Anno 2002.
Capitulo 5. Y cómo es él ... la, la, la.....
Esas medias mañanas de las ciudades costeras valen un Potosí. Un vientecillo aún calido pero ligeramente más fresco que en el bravo verano, aunque el sol se empeñe en recalentarnos la vida, es un consuelo. No, un placer.
Y así despuntaba este día de noviembre del 2002. Fresco y cálido, radiante y tenue, un cielo azulísimo bordado de algodonosas nubes y un aire limpio y respirable, - gracias al desarrollo sostenible de no tener que sostener muchos autos contaminantes en la gran ciudad – en la ciudad más excepcional del planeta si cabe esta absurda superlatividad, en donde cualquier contraste ideado hace palidecer a la desconcertante realidad.
El edificio entero expuesto a la radiantez matinal como si fuera una sola casa, de modo que no era difícil atisbar entre ventanas y balcones siempre abiertos, convidando a mirar. Un grito afable, de esos que no desentonan en la costumbre,
- ¡Ceciiiiiii … ! , ¡Ceeeeciiiiiii … !, ¡Oyeeeee, tu amiga Sarita te respondió! , dale, ven.
Solamente asomarse a la ventana y mirar para arriba ; suficiente para responder con un gesto de esos que lo dicen todo, pero ¿para qué traicionar a la costumbre?, y el grito es devuelto con entusiástico vigor.
- Si Yola, ya voy, espera que estoy hablando por teléfono, en cuanto termine subo.
- Casandra, ¿oíste?, tengo correo de Sarita, ¡ay si chica claro que te mantendré al tanto!, claro que si, en cuanto lo lea te llamo de nuevo y te cuento. Ya ahorita Sarita La Violetera estará entre nosotros con su último cuplé.
- !%*((()*)( , digo.
- ¡Ah Casandra! ¿pero vas a seguir?, ya te dije mi amiga que lo cogieras con calma. Si, ya se que jode que le roben a una las ropas de la tendedera, pero como se te ocurre salir de la casa y dejar ropa colgada, así a la vista. Solo tú que tienes la cabeza no se donde.
- !!!!#$#&^^*^&^(^(*(^*, me pone mal.
- Siempre la coges con él, el rábano por las hojas él, claro que más se perdió en la guerra y eso de decirte que al menos “ nos tenemos el uno al otro y eso nadie nos lo podrá robar”, es de una dulzura infinita. Ya quisiera yo que Raúl me dijera una frase así tan preciosa y llena de amor. Pero tú lo que quieres es que te de más dinero para comprarte más trapos. Eres muy materialista chica, y no alcanzas a ver la espiritualidad de Rubén Mario. No lo mereces.
- *&)()(_(((%^%^%^%*&$#%$#$#%$, no jodas, yo soy mejor.
- ¿Qué si estoy jugando?, pues claro que si mi amiga, a ti no se te puede hacer caso. Me da mucha pena que te hayan robado, pero para ya de quejarte tienes el closet lleno de ropa y de zapatos y de cosas que ni usas, Dios dispuso que dieras un poco a los que tienen menos.
- &%%#$^%*^&^, ojala te pase igual
- Bueno, no te pongas furiosa, mira, olvida ya lo del robo del jean y los tres pullovers, en un final no es tanto, y que te sirva de experiencia. Y ya te dejo que Yola me espera.
- $#%$^&^87, bueno, no dejes de llamarme
- Chao, amiga.
Teléfono que enmudece, puerta que se cierra, pasos apurados. Puerta que se abre, cara de Ceci, gesto de Yola, complicidad e intriga. Computadora encendida y el mensaje por leer es atacado por cuatro ojos.
- Yola, ¿viste eso?, ¡viene sola!, !uy, uy, uy!
- Si Ceci, y te fijas que manda averiguar por un pintor…!uuuyy! ¡ay mamá que bueno está eso!
