sara, es esto lo que te pido. Que vayamos juntos a ese acto. Pero todo lo complicas y estamos en las mismas.
- Hernán, es muy sencillo… no se cómo no me entiendes. Hay cosas que no tienen precio…. Y esta es una de ellas. Para todo lo demás esta MasterCard. Y ayúdame a recoger que ya aquí por lo visto se acabó la magia. (continuará)
lunes, 5 de noviembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(23). Una blogonovela cubana
Abril 2002.
capitulo 7. S.O.S...... S.O.S ......
Sara esperaba pacientemente las pruebas del sistema. Hoy era el gran día, o como se dice por Groenlandia “ el deadline”. Asi que no había mucho que hacer, solo esperar si algun “bug” (*) asomaba sus antenitas y !zas! a exterminarlo.
Una aplicación, en este caso, un sistema de computación se proyecta en mucho bajo las mismas reglas que cualquier otro producto. Se concibe, se planea, se implementa, se construye, se prueba exhaustivamente y si no hay contratiempos se lanza al mercado. La fase de pruebas concluía hoy. Atrás habían quedado días de búsqueda y solución de mínimos ajustes. Que si faltaba el signo de dólar en un reporte; que si el modelo debería verse en verde y se veía en gris; que en tal lugar la fecha de emisión no estaba visible, en fin, detallitos que Sara y su equipo resolvían a velocidad supersónica.
Días agotadores en la oficina y en la casa. Bendita oficina que no la dejaba rumiar. Lo mejor que le podia pasar era tener la mente ocupada hasta el tope y llena de insectos que exterminar.
Para matar el tiempo y con ese desgano propio de quien sabe que en cualquier momento es interrumpido, Sara se pone a surfear en la Internet, es algo que le gusta, aunque casi nunca puede. ¡Uy! El periodico oficial de “allá”, era algo que siempre le llamaba la atención. No lograba soltar amarras con el gorrión, siempre ahí, escondido en el pelo. El periódico más importante y por tanto en el que salían todas las noticias igualmente "importantes" , así su vista buscando entretenerse comenzó despaciosamente a leer los grandes titulares. Nada ha cambiado, todo igualito, igualito, pensó. La abuelita seguía sentada en el mismo muelle, sin salir a lugar alguno. Que si la cosecha de papas; que si ganamos un campeonato del cubo de rubik en Burneo; que si se cumplen 100 años de haber introducido los timbales en el formato de charanga; que si el presidente de algún gran país es un burro con orejeras; que si el niño tiene que regresar, que si mañana hay una marcha para pedir que lo devuelvan, todas noticias matraqueadas, cocinadas. Un pueblo. Un cauce. Dos orillas. Un puente roto. Una pugna interminable. Una desgracia. Una sola.
Sara se lamentaba de la suerte de haber nacido con una estrella tan triste. Un túnel largo y estrecho y al final…nada…más túnel. Eso era lo que veía. Ya iba a cambiar de página, cuando de pronto en una esquina del diario, en un formato discreto le parece ver algo que si le llama la atención, es una pequeña esquela que dice “ El afamado pintor, ensayista y crítico de arte, el cubano José Pablo Ramírez, acaba de ganar el primer lugar en la muestra de gráfica contemporánea en Toulouse, Francia”, y a continuación entre letras aparecía algo así como “ este galardón se suma a la interminable cadena de éxitos de este impresionante artista”. Y no leyó más.
José Pablo Ramírez, José Pablo Ramírez. Así se llamaba aquel niño de la infancia, mi primer amor. Y una sonrisa tierna apareció en su cara cansada. ¿Será él? ¡Qué bobería! Va y es él. ¿No te acuerdas que le gustaba pintar? Si y a ti también y mira ya ni te pintas los labios. Dale búscalo en Google. ¿Para qué? Que lo busques chica. ¿Para qué? Para nada. Bueno te voy a hacer caso. Abrió Google el buscador más santo inventado por el hombre, y tecleó el nombre de su primer amor, mejor decir de su primercito amorcito. Al instante aparecieron mas de 30,000 referencias al pintor y a su obra. La curiosidad la venció. Casualmente en una de las entradas aparecía una dirección de correo. Y la tentación de escribirle comenzó a despeinarla. ¿O era el gorrión haciendo de las suyas?
