Capitulo 8.
Mayo 2003. La piedra en el agua.
El mal humor y cierta impaciencia desbordaban la natural parsimonia de José Pablo. Un mensaje recibido en la madrugada después de trabajar en la obra que lo mantenía en vela, - el gran fresco de la llegada de la Infanta Eulalia - lo había sacado del paso.
José Pablo, para decirlo pronto, un bohemio y su régimen de vida, así lo atestiguaba. Dormía de día y exigía en su casa la quietud de un templo. Hasta la dos de la tarde ni una mosca debía surcar el aire por demás limpísimo de la habitación donde dormía o simplemente descansaba. Y es que todo artista debe tener sus extravagancias, acostumbraba decir muy ufano
Su metódica vida comenzaba a desperezarse a eso de las tres (hora de Lola), después de un frugal desayuno-almuerzo y generalmente salía entonces a cumplir compromisos, obligaciones, o simplemente a visitar. Le encantaba visitar un selecto grupo de amigos y algunas amigas que conformaban su petit mundo, como él le llamaba, asi y todo casi siempre se complicaba hasta las tantas en algún bar, festejo o reunión.
Magela por su parte casi madrugaba para dejar a la niña con la abuela, su madre y enfrascarse en la oficina del Museo Español de la Ciudad del Mar. Un trabajo asesorado al 100% por José Pablo quien desde las tinieblas le decía que hacer y que no, para que el mar no se encrespara, se mismo mar que orillaba la sede rompiendo olas frente al malecón, a veces cómplice, otras enemigo.
La expresión de fastidio se le notaba tanto que Magela lo advirtió, - algo alarmada – a la vez que le presentaba el desayuno habitual , una taza de te pekoe, sin azúcar, y con el exacto color de la caoba lavada. No podía ser de otra manera. Este ritual del te como solian llamarle era el momento en que planificaban su día, y marcaba el comienzo de las siete vidas que como una gata vivia Magela, para garantizar que “ su Kandinsky” como ella le llamaba cariñosamente pudiera vivir la suya a plenitud.
- ¿pasa algo, mi amor?, ¿y esa cara de contrariedad?
Realmente José Pablo no atinaba a responder. Desde que había regresado de Francia se sentía incomodo, algo raro estaba pasando en su vida matrimonial, y no sabía que era. O mejor, no quería saber.
- ¿Qué qué?- preguntó a su vez distraído
- Jose, estás raro, ¿pasa algo?
- Ah! Si, no, si, no nada, bueno, si, es un mensaje que recibí anoche que me tiene contrariado. No se si te hable de la profesora Henriette Garcette, una señora ya mayor que estaba de visita en Paris, y que dio una conferencia sobre el arte etrusco, pero bueno, ella en realidad es profesora de una universidad cerca de Nuremberg, ahí vive y trabaja.
- ¿Y que?, ¿qué pasa con esa mujer, ahora?
- No, no pasa nada. Además no es una mujer es una vieja.
- ¿y…?
- Bueno que quiere venir dentro de tres semanas y me ha pedido que quiere ir a la Sierra de los Caminos para hacer un estudio en las cuevas que hay allí
- Bueno, déjala que vaya…
- No, si, es que quiere que yo la acompañe y eso me parte los planes, no se cómo decirle que no. Es que se portó tan bien conmigo, y es tan mayor que me da miedo que vaya sola y le pase algo, después el complejo de culpa me mataría.
- Si quieres yo voy con ella…
- Eso sería maravilloso, mi amor… tú siempre tan oportuna. ¿Te darían permiso en la oficina?
- Puedo pedirlo. Quizás me lo den.
- ¡Ay gracias, mi amor!, no sabes cuánto te lo agradezco. Un apoyo tremendo para mi y para ella que se sentirá mejor contigo que conmigo, además de lo torpe que soy para cuidar ancianos, porque no te imaginas lo vieja que es.
- Bueno, hecho ya…. ¿Para cuándo es el asunto?
- Para mediados de junio .....
- ¡Ay no puedo!, no te acuerdas que es el cumpleaños de la hija de Maite, no, no puedo faltar a ese cumpleaños, además que tú sabes que esos preparativos son peores que subir una montaña. Vas a tener que ir tú, mi amor.
- Bueno, que remedio.
- Mira, ya me voy. Hoy llego tarde. Tu hijo viene el fin de semana, ya su mamá me lo avisó, así que vamos a tener que sacarlo a algún lugar, Jose.
- Yo me voy a dormir ya, Mag, estoy muerto, preparé los bocetos y cuando me despierte los llevaré al estudio. Tengo que preparar los lienzos ya.
Magela como siempre apurada, la niña en brazos casi dormida y un beso y un !chao, mi amor, cuidate! y José Pablo con mucha premura, frente a su computadora mas dormido que otra cosa:
From: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 5, 2002 6:30 AM
To: Garcette.Henriette@franserver.com
Subject: Re: Preparando el encuentro
Hehe mia, ya casi estás aquí me dices. Y yo doy brincos de alegría que casi choco con una estrella. Me preguntas que cuándo es mejor para mi y te digo rápido, Hehe mia. Ven corriendo, pero ven para la segunda quincena de junio, es cuando puedo hacer un alto en mis tareas. Casualmente termino por esa fecha el taller que estoy impartiendo en la Academia Superior de Artes Visuales. Y después a principios de julio, estoy invitado a dar un taller en Guadalajara, Méjico. Así que ya sabes. Nos iremos lejos unos días para que veas que bella es esta isla que te aguarda desde ya con tu fiel enamorado, que ya no se conforma con tus mensajes y tus recuerdos. Te espero mi amor.
Un beso que te llegue al centro de tus más recónditas entrañas,
Tu José Pablo.
El sueño lo vencía, pero así y todo se desperezó para como decía él tirar un palangre…. nunca se sabe, y aunque esta Sara pintaba seria y complicada, todavía no estaba claro el para qué después de tantos años esta mujer se le aparecía en su vida. Hay que darle cordel a esta sardinita a ver… ¿y si en vez de sardinita me resulta una ballena o un cachalote? … bueno, eso me toca averiguarlo a mi. No me voy a quedar con las dudas, y quién sabe si ahí hay una minita de oro o un chance para algo… nunca se sabe… así que manos a la obra.
From: Jose Pablo Ramirez mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 5, 2002 6:50 AM
To: sara.llogat@yahoo.com
Subject:
Mi querida Sarita, te escribo con los ojos cerrándoseme de tanto sueño acumulado. Recién he terminado los primeros bocetos para el mural que te comenté. Me extraña tanto que no me hayas respondido… quizás a tu esposo no le gusta que te escribas con amigos, ¿es eso? Bueno, en ese caso puedes decirle que tengo derecho de antigüedad, que me conociste antes que a él. Pero que boberías hablo, es que no te me has ido de la mente en toda la noche… has sido como una musa desconcentrándome con tu recuerdo y el deseo que me mandes una foto para ver como eres. Yo que soy un artista visual no puedo a pesar de mi arte, imaginarte… eres todo un misterio… bueno, solo esta nota. Escríbeme cuando puedas, no quiero que te sientas impelida por mi ansiedad en saber de ti.
Un beso, Pablito
(continuará)
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lunes, 3 de diciembre de 2007
lunes, 15 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(18). Una blogonovela cubana.
Anno 2002.
Capitulo 5. Y cómo es él ... la, la, la.....
Esas medias mañanas de las ciudades costeras valen un Potosí. Un vientecillo aún calido pero ligeramente más fresco que en el bravo verano, aunque el sol se empeñe en recalentarnos la vida, es un consuelo. No, un placer.
Y así despuntaba este día de noviembre del 2002. Fresco y cálido, radiante y tenue, un cielo azulísimo bordado de algodonosas nubes y un aire limpio y respirable, - gracias al desarrollo sostenible de no tener que sostener muchos autos contaminantes en la gran ciudad – en la ciudad más excepcional del planeta si cabe esta absurda superlatividad, en donde cualquier contraste ideado hace palidecer a la desconcertante realidad.
El edificio entero expuesto a la radiantez matinal como si fuera una sola casa, de modo que no era difícil atisbar entre ventanas y balcones siempre abiertos, convidando a mirar. Un grito afable, de esos que no desentonan en la costumbre,
- ¡Ceciiiiiii … ! , ¡Ceeeeciiiiiii … !, ¡Oyeeeee, tu amiga Sarita te respondió! , dale, ven.
Solamente asomarse a la ventana y mirar para arriba ; suficiente para responder con un gesto de esos que lo dicen todo, pero ¿para qué traicionar a la costumbre?, y el grito es devuelto con entusiástico vigor.
- Si Yola, ya voy, espera que estoy hablando por teléfono, en cuanto termine subo.
- Casandra, ¿oíste?, tengo correo de Sarita, ¡ay si chica claro que te mantendré al tanto!, claro que si, en cuanto lo lea te llamo de nuevo y te cuento. Ya ahorita Sarita La Violetera estará entre nosotros con su último cuplé.
- !%*((()*)( , digo.
- ¡Ah Casandra! ¿pero vas a seguir?, ya te dije mi amiga que lo cogieras con calma. Si, ya se que jode que le roben a una las ropas de la tendedera, pero como se te ocurre salir de la casa y dejar ropa colgada, así a la vista. Solo tú que tienes la cabeza no se donde.
- !!!!#$#&^^*^&^(^(*(^*, me pone mal.
- Siempre la coges con él, el rábano por las hojas él, claro que más se perdió en la guerra y eso de decirte que al menos “ nos tenemos el uno al otro y eso nadie nos lo podrá robar”, es de una dulzura infinita. Ya quisiera yo que Raúl me dijera una frase así tan preciosa y llena de amor. Pero tú lo que quieres es que te de más dinero para comprarte más trapos. Eres muy materialista chica, y no alcanzas a ver la espiritualidad de Rubén Mario. No lo mereces.
- *&)()(_(((%^%^%^%*&$#%$#$#%$, no jodas, yo soy mejor.
- ¿Qué si estoy jugando?, pues claro que si mi amiga, a ti no se te puede hacer caso. Me da mucha pena que te hayan robado, pero para ya de quejarte tienes el closet lleno de ropa y de zapatos y de cosas que ni usas, Dios dispuso que dieras un poco a los que tienen menos.
- &%%#$^%*^&^, ojala te pase igual
- Bueno, no te pongas furiosa, mira, olvida ya lo del robo del jean y los tres pullovers, en un final no es tanto, y que te sirva de experiencia. Y ya te dejo que Yola me espera.
- $#%$^&^87, bueno, no dejes de llamarme
- Chao, amiga.
Teléfono que enmudece, puerta que se cierra, pasos apurados. Puerta que se abre, cara de Ceci, gesto de Yola, complicidad e intriga. Computadora encendida y el mensaje por leer es atacado por cuatro ojos.
- Yola, ¿viste eso?, ¡viene sola!, !uy, uy, uy!
- Si Ceci, y te fijas que manda averiguar por un pintor…!uuuyy! ¡ay mamá que bueno está eso!
- Hoy es un día raro, primero Casandra molesta porque le entraron a la tendedera y la coge con el marido que solo trato de apaciguarla y ahora Sarita que viene sola y manda averiguar por un tipo ahí… ¿qué les pasa a mis amigas?
- Oye Ceci, déjate de ver fantasmas donde hay nada. Casandra siempre la coge con el marido y Sarita dice que es una gestión para una amiga. Déjate de fabricar historias.
- Tú empezaste, pero, si, quizás tienes razón…!Oye! … ¿quién será ese José Pablo Ramírez?
- Chica, el pintor que se acaba de ganar un premio en Francia en la muestra de pintura alternativa contemporánea de Toulouse. ¿No lo sabías?
- ¡Aaaayyy! ¡Que culta eres!, pues no, no lo sabia ¿y de cuando acá tú eres tan sabihonda de las bellas artes?
- Nada de eso, es que José Pablo es el marido de la prima de la vecina de la nuera de la madre de mi amiga Maguie.
- Nada, que son amiguísimos ustedes dos por lo visto. ¡Oye y con esa longaniza de gente por medio ¿tú crees que puedas averiguar algo de ese hombre?
- En mi vida lo he visto y no, no soy chismosa.
- Alabao sea Dios Yola, no es un chisme, es una información, una reseña autobiográfica, llámalo como quieras, míralo positivamente, un favor es un favor. Averigua lo que puedas para responderle a Sarita y que vea que nos ocupamos de sus encargos.
- Bueno, voy a hacer un té de manzanilla, nos lo tomamos y preparamos el primer parte de “La Lengua Suelta” con lo poco que se del sujeto pintor.
- No se, no se, algo me dice que algo no está bien.
- Algo es el marido de la alga… déjate de intrigas … (continuará)
Capitulo 5. Y cómo es él ... la, la, la.....
Esas medias mañanas de las ciudades costeras valen un Potosí. Un vientecillo aún calido pero ligeramente más fresco que en el bravo verano, aunque el sol se empeñe en recalentarnos la vida, es un consuelo. No, un placer.
Y así despuntaba este día de noviembre del 2002. Fresco y cálido, radiante y tenue, un cielo azulísimo bordado de algodonosas nubes y un aire limpio y respirable, - gracias al desarrollo sostenible de no tener que sostener muchos autos contaminantes en la gran ciudad – en la ciudad más excepcional del planeta si cabe esta absurda superlatividad, en donde cualquier contraste ideado hace palidecer a la desconcertante realidad.
El edificio entero expuesto a la radiantez matinal como si fuera una sola casa, de modo que no era difícil atisbar entre ventanas y balcones siempre abiertos, convidando a mirar. Un grito afable, de esos que no desentonan en la costumbre,
- ¡Ceciiiiiii … ! , ¡Ceeeeciiiiiii … !, ¡Oyeeeee, tu amiga Sarita te respondió! , dale, ven.