- Hoy es un día raro, primero Casandra molesta porque le entraron a la tendedera y la coge con el marido que solo trato de apaciguarla y ahora Sarita que viene sola y manda averiguar por un tipo ahí… ¿qué les pasa a mis amigas?
- Oye Ceci, déjate de ver fantasmas donde hay nada. Casandra siempre la coge con el marido y Sarita dice que es una gestión para una amiga. Déjate de fabricar historias.
- Tú empezaste, pero, si, quizás tienes razón…!Oye! … ¿quién será ese José Pablo Ramírez?
- Chica, el pintor que se acaba de ganar un premio en Francia en la muestra de pintura alternativa contemporánea de Toulouse. ¿No lo sabías?
- ¡Aaaayyy! ¡Que culta eres!, pues no, no lo sabia ¿y de cuando acá tú eres tan sabihonda de las bellas artes?
- Nada de eso, es que José Pablo es el marido de la prima de la vecina de la nuera de la madre de mi amiga Maguie.
- Nada, que son amiguísimos ustedes dos por lo visto. ¡Oye y con esa longaniza de gente por medio ¿tú crees que puedas averiguar algo de ese hombre?
- En mi vida lo he visto y no, no soy chismosa.
- Alabao sea Dios Yola, no es un chisme, es una información, una reseña autobiográfica, llámalo como quieras, míralo positivamente, un favor es un favor. Averigua lo que puedas para responderle a Sarita y que vea que nos ocupamos de sus encargos.
- Bueno, voy a hacer un té de manzanilla, nos lo tomamos y preparamos el primer parte de “La Lengua Suelta” con lo poco que se del sujeto pintor.
- No se, no se, algo me dice que algo no está bien.
- Algo es el marido de la alga… déjate de intrigas … (continuará)
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lunes, 15 de octubre de 2007
viernes, 5 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(15). Una blogonovela cubana.
Año 2002.
Capitulo 4. Aromas de un mensaje
La respuesta no se hizo esperar, para Ceci fue un asombro que en menos de media hora Sara le estuviera contestando. Para Ceci pasar un email era toda una faena. Para Sara era lo mas normal del mundo estar conectada y recibir mensajes y responderlos al instante.
Ceci se había quedado conversando con Yola solo para matar el tiempo. Y claro se había desconectado. Solo antes de irse, le dijo a Yola:
- Avísame cuando haya respuesta, ¿tú crees que Sarita se demore en responderme?, si es como aquí que hay que conectarse y todo eso. …. no se como será eso allá.
- ¡Ay niña! ¡que boba eres! allá siempre están conectados, imagínate que hay líneas para los teléfonos y líneas para las computadoras, y todo el mundo anda con su celular en la mano. Sabes que mi hermana está allá y me cuenta todo, es muy distinta la vida, tan distinta como ni imaginas. Mira me voy a conectar ahora mismo por si Sara pudo responder ya.
- ¡Ay chica, que no hace ni una hora!, ¿cómo va a haber contestado?
- ¡Que te digo que la gente allá siempre está conectada!, ... deja ver.
- ¡Ah si!, andan con la computadora a cuestas como un bacalao.... en una mochila... ¡jajajaja!
- ¡Ay no jeringues, deja ver, es solo un momentico!
Yola se dispuso a establecer nuevamente la conexión, y se quedo mirando para la PC, manipulándola como experta ante la mirada asombrada de Ceci.
- ¡Mira!, ¡qué te dije!, ¡ahí la tienes!
Y más asombrada aún, Ceci comenzó a leer:
From: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
To: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 6:52:14 PM
Subject: Re: De tu amiga Cecilia
Ceci hermana, gracias a Dios ¿pero no te han dado mis recados?, te he mandado mil mensajes con cuanta gente supe que te conocía y tenia su email. Había oído algo que venias, pero me extrañaba tanto que no hubieras contactado conmigo. Y te llamaba por teléfono y nada, ¿cambiaste el número?, si es así mándame el nuevo.