Dale escríbele. No. Si, dale. ¿Para qué? Para saber. No quiero saber. Si quieres. Eso es malsana curiosidad. No, no lo veas así, eso es recordar el pasado. ¿Para que? No ves que posiblemente sea un hombre engreído y embriagado por el éxito. ¿Y eso qué tiene de malo? Que quizás sea un conquistador. ¿Y eso a ti qué te importa?. Un amargado. ¿Y qué más da? ¡Ah! Tienes miedo. ¿Miedo yo? Si, miedo tú. No seas guanaja, ¿ a qué? No te insultes. No me provoques. Ya, si yo soy tu mejor amiga. Mira, escríbele, escríbele y escríbele, a lo mejor no te contesta. ¿Tú crees? Claro. Si, pero a Hernán no le va a gustar que me escriba con un extraño. No se lo digas. No me gusta mentir. No es mentir. Mentir es si te preguntara. Y no te va a preguntar. ¡Ah! Entonces le escribo, si no me contesta, es que es como me lo imagine. Y ya. Que conste que lo hago por ti. ¿Eso crees? Pero a ver eso paso cuando eras chiquita. ¿Cuál es el tema despues de tantos años?. Hay que ver que eres embelequera. Y tú odiosa. Bueno, ya. Si, ya. Hazlo y ya. No me mandes.
Entró a su correo, le dio copiar y pegar a la dirección electrónica de marras y escribió:
¿Serás tú?
Hola José Pablo, mi nombre es Sara Llogat, ¿te dice algo mi nombre?. Es que de niña tuve un amiguito en la escuela “ Abdala” con el mismo nombre que tú, dime, ¿eres tú?, ¿fuiste a esa escuela?. Yo vivo hace tiempo fuera de La isla, cerca de la Ciudad Dorada, aunque no en ella.
Un saludo, Sara
P.D. Ojala que seas tú
Cerró los ojos y lo envió, y sintió como que estaba tirando una botella al mar. Si, a ese mar encrespado, rojizo y tenebroso. Al mismo mar que aparecía en la obra recién premiada. “Mar Rojo en el Trópico”, era el título de la pieza. Emblemático título con mucho de verdad. Al menos es valiente, pensó. Y si no me responde, que mas da. Va y solo es una simple y pura coincidencia.
Una llamada telefónica la regresó al mundo real. El sistema había pasado las pruebas. Que mañana se lanzaba. Que ahora podían irse. Que buen trabajo. Que Hasta mañana. Y Sara sin pensarlo dos veces apagó la computadora y dijo para si: “Pa’l carajo por hoy. Tomorrow will be another day como dijo Scarlett.” (continuará)
(*) en el argot técnico un bug es un error que aparece en un programa de computadora. En el idioma inglés, significa insecto.
capitulo 7. S.O.S...... S.O.S ......
Sara esperaba pacientemente las pruebas del sistema. Hoy era el gran día, o como se dice por Groenlandia “ el deadline”. Asi que no había mucho que hacer, solo esperar si algun “bug” (*) asomaba sus antenitas y !zas! a exterminarlo.
Una aplicación, en este caso, un sistema de computación se proyecta en mucho bajo las mismas reglas que cualquier otro producto. Se concibe, se planea, se implementa, se construye, se prueba exhaustivamente y si no hay contratiempos se lanza al mercado. La fase de pruebas concluía hoy. Atrás habían quedado días de búsqueda y solución de mínimos ajustes. Que si faltaba el signo de dólar en un reporte; que si el modelo debería verse en verde y se veía en gris; que en tal lugar la fecha de emisión no estaba visible, en fin, detallitos que Sara y su equipo resolvían a velocidad supersónica.
Días agotadores en la oficina y en la casa. Bendita oficina que no la dejaba rumiar. Lo mejor que le podia pasar era tener la mente ocupada hasta el tope y llena de insectos que exterminar.