Solamente asomarse a la ventana y mirar para arriba ; suficiente para responder con un gesto de esos que lo dicen todo, pero ¿para qué traicionar a la costumbre?, y el grito es devuelto con entusiástico vigor.
- Si Yola, ya voy, espera que estoy hablando por teléfono, en cuanto termine subo.
- Casandra, ¿oíste?, tengo correo de Sarita, ¡ay si chica claro que te mantendré al tanto!, claro que si, en cuanto lo lea te llamo de nuevo y te cuento. Ya ahorita Sarita La Violetera estará entre nosotros con su último cuplé.
- !%*((()*)( , digo.
- ¡Ah Casandra! ¿pero vas a seguir?, ya te dije mi amiga que lo cogieras con calma. Si, ya se que jode que le roben a una las ropas de la tendedera, pero como se te ocurre salir de la casa y dejar ropa colgada, así a la vista. Solo tú que tienes la cabeza no se donde.
- !!!!#$#&^^*^&^(^(*(^*, me pone mal.
- Siempre la coges con él, el rábano por las hojas él, claro que más se perdió en la guerra y eso de decirte que al menos “ nos tenemos el uno al otro y eso nadie nos lo podrá robar”, es de una dulzura infinita. Ya quisiera yo que Raúl me dijera una frase así tan preciosa y llena de amor. Pero tú lo que quieres es que te de más dinero para comprarte más trapos. Eres muy materialista chica, y no alcanzas a ver la espiritualidad de Rubén Mario. No lo mereces.
- *&)()(_(((%^%^%^%*&$#%$#$#%$, no jodas, yo soy mejor.
- ¿Qué si estoy jugando?, pues claro que si mi amiga, a ti no se te puede hacer caso. Me da mucha pena que te hayan robado, pero para ya de quejarte tienes el closet lleno de ropa y de zapatos y de cosas que ni usas, Dios dispuso que dieras un poco a los que tienen menos.
- &%%#$^%*^&^, ojala te pase igual
- Bueno, no te pongas furiosa, mira, olvida ya lo del robo del jean y los tres pullovers, en un final no es tanto, y que te sirva de experiencia. Y ya te dejo que Yola me espera.
- $#%$^&^87, bueno, no dejes de llamarme
- Chao, amiga.
Teléfono que enmudece, puerta que se cierra, pasos apurados. Puerta que se abre, cara de Ceci, gesto de Yola, complicidad e intriga. Computadora encendida y el mensaje por leer es atacado por cuatro ojos.
- Yola, ¿viste eso?, ¡viene sola!, !uy, uy, uy!
- Si Ceci, y te fijas que manda averiguar por un pintor…!uuuyy! ¡ay mamá que bueno está eso!
- Hoy es un día raro, primero Casandra molesta porque le entraron a la tendedera y la coge con el marido que solo trato de apaciguarla y ahora Sarita que viene sola y manda averiguar por un tipo ahí… ¿qué les pasa a mis amigas?
- Oye Ceci, déjate de ver fantasmas donde hay nada. Casandra siempre la coge con el marido y Sarita dice que es una gestión para una amiga. Déjate de fabricar historias.
- Tú empezaste, pero, si, quizás tienes razón…!Oye! … ¿quién será ese José Pablo Ramírez?
- Chica, el pintor que se acaba de ganar un premio en Francia en la muestra de pintura alternativa contemporánea de Toulouse. ¿No lo sabías?
- ¡Aaaayyy! ¡Que culta eres!, pues no, no lo sabia ¿y de cuando acá tú eres tan sabihonda de las bellas artes?
- Nada de eso, es que José Pablo es el marido de la prima de la vecina de la nuera de la madre de mi amiga Maguie.
- Nada, que son amiguísimos ustedes dos por lo visto. ¡Oye y con esa longaniza de gente por medio ¿tú crees que puedas averiguar algo de ese hombre?
- En mi vida lo he visto y no, no soy chismosa.
- Alabao sea Dios Yola, no es un chisme, es una información, una reseña autobiográfica, llámalo como quieras, míralo positivamente, un favor es un favor. Averigua lo que puedas para responderle a Sarita y que vea que nos ocupamos de sus encargos.
- Bueno, voy a hacer un té de manzanilla, nos lo tomamos y preparamos el primer parte de “La Lengua Suelta” con lo poco que se del sujeto pintor.
- No se, no se, algo me dice que algo no está bien.
- Algo es el marido de la alga… déjate de intrigas … (continuará)
jueves, 11 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(17). Una blogonovela cubana.
Año 2002.
Capitulo 5. ¡Pero no le digas ...!
From: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
To: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 7:52:14 PM
Subject: Cecilia otra vez
!Sarita! Pero que alegría y que me hayas respondido tan rápido. Me he quedado pasmada, cómo es eso que vienen y en 15 días !pero si ya casi están aquí!, y ¿dónde van a quedarse?, mi casa está ya desmantelada pero aún tiene camas y el cuarto de Gabrielito se los pongo a su disposición. ¡Cuando Raul se entere!, pero anda por Madruga viendo a Gerardo su padrino, sabes como son esas cosas rituales en las que Raúl siempre ha estado envuelto. Te acuerdas cuando tu despedida que fuimos los cuatro a comer a “La Torre” y Hernán decía “ más nunca voy a ver este panorama” , pues bien, iremos otra vez para que se caiga de nalgas y no escupa más para arriba. ¡Mira que dijo veces que no iba a venir más nunca , ni de visita!
¡Ah! Con quien si acabo de hablar es con Casandra, dice que va a organizar un fiestón con los amigos comunes, que solo quiere saber que día de los que vas a estar aquí les convendría. Imagino que los muchachos se queden con tu hermana.
Yo aquí mi amiga, con el moco caído, pero tu visita me ha alegrado la existencia. Ya nos sentaremos a conversar. Tienes que explicarme muchas cosas quiero empezar a trabajar en cuanto llegue, y tú seguro que puedes ayudarme a conseguir algo.
Respóndeme tan rápido como puedas que como veo es muy rápido. Y ya empiezo a preparar la casa para cuando lleguen.
¡Me has alegrado la vida, hermana!, ¡ah! ¿y cuántos días vienen?
Un beso grande a los cuatro y todo mi amor, Ceci
From: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
To: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 11:52:14 PM
Subject: Re: Cecilia otra vez
Ceci, durante el día tengo mucho tiempo para responder, pues generalmente siempre estoy conectada, y entre una cosa y otra busco un tiempito. Cuando llego a la casa todo se me complica, ya sabes, preparar la comida y atender a Hernán y a los muchachos, y tratar de mantenerme al día.
De su mudada para estos lados, ya hablaremos, la manera en que se vive allá es muy distinta a la de aquí, y no tanto por ti amiga que se que eres una luchadora, sino por Raúl que es muy explosivo, bueno, nada que no se pueda cambiar, pero te alerto, aquí tiene que ponerse las pilas.
Los muchachos ya los verás, y Hernán, bueno, amiga, los otros días un tío me dijo que eso allá es “ al duro y sin guantes” y esto aquí “ al duro y con guantes”, y te aclaro con los guantes bien puestos. No es que nos vaya mal, sabes que los dos siempre hemos trabajado mucho, pero con tantas oportunidades y cosas nuevas en la vida, te digo hay que tenerlos muy bien puestos para no caer de una manera u otra, y no hablo de los guantes.
Voy sola, y no me preguntes por qué, ya te lo diré. Lo de la fiesta en casa de Casandra me encanta, que me diga ella el día y yo me adapto, sabes que este viaje tiene como principal objetivo verlos a ustedes, a mis amigos de siempre.
Por cierto tengo una amiga que se escribe con un pintor parece que famoso por allá, se llama José Pablo Ramírez… ¿Lo conoces? Bueno, si lo conoces o puedes averiguar algo de esa persona, con mucha discresión, pues me lo dices, que mi amiga quiere saber más de lo que él le cuenta. No le digas nada de esta encomienda a Casandra que sabes que ella es muy sigilosa.
Un abrazo, Sarita
- ¡Ah! No me vayan a esperar al aeropuerto, pues el vuelo es de madrugada, y para qué. Yo aterrizo en la casa de ustedes en cuanto llegue.
- Otra cosa. No se dice "más nunca", se dice "nunca más". (continuará)
Capitulo 5. ¡Pero no le digas ...!
From: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
To: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 7:52:14 PM
Subject: Cecilia otra vez
!Sarita! Pero que alegría y que me hayas respondido tan rápido. Me he quedado pasmada, cómo es eso que vienen y en 15 días !pero si ya casi están aquí!, y ¿dónde van a quedarse?, mi casa está ya desmantelada pero aún tiene camas y el cuarto de Gabrielito se los pongo a su disposición. ¡Cuando Raul se entere!, pero anda por Madruga viendo a Gerardo su padrino, sabes como son esas cosas rituales en las que Raúl siempre ha estado envuelto. Te acuerdas cuando tu despedida que fuimos los cuatro a comer a “La Torre” y Hernán decía “ más nunca voy a ver este panorama” , pues bien, iremos otra vez para que se caiga de nalgas y no escupa más para arriba. ¡Mira que dijo veces que no iba a venir más nunca , ni de visita!
¡Ah! Con quien si acabo de hablar es con Casandra, dice que va a organizar un fiestón con los amigos comunes, que solo quiere saber que día de los que vas a estar aquí les convendría. Imagino que los muchachos se queden con tu hermana.
Yo aquí mi amiga, con el moco caído, pero tu visita me ha alegrado la existencia. Ya nos sentaremos a conversar. Tienes que explicarme muchas cosas quiero empezar a trabajar en cuanto llegue, y tú seguro que puedes ayudarme a conseguir algo.
Respóndeme tan rápido como puedas que como veo es muy rápido. Y ya empiezo a preparar la casa para cuando lleguen.
¡Me has alegrado la vida, hermana!, ¡ah! ¿y cuántos días vienen?
Un beso grande a los cuatro y todo mi amor, Ceci
From: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
To: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 11:52:14 PM
Subject: Re: Cecilia otra vez
Ceci, durante el día tengo mucho tiempo para responder, pues generalmente siempre estoy conectada, y entre una cosa y otra busco un tiempito. Cuando llego a la casa todo se me complica, ya sabes, preparar la comida y atender a Hernán y a los muchachos, y tratar de mantenerme al día.
De su mudada para estos lados, ya hablaremos, la manera en que se vive allá es muy distinta a la de aquí, y no tanto por ti amiga que se que eres una luchadora, sino por Raúl que es muy explosivo, bueno, nada que no se pueda cambiar, pero te alerto, aquí tiene que ponerse las pilas.
Los muchachos ya los verás, y Hernán, bueno, amiga, los otros días un tío me dijo que eso allá es “ al duro y sin guantes” y esto aquí “ al duro y con guantes”, y te aclaro con los guantes bien puestos. No es que nos vaya mal, sabes que los dos siempre hemos trabajado mucho, pero con tantas oportunidades y cosas nuevas en la vida, te digo hay que tenerlos muy bien puestos para no caer de una manera u otra, y no hablo de los guantes.
Voy sola, y no me preguntes por qué, ya te lo diré. Lo de la fiesta en casa de Casandra me encanta, que me diga ella el día y yo me adapto, sabes que este viaje tiene como principal objetivo verlos a ustedes, a mis amigos de siempre.
Por cierto tengo una amiga que se escribe con un pintor parece que famoso por allá, se llama José Pablo Ramírez… ¿Lo conoces? Bueno, si lo conoces o puedes averiguar algo de esa persona, con mucha discresión, pues me lo dices, que mi amiga quiere saber más de lo que él le cuenta. No le digas nada de esta encomienda a Casandra que sabes que ella es muy sigilosa.
Un abrazo, Sarita
- ¡Ah! No me vayan a esperar al aeropuerto, pues el vuelo es de madrugada, y para qué. Yo aterrizo en la casa de ustedes en cuanto llegue.
- Otra cosa. No se dice "más nunca", se dice "nunca más". (continuará)
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viernes, 5 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(15). Una blogonovela cubana.
Año 2002.
Capitulo 4. Aromas de un mensaje
La respuesta no se hizo esperar, para Ceci fue un asombro que en menos de media hora Sara le estuviera contestando. Para Ceci pasar un email era toda una faena. Para Sara era lo mas normal del mundo estar conectada y recibir mensajes y responderlos al instante.
Ceci se había quedado conversando con Yola solo para matar el tiempo. Y claro se había desconectado. Solo antes de irse, le dijo a Yola:
- Avísame cuando haya respuesta, ¿tú crees que Sarita se demore en responderme?, si es como aquí que hay que conectarse y todo eso. …. no se como será eso allá.
- ¡Ay niña! ¡que boba eres! allá siempre están conectados, imagínate que hay líneas para los teléfonos y líneas para las computadoras, y todo el mundo anda con su celular en la mano. Sabes que mi hermana está allá y me cuenta todo, es muy distinta la vida, tan distinta como ni imaginas. Mira me voy a conectar ahora mismo por si Sara pudo responder ya.
- ¡Ay chica, que no hace ni una hora!, ¿cómo va a haber contestado?
- ¡Que te digo que la gente allá siempre está conectada!, ... deja ver.
- ¡Ah si!, andan con la computadora a cuestas como un bacalao.... en una mochila... ¡jajajaja!
- ¡Ay no jeringues, deja ver, es solo un momentico!
Yola se dispuso a establecer nuevamente la conexión, y se quedo mirando para la PC, manipulándola como experta ante la mirada asombrada de Ceci.