Bueno amiga, me alegro que vengas, así no estaré tan sola. Ya te contaré cuando nos veamos, que va a ser pronto pues viajo a la Ciudad del Mar para el 20 de noviembre y si por casualidad te fuiste pues ya nos habremos visto aquí, sino espérame y te explicaré muchas cosas que te conviene saber de esto por acá, para que no te pase como a mi.
Los muchachos grandísimos y muy estudiosos, por suerte, son mi mayor tranquilidad. Y Hernán, si lo ves no lo conoces, si ni yo misma lo conozco. ¡Deja que se enteren de la llegada de ustedes!
Un abrazo fuerte, y dime en que puedo irte ayudando desde ya. ¡Ah! Y si lo necesitan cuenten con mi casa, hasta que puedan acotejarse ustedes en lo suyo.
Sabes que ustedes son para mí una familia más que de sangre, cuéntame de Raúl y de Gabrielito.
Los quiero, Sara
- Ay Yola, le voy a contestar ahora mismo. ¡Dice que llega el 20!, ¡Sara, regresando! ¿vendrá sola?, nada dice, !que raro!, ella no tiene familia aquí. Bueno, no directa. ¿a qué viene?. Cuando se fueron Hernán dijo que no iban a regresar ni de visita, me acuerdo como si fuera hoy. Que poniendo un pie en el avión esto aquí lo borraba para siempre de su vida. Así mismo dijo. Todo el mundo le cayó encima, si hasta Sarita le puso mala cara. !Sarita que siempre le reía todas las gracias! ¡Ay muchacha si Sarita ve por los ojos de Hernán!, que va Yola, tengo que preguntarle a qué viene. Ahora mismo le escribo.
- Dale Ceci. Mira voy a preparar un cafecito. Acomódate ahí y escríbele con calma, si no hay prisa. Pregúntale todo lo que quieras, y no dejes de contarme.
(continuará)
Capitulo 4. Aromas de un mensaje
La respuesta no se hizo esperar, para Ceci fue un asombro que en menos de media hora Sara le estuviera contestando. Para Ceci pasar un email era toda una faena. Para Sara era lo mas normal del mundo estar conectada y recibir mensajes y responderlos al instante.
Ceci se había quedado conversando con Yola solo para matar el tiempo. Y claro se había desconectado. Solo antes de irse, le dijo a Yola:
- Avísame cuando haya respuesta, ¿tú crees que Sarita se demore en responderme?, si es como aquí que hay que conectarse y todo eso. …. no se como será eso allá.
- ¡Ay niña! ¡que boba eres! allá siempre están conectados, imagínate que hay líneas para los teléfonos y líneas para las computadoras, y todo el mundo anda con su celular en la mano. Sabes que mi hermana está allá y me cuenta todo, es muy distinta la vida, tan distinta como ni imaginas. Mira me voy a conectar ahora mismo por si Sara pudo responder ya.
- ¡Ay chica, que no hace ni una hora!, ¿cómo va a haber contestado?
- ¡Que te digo que la gente allá siempre está conectada!, ... deja ver.
- ¡Ah si!, andan con la computadora a cuestas como un bacalao.... en una mochila... ¡jajajaja!
- ¡Ay no jeringues, deja ver, es solo un momentico!
Yola se dispuso a establecer nuevamente la conexión, y se quedo mirando para la PC, manipulándola como experta ante la mirada asombrada de Ceci.
- ¡Mira!, ¡qué te dije!, ¡ahí la tienes!
Y más asombrada aún, Ceci comenzó a leer:
From: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
To: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 6:52:14 PM
Subject: Re: De tu amiga Cecilia
Ceci hermana, gracias a Dios ¿pero no te han dado mis recados?, te he mandado mil mensajes con cuanta gente supe que te conocía y tenia su email. Había oído algo que venias, pero me extrañaba tanto que no hubieras contactado conmigo. Y te llamaba por teléfono y nada, ¿cambiaste el número?, si es así mándame el nuevo.