Para matar el tiempo y con ese desgano propio de quien sabe que en cualquier momento es interrumpido, Sara se pone a surfear en la Internet, es algo que le gusta, aunque casi nunca puede. ¡Uy! El periodico oficial de “allá”, era algo que siempre le llamaba la atención. No lograba soltar amarras con el gorrión, siempre ahí, escondido en el pelo. El periódico más importante y por tanto en el que salían todas las noticias igualmente "importantes" , así su vista buscando entretenerse comenzó despaciosamente a leer los grandes titulares. Nada ha cambiado, todo igualito, igualito, pensó. La abuelita seguía sentada en el mismo muelle, sin salir a lugar alguno. Que si la cosecha de papas; que si ganamos un campeonato del cubo de rubik en Burneo; que si se cumplen 100 años de haber introducido los timbales en el formato de charanga; que si el presidente de algún gran país es un burro con orejeras; que si el niño tiene que regresar, que si mañana hay una marcha para pedir que lo devuelvan, todas noticias matraqueadas, cocinadas. Un pueblo. Un cauce. Dos orillas. Un puente roto. Una pugna interminable. Una desgracia. Una sola.
Sara se lamentaba de la suerte de haber nacido con una estrella tan triste. Un túnel largo y estrecho y al final…nada…más túnel. Eso era lo que veía. Ya iba a cambiar de página, cuando de pronto en una esquina del diario, en un formato discreto le parece ver algo que si le llama la atención, es una pequeña esquela que dice “ El afamado pintor, ensayista y crítico de arte, el cubano José Pablo Ramírez, acaba de ganar el primer lugar en la muestra de gráfica contemporánea en Toulouse, Francia”, y a continuación entre letras aparecía algo así como “ este galardón se suma a la interminable cadena de éxitos de este impresionante artista”. Y no leyó más.
José Pablo Ramírez, José Pablo Ramírez. Así se llamaba aquel niño de la infancia, mi primer amor. Y una sonrisa tierna apareció en su cara cansada. ¿Será él? ¡Qué bobería! Va y es él. ¿No te acuerdas que le gustaba pintar? Si y a ti también y mira ya ni te pintas los labios. Dale búscalo en Google. ¿Para qué? Que lo busques chica. ¿Para qué? Para nada. Bueno te voy a hacer caso. Abrió Google el buscador más santo inventado por el hombre, y tecleó el nombre de su primer amor, mejor decir de su primercito amorcito. Al instante aparecieron mas de 30,000 referencias al pintor y a su obra. La curiosidad la venció. Casualmente en una de las entradas aparecía una dirección de correo. Y la tentación de escribirle comenzó a despeinarla. ¿O era el gorrión haciendo de las suyas?
Dale escríbele. No. Si, dale. ¿Para qué? Para saber. No quiero saber. Si quieres. Eso es malsana curiosidad. No, no lo veas así, eso es recordar el pasado. ¿Para que? No ves que posiblemente sea un hombre engreído y embriagado por el éxito. ¿Y eso qué tiene de malo? Que quizás sea un conquistador. ¿Y eso a ti qué te importa?. Un amargado. ¿Y qué más da? ¡Ah! Tienes miedo. ¿Miedo yo? Si, miedo tú. No seas guanaja, ¿ a qué? No te insultes. No me provoques. Ya, si yo soy tu mejor amiga. Mira, escríbele, escríbele y escríbele, a lo mejor no te contesta. ¿Tú crees? Claro. Si, pero a Hernán no le va a gustar que me escriba con un extraño. No se lo digas. No me gusta mentir. No es mentir. Mentir es si te preguntara. Y no te va a preguntar. ¡Ah! Entonces le escribo, si no me contesta, es que es como me lo imagine. Y ya. Que conste que lo hago por ti. ¿Eso crees? Pero a ver eso paso cuando eras chiquita. ¿Cuál es el tema despues de tantos años?. Hay que ver que eres embelequera. Y tú odiosa. Bueno, ya. Si, ya. Hazlo y ya. No me mandes.
Entró a su correo, le dio copiar y pegar a la dirección electrónica de marras y escribió:
¿Serás tú?
Hola José Pablo, mi nombre es Sara Llogat, ¿te dice algo mi nombre?. Es que de niña tuve un amiguito en la escuela “ Abdala” con el mismo nombre que tú, dime, ¿eres tú?, ¿fuiste a esa escuela?. Yo vivo hace tiempo fuera de La isla, cerca de la Ciudad Dorada, aunque no en ella.