- ¡Mira!, ¡qué te dije!, ¡ahí la tienes!
Y más asombrada aún, Ceci comenzó a leer:
From: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
To: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 6:52:14 PM
Subject: Re: De tu amiga Cecilia
Ceci hermana, gracias a Dios ¿pero no te han dado mis recados?, te he mandado mil mensajes con cuanta gente supe que te conocía y tenia su email. Había oído algo que venias, pero me extrañaba tanto que no hubieras contactado conmigo. Y te llamaba por teléfono y nada, ¿cambiaste el número?, si es así mándame el nuevo.
Bueno amiga, me alegro que vengas, así no estaré tan sola. Ya te contaré cuando nos veamos, que va a ser pronto pues viajo a la Ciudad del Mar para el 20 de noviembre y si por casualidad te fuiste pues ya nos habremos visto aquí, sino espérame y te explicaré muchas cosas que te conviene saber de esto por acá, para que no te pase como a mi.
Los muchachos grandísimos y muy estudiosos, por suerte, son mi mayor tranquilidad. Y Hernán, si lo ves no lo conoces, si ni yo misma lo conozco. ¡Deja que se enteren de la llegada de ustedes!
Un abrazo fuerte, y dime en que puedo irte ayudando desde ya. ¡Ah! Y si lo necesitan cuenten con mi casa, hasta que puedan acotejarse ustedes en lo suyo.
Sabes que ustedes son para mí una familia más que de sangre, cuéntame de Raúl y de Gabrielito.
Los quiero, Sara
- Ay Yola, le voy a contestar ahora mismo. ¡Dice que llega el 20!, ¡Sara, regresando! ¿vendrá sola?, nada dice, !que raro!, ella no tiene familia aquí. Bueno, no directa. ¿a qué viene?. Cuando se fueron Hernán dijo que no iban a regresar ni de visita, me acuerdo como si fuera hoy. Que poniendo un pie en el avión esto aquí lo borraba para siempre de su vida. Así mismo dijo. Todo el mundo le cayó encima, si hasta Sarita le puso mala cara. !Sarita que siempre le reía todas las gracias! ¡Ay muchacha si Sarita ve por los ojos de Hernán!, que va Yola, tengo que preguntarle a qué viene. Ahora mismo le escribo.
- Dale Ceci. Mira voy a preparar un cafecito. Acomódate ahí y escríbele con calma, si no hay prisa. Pregúntale todo lo que quieras, y no dejes de contarme.
(continuará)
Capitulo 4. Aromas de un mensaje
La respuesta no se hizo esperar, para Ceci fue un asombro que en menos de media hora Sara le estuviera contestando. Para Ceci pasar un email era toda una faena. Para Sara era lo mas normal del mundo estar conectada y recibir mensajes y responderlos al instante.
Ceci se había quedado conversando con Yola solo para matar el tiempo. Y claro se había desconectado. Solo antes de irse, le dijo a Yola:
- Avísame cuando haya respuesta, ¿tú crees que Sarita se demore en responderme?, si es como aquí que hay que conectarse y todo eso. …. no se como será eso allá.
- ¡Ay niña! ¡que boba eres! allá siempre están conectados, imagínate que hay líneas para los teléfonos y líneas para las computadoras, y todo el mundo anda con su celular en la mano. Sabes que mi hermana está allá y me cuenta todo, es muy distinta la vida, tan distinta como ni imaginas. Mira me voy a conectar ahora mismo por si Sara pudo responder ya.
- ¡Ay chica, que no hace ni una hora!, ¿cómo va a haber contestado?
- ¡Que te digo que la gente allá siempre está conectada!, ... deja ver.
- ¡Ah si!, andan con la computadora a cuestas como un bacalao.... en una mochila... ¡jajajaja!
- ¡Ay no jeringues, deja ver, es solo un momentico!
Yola se dispuso a establecer nuevamente la conexión, y se quedo mirando para la PC, manipulándola como experta ante la mirada asombrada de Ceci.
- ¡Mira!, ¡qué te dije!, ¡ahí la tienes!
Y más asombrada aún, Ceci comenzó a leer:
From: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
To: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
Sent: Wednesday, September 3, 2004 6:52:14 PM
Subject: Re: De tu amiga Cecilia
Ceci hermana, gracias a Dios ¿pero no te han dado mis recados?, te he mandado mil mensajes con cuanta gente supe que te conocía y tenia su email. Había oído algo que venias, pero me extrañaba tanto que no hubieras contactado conmigo. Y te llamaba por teléfono y nada, ¿cambiaste el número?, si es así mándame el nuevo.
Bueno amiga, me alegro que vengas, así no estaré tan sola. Ya te contaré cuando nos veamos, que va a ser pronto pues viajo a la Ciudad del Mar para el 20 de noviembre y si por casualidad te fuiste pues ya nos habremos visto aquí, sino espérame y te explicaré muchas cosas que te conviene saber de esto por acá, para que no te pase como a mi.
Los muchachos grandísimos y muy estudiosos, por suerte, son mi mayor tranquilidad. Y Hernán, si lo ves no lo conoces, si ni yo misma lo conozco. ¡Deja que se enteren de la llegada de ustedes!
Un abrazo fuerte, y dime en que puedo irte ayudando desde ya. ¡Ah! Y si lo necesitan cuenten con mi casa, hasta que puedan acotejarse ustedes en lo suyo.
Sabes que ustedes son para mí una familia más que de sangre, cuéntame de Raúl y de Gabrielito.
Los quiero, Sara
- Ay Yola, le voy a contestar ahora mismo. ¡Dice que llega el 20!, ¡Sara, regresando! ¿vendrá sola?, nada dice, !que raro!, ella no tiene familia aquí. Bueno, no directa. ¿a qué viene?. Cuando se fueron Hernán dijo que no iban a regresar ni de visita, me acuerdo como si fuera hoy. Que poniendo un pie en el avión esto aquí lo borraba para siempre de su vida. Así mismo dijo. Todo el mundo le cayó encima, si hasta Sarita le puso mala cara. !Sarita que siempre le reía todas las gracias! ¡Ay muchacha si Sarita ve por los ojos de Hernán!, que va Yola, tengo que preguntarle a qué viene. Ahora mismo le escribo.
- Dale Ceci. Mira voy a preparar un cafecito. Acomódate ahí y escríbele con calma, si no hay prisa. Pregúntale todo lo que quieras, y no dejes de contarme.
(continuará)
miércoles, 3 de octubre de 2007
La historia de Cecilia Solás(14). Una blogonovela cubana.
Año 2002.
Capitulo 4. Un puente con dos millones de orillas
Casandra y Cecilia eran muy amigas. Formaban un trío inseparable desde los años adolescentes, la tercera era Sara Llogat. Aparentemente la más afortunada de las tres. Tenía un marido que todo el mundo concordaba que era una suerte, par de hijos muy formales y estudiosos, una bella apariencia física y una inteligencia a prueba de bomba.
Sara Llogat vivía hacia 5 años muy cerca de la Ciudad del Sol por lo que cuando Casandra llamó a Ceci para decirle que había conseguido la dirección de correo electrónico, Ceci sintió un gran alivio y una inmensa alegría. Si cuando llegara allá, Sara iba a estar cerca o al menos disponible, Cecilia iba a estar mucho más tranquila. Por eso no mas copió el email se fue a casa de Yola para que le prestara el correo de ella, que a su vez era del marido ausente para mandarle una carta a Sarita explicándole su próxima llegada. Cecilia estaba realmente contenta.
Esta es copia fiel del mensaje:
From: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
To: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
Sent: Wednesday, Noviembre 3, 2004 6:36:14 PM
Subject: De tu amiga Cecilia
Sara querida, Me acaba de llamar Casandra con la sorpresa que tenia tu dirección de email. Puedes escribirme con confianza a esta que es del esposo de Yola mi vecina, pero él nunca lo abre.
Te diré que pronto nos vas a tener por allá. Solo estamos esperando que liberen a Gabriel, ya que por su edad está retenido, pero nos han dicho que todo se va a resolver en un mes o dos.
Raúl aplicó para una visa y resulta que clasificó y ya casi estamos listos y si no fuera por lo del muchacho ya hubiéramos partido.
Tengo tantas ganas de verte, como no imaginas, pero cuéntame, como te va, háblame de ti, de tu vida, que estás haciendo, en que trabajas, como les va a Lachy y a Hernandito, ya deben estar hecho unos hombrotes. Y dime de tu Hernán, ¿cómo está?, sabes que ustedes siempre fueron mi pareja de referencia y me encantaría que pudiéramos retomar la amistad a ver si Hernán influye en Raúl, que aunque sabes que es muy bueno conmigo, tiene sus cosas, que ya hablaremos.
Casandra me contó que vio unas fotos que le mandaste a Giomar donde estás hecha una pepilla, dice que pareces de 20, ¡que bueno amiga!. Bueno contéstame pronto y con confianza que este correo es como si fuera mío.
Un abrazo para los cuatro, tu hermanita, Ceci
Para Ceci era una tranquilidad muy grande saber que Sara y ella podrían reconectarse, siempre fueron confidentes, y aunque no estudiaron la misma carrera, eso no disminuyó para nada la sólida amistad que las había caracterizado. Se habían acompañado en bodas, bautizos, paritorios y cumpleaños y cuando Sara se marchó en 1997 le dejó todas sus cosas a ella y a Casandra.
Pero Sara no había regresado nunca y ahora la vida las iba a volver a unir. Cecilia estaba más que feliz.
Capitulo 4. Un puente con dos millones de orillas
Casandra y Cecilia eran muy amigas. Formaban un trío inseparable desde los años adolescentes, la tercera era Sara Llogat. Aparentemente la más afortunada de las tres. Tenía un marido que todo el mundo concordaba que era una suerte, par de hijos muy formales y estudiosos, una bella apariencia física y una inteligencia a prueba de bomba.
Sara Llogat vivía hacia 5 años muy cerca de la Ciudad del Sol por lo que cuando Casandra llamó a Ceci para decirle que había conseguido la dirección de correo electrónico, Ceci sintió un gran alivio y una inmensa alegría. Si cuando llegara allá, Sara iba a estar cerca o al menos disponible, Cecilia iba a estar mucho más tranquila. Por eso no mas copió el email se fue a casa de Yola para que le prestara el correo de ella, que a su vez era del marido ausente para mandarle una carta a Sarita explicándole su próxima llegada. Cecilia estaba realmente contenta.
Esta es copia fiel del mensaje:
From: Gustavo Marrero <gmarrero@islamia.com>
To: Sara Llogat <sara.llogat@yahoo.com>
Sent: Wednesday, Noviembre 3, 2004 6:36:14 PM
Subject: De tu amiga Cecilia
Sara querida, Me acaba de llamar Casandra con la sorpresa que tenia tu dirección de email. Puedes escribirme con confianza a esta que es del esposo de Yola mi vecina, pero él nunca lo abre.
Te diré que pronto nos vas a tener por allá. Solo estamos esperando que liberen a Gabriel, ya que por su edad está retenido, pero nos han dicho que todo se va a resolver en un mes o dos.
Raúl aplicó para una visa y resulta que clasificó y ya casi estamos listos y si no fuera por lo del muchacho ya hubiéramos partido.
Tengo tantas ganas de verte, como no imaginas, pero cuéntame, como te va, háblame de ti, de tu vida, que estás haciendo, en que trabajas, como les va a Lachy y a Hernandito, ya deben estar hecho unos hombrotes. Y dime de tu Hernán, ¿cómo está?, sabes que ustedes siempre fueron mi pareja de referencia y me encantaría que pudiéramos retomar la amistad a ver si Hernán influye en Raúl, que aunque sabes que es muy bueno conmigo, tiene sus cosas, que ya hablaremos.
Casandra me contó que vio unas fotos que le mandaste a Giomar donde estás hecha una pepilla, dice que pareces de 20, ¡que bueno amiga!. Bueno contéstame pronto y con confianza que este correo es como si fuera mío.
Un abrazo para los cuatro, tu hermanita, Ceci
Para Ceci era una tranquilidad muy grande saber que Sara y ella podrían reconectarse, siempre fueron confidentes, y aunque no estudiaron la misma carrera, eso no disminuyó para nada la sólida amistad que las había caracterizado. Se habían acompañado en bodas, bautizos, paritorios y cumpleaños y cuando Sara se marchó en 1997 le dejó todas sus cosas a ella y a Casandra.
Pero Sara no había regresado nunca y ahora la vida las iba a volver a unir. Cecilia estaba más que feliz.
martes, 18 de septiembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(10). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 4.
Emero timbo oe ... emerotimbo...
Raúl llegó en el preciso momento en que Gerardo terminaba la ceremonia matutina de tirar el ekuele para hablar con Orula, Ifá mediante. Gerardo no era solo un babalawo muy reconocido en toda la Ciudad del Mar, sino además el babalocha de Raul y de mucho de sus amigos. Y un verdadero padrino en toda la extensión de la palabra.
El cuarto dedicado a los santos era una fiesta de colores… las velas casi todas rojas encendidas y una profusión de girasoles hacían palidecer al mismo sol y las flores blancas y la limpieza extrema aromaban con un perfume dulzón lo que otorgaba un aspecto místico y de recogimiento a la habitación. Copas y vasos llenos de agua daban fe de pedidos de asistencia para la elevación de seres que ya no habitaban el plano de la tierra pero que aún andaban extraviados en los vericuetos de los hombres, las fuentes de vidrio policromas llenas de omilasa dedicadas a las deidades nos hablaban de quien ejercía la religión con seriedad y espiritualidad. A un lado en una especie de addimú, una calabaza abierta en dos, una cazuela de arroz con leche , un pozuelo con merengues y dulce de coco blanco y otro con majarete ,maíz finado, plátanos de frutas, miel. Gerardo lo había preparado todo dedicándole comidas y regalos a Yemayá la diosa del mar, a Obátalá… y a Chango del cual Raúl era hijo de santo. Gerardo preparaba un ebbo para Raúl.