Bueno amiga, me alegro que vengas, así no estaré tan sola. Ya te contaré cuando nos veamos, que va a ser pronto pues viajo a la Ciudad del Mar para el 20 de noviembre y si por casualidad te fuiste pues ya nos habremos visto aquí, sino espérame y te explicaré muchas cosas que te conviene saber de esto por acá, para que no te pase como a mi.
Los muchachos grandísimos y muy estudiosos, por suerte, son mi mayor tranquilidad. Y Hernán, si lo ves no lo conoces, si ni yo misma lo conozco. ¡Deja que se enteren de la llegada de ustedes!
Un abrazo fuerte, y dime en que puedo irte ayudando desde ya. ¡Ah! Y si lo necesitan cuenten con mi casa, hasta que puedan acotejarse ustedes en lo suyo.
Sabes que ustedes son para mí una familia más que de sangre, cuéntame de Raúl y de Gabrielito.
Los quiero, Sara
- Ay Yola, le voy a contestar ahora mismo. ¡Dice que llega el 20!, ¡Sara, regresando! ¿vendrá sola?, nada dice, !que raro!, ella no tiene familia aquí. Bueno, no directa. ¿a qué viene?. Cuando se fueron Hernán dijo que no iban a regresar ni de visita, me acuerdo como si fuera hoy. Que poniendo un pie en el avión esto aquí lo borraba para siempre de su vida. Así mismo dijo. Todo el mundo le cayó encima, si hasta Sarita le puso mala cara. !Sarita que siempre le reía todas las gracias! ¡Ay muchacha si Sarita ve por los ojos de Hernán!, que va Yola, tengo que preguntarle a qué viene. Ahora mismo le escribo.
- Dale Ceci. Mira voy a preparar un cafecito. Acomódate ahí y escríbele con calma, si no hay prisa. Pregúntale todo lo que quieras, y no dejes de contarme.
(continuará)
miércoles, 3 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(14). Una blogonovela cubana.
Año 2002.
Capitulo 4. Un puente con dos millones de orillas
Casandra y Cecilia eran muy amigas. Formaban un trío inseparable desde los años adolescentes, la tercera era Sara Llogat. Aparentemente la más afortunada de las tres. Tenía un marido que todo el mundo concordaba que era una suerte, par de hijos muy formales y estudiosos, una bella apariencia física y una inteligencia a prueba de bomba.
Sara Llogat vivía hacia 5 años muy cerca de la Ciudad del Sol por lo que cuando Casandra llamó a Ceci para decirle que había conseguido la dirección de correo electrónico, Ceci sintió un gran alivio y una inmensa alegría. Si cuando llegara allá, Sara iba a estar cerca o al menos disponible, Cecilia iba a estar mucho más tranquila. Por eso no mas copió el email se fue a casa de Yola para que le prestara el correo de ella, que a su vez era del marido ausente para mandarle una carta a Sarita explicándole su próxima llegada. Cecilia estaba realmente contenta.
Esta es copia fiel del mensaje:
From: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
To: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
Sent: Wednesday, Noviembre 3, 2004 6:36:14 PM
Subject: De tu amiga Cecilia
Sara querida, Me acaba de llamar Casandra con la sorpresa que tenia tu dirección de email. Puedes escribirme con confianza a esta que es del esposo de Yola mi vecina, pero él nunca lo abre.
Te diré que pronto nos vas a tener por allá. Solo estamos esperando que liberen a Gabriel, ya que por su edad está retenido, pero nos han dicho que todo se va a resolver en un mes o dos.
Raúl aplicó para una visa y resulta que clasificó y ya casi estamos listos y si no fuera por lo del muchacho ya hubiéramos partido.
Tengo tantas ganas de verte, como no imaginas, pero cuéntame, como te va, háblame de ti, de tu vida, que estás haciendo, en que trabajas, como les va a Lachy y a Hernandito, ya deben estar hecho unos hombrotes. Y dime de tu Hernán, ¿cómo está?, sabes que ustedes siempre fueron mi pareja de referencia y me encantaría que pudiéramos retomar la amistad a ver si Hernán influye en Raúl, que aunque sabes que es muy bueno conmigo, tiene sus cosas, que ya hablaremos.
Casandra me contó que vio unas fotos que le mandaste a Giomar donde estás hecha una pepilla, dice que pareces de 20, ¡que bueno amiga!. Bueno contéstame pronto y con confianza que este correo es como si fuera mío.
Un abrazo para los cuatro, tu hermanita, Ceci
Para Ceci era una tranquilidad muy grande saber que Sara y ella podrían reconectarse, siempre fueron confidentes, y aunque no estudiaron la misma carrera, eso no disminuyó para nada la sólida amistad que las había caracterizado. Se habían acompañado en bodas, bautizos, paritorios y cumpleaños y cuando Sara se marchó en 1997 le dejó todas sus cosas a ella y a Casandra.
Pero Sara no había regresado nunca y ahora la vida las iba a volver a unir. Cecilia estaba más que feliz.
Capitulo 4. Un puente con dos millones de orillas
Casandra y Cecilia eran muy amigas. Formaban un trío inseparable desde los años adolescentes, la tercera era Sara Llogat. Aparentemente la más afortunada de las tres. Tenía un marido que todo el mundo concordaba que era una suerte, par de hijos muy formales y estudiosos, una bella apariencia física y una inteligencia a prueba de bomba.
Sara Llogat vivía hacia 5 años muy cerca de la Ciudad del Sol por lo que cuando Casandra llamó a Ceci para decirle que había conseguido la dirección de correo electrónico, Ceci sintió un gran alivio y una inmensa alegría. Si cuando llegara allá, Sara iba a estar cerca o al menos disponible, Cecilia iba a estar mucho más tranquila. Por eso no mas copió el email se fue a casa de Yola para que le prestara el correo de ella, que a su vez era del marido ausente para mandarle una carta a Sarita explicándole su próxima llegada. Cecilia estaba realmente contenta.
Esta es copia fiel del mensaje:
From: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
To: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
Sent: Wednesday, Noviembre 3, 2004 6:36:14 PM
Subject: De tu amiga Cecilia
Sara querida, Me acaba de llamar Casandra con la sorpresa que tenia tu dirección de email. Puedes escribirme con confianza a esta que es del esposo de Yola mi vecina, pero él nunca lo abre.
Te diré que pronto nos vas a tener por allá. Solo estamos esperando que liberen a Gabriel, ya que por su edad está retenido, pero nos han dicho que todo se va a resolver en un mes o dos.
Raúl aplicó para una visa y resulta que clasificó y ya casi estamos listos y si no fuera por lo del muchacho ya hubiéramos partido.
Tengo tantas ganas de verte, como no imaginas, pero cuéntame, como te va, háblame de ti, de tu vida, que estás haciendo, en que trabajas, como les va a Lachy y a Hernandito, ya deben estar hecho unos hombrotes. Y dime de tu Hernán, ¿cómo está?, sabes que ustedes siempre fueron mi pareja de referencia y me encantaría que pudiéramos retomar la amistad a ver si Hernán influye en Raúl, que aunque sabes que es muy bueno conmigo, tiene sus cosas, que ya hablaremos.
Casandra me contó que vio unas fotos que le mandaste a Giomar donde estás hecha una pepilla, dice que pareces de 20, ¡que bueno amiga!. Bueno contéstame pronto y con confianza que este correo es como si fuera mío.
Un abrazo para los cuatro, tu hermanita, Ceci
Para Ceci era una tranquilidad muy grande saber que Sara y ella podrían reconectarse, siempre fueron confidentes, y aunque no estudiaron la misma carrera, eso no disminuyó para nada la sólida amistad que las había caracterizado. Se habían acompañado en bodas, bautizos, paritorios y cumpleaños y cuando Sara se marchó en 1997 le dejó todas sus cosas a ella y a Casandra.
Pero Sara no había regresado nunca y ahora la vida las iba a volver a unir. Cecilia estaba más que feliz.
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