Un saludo, Sara
P.D. Ojala que seas tú
Cerró los ojos y lo envió, y sintió como que estaba tirando una botella al mar. Si, a ese mar encrespado, rojizo y tenebroso. Al mismo mar que aparecía en la obra recién premiada. “Mar Rojo en el Trópico”, era el título de la pieza. Emblemático título con mucho de verdad. Al menos es valiente, pensó. Y si no me responde, que mas da. Va y solo es una simple y pura coincidencia.
Una llamada telefónica la regresó al mundo real. El sistema había pasado las pruebas. Que mañana se lanzaba. Que ahora podían irse. Que buen trabajo. Que Hasta mañana. Y Sara sin pensarlo dos veces apagó la computadora y dijo para si: “Pa’l carajo por hoy. Tomorrow will be another day como dijo Scarlett.” (continuará)
(*) en el argot técnico un bug es un error que aparece en un programa de computadora. En el idioma inglés, significa insecto.
jueves, 25 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(22). Una blogonovela cubana
Año 2002
Capitulo 6. Convencimientos en un dia de abril.
El insulto ligado con impotencia se comía viva a Sara, algo muy parecido a la rabia, aunque no exactamente la hizo coger escaleras arriba y trancarse en el baño. De nada valieron los toques de Hernán que con voz suave le pedía que abriera. ¿Qué quería ese, después de la sarta de arrogancias que le había zumbado en su propia cara?, ¿pensaría meterse con ella en la bañera y aquí paz y en el cielo gloria?, ¿o vendría a darle otro pase de lecciones y consejos?, ay no, tampoco estaba para eso.
Cerró los ojos y se dejó llevar por sus pensamientos. En un final ella y ella y la otra ella y la otra más ella siempre se habían llevado bien, aunque se dieran patadas por el culo de vez en cuando. Pero esa es otra historia. Sara era muchas Saras.
A ver Sara, primero que todo tranquilízate, no te dejes provocar por tu ego resabioso, ¿o a eso se le llama el subconsciente?, bueno como se llame… a ver …. ¡uuummmm! …!uuummmm! …. ¡uuummm! … y empezó a repetir con voz queda como un mantra “estás bien, no te vas a morir”, “estás bien, cálmate”, y así al ritmo natural de los mantras logró acompasar la respiración y sentirse algo más en paz consigo misma.
El agua. Mucha agua era lo que necesitaba. Cerrar los ojos y sentir como el agua tibia, serena, la iba abrazando. ¿no será que necesitas un abrazo, Sara?, ¿algo más que un abrazo?. cerrar los ojos y no pensar. No pienses Sara. No ahora. Consejera la voz conocida. No pienses. No pienses. Solo sentir el agua. El abrazo del agua. ¿Es suficiente que te abrace el agua, Sara? No pienses. No. No pienses Sara.
Saaaaraaaa, estás jodía… otra voz llegaba con intenciones de quedarse… estás jodía … mírate, la estas pasando mal, y por lo visto estás como en el tango Cambalache, sola, fané y descangayada, ¡jajajaja!, no me da risa. No. A mi si. ¿Por qué no lo tomas por lo suave?, ríete de ti misma chica, ¡ay, eres trancá como tu sola! Mira, observa el mundo a tu alrededor. Todo parece indicar que Hernán no está en la misma cuerda que tú, él es feliz, se siente bien, por primera vez en su vida tiene lo que quiere y parece que eso es más importante que tenerte a ti o compartir la felicidad al menos contigo. Te quiere llevar a su mundo de disfrute de tener cosas y comprar y comprar, pero a ti eso no te cuadra, y no te cuadra porque tú no necesitas tener cosas ni estarte endeudando hasta el cuello para ser feliz. Lo tuyo es otra cosa. ¿Qué es lo tuyo, Sara? Además te maltrató. No, no tanto. Si y si. Te maltrató y bien, ¿o cómo tú interpretas eso de que para estar con el “ hay que echar pa’lante”?, a eso aquí se le llama maltrato emocional. “Echar pa’ lante” a ver ¿qué quiso decir?, si es por dinero tú ganas más que él; así que esos lujos y esa arrogancia los pagas en parte porque tú te estas rompiendo la vida, para que él se crea rico y tú ¿qué?, ¿cuál es tu lujo?, ¿Cuál es tu vida? … ¿No te das cuenta? …a la verdad que quisiera que él me reconociera más el esfuerzo que hago y todo lo que trabajo y como atiendo la casa, los muchachos, pero no, pocas veces recibo una frase de aliento, no ya de apoyo, y es que él está tan engreído, tan que se cree que tiene a Dios cogido por las barbas, que nada de lo que digo lo asimila. A ver Sara, ¿para qué tú quieres ese reconocimiento?, ¿te es imprescindible?... me parece que si. ¿Pero por qué?, ¿Para qué? Mira Sara, te aconsejo que busques de donde no hay, que saques del adentro de tus adentros fuerza y valor para que salgas de este bache sola, no creo que puedas contar con él, ni para esto ni para nada. Lo de él es otra cosa, lo más posible es que ya no te quiera, tú formas parte de su vida y punto. Tienes un lugar ahí, como el nuevo carro, como todo los demás y ya, tú eres parte de su vida. No su vida. Métete esto último en la cabeza a ver si empiezas a entender mejor lo que te está pasando. ¿Pero es esto posible?. Claro, no solo posible, evidente. Evidentísimo.
Y dale boba, que no te vas a morir, no al menos ahora. ¿Ves?, ya estás más tranquila. Así Sara, como siempre has hecho. Tú eres una luchadora épica. Y eso de estar sola, olvídalo. No te cojas lastima Sara, que por ahí no llegas a ningún lado. Dale levántate y anda.
Ahora sal del agua, sécate, prepárate un te o algo caliente y trata de no pensar más en cosas malas y feas y muerte y tragedia, nadie se va de aquí hasta que no le toque y si te han avisado que es dentro de seis meses, pues relájate y goza, que no te queda mucho tiempo. ¡Ay que risa, relájate y goza!, ¡vaya expresión!.. no se de donde tú sacas esas frases… de donde va a ser, chica, no te me hagas la que saliste del convento ayer. No tienes alternativa o sigues como vas o relájate y goza… métetelo en la cabeza. Esa es la nueva consigna, a ver repite en voz alta “Relájate y Goza”, y eso hizo y una sonrisa se le asomó al rostro que saludó amistoso en el espejo.
Solo entonces se fijó en la puerta, tan abstraída en su monólogo interior. Un grito le hizo volver a la carga a pesar de la nueva consigna
- Sara que abras o tumbo la puerta
- Ya voy, ya voy… no te oía.
Abrió la puerta y trató de poner cara de poker,
- Ven acá chica, ¿y desde cuando tú te trancas y no me oyes?
- Te juro que no te oí.
- Sara, no me busques, no hagas más eso.
- Mira Hernán, no lo hice a propósito, si quieres me crees y sino también. Estoy cansada y el médico me dijo que siguiera un plan y el plan me dice que tengo que estar calmadita.
- Si eso mismo te quería decir yo, mi amor… que te calmaras, me alegra mucho que lo hayas interiorizado.. eso es lo que te hace falta, a ver ven acá, dejáme abrazarte, ves, así, ya, tranquila, verás que nos va a ir bien… si te calmas y estás así tranquilita, ¿ok?
- Pero Hernán, yo …
- Cállate, así, calladita. Ya. (continuará)
Capitulo 6. Convencimientos en un dia de abril.
El insulto ligado con impotencia se comía viva a Sara, algo muy parecido a la rabia, aunque no exactamente la hizo coger escaleras arriba y trancarse en el baño. De nada valieron los toques de Hernán que con voz suave le pedía que abriera. ¿Qué quería ese, después de la sarta de arrogancias que le había zumbado en su propia cara?, ¿pensaría meterse con ella en la bañera y aquí paz y en el cielo gloria?, ¿o vendría a darle otro pase de lecciones y consejos?, ay no, tampoco estaba para eso.
Cerró los ojos y se dejó llevar por sus pensamientos. En un final ella y ella y la otra ella y la otra más ella siempre se habían llevado bien, aunque se dieran patadas por el culo de vez en cuando. Pero esa es otra historia. Sara era muchas Saras.
A ver Sara, primero que todo tranquilízate, no te dejes provocar por tu ego resabioso, ¿o a eso se le llama el subconsciente?, bueno como se llame… a ver …. ¡uuummmm! …!uuummmm! …. ¡uuummm! … y empezó a repetir con voz queda como un mantra “estás bien, no te vas a morir”, “estás bien, cálmate”, y así al ritmo natural de los mantras logró acompasar la respiración y sentirse algo más en paz consigo misma.
El agua. Mucha agua era lo que necesitaba. Cerrar los ojos y sentir como el agua tibia, serena, la iba abrazando. ¿no será que necesitas un abrazo, Sara?, ¿algo más que un abrazo?. cerrar los ojos y no pensar. No pienses Sara. No ahora. Consejera la voz conocida. No pienses. No pienses. Solo sentir el agua. El abrazo del agua. ¿Es suficiente que te abrace el agua, Sara? No pienses. No. No pienses Sara.
Saaaaraaaa, estás jodía… otra voz llegaba con intenciones de quedarse… estás jodía … mírate, la estas pasando mal, y por lo visto estás como en el tango Cambalache, sola, fané y descangayada, ¡jajajaja!, no me da risa. No. A mi si. ¿Por qué no lo tomas por lo suave?, ríete de ti misma chica, ¡ay, eres trancá como tu sola! Mira, observa el mundo a tu alrededor. Todo parece indicar que Hernán no está en la misma cuerda que tú, él es feliz, se siente bien, por primera vez en su vida tiene lo que quiere y parece que eso es más importante que tenerte a ti o compartir la felicidad al menos contigo. Te quiere llevar a su mundo de disfrute de tener cosas y comprar y comprar, pero a ti eso no te cuadra, y no te cuadra porque tú no necesitas tener cosas ni estarte endeudando hasta el cuello para ser feliz. Lo tuyo es otra cosa. ¿Qué es lo tuyo, Sara? Además te maltrató. No, no tanto. Si y si. Te maltrató y bien, ¿o cómo tú interpretas eso de que para estar con el “ hay que echar pa’lante”?, a eso aquí se le llama maltrato emocional. “Echar pa’ lante” a ver ¿qué quiso decir?, si es por dinero tú ganas más que él; así que esos lujos y esa arrogancia los pagas en parte porque tú te estas rompiendo la vida, para que él se crea rico y tú ¿qué?, ¿cuál es tu lujo?, ¿Cuál es tu vida? … ¿No te das cuenta? …a la verdad que quisiera que él me reconociera más el esfuerzo que hago y todo lo que trabajo y como atiendo la casa, los muchachos, pero no, pocas veces recibo una frase de aliento, no ya de apoyo, y es que él está tan engreído, tan que se cree que tiene a Dios cogido por las barbas, que nada de lo que digo lo asimila. A ver Sara, ¿para qué tú quieres ese reconocimiento?, ¿te es imprescindible?... me parece que si. ¿Pero por qué?, ¿Para qué? Mira Sara, te aconsejo que busques de donde no hay, que saques del adentro de tus adentros fuerza y valor para que salgas de este bache sola, no creo que puedas contar con él, ni para esto ni para nada. Lo de él es otra cosa, lo más posible es que ya no te quiera, tú formas parte de su vida y punto. Tienes un lugar ahí, como el nuevo carro, como todo los demás y ya, tú eres parte de su vida. No su vida. Métete esto último en la cabeza a ver si empiezas a entender mejor lo que te está pasando. ¿Pero es esto posible?. Claro, no solo posible, evidente. Evidentísimo.
Y dale boba, que no te vas a morir, no al menos ahora. ¿Ves?, ya estás más tranquila. Así Sara, como siempre has hecho. Tú eres una luchadora épica. Y eso de estar sola, olvídalo. No te cojas lastima Sara, que por ahí no llegas a ningún lado. Dale levántate y anda.
Ahora sal del agua, sécate, prepárate un te o algo caliente y trata de no pensar más en cosas malas y feas y muerte y tragedia, nadie se va de aquí hasta que no le toque y si te han avisado que es dentro de seis meses, pues relájate y goza, que no te queda mucho tiempo. ¡Ay que risa, relájate y goza!, ¡vaya expresión!.. no se de donde tú sacas esas frases… de donde va a ser, chica, no te me hagas la que saliste del convento ayer. No tienes alternativa o sigues como vas o relájate y goza… métetelo en la cabeza. Esa es la nueva consigna, a ver repite en voz alta “Relájate y Goza”, y eso hizo y una sonrisa se le asomó al rostro que saludó amistoso en el espejo.
Solo entonces se fijó en la puerta, tan abstraída en su monólogo interior. Un grito le hizo volver a la carga a pesar de la nueva consigna
- Sara que abras o tumbo la puerta
- Ya voy, ya voy… no te oía.
Abrió la puerta y trató de poner cara de poker,
- Ven acá chica, ¿y desde cuando tú te trancas y no me oyes?
- Te juro que no te oí.
- Sara, no me busques, no hagas más eso.
- Mira Hernán, no lo hice a propósito, si quieres me crees y sino también. Estoy cansada y el médico me dijo que siguiera un plan y el plan me dice que tengo que estar calmadita.
- Si eso mismo te quería decir yo, mi amor… que te calmaras, me alegra mucho que lo hayas interiorizado.. eso es lo que te hace falta, a ver ven acá, dejáme abrazarte, ves, así, ya, tranquila, verás que nos va a ir bien… si te calmas y estás así tranquilita, ¿ok?
- Pero Hernán, yo …
- Cállate, así, calladita. Ya. (continuará)
martes, 23 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(21). Una blogonovela cubana.
Capitulo 6
FlashBack a la inocencia
Atardecer en El Vedado en una de esas casonas que alguna vez fueron suntuosas mansiones y hoy escuelas. Aun Escuelas, con aulas, pupitres, ventanas, baños, agua corriente y merienda.¡Oh Escuela!
Dos niños dibujan en un papel en un aula vacía. Los recogen tarde casi siempre. Las cabezas comparten espacio y las manos caja de lápices ya raídos pero pintantes, alegres, juguetones.
- Me prestas el azul, José Pablo
- No puedo, estoy pintando el cielo, ¿no ves?
- A ver, ¡que cielo mas lindo!, ¿qué es eso?
- Son aviones, ¿no lo ves?, ¿y tú?
- Ay si que bonitos, Pinto una bailarina, ¿me das el amarillo?
- ¿Para qué?
- Voy a pintar un sol grande y después el vestidito de azul y las zapatillas
- ¿Una bailarina al sol?
- Si, ¿no te gusta?
Se sonríen, intercambian colores, los ojitos chispean, son amiguitos, son dos almas inocentes haciendo nacer un olvido.
- Oye José Pablo, mírame.
- ¿Qué?
- Mírame.
-¿Qué qué?
- Que me mires, chico.
- ¿Así?
- Si, así mismo. Ahora cierra los ojos y saca la lengua ....
- ¿Para qué?
- Que lo hagas te digo chico, ¡uf!
Y el niño obediente presenta su carita con los ojos tan cerrados que parecen solo dos guardarrayas. Y expone la lengua como esperando que un doctor le mirara la garganta por afiebrado. La niña se le acerca y a la vez saca su lengua y se la pasa golosa como si el niño fuera un caramelo
- ¿Te gusta?
- Si, ¿qué es eso?
- No se, lo vi en una película ayer, eso lo hacen los grandes. Así se besan.
- ¿Así? yo también lo he visto, pero sin sacarse las lenguas se pegan las bocas y se aprietan con los labios, rato y rato. ¿Te gustaría hacerlo?
- A mi si
- ¿Asi?
- Si
- ¿Es rico?
- Bueno
- Bueno, ¿qué?
- Si lo hacen los grandes y lo ponen en las películas debe ser rico. Si, es rico.
- Entonces somos novios
- ¿Por qué?
- Porque si, en las películas siempre es así, se besan, se hacen novios y se casan
- Entonces, ¿nos vamos a casar?
- Si. Claro.
- ¿Cuándo?
- Cuando seamos grandes, boba
- ¿Y si dejamos de vernos?
- No, ¿por qué no vamos a vernos?, siempre hay escuela.
- Los grandes no van a la escuela
- Si pero para eso falta mucho tiempo
La niña se levanta de súbito y sale corriendo asustada,
- No, mi mamá dice que las niñas no tienen novio, no y no…
José Pablo volvió a sus dibujos, se extasió haciendo las alas y la cola del último avión con más vigor y rigor. Como si en ello le fuera la vida. De pronto se sonríe pícaro y grita a todo pulmón,
- Pues si, somos novios y para siempre, ¿no ves que nos dimos un beso en la boca? Y tu mamá no te puede hacer nada, no te va a regañar. No se lo digas. Esperemos a ser grandes, ¿Me oyes Sarita?, ¿me oyes?, no te escondas…
Soltó el lápiz y con expresión traviesa empezó a buscarla por todos los rincones de la enorme casona.
La casona aun existe.
FlashBack a la inocencia
Atardecer en El Vedado en una de esas casonas que alguna vez fueron suntuosas mansiones y hoy escuelas. Aun Escuelas, con aulas, pupitres, ventanas, baños, agua corriente y merienda.¡Oh Escuela!
Dos niños dibujan en un papel en un aula vacía. Los recogen tarde casi siempre. Las cabezas comparten espacio y las manos caja de lápices ya raídos pero pintantes, alegres, juguetones.
- Me prestas el azul, José Pablo
- No puedo, estoy pintando el cielo, ¿no ves?
- A ver, ¡que cielo mas lindo!, ¿qué es eso?
- Son aviones, ¿no lo ves?, ¿y tú?
- Ay si que bonitos, Pinto una bailarina, ¿me das el amarillo?
- ¿Para qué?
- Voy a pintar un sol grande y después el vestidito de azul y las zapatillas
- ¿Una bailarina al sol?
- Si, ¿no te gusta?
Se sonríen, intercambian colores, los ojitos chispean, son amiguitos, son dos almas inocentes haciendo nacer un olvido.
- Oye José Pablo, mírame.
- ¿Qué?
- Mírame.
-¿Qué qué?
- Que me mires, chico.
- ¿Así?
- Si, así mismo. Ahora cierra los ojos y saca la lengua ....
- ¿Para qué?
- Que lo hagas te digo chico, ¡uf!
Y el niño obediente presenta su carita con los ojos tan cerrados que parecen solo dos guardarrayas. Y expone la lengua como esperando que un doctor le mirara la garganta por afiebrado. La niña se le acerca y a la vez saca su lengua y se la pasa golosa como si el niño fuera un caramelo
- ¿Te gusta?
- Si, ¿qué es eso?
- No se, lo vi en una película ayer, eso lo hacen los grandes. Así se besan.
- ¿Así? yo también lo he visto, pero sin sacarse las lenguas se pegan las bocas y se aprietan con los labios, rato y rato. ¿Te gustaría hacerlo?
- A mi si
- ¿Asi?
- Si
- ¿Es rico?
- Bueno
- Bueno, ¿qué?
- Si lo hacen los grandes y lo ponen en las películas debe ser rico. Si, es rico.
- Entonces somos novios
- ¿Por qué?
- Porque si, en las películas siempre es así, se besan, se hacen novios y se casan
- Entonces, ¿nos vamos a casar?
- Si. Claro.
- ¿Cuándo?
- Cuando seamos grandes, boba
- ¿Y si dejamos de vernos?
- No, ¿por qué no vamos a vernos?, siempre hay escuela.
- Los grandes no van a la escuela
- Si pero para eso falta mucho tiempo
La niña se levanta de súbito y sale corriendo asustada,
- No, mi mamá dice que las niñas no tienen novio, no y no…
José Pablo volvió a sus dibujos, se extasió haciendo las alas y la cola del último avión con más vigor y rigor. Como si en ello le fuera la vida. De pronto se sonríe pícaro y grita a todo pulmón,
- Pues si, somos novios y para siempre, ¿no ves que nos dimos un beso en la boca? Y tu mamá no te puede hacer nada, no te va a regañar. No se lo digas. Esperemos a ser grandes, ¿Me oyes Sarita?, ¿me oyes?, no te escondas…
Soltó el lápiz y con expresión traviesa empezó a buscarla por todos los rincones de la enorme casona.
La casona aun existe.
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