En un extremo del altar habían colocado cascarilla, colonia, una palangana con agua, caña, tabaco, y una botella de aguardiente lo que indicaba que Gerardo pensaba invocar a su protector y guía el Hermano Francisco.
Desde temprano lo esperaba pero la tardanza había obligado a comenzar sin él. No obstante ya Gerardo había hecho el moyugbar y recién iniciaba el ebbi, sin contratiempos.
Gerardo se alegró de ver asomarse a Raul a la puerta del altar, y lo invito a pasar, no sin antes saludar a todas las deidades presentes y brindarle sus respetos. Con la habitual parsimonia de los babalawos en estos casos el padrino comenzó la consulta del dilogun, todo parecía un ritual sin contratiempos, pero Gerardo tiraba y tiraba y rezaba y rezaba y meneaba la cabeza en señal de contradicción, y Raúl entendió preocupado que algo no andaba bien. Gerardo miró fijo a Raúl, entonces,
- no obtengo respuesta -no quiero pensar que estás en osobbo. ¿tú hiciste todo lo que te mandé?
Raúl asintió con cara de aflicción.
- Entonces ¿ que pasa? ¿Por qué Ifá no responde? ¿la promesa a San Lazaro la cumpliste?, ¿fuiste al templo?, ¿le llevaste lo que te pidió?,
Raúl negó con la cabeza… el padrino montó en cólera,
- insensato, ¿estás jugando con tus santos?, ¿con tus guerreros?, ¿qué te pasa Raúl?, mira vete ahora mismo no vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad… vete y no vuelvas hasta tanto no hayas ido a su templo… estás loco Raúl Montero… como puedes jugar así… que Oloffi se apiade de ti y vaya contigo… yo nada puedo hacer ¡ah! y no se te ocurra montarte en el avión sin volver por aquí… Raúl, la furia de Changó te puede caer en el medio de la cabeza y yo estaré lejos…. Mira cuando vuelvas vamos a darle de comer a tus guerreros y a tu Santo… mira que ni siquiera dejaron que entraras… por tu madre Raúl, ¡no te arriesgues por gusto!
Raúl miro para el cielo como quien está sacando cuentas mentalmente,
- hoy es martes, ¿puedo volver el sábado?
- Chico, ¿tú estas jugando conmigo?, ¿por qué el sábado?, ¿Por qué no mañana mismo?
- No padrino, no me malinterprete es que tengo un asunto urgente que resolver
Como hijo de Changó que era, Raúl amaba los placeres mundanos más que a él mismo, lo que es mucho decir, y eso lo sabia su padrino,
- bueno, tú sabrás, no puedo ir contra tu destino, solo aconsejarte… ven el sábado… pero procura Raúl Montero estar el sábado a primera hora por aquí. ¡Ah! Y trae un mechón de pelo de Ceci y otro de Gabriel, hace falta que tu inmadurez no provoque la ira de los santos en ellos dos, inocentes que nada tiene que ver con tus malacrianzas.
A punto ya de irse, Gerardo lo llama y le dice ya en un tono decididamente molesto, Raúl, ¿y tu abfaca?, ¿dónde la dejaste?. Si no la vas a usar devuélvemela, ¿o es que te da vergüenza usarla?
Raúl iba a decirle algo, pero Gerardo le apuntó con el dedo advirtiéndole
- no te busques lo que no esta para ti Raúl, cumple con ellos y ellos te ayudaran, ¡o jódete! Si eso es lo que quieres, y ahora ¡vete ya! Me has disgustado y voy a ver si puedo hacer algo por ti. Y cerró la puerta de golpe.
Raúl se iba alejando mientras escuchaba en un susurro la voz de Gerardo que rezaba
O mi tutu/Ana tute/tutu Laroye/Tute ilé
y solo entonces se percató de la seriedad del asunto, pero ya era tarde.
En medio de su confusión solo atinó a exclamar cual suplicante, ¡San Lázaro, mi viejo, no me abandones y te juro que te lleno la iglesia tuya en la Ciudad Dorada de madreselvas y flores de incienso en cuanto llegue!
Raúl indudablemente se había vuelto loco o no valoraba la ira de su padre Changó, quien siempre lo había sacado de apuros, tal parece que a Raúl no le importaba que San Lazado y Santa Bárbara se embroncaran por él, y esto si que era una falta mayor de respeto que podía costarle muy pero que muy cara. (continuará)
Capitulo 4.
Emero timbo oe ... emerotimbo...
Raúl llegó en el preciso momento en que Gerardo terminaba la ceremonia matutina de tirar el ekuele para hablar con Orula, Ifá mediante. Gerardo no era solo un babalawo muy reconocido en toda la Ciudad del Mar, sino además el babalocha de Raul y de mucho de sus amigos. Y un verdadero padrino en toda la extensión de la palabra.
El cuarto dedicado a los santos era una fiesta de colores… las velas casi todas rojas encendidas y una profusión de girasoles hacían palidecer al mismo sol y las flores blancas y la limpieza extrema aromaban con un perfume dulzón lo que otorgaba un aspecto místico y de recogimiento a la habitación. Copas y vasos llenos de agua daban fe de pedidos de asistencia para la elevación de seres que ya no habitaban el plano de la tierra pero que aún andaban extraviados en los vericuetos de los hombres, las fuentes de vidrio policromas llenas de omilasa dedicadas a las deidades nos hablaban de quien ejercía la religión con seriedad y espiritualidad. A un lado en una especie de addimú, una calabaza abierta en dos, una cazuela de arroz con leche , un pozuelo con merengues y dulce de coco blanco y otro con majarete ,maíz finado, plátanos de frutas, miel. Gerardo lo había preparado todo dedicándole comidas y regalos a Yemayá la diosa del mar, a Obátalá… y a Chango del cual Raúl era hijo de santo. Gerardo preparaba un ebbo para Raúl.
En un extremo del altar habían colocado cascarilla, colonia, una palangana con agua, caña, tabaco, y una botella de aguardiente lo que indicaba que Gerardo pensaba invocar a su protector y guía el Hermano Francisco.
Desde temprano lo esperaba pero la tardanza había obligado a comenzar sin él. No obstante ya Gerardo había hecho el moyugbar y recién iniciaba el ebbi, sin contratiempos.
Gerardo se alegró de ver asomarse a Raul a la puerta del altar, y lo invito a pasar, no sin antes saludar a todas las deidades presentes y brindarle sus respetos. Con la habitual parsimonia de los babalawos en estos casos el padrino comenzó la consulta del dilogun, todo parecía un ritual sin contratiempos, pero Gerardo tiraba y tiraba y rezaba y rezaba y meneaba la cabeza en señal de contradicción, y Raúl entendió preocupado que algo no andaba bien. Gerardo miró fijo a Raúl, entonces,
- no obtengo respuesta -no quiero pensar que estás en osobbo. ¿tú hiciste todo lo que te mandé?
Raúl asintió con cara de aflicción.
- Entonces ¿ que pasa? ¿Por qué Ifá no responde? ¿la promesa a San Lazaro la cumpliste?, ¿fuiste al templo?, ¿le llevaste lo que te pidió?,
Raúl negó con la cabeza… el padrino montó en cólera,
- insensato, ¿estás jugando con tus santos?, ¿con tus guerreros?, ¿qué te pasa Raúl?, mira vete ahora mismo no vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad… vete y no vuelvas hasta tanto no hayas ido a su templo… estás loco Raúl Montero… como puedes jugar así… que Oloffi se apiade de ti y vaya contigo… yo nada puedo hacer ¡ah! y no se te ocurra montarte en el avión sin volver por aquí… Raúl, la furia de Changó te puede caer en el medio de la cabeza y yo estaré lejos…. Mira cuando vuelvas vamos a darle de comer a tus guerreros y a tu Santo… mira que ni siquiera dejaron que entraras… por tu madre Raúl, ¡no te arriesgues por gusto!
Raúl miro para el cielo como quien está sacando cuentas mentalmente,
- hoy es martes, ¿puedo volver el sábado?
- Chico, ¿tú estas jugando conmigo?, ¿por qué el sábado?, ¿Por qué no mañana mismo?
- No padrino, no me malinterprete es que tengo un asunto urgente que resolver
Como hijo de Changó que era, Raúl amaba los placeres mundanos más que a él mismo, lo que es mucho decir, y eso lo sabia su padrino,
- bueno, tú sabrás, no puedo ir contra tu destino, solo aconsejarte… ven el sábado… pero procura Raúl Montero estar el sábado a primera hora por aquí. ¡Ah! Y trae un mechón de pelo de Ceci y otro de Gabriel, hace falta que tu inmadurez no provoque la ira de los santos en ellos dos, inocentes que nada tiene que ver con tus malacrianzas.
A punto ya de irse, Gerardo lo llama y le dice ya en un tono decididamente molesto, Raúl, ¿y tu abfaca?, ¿dónde la dejaste?. Si no la vas a usar devuélvemela, ¿o es que te da vergüenza usarla?
Raúl iba a decirle algo, pero Gerardo le apuntó con el dedo advirtiéndole
- no te busques lo que no esta para ti Raúl, cumple con ellos y ellos te ayudaran, ¡o jódete! Si eso es lo que quieres, y ahora ¡vete ya! Me has disgustado y voy a ver si puedo hacer algo por ti. Y cerró la puerta de golpe.
Raúl se iba alejando mientras escuchaba en un susurro la voz de Gerardo que rezaba
O mi tutu/Ana tute/tutu Laroye/Tute ilé
y solo entonces se percató de la seriedad del asunto, pero ya era tarde.
En medio de su confusión solo atinó a exclamar cual suplicante, ¡San Lázaro, mi viejo, no me abandones y te juro que te lleno la iglesia tuya en la Ciudad Dorada de madreselvas y flores de incienso en cuanto llegue!
Raúl indudablemente se había vuelto loco o no valoraba la ira de su padre Changó, quien siempre lo había sacado de apuros, tal parece que a Raúl no le importaba que San Lazado y Santa Bárbara se embroncaran por él, y esto si que era una falta mayor de respeto que podía costarle muy pero que muy cara. (continuará)
jueves, 13 de septiembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(9). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 4.
No hay peor ciega que ...
Yolanda se despertó al clarear el alba y como siempre fue directo para la terraza a realizar su tanda diaria de yoga… miró a la terraza de su vecina y escuchó un canturreo y un delicioso olor a café acabado de colar,
- Ceci, Ceci ¿madrugando? ¿Y cantando?
Ceci se asomó con la mejor de sus sonrisas…
- Ven acabo de colar, ven…
- Enseguida, déjame cerrar…
Yola se dispuso a cerrar su casa para la visita matinal con café incluido, al cerrar la puerta de la casa vio a un Raúl casi huidizo bajando las escaleras. Ella no las tenía todas con él, y aunque siempre había sido muy comedida, se toparon las miradas y ella le dijo con mal disimulada molestia:
- ¡Abejón!, ¡Dios sabrá adonde esa huída tan temprano!
- Por favor, señora, deje de tenerme mala voluntad y no siembre mas marabú intrigante en mi vida.
- Si no fuera que Ceci es una santa, tú ibas a saber quién soy yo, ¡a mi no me engañas! Le dijo bajito y con cara de rabia mientras tocaba la puerta de Ceci.
Ceci le abrió más rozagante aún y con una sonrisa de felicidad digna de una propaganda de pasta dental.
- Ceci, ... mira que dicen que cuando una mujer canta temprano es que la noche fue placentera y no tienes que decírmelo, mi’ja que todo el barrio se dio cuenta de la recholata de prende el mechón que llego el apagón que hubo aquí en esta misma terraza ayer anocheciendo.
- ¡Ay Yola, ¡qué vergüenza!, ¿lo dices en serio?
- Oye Ceci, ¿acaso estoy inventando algo?
Yola sentada en el sofá de la sala y Ceci par de tazas de café en mano , y le advierte que hay más, porque hice bastante, aclara…
- Mi’ja ¿y este café al amanecer?
- Raulí se despertó temprano porque su padrino lo mandó a buscar que tiene que estar tres días por Madruga haciéndole cosas a sus santos para que nos vaya bien en el viaje y después.
- Si, lo vi de casualidad…¿Tres días?, ¿tanto?… ¿pero qué puede ser?,
- No sé, eso me dijo… y yo le creo.
- Si, si, a ti te deberían decir la gallinita ciega en vez de Ceci…
- Chica, ¿pero por qué me dices eso?, mira ayer comprobé que Raulí me ama con la misma pasión de hace veinte años, fíjate que hasta los miedos y las inseguridades las he dejado a un lado. Se que nos va a ir bien, que el futuro nos pertenece por entero y que nuestro amor es indestructible…
- Ceci… ¿qué dices?, estás hablando en serio o estás leyendo un comunicado en saludo a la templeta balconística?
- Yola, no me mortifiques… ¡ya!, él me quiere, lo sé y lo sé. ¿Qué viste ayer?
No, nada, yo nada vi… pero Sarita la del apartamento 125, me dijo que ayer eso había sido en grande en tu terraza, que se lo había contado Camelia la del edificio de la esquina, que dice que desde su ventana se ve toda tu casa… que se sentó y todo… y después dijo que ni en video había visto una película tan caliente y dijo algo así como que era de tres equis…y parece que eso de tres equis es fuerte, por la carita que puso la muy cabrona…
-¡Ay! me muero de la vergüenza…? Y quién más nos vio?
- Nadie mas, - dijo convincente mientras se quitaba una basurita o algo similar que al parece le había caído en un ojo. Yola no sabía mentir.
- Mira si los vio Camelia los vio el país entero, pero a ver, qué berracada la tuya, estabas en tu casa, con tu marido, ¿cuál es la pena?
-Bueno, esa exhibidera, ni que fuera una estrella porno… y los vecinos fisgoneando.
-Bueno, Ceci, a lo hecho pecho y mira que cara más feliz tienes hoy si hasta parece que has rejuvenecido… ¿a ti qué te importa la gente?
- A mi si, y mucho… no me gusta que piensen que yo soy…
- ¿Qué eres qué, Ceci?… si todo el mundo sabe que eres un pan de gloria y que tu marido es un punto filipino. Mira chica, si no es que eres arquitecta diría que eres boba…
- Tampoco así, Yola, él me ama… sé que me ama.. Me lo dijo y que me amaría siempre.
Todos los hombres tienen sus cosas sin importancia… ¿acaso tú marido es un santo?
- Mira Ceci, tú ya estas bastante crecidita, tú y Raúl han estado juntos mucho tiempo, y todo eso está muy bien, pero si por lo que pasó ayer que es lo más común entre marido y mujer tú te pones así…mira, te digo, espabílate Mariana… si a tu edad porque te jamaqueen un poco, te estás creyendo que te aman, tú, no tienes remedio.
Yola palo porque bogo y palo porque no bogo… ¿qué me quieres decir?
y dale ven, vamos para la cocina que esta conversación merece otro buen café.
Raúl tenia que estar en Madruga, antes de las doce… ¡ah! si, lo de Madruga era cierto… tenia que despedirse de su padrino, que le tiraran los cocos, los caracoles, que le hicieran un buen despojo, darle de comer a Orula y ver que hacía con los santos que no podría llevarse…. eso si lo preocupaba un poco. Si, lo de Madruga era cierto, era un viaje en el día, es más ya a las cinco debería estar de regreso… Raúl no había mentido, no… lo único que un viaje de cinco horas lo iba a convertir en un viaje de unas ciento veinte horas.
Raúl era de esos seres que siempre contaba las historias a su modo, de manera que la verdad absoluta solo la tenía él. Eso lo hacia sentirse más seguro y además a quién le importa la verdad, si no hay nada más parecido a una verdad que una mentira bien contada… esa era su idea de este asunto.
Y así iba entretenido, congratulándose de su buena suerte y sagacidad cuando ya a punto de montarse en el ómnibus que iba a dar inicio a la jornada de despedidas se encontró con su amigo Ramón, al que no había visto hacía muchísimo tiempo… ( continuará)
Capitulo 4.
No hay peor ciega que ...
Yolanda se despertó al clarear el alba y como siempre fue directo para la terraza a realizar su tanda diaria de yoga… miró a la terraza de su vecina y escuchó un canturreo y un delicioso olor a café acabado de colar,
- Ceci, Ceci ¿madrugando? ¿Y cantando?
Ceci se asomó con la mejor de sus sonrisas…
- Ven acabo de colar, ven…
- Enseguida, déjame cerrar…
Yola se dispuso a cerrar su casa para la visita matinal con café incluido, al cerrar la puerta de la casa vio a un Raúl casi huidizo bajando las escaleras. Ella no las tenía todas con él, y aunque siempre había sido muy comedida, se toparon las miradas y ella le dijo con mal disimulada molestia:
- ¡Abejón!, ¡Dios sabrá adonde esa huída tan temprano!
- Por favor, señora, deje de tenerme mala voluntad y no siembre mas marabú intrigante en mi vida.
- Si no fuera que Ceci es una santa, tú ibas a saber quién soy yo, ¡a mi no me engañas! Le dijo bajito y con cara de rabia mientras tocaba la puerta de Ceci.
Ceci le abrió más rozagante aún y con una sonrisa de felicidad digna de una propaganda de pasta dental.
- Ceci, ... mira que dicen que cuando una mujer canta temprano es que la noche fue placentera y no tienes que decírmelo, mi’ja que todo el barrio se dio cuenta de la recholata de prende el mechón que llego el apagón que hubo aquí en esta misma terraza ayer anocheciendo.
- ¡Ay Yola, ¡qué vergüenza!, ¿lo dices en serio?
- Oye Ceci, ¿acaso estoy inventando algo?
Yola sentada en el sofá de la sala y Ceci par de tazas de café en mano , y le advierte que hay más, porque hice bastante, aclara…
- Mi’ja ¿y este café al amanecer?
- Raulí se despertó temprano porque su padrino lo mandó a buscar que tiene que estar tres días por Madruga haciéndole cosas a sus santos para que nos vaya bien en el viaje y después.
- Si, lo vi de casualidad…¿Tres días?, ¿tanto?… ¿pero qué puede ser?,
- No sé, eso me dijo… y yo le creo.
- Si, si, a ti te deberían decir la gallinita ciega en vez de Ceci…
- Chica, ¿pero por qué me dices eso?, mira ayer comprobé que Raulí me ama con la misma pasión de hace veinte años, fíjate que hasta los miedos y las inseguridades las he dejado a un lado. Se que nos va a ir bien, que el futuro nos pertenece por entero y que nuestro amor es indestructible…
- Ceci… ¿qué dices?, estás hablando en serio o estás leyendo un comunicado en saludo a la templeta balconística?
- Yola, no me mortifiques… ¡ya!, él me quiere, lo sé y lo sé. ¿Qué viste ayer?
No, nada, yo nada vi… pero Sarita la del apartamento 125, me dijo que ayer eso había sido en grande en tu terraza, que se lo había contado Camelia la del edificio de la esquina, que dice que desde su ventana se ve toda tu casa… que se sentó y todo… y después dijo que ni en video había visto una película tan caliente y dijo algo así como que era de tres equis…y parece que eso de tres equis es fuerte, por la carita que puso la muy cabrona…
-¡Ay! me muero de la vergüenza…? Y quién más nos vio?
- Nadie mas, - dijo convincente mientras se quitaba una basurita o algo similar que al parece le había caído en un ojo. Yola no sabía mentir.
- Mira si los vio Camelia los vio el país entero, pero a ver, qué berracada la tuya, estabas en tu casa, con tu marido, ¿cuál es la pena?
-Bueno, esa exhibidera, ni que fuera una estrella porno… y los vecinos fisgoneando.
-Bueno, Ceci, a lo hecho pecho y mira que cara más feliz tienes hoy si hasta parece que has rejuvenecido… ¿a ti qué te importa la gente?
- A mi si, y mucho… no me gusta que piensen que yo soy…
- ¿Qué eres qué, Ceci?… si todo el mundo sabe que eres un pan de gloria y que tu marido es un punto filipino. Mira chica, si no es que eres arquitecta diría que eres boba…
- Tampoco así, Yola, él me ama… sé que me ama.. Me lo dijo y que me amaría siempre.
Todos los hombres tienen sus cosas sin importancia… ¿acaso tú marido es un santo?
- Mira Ceci, tú ya estas bastante crecidita, tú y Raúl han estado juntos mucho tiempo, y todo eso está muy bien, pero si por lo que pasó ayer que es lo más común entre marido y mujer tú te pones así…mira, te digo, espabílate Mariana… si a tu edad porque te jamaqueen un poco, te estás creyendo que te aman, tú, no tienes remedio.
Yola palo porque bogo y palo porque no bogo… ¿qué me quieres decir?
y dale ven, vamos para la cocina que esta conversación merece otro buen café.
Raúl tenia que estar en Madruga, antes de las doce… ¡ah! si, lo de Madruga era cierto… tenia que despedirse de su padrino, que le tiraran los cocos, los caracoles, que le hicieran un buen despojo, darle de comer a Orula y ver que hacía con los santos que no podría llevarse…. eso si lo preocupaba un poco. Si, lo de Madruga era cierto, era un viaje en el día, es más ya a las cinco debería estar de regreso… Raúl no había mentido, no… lo único que un viaje de cinco horas lo iba a convertir en un viaje de unas ciento veinte horas.
Raúl era de esos seres que siempre contaba las historias a su modo, de manera que la verdad absoluta solo la tenía él. Eso lo hacia sentirse más seguro y además a quién le importa la verdad, si no hay nada más parecido a una verdad que una mentira bien contada… esa era su idea de este asunto.
Y así iba entretenido, congratulándose de su buena suerte y sagacidad cuando ya a punto de montarse en el ómnibus que iba a dar inicio a la jornada de despedidas se encontró con su amigo Ramón, al que no había visto hacía muchísimo tiempo… ( continuará)
jueves, 6 de septiembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(7). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 3.
Raúl por dentro
Aclaremos algo. No es que Raúl fuera un desalmado, un oportunista, no ¡que va!, es que la vida es complicada y da muchas vueltas y unido a un aspecto físico digamos que cautivador, - sin exagerar - había el hecho que Raúl era un tipo con unos sentimientos más largos que la esperanza de un pobre… y na’ se encariñaba.
Sus bacanas como él acostumbraba a llamarlas, eran tres, las tres sabían que las cuatro existían, menos Ceci que no sabia nada de nada, ni de la una, ni de las dos, ni de las tres. Su reloj solo marcaba las 4, las 8 y las 12, aunque esto era una casualidad. Y bueno Ceci no era una bacana, obvio. Ceci era la esposa.
Raúl era tan buen actor (sin dedicarse a las tablas propiamente) que había logrado engatusar a Ceci, arquitecta de profesión, medalla de oro en su graduación, que hablaba, escribía y leía tres idiomas perfectamente y de manera muy natural, de modo tal que nunca, nunca pudo probarle ninguna de sus sospechas. Y es que hay que reconocer que cuando un hombre como Raúl Montero, dice a ser creativo, pues no hay quien le gane, ni quien lo venza, y mucho menos quien le ponga un pie adelante.
Salvada esta digresión necesaria, - para que no haya malos entendidos- digamos también y para que se acaben de hacer una idea completa del asunto, que Raúl sentía que amaba profundamente e inequívocamente a su esposa como no había hombre alguno en la tierra, lo que pasaba es que su corazón , - decía él cuando estaba para el paso – era como un edificio,
!será una barraca! le apuntaba con cierto retintín, Mercy, la mulata.
No, mi amor, que es un edificio de lujo, recalcaba él, y edificio al fin tiene varios apartamentos, de forma que cada una podía quedar instalada cómodamente en uno, sin molestar a las otras. Otras veces le gustaba decir que su corazón tenía cuatro aurículas y cuatro ventrículos, y que había espacio hasta para cuatro más.
A decir verdad, la única celosa era Mercy la mulatisima del Cerro, las otras dos, Miriam la curadora y a Cary la auxiliar de contabilidad no le interesaban esas bobadas de Raúl. Para Miriam eran pelillos a la mar.
Y claro, había otras, pero bacanas, lo que se dice bacanas, solo estas tres.
Raúl decía que tenia todas las letras del abecedario y así activas o en retiro aparecían registradas varias Anas, una Betty, Celia, Dea, Eva, Florinda, Gabrielle, Hildita, Iliana, Juliette, Karin, Lidice, Monica, Nancy, Larisa, Olga, Patricia, Rosi, Sahily, Tania, Ute, Valia, Wilma, Xiomara, Yoli y Zaida y hay para tres o cuatro vueltas mas de abecedarios, decía orgulloso cuando andaba de buenas. Ya lo habíamos dicho, Raúl era un coleccionista.
Solo faltaba alguien con letra inicial Q, pero a falta de nombre estaba la Queque, apodo cariñoso, por su carita parecida a una de las famosas y ya desaparecidas galletotas.
Es cierto que a ratos algunas quedaban interruptas, pero teniendo en cuanta que estas bacanísimas ostentaban además titulo de antigüedad, pues entre col y col lechuga y total que Raúl si que no era celoso, y siempre había alguna inquilina ocasional para ocupar algún apartamento que se vaciara.
Tampoco piensen que las tres bacanas compartían y eran amigas, no, nada de eso, señores que esta es una historia decente, ¡no faltaba mas!. Simplemente que las tres se conocían de vista y eventualmente habían tenido que verse en contadísimas y justificadas ocasiones que no viene al caso dar a conocer, por el momento.
¿Y por dónde andábamos?
¡Ah!, si… la Ceci encaramadita en las piernas de Raulí, pidiéndole melosita un remedio para su nerviosismo… congelen la imagen, así, hasta el próximo post (continuará)
Capitulo 3.
Raúl por dentro
Aclaremos algo. No es que Raúl fuera un desalmado, un oportunista, no ¡que va!, es que la vida es complicada y da muchas vueltas y unido a un aspecto físico digamos que cautivador, - sin exagerar - había el hecho que Raúl era un tipo con unos sentimientos más largos que la esperanza de un pobre… y na’ se encariñaba.
Sus bacanas como él acostumbraba a llamarlas, eran tres, las tres sabían que las cuatro existían, menos Ceci que no sabia nada de nada, ni de la una, ni de las dos, ni de las tres. Su reloj solo marcaba las 4, las 8 y las 12, aunque esto era una casualidad. Y bueno Ceci no era una bacana, obvio. Ceci era la esposa.
Raúl era tan buen actor (sin dedicarse a las tablas propiamente) que había logrado engatusar a Ceci, arquitecta de profesión, medalla de oro en su graduación, que hablaba, escribía y leía tres idiomas perfectamente y de manera muy natural, de modo tal que nunca, nunca pudo probarle ninguna de sus sospechas. Y es que hay que reconocer que cuando un hombre como Raúl Montero, dice a ser creativo, pues no hay quien le gane, ni quien lo venza, y mucho menos quien le ponga un pie adelante.
Salvada esta digresión necesaria, - para que no haya malos entendidos- digamos también y para que se acaben de hacer una idea completa del asunto, que Raúl sentía que amaba profundamente e inequívocamente a su esposa como no había hombre alguno en la tierra, lo que pasaba es que su corazón , - decía él cuando estaba para el paso – era como un edificio,
!será una barraca! le apuntaba con cierto retintín, Mercy, la mulata.
No, mi amor, que es un edificio de lujo, recalcaba él, y edificio al fin tiene varios apartamentos, de forma que cada una podía quedar instalada cómodamente en uno, sin molestar a las otras. Otras veces le gustaba decir que su corazón tenía cuatro aurículas y cuatro ventrículos, y que había espacio hasta para cuatro más.
A decir verdad, la única celosa era Mercy la mulatisima del Cerro, las otras dos, Miriam la curadora y a Cary la auxiliar de contabilidad no le interesaban esas bobadas de Raúl. Para Miriam eran pelillos a la mar.
Y claro, había otras, pero bacanas, lo que se dice bacanas, solo estas tres.
Raúl decía que tenia todas las letras del abecedario y así activas o en retiro aparecían registradas varias Anas, una Betty, Celia, Dea, Eva, Florinda, Gabrielle, Hildita, Iliana, Juliette, Karin, Lidice, Monica, Nancy, Larisa, Olga, Patricia, Rosi, Sahily, Tania, Ute, Valia, Wilma, Xiomara, Yoli y Zaida y hay para tres o cuatro vueltas mas de abecedarios, decía orgulloso cuando andaba de buenas. Ya lo habíamos dicho, Raúl era un coleccionista.
Solo faltaba alguien con letra inicial Q, pero a falta de nombre estaba la Queque, apodo cariñoso, por su carita parecida a una de las famosas y ya desaparecidas galletotas.
Es cierto que a ratos algunas quedaban interruptas, pero teniendo en cuanta que estas bacanísimas ostentaban además titulo de antigüedad, pues entre col y col lechuga y total que Raúl si que no era celoso, y siempre había alguna inquilina ocasional para ocupar algún apartamento que se vaciara.
Tampoco piensen que las tres bacanas compartían y eran amigas, no, nada de eso, señores que esta es una historia decente, ¡no faltaba mas!. Simplemente que las tres se conocían de vista y eventualmente habían tenido que verse en contadísimas y justificadas ocasiones que no viene al caso dar a conocer, por el momento.
¿Y por dónde andábamos?
¡Ah!, si… la Ceci encaramadita en las piernas de Raulí, pidiéndole melosita un remedio para su nerviosismo… congelen la imagen, así, hasta el próximo post (continuará)
domingo, 2 de septiembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(6). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 3.
Remedio para los nervios
Como todo en la vida, las cosas se fueron resolviendo, … lentamente. Cecilia vendió algunos pares de zapatos para hacerle frente a las interminables celebraciones y despedidas en casas de amigos; regaló otras cosas , y así, como siempre, tratando de que los demás se sintieran contentos, -todos- se fue tranquilizando y acostumbrándo a la idea que como le decía todo el mundo era una afortunada. Ya su vecina Yolanda le había aconsejado que bajara el nivel de angustia, porque le parecía que un poquito de picante le vendría bien. ¡Ay! mi’ja si estás que pareces una solterona, a ver ¿desde cuándo “nada”?, mira que el que no “nada” se ahoga…… le advertía, tratando de aconsejar a la Ceci.
Gabriel había decidido irse para la playa y solo aparecía si su presencia por los trámites era requerida, y así a su modo también inició una jornada de celebración y despedida con la noviecita de turno, de tal manera que cuando no estaban a la orilla del mar, achicharrándose al sol, estaban en la cama achicharrándose igual, por lo que entre una variante y otra, estaba encantadísimo. Gabriel pasaba sin dudas, los días más esplendidos de su corta y ya exitosa vida. Y se decía constantemente que si cuando llegara “allá” tenia que ponerse a limpiar carros o a trabajar de parqueador, recordaría este tiempo de gran señor con la esperanza que pronto en algún lugar y momento volvieran a repetirse, pero mientras tanto ¿quién le iba a quitar lo bailao?
Raúl era el más preocupado aunque parezca mentira decirlo; tenia que despedirse de sus bacanas como él les llamaba y él que era un lámpara según se autotitulaba, no sabía que inventar para perderse al menos tres días y despedirse como lo que era: un caballero que le debía a sus damas.
A él no le gustaba catalogarse de Don Juan y cuando los socios lo alababan por su exitoso desenvolvimiento, él siempre decía que no le gustaba eso de ser Don Juan porque él jamás se hubiera enredado con una monja, además Don Juan era un seductor, y su idea del asunto era más simple por lo que al decir de Kundera, podría considerarse un coleccionista, y ese término le agradaba por preciso y porque a su modo, siempre a su modo, consideraba que con ese enfoque pragmático no era un infiel, sino un recolector de aventuras, un gozador, un perfumista de la esencia más divina, un malabarista del verbo. Eso decía, y lo más bonito, es que lo decía de verdad, convencido.
¿Qué inventaba?, ¿cómo se las arreglaba para no aumentar la tensión que era palpable en Cecilia y esa suspicacia que nunca la había abandonado?, aunque de ahí no pasaba, que él si era un fiera para la simulación, y Cecilia podría imaginarse todo lo que quisiera pero con las manos en la masa, fuera de base, in modus infragantis, …, no, eso never ever como había dicho su ídolo el Billy cuando le preguntaron si había tenido sexo con la becaria de la lengua pródiga.
Y en esas andaba, ensimismado, descansando en aquella terraza con vista al mar, cuando Cecilia se le sentó en las piernas y le dijo acaramelada…
- Sabes Raulí, tengo un nerviosismo, una intranquilidad, una cosita, aquí…. ¿no tienes nada que darme a ver si se me quita esta ansiedad?
Raúl Montero, miró al cielo y solo atinó a musitar: !gracias, dioses míos!. De pronto todo se le había hecho claro, el plan completo se revelaba ante sus ojos con la misma nitidez que el mar en Puerto Esperanza al amanecer y solo había que poner manos a la obra . (continuará)
Capitulo 3.
Remedio para los nervios
Como todo en la vida, las cosas se fueron resolviendo, … lentamente. Cecilia vendió algunos pares de zapatos para hacerle frente a las interminables celebraciones y despedidas en casas de amigos; regaló otras cosas , y así, como siempre, tratando de que los demás se sintieran contentos, -todos- se fue tranquilizando y acostumbrándo a la idea que como le decía todo el mundo era una afortunada. Ya su vecina Yolanda le había aconsejado que bajara el nivel de angustia, porque le parecía que un poquito de picante le vendría bien. ¡Ay! mi’ja si estás que pareces una solterona, a ver ¿desde cuándo “nada”?, mira que el que no “nada” se ahoga…… le advertía, tratando de aconsejar a la Ceci.
Gabriel había decidido irse para la playa y solo aparecía si su presencia por los trámites era requerida, y así a su modo también inició una jornada de celebración y despedida con la noviecita de turno, de tal manera que cuando no estaban a la orilla del mar, achicharrándose al sol, estaban en la cama achicharrándose igual, por lo que entre una variante y otra, estaba encantadísimo. Gabriel pasaba sin dudas, los días más esplendidos de su corta y ya exitosa vida. Y se decía constantemente que si cuando llegara “allá” tenia que ponerse a limpiar carros o a trabajar de parqueador, recordaría este tiempo de gran señor con la esperanza que pronto en algún lugar y momento volvieran a repetirse, pero mientras tanto ¿quién le iba a quitar lo bailao?
Raúl era el más preocupado aunque parezca mentira decirlo; tenia que despedirse de sus bacanas como él les llamaba y él que era un lámpara según se autotitulaba, no sabía que inventar para perderse al menos tres días y despedirse como lo que era: un caballero que le debía a sus damas.
A él no le gustaba catalogarse de Don Juan y cuando los socios lo alababan por su exitoso desenvolvimiento, él siempre decía que no le gustaba eso de ser Don Juan porque él jamás se hubiera enredado con una monja, además Don Juan era un seductor, y su idea del asunto era más simple por lo que al decir de Kundera, podría considerarse un coleccionista, y ese término le agradaba por preciso y porque a su modo, siempre a su modo, consideraba que con ese enfoque pragmático no era un infiel, sino un recolector de aventuras, un gozador, un perfumista de la esencia más divina, un malabarista del verbo. Eso decía, y lo más bonito, es que lo decía de verdad, convencido.
¿Qué inventaba?, ¿cómo se las arreglaba para no aumentar la tensión que era palpable en Cecilia y esa suspicacia que nunca la había abandonado?, aunque de ahí no pasaba, que él si era un fiera para la simulación, y Cecilia podría imaginarse todo lo que quisiera pero con las manos en la masa, fuera de base, in modus infragantis, …, no, eso never ever como había dicho su ídolo el Billy cuando le preguntaron si había tenido sexo con la becaria de la lengua pródiga.
Y en esas andaba, ensimismado, descansando en aquella terraza con vista al mar, cuando Cecilia se le sentó en las piernas y le dijo acaramelada…
- Sabes Raulí, tengo un nerviosismo, una intranquilidad, una cosita, aquí…. ¿no tienes nada que darme a ver si se me quita esta ansiedad?
Raúl Montero, miró al cielo y solo atinó a musitar: !gracias, dioses míos!. De pronto todo se le había hecho claro, el plan completo se revelaba ante sus ojos con la misma nitidez que el mar en Puerto Esperanza al amanecer y solo había que poner manos a la obra . (continuará)
miércoles, 29 de agosto de 2007
La historia de Cecilia Solás(5). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 3.
Soltando amarras
Raúl vaciló grandemente la renuncia de su trabajo, en la mente, si hasta se imaginó varios escenarios y posibles escaramuzas y eso lo llenaba de euforia, le parecía que al fin era protagonista de algo, él solo, porque como pueblo ya había sido protagonista de mil batallas sin que le fuera ni le viniera.
En realidad en su puesto de ingeniero hidráulico de una empresa nacional poco se podía hacer… entre la sequía, los equipos rotos y la infraestructura obsoleta, lo único que quedaba para garantizar la voluntad hidráulica, frase de moda en su tiempo era apelar al consabido canto de “ que llueva, que llueva, la Virgen de La Cueva”, y sentarse a esperar porque las 4 presas y los motores de agua funcionaran con voluntad propia.
Por eso se sintió tan feliz cuando aquella mañana temprano, antes que empezara la jornada, se paró delante de su jefe y le dijo “ jefe, me piro, dame la baja”. En realidad había ensayado entradas mas originales pero esta fue la que le salió del alma.
Como Raúl tenia fama de jodedor criollo, pues el jefe que no lo tragaba de ninguna manera pensó que era una de sus acostumbradas bromas y le dijo en tono de sorna, ¡ah!, ¿Si? ¿y para dónde te piras?, ¿para la Piragua?, pero cuando Raúl solemnemente saco un sobre de papel membreteado con sellos, cuños y toda esa parafernalia que se usa para demostrar que algo es importante, el jefe empezó a cambiar de color.. empezó a carraspear … , y así a duras penas y con un hilo de voz casi susurrando dijo “ pero Raúl, ¿qué es esto?; que me piro jefe, fue la respuesta rápida, pero no en piragua y emitiendo un largo silbido a la vez que echaba la mano a volar en vueltas y vueltas, dió a entender por lo claro que se iba y era en avión u otro artefacto volante… nunca jamás por mar y mucho menos en piragua.
Del asombro a la parsimonia el jefe no demoró ni un instante y con aire solemne le discurseó amistoso, supongo que sabes que vas a dar un paso que no tiene vuelta atrás y vas a poner en juego el futuro tuyo y de tu familia, y poniéndole la mano en el hombro le preguntó con emoción oficialista y con grave sentimiento “¿estás decidido?”.
Raúl no sabía si echarse a reír o darle media vuelta y dejarlo en plena actuación, pero se acordó que necesitaba que le firmara la carta de renuncia pues sino adiós cohete y casa en la beach. Así eran las cosas que más le jodían de su país , no era libre ni para dejar de trabajar. Y haciendo gala y arte de la paciencia que no tenía y poniéndose a tono con la circunstancia maldita, se inspiró y reaccionó diciendo… “ Mira Mario, si hace una semana que no duermo, por mi vieja te lo juro, no me ves las ojeras, pero Cecilia tiene a su madre allá muy enferma y no tenemos de otra que irnos pues Cecilia está que se me muere y la vieja está postrada en una silla de ruedas, viviendo de la caridad de los vecinos, y partel’alma saber eso, así que a veces uno no tiene opción y este, mi hermano, es el caso y no me hagas seguirte explicando porque la vergüenza me mata", y dicho y hecho se sacó un pañuelo del bolsillo del pantalón, y se lo paso por los ojos como si de verdad fuera a empezar a llorar.
El jefe, que ya había cumplido su misión y sabia perfectamente lo que estaba pasando, le dijo, te entiendo, y me doy cuenta, y así lo explicaré a las instancias, pero no está en mis manos solucionarte esto, por lo que esta gestión debo “ elevarla al director””, vuelve en tres días, pero ven tarde Raúl, sabes como son esas cosas y con tu permiso tengo que irme que tengo un despacho.
Todo parecía un guión preconcebido, así que cuando terminó la tragicomedia los dos respiraron aliviados. (continuará)
Capitulo 3.
Soltando amarras
Raúl vaciló grandemente la renuncia de su trabajo, en la mente, si hasta se imaginó varios escenarios y posibles escaramuzas y eso lo llenaba de euforia, le parecía que al fin era protagonista de algo, él solo, porque como pueblo ya había sido protagonista de mil batallas sin que le fuera ni le viniera.
En realidad en su puesto de ingeniero hidráulico de una empresa nacional poco se podía hacer… entre la sequía, los equipos rotos y la infraestructura obsoleta, lo único que quedaba para garantizar la voluntad hidráulica, frase de moda en su tiempo era apelar al consabido canto de “ que llueva, que llueva, la Virgen de La Cueva”, y sentarse a esperar porque las 4 presas y los motores de agua funcionaran con voluntad propia.
Por eso se sintió tan feliz cuando aquella mañana temprano, antes que empezara la jornada, se paró delante de su jefe y le dijo “ jefe, me piro, dame la baja”. En realidad había ensayado entradas mas originales pero esta fue la que le salió del alma.
Como Raúl tenia fama de jodedor criollo, pues el jefe que no lo tragaba de ninguna manera pensó que era una de sus acostumbradas bromas y le dijo en tono de sorna, ¡ah!, ¿Si? ¿y para dónde te piras?, ¿para la Piragua?, pero cuando Raúl solemnemente saco un sobre de papel membreteado con sellos, cuños y toda esa parafernalia que se usa para demostrar que algo es importante, el jefe empezó a cambiar de color.. empezó a carraspear … , y así a duras penas y con un hilo de voz casi susurrando dijo “ pero Raúl, ¿qué es esto?; que me piro jefe, fue la respuesta rápida, pero no en piragua y emitiendo un largo silbido a la vez que echaba la mano a volar en vueltas y vueltas, dió a entender por lo claro que se iba y era en avión u otro artefacto volante… nunca jamás por mar y mucho menos en piragua.
Del asombro a la parsimonia el jefe no demoró ni un instante y con aire solemne le discurseó amistoso, supongo que sabes que vas a dar un paso que no tiene vuelta atrás y vas a poner en juego el futuro tuyo y de tu familia, y poniéndole la mano en el hombro le preguntó con emoción oficialista y con grave sentimiento “¿estás decidido?”.
Raúl no sabía si echarse a reír o darle media vuelta y dejarlo en plena actuación, pero se acordó que necesitaba que le firmara la carta de renuncia pues sino adiós cohete y casa en la beach. Así eran las cosas que más le jodían de su país , no era libre ni para dejar de trabajar. Y haciendo gala y arte de la paciencia que no tenía y poniéndose a tono con la circunstancia maldita, se inspiró y reaccionó diciendo… “ Mira Mario, si hace una semana que no duermo, por mi vieja te lo juro, no me ves las ojeras, pero Cecilia tiene a su madre allá muy enferma y no tenemos de otra que irnos pues Cecilia está que se me muere y la vieja está postrada en una silla de ruedas, viviendo de la caridad de los vecinos, y partel’alma saber eso, así que a veces uno no tiene opción y este, mi hermano, es el caso y no me hagas seguirte explicando porque la vergüenza me mata", y dicho y hecho se sacó un pañuelo del bolsillo del pantalón, y se lo paso por los ojos como si de verdad fuera a empezar a llorar.
El jefe, que ya había cumplido su misión y sabia perfectamente lo que estaba pasando, le dijo, te entiendo, y me doy cuenta, y así lo explicaré a las instancias, pero no está en mis manos solucionarte esto, por lo que esta gestión debo “ elevarla al director””, vuelve en tres días, pero ven tarde Raúl, sabes como son esas cosas y con tu permiso tengo que irme que tengo un despacho.
Todo parecía un guión preconcebido, así que cuando terminó la tragicomedia los dos respiraron aliviados. (continuará)
lunes, 27 de agosto de 2007
La historia de Cecilia Solás(4). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 2 –
Raúl monologuea….
Raúl, se sienta en la terraza de su apartamento en la Ciudad del Mar; la vista es esplendida y el sol se está poniendo, le han dicho que en la Ciudad Dorada que es donde piensa radicar, el sol no se pone por las tardes pues la ciudad se encuentra situada de cara al Océano Atlántico. Y eso lo entristece, y a su vez le da gracia sentirse poético y melancólico por no ver las puestas de sol… ni que él fuera tan romántico… piensa y sonríe… y se comenta a él mismo… ¡ay Raulí!… de verdad que eres un tipo con suerte, lo que se dice un caballote, la envidia de todos tus amigos… y mañana cuando vayas a presentar la renuncia en la oficina hasta el mismísimo jefe se va a poner verde… si hasta lo voy a vacilar bien vacilado… para que no se haga… aún no se me olvida que no quiso aprobarme para pasar aquel curso con los franceses, y lo bien que me hubiera venido llegar a la Gold City con ese cursito, o ¿cómo le dicen allá?, ¡ah! Si, treinin. ¿Será trainin, treinin o cómo?, tengo que practicar ese idioma, bueno, suerte que Ceci si lo sabe bien, ¡y como lo habla!, seguro que Ceci cuando llegue allá consigue una pinchita buena, y yo me pongo pa’l idioma rápidamente y en par de años ya estoy hecho, con carro del año, un apartamento mirando al mar, aunque no hayan puestas de sol, que nada es perfecto… o quien sabe, va y me compro otro apartamento en la otra costa y entonces si, manejando mi cohete, llego a la beach los viernes y a vacilar la vida.
Pena que Ceci sea tan conservadora, cará… debería ser un poco más puesta pa’las cosas y pa’ la diversión, pero esa mujer es seria y pico… bueno mejor así, nunca me ha fallado y trabaja a la par que yo, eso si es un alivio… no voy a tener que batirme solo en esa jungla, si porque yo se que eso allá es candela, pero más candela está esto aquí y esto aquí que si que pinta pa’largo… porque esto es candela sin luz y sin agua para apagarla … y na’ que candela por candela, ya ésta me la conozco al pelo… además allá hay candela pero con “air conditioner”, con cerveza 24 x 24, porque ese si que si, que por algo ese es ELPAIS, si, así junto y con mayúsculas, lo demás está por ver qué es… y esto aquí… ni se sabe que es. Esto no tiene nombre, así se llamaba una obra de teatro que pusieron hace tiempo, y la gente se reía con el titulo pensando y cuando veía la obra, na’ na que ver con el titulo, pura sonsera, era solo el titulo para embullar a la gente. Asi mismo ha sido siempre, embullo y embullo, pa’lante y pa’lante y pa’tras ni para coger impulso, porque si fuera pa’lante y pa’tras, pa’lante y pa’tras, pues había su gozaito… pero no… pa’lante y pa’lante hasta que te revientes. No, si cuando yo digo, que mis santos siempre me acompañan y nunca me abandonan, lo mío es pa’lante y pal’ norte. Voy a pagar la promesa antes de irme porque eso si, quiero llegar allá limpio, limpio… sin deudas, y menos con los santos.
- Ceci, Ceci…. ¿dónde estabas metida mujer?, hace un rato que llegué y esta casa vacía…
-Si, mi amor, estaba en casa de Raquel, mañana viene a ayudarme para mudar algunas cosas que quiero regalar y es mejor que no se queden en la casa.
- ¡Ay! Madre Cecilia de Calcuta, siempre haciendo el bien… chica, ¿no te cansas de pensar en los demás?, piensa en mi, anda, mira a ver si tenemos para comprar unas cervezas que hoy vienen Mandy y Rubén.
- Mi amor, no andamos muy holgados y hay que pagar muchas cosas más los gastos que tienen estos viajes, ¿por qué mejor no les dices a ellos que traigan algo?, de ahorita para luego no tengo de donde sacar.
- Bueno chica, y por qué en vez de regalar y regalar no vendes algo tuyo y con eso vamos tirando. Mira vende algunos pares de zapatos y ya. Mañana cuando llegue Raquel le dices que no puedes regalar nada, que todo es vendido y ya.
- Ay Rauli, pero ya le dije que…
- Pues le dices que cambiaste de idea, o mejor que ella entendió al revés, y mira no empieces, deja ver que invento para brindar con mis amigos, porque tú, chica ve espabilándote, que así no vas a llegar a ningún lugar… ¡despierta, mi bien despierta!
- Raúl… estoy cansada, nerviosa, preocupada… ¿no te das cuenta?
- Si, encanto mío, pero esa eres tú, porque yo ya estoy celebrando y borré las palabras esas de mi léxico, así que no entiendo o mejor not onderstan, ¿se dice así?, te dije amor mío que ya se acabó el sufrir en esta casa, de ahora en adelante empezó el querer, así que cambia la faz para que te pongas en mi tesitura como dice mi amigo el writer que más viaja, no quiero caras pálidas y amargadas a mil leguas a la redonda… ¿yu onderstan maidarlin? (continuará)
Capitulo 2 –
Raúl monologuea….
Raúl, se sienta en la terraza de su apartamento en la Ciudad del Mar; la vista es esplendida y el sol se está poniendo, le han dicho que en la Ciudad Dorada que es donde piensa radicar, el sol no se pone por las tardes pues la ciudad se encuentra situada de cara al Océano Atlántico. Y eso lo entristece, y a su vez le da gracia sentirse poético y melancólico por no ver las puestas de sol… ni que él fuera tan romántico… piensa y sonríe… y se comenta a él mismo… ¡ay Raulí!… de verdad que eres un tipo con suerte, lo que se dice un caballote, la envidia de todos tus amigos… y mañana cuando vayas a presentar la renuncia en la oficina hasta el mismísimo jefe se va a poner verde… si hasta lo voy a vacilar bien vacilado… para que no se haga… aún no se me olvida que no quiso aprobarme para pasar aquel curso con los franceses, y lo bien que me hubiera venido llegar a la Gold City con ese cursito, o ¿cómo le dicen allá?, ¡ah! Si, treinin. ¿Será trainin, treinin o cómo?, tengo que practicar ese idioma, bueno, suerte que Ceci si lo sabe bien, ¡y como lo habla!, seguro que Ceci cuando llegue allá consigue una pinchita buena, y yo me pongo pa’l idioma rápidamente y en par de años ya estoy hecho, con carro del año, un apartamento mirando al mar, aunque no hayan puestas de sol, que nada es perfecto… o quien sabe, va y me compro otro apartamento en la otra costa y entonces si, manejando mi cohete, llego a la beach los viernes y a vacilar la vida.
Pena que Ceci sea tan conservadora, cará… debería ser un poco más puesta pa’las cosas y pa’ la diversión, pero esa mujer es seria y pico… bueno mejor así, nunca me ha fallado y trabaja a la par que yo, eso si es un alivio… no voy a tener que batirme solo en esa jungla, si porque yo se que eso allá es candela, pero más candela está esto aquí y esto aquí que si que pinta pa’largo… porque esto es candela sin luz y sin agua para apagarla … y na’ que candela por candela, ya ésta me la conozco al pelo… además allá hay candela pero con “air conditioner”, con cerveza 24 x 24, porque ese si que si, que por algo ese es ELPAIS, si, así junto y con mayúsculas, lo demás está por ver qué es… y esto aquí… ni se sabe que es. Esto no tiene nombre, así se llamaba una obra de teatro que pusieron hace tiempo, y la gente se reía con el titulo pensando y cuando veía la obra, na’ na que ver con el titulo, pura sonsera, era solo el titulo para embullar a la gente. Asi mismo ha sido siempre, embullo y embullo, pa’lante y pa’lante y pa’tras ni para coger impulso, porque si fuera pa’lante y pa’tras, pa’lante y pa’tras, pues había su gozaito… pero no… pa’lante y pa’lante hasta que te revientes. No, si cuando yo digo, que mis santos siempre me acompañan y nunca me abandonan, lo mío es pa’lante y pal’ norte. Voy a pagar la promesa antes de irme porque eso si, quiero llegar allá limpio, limpio… sin deudas, y menos con los santos.
- Ceci, Ceci…. ¿dónde estabas metida mujer?, hace un rato que llegué y esta casa vacía…
-Si, mi amor, estaba en casa de Raquel, mañana viene a ayudarme para mudar algunas cosas que quiero regalar y es mejor que no se queden en la casa.
- ¡Ay! Madre Cecilia de Calcuta, siempre haciendo el bien… chica, ¿no te cansas de pensar en los demás?, piensa en mi, anda, mira a ver si tenemos para comprar unas cervezas que hoy vienen Mandy y Rubén.
- Mi amor, no andamos muy holgados y hay que pagar muchas cosas más los gastos que tienen estos viajes, ¿por qué mejor no les dices a ellos que traigan algo?, de ahorita para luego no tengo de donde sacar.
- Bueno chica, y por qué en vez de regalar y regalar no vendes algo tuyo y con eso vamos tirando. Mira vende algunos pares de zapatos y ya. Mañana cuando llegue Raquel le dices que no puedes regalar nada, que todo es vendido y ya.
- Ay Rauli, pero ya le dije que…
- Pues le dices que cambiaste de idea, o mejor que ella entendió al revés, y mira no empieces, deja ver que invento para brindar con mis amigos, porque tú, chica ve espabilándote, que así no vas a llegar a ningún lugar… ¡despierta, mi bien despierta!
- Raúl… estoy cansada, nerviosa, preocupada… ¿no te das cuenta?
- Si, encanto mío, pero esa eres tú, porque yo ya estoy celebrando y borré las palabras esas de mi léxico, así que no entiendo o mejor not onderstan, ¿se dice así?, te dije amor mío que ya se acabó el sufrir en esta casa, de ahora en adelante empezó el querer, así que cambia la faz para que te pongas en mi tesitura como dice mi amigo el writer que más viaja, no quiero caras pálidas y amargadas a mil leguas a la redonda… ¿yu onderstan maidarlin? (continuará)
La historia de Cecilia Solás (3). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capítulo 2.
Umbrales
Cecilia llega a casa de Yolanda, ella la ve tan apesadumbrada, casi llorosa, que corre a abrazarla.
- Pero Ceci, hija mía, ¿qué te pasa?, ¿por qué estas así?, si te ves tan mal… ¿es ese sobre que te di?, … ¿es Raúl otra vez?... ¿qué es?, ven, siéntate y desahógate.
Cecilia da riendas sueltas a sus sentimientos y empieza a llorar de una manera casi convulsa, y después de un rato, cuando ya casi no le quedaban lágrimas, le dice a Yola, tratando de reponerse
- Si, es el sobre... ¿sabes lo que contiene?, son visas para irnos para los Reinos del Norte, sabes que Raúl hace tiempo que ansia irse de aquí, y eso me tiene aterrada. Y si supieras, ni se por que, pero veo a Raúl tan eufórico, tan ciego, ¿es que acaso es motivo de alegría tener que irnos de nuestro país porque aquí no hay perspectivas reales de un mayor bienestar ni de nada?, pena es lo que siento, pena y un dolor inmenso, y si viera en él una actitud madura,
pensada, coherente, pero no, veo a un adolescente corriendo en pos de un juguete nuevo, eso es lo que veo. Y eso es lo que me aterra.
- Pero hija, ¿no han hablado de eso?, ¿no sabías de sus planes…?
- Si, claro que lo sabía, pero no lo tomé muy en serio por una parte, y por otra él me decía que nos iba a ir bien y que yo no debía de preocuparme porque para él su hijo y yo somos lo primero en su vida y que esa es la causa de esta decisión, poder ofrecer una vida mejor a su familia.
- ¿Y qué tiene eso de malo?, creo que tiene razón al hablar así, y tu deberías de sentirte orgullosa que tu esposo se exprese de tal manera. Y es cierto, ambos son profesionales, tienen experiencia; en ese nuevo lugar encontraran un camino para vivir y trabajar, y podrán rehacer sus vidas, de eso no tengo dudas. Tu hijo Gabriel no puede ser mejor muchacho, así que eso tampoco será motivo de preocupación.
- No es eso, no se trata de eso, es otra cosa, es que algo me dice que no estamos preparados para ese salto tan brusco, algo me dice que hay cosas que aún permanecen ocultas a mis ojos y que no debiera confiar tanto en Raúl. Es como una corazonada…
- Pero Ceci, tú sabes como es él, y mi’ja no hay marido perfecto, y en estos 20 años él ha demostrado quererte y preocuparse por tu bienestar, al menos yo que casi convivo con ustedes no puedo decir otra cosa. Mira tómate este té que te sentará de maravillas, quítate esas ideas absurdas de tu cabeza, y prepárate mentalmente para que todo sea como ustedes se merecen, no dejes que los pensamientos negativos te impidan ver mas allá de tus narices.
Confía en ti y en Dios, y veras que todo se irá resolviendo sobre la marcha…
Cecilia… empezaba a reponerse… cuando de pronto la voz de Raúl llamándola la hizo apurar la taza de té.
- Ya voy mi amor, ya voy.
- Yola, mejor me voy que cuando él se pone eufórico, de buenas a primeras cambia y no quiero más disgustos hoy que Gabriel está estudiando para un examen mañana y no quiero que sienta malas vibras en la casa.
- Ceci, ¿y se lo van a decir?
- ¿Qué cosa?
- Lo de la visa, chica
- ¡Ay Yola!¡se me olvidaba!, si claro, pero hoy no, el examen de mañana es muy importante para él. Y gracias… ¿qué va a ser de mi cuando no te tenga de paño de lágrimas?….
- Boba, bobísima… no pienses en eso ahora… (continuará)
Capítulo 2.
Umbrales
Cecilia llega a casa de Yolanda, ella la ve tan apesadumbrada, casi llorosa, que corre a abrazarla.
- Pero Ceci, hija mía, ¿qué te pasa?, ¿por qué estas así?, si te ves tan mal… ¿es ese sobre que te di?, … ¿es Raúl otra vez?... ¿qué es?, ven, siéntate y desahógate.
Cecilia da riendas sueltas a sus sentimientos y empieza a llorar de una manera casi convulsa, y después de un rato, cuando ya casi no le quedaban lágrimas, le dice a Yola, tratando de reponerse
- Si, es el sobre... ¿sabes lo que contiene?, son visas para irnos para los Reinos del Norte, sabes que Raúl hace tiempo que ansia irse de aquí, y eso me tiene aterrada. Y si supieras, ni se por que, pero veo a Raúl tan eufórico, tan ciego, ¿es que acaso es motivo de alegría tener que irnos de nuestro país porque aquí no hay perspectivas reales de un mayor bienestar ni de nada?, pena es lo que siento, pena y un dolor inmenso, y si viera en él una actitud madura,
pensada, coherente, pero no, veo a un adolescente corriendo en pos de un juguete nuevo, eso es lo que veo. Y eso es lo que me aterra.
- Pero hija, ¿no han hablado de eso?, ¿no sabías de sus planes…?
- Si, claro que lo sabía, pero no lo tomé muy en serio por una parte, y por otra él me decía que nos iba a ir bien y que yo no debía de preocuparme porque para él su hijo y yo somos lo primero en su vida y que esa es la causa de esta decisión, poder ofrecer una vida mejor a su familia.
- ¿Y qué tiene eso de malo?, creo que tiene razón al hablar así, y tu deberías de sentirte orgullosa que tu esposo se exprese de tal manera. Y es cierto, ambos son profesionales, tienen experiencia; en ese nuevo lugar encontraran un camino para vivir y trabajar, y podrán rehacer sus vidas, de eso no tengo dudas. Tu hijo Gabriel no puede ser mejor muchacho, así que eso tampoco será motivo de preocupación.
- No es eso, no se trata de eso, es otra cosa, es que algo me dice que no estamos preparados para ese salto tan brusco, algo me dice que hay cosas que aún permanecen ocultas a mis ojos y que no debiera confiar tanto en Raúl. Es como una corazonada…
- Pero Ceci, tú sabes como es él, y mi’ja no hay marido perfecto, y en estos 20 años él ha demostrado quererte y preocuparse por tu bienestar, al menos yo que casi convivo con ustedes no puedo decir otra cosa. Mira tómate este té que te sentará de maravillas, quítate esas ideas absurdas de tu cabeza, y prepárate mentalmente para que todo sea como ustedes se merecen, no dejes que los pensamientos negativos te impidan ver mas allá de tus narices.
Confía en ti y en Dios, y veras que todo se irá resolviendo sobre la marcha…
Cecilia… empezaba a reponerse… cuando de pronto la voz de Raúl llamándola la hizo apurar la taza de té.
- Ya voy mi amor, ya voy.
- Yola, mejor me voy que cuando él se pone eufórico, de buenas a primeras cambia y no quiero más disgustos hoy que Gabriel está estudiando para un examen mañana y no quiero que sienta malas vibras en la casa.
- Ceci, ¿y se lo van a decir?
- ¿Qué cosa?
- Lo de la visa, chica
- ¡Ay Yola!¡se me olvidaba!, si claro, pero hoy no, el examen de mañana es muy importante para él. Y gracias… ¿qué va a ser de mi cuando no te tenga de paño de lágrimas?….
- Boba, bobísima… no pienses en eso ahora… (continuará)
domingo, 26 de agosto de 2007
La historia de Cecilia Solás(2). Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 1.
Miedo a todo
Ay mi’ja… pero ¿y esas palabrotas? … tú que siempre eres tan dulce, tan suave… ¿qué te sucede?, ¿tú no sabias que estaba anunciado un apagón?
Cecilia, la mira confundida y perpleja, parece ajena y su vista posada y aparentemente serena en la cara de su vecina Yolanda, refleja no obstante un sentimiento de angustia y asombro, y le dice, nada Yola, nada sucede, nada que yo no haya podido imaginarme, y si, claro que sabia del apagón, si por eso vine que me mataba de la oficina, quería preparar la comida….. pero esto… esto…. y mira al sobre que tiene en sus manos a la vez que lo sopesa, como si efectivamente ese sobre pesara más de lo que parece a simple vista.
¡Ay Ceci!, voy a hacerte un tilo, ¿quieres?, te veo rara, voy a mi casa y vuelvo con la taza en la mano. Tú no estas bien hoy, mi’ja, se te nota.
Cecilia se queda sola, asustada y triste. Sabe que ese sobre contiene un cambio de vida, de geografía, de biología, de psicología, de plano terrenal. Duda si esconderlo, pero sabe que no puede, que no puede jugar con el destino… y después de todo, ¿por qué ese miedo?, ¿esa angustia?, ¿a qué le teme?, ¿dónde esta su fama y convicción de mujer entera y mujer a todas?
Ensimismada en esos pensamientos, siente la puerta que se abre y automáticamente esboza una sonrisa tranquilizadora al suponer que es su vecina que le ha traído el te apaciguador.
¿Raúl, eres tú?
Raúl se asombra. Si, yo, exclama algo extrañado, ¿quién más puede ser?, ¿acaso yo no vivo aquí?, ¿acaso tú no eres mi mujer?, ¿acaso esta no es mi casa?... y se queda parado frente a ella con una mezcla de sonrisa irónica y asombro fingido. Gestos y tonos que reventaban a Cecilia y él lo sabía.
La sonrisa se esfuma del rostro de Cecilia.. y para colmo de lo inaudito una lágrima asoma en sus ojos claros y otrora serenos como un lago.
¿Qué diablos te pasa ahora?. Ella apunta con la barbilla al sobre que descansa en la mesa de centro .El le arrebata el sobre y a medida que lee el rostro se le va iluminando … ¿Sabes lo que esto significa?... exclama con alegría… ¿lo sabes?
Ella asiente. …
¿En que piensas?, ¡dime!...
Ella está pensando en maldita la hora que llegó ese sobre a su vida. Dice que no con la cabeza, lo que es decir nada. Con las manos y el cuerpo le da a entender que necesita calmarse. Su boca muda, costumbre ya.
No hay tiempo para calmarse, Cecilia, ¿no entiendes?
Mañana mismo nos ponemos para este bendito asunto. Y tú a ver si te dejas de boberas y estupideces Cecilia… que esto es como haberse ganado la lotería sin comprar la papeleta o no entiendes. ¿No entiendes que de una vez y por todas se acabó esta vida de miseria?
Después de decir estas palabras Raúl lanza un sonoro ¡!!Yes!! y eufórico agarra el teléfono y anuncia que va a llamar a los amigos todos. El mundo debe saber.
Cecilia decide irse a tomar el tilo - que bien que necesitaba en esos momentos - a casa de su vecina buscando quizás un impass para metabolizar tantas emociones y expectativas aparecidas de pronto y que iban a cambiar su vida para siempre y de un plumazo. Necesitaba serenarse. Necesitaba prepararse pronto para esta su nueva circunstancia ineludible.
Vengo ahora, voy a casa de Yola, mi amor… anuncia Cecilia conciliadora tratando una vez más de no ganarse un nuevo insulto.
Y como respuesta escucha a Raúl que en el paroxismo de la contentura exclama…
si, brothe, como lo oyes, … me llegó la visa, no, claro a los tres, a todos …. ya sabes… se acabó el sufrir y la escasez… los dioses oyeron mis suplicas… si, chico, jala pa’ca.. que esto hay que celebrarlo….. y una risotada estruendosa le cierra la puerta a Cecilia justo cuando había traspasado el umbral.
Raúl estaba feliz como nunca y Cecilia sentía que el desasosiego y la angustia la estaban agarrando por el cuello con dura mano. (continuará)
Capitulo 1.
Miedo a todo
Ay mi’ja… pero ¿y esas palabrotas? … tú que siempre eres tan dulce, tan suave… ¿qué te sucede?, ¿tú no sabias que estaba anunciado un apagón?
Cecilia, la mira confundida y perpleja, parece ajena y su vista posada y aparentemente serena en la cara de su vecina Yolanda, refleja no obstante un sentimiento de angustia y asombro, y le dice, nada Yola, nada sucede, nada que yo no haya podido imaginarme, y si, claro que sabia del apagón, si por eso vine que me mataba de la oficina, quería preparar la comida….. pero esto… esto…. y mira al sobre que tiene en sus manos a la vez que lo sopesa, como si efectivamente ese sobre pesara más de lo que parece a simple vista.
¡Ay Ceci!, voy a hacerte un tilo, ¿quieres?, te veo rara, voy a mi casa y vuelvo con la taza en la mano. Tú no estas bien hoy, mi’ja, se te nota.
Cecilia se queda sola, asustada y triste. Sabe que ese sobre contiene un cambio de vida, de geografía, de biología, de psicología, de plano terrenal. Duda si esconderlo, pero sabe que no puede, que no puede jugar con el destino… y después de todo, ¿por qué ese miedo?, ¿esa angustia?, ¿a qué le teme?, ¿dónde esta su fama y convicción de mujer entera y mujer a todas?
Ensimismada en esos pensamientos, siente la puerta que se abre y automáticamente esboza una sonrisa tranquilizadora al suponer que es su vecina que le ha traído el te apaciguador.
¿Raúl, eres tú?
Raúl se asombra. Si, yo, exclama algo extrañado, ¿quién más puede ser?, ¿acaso yo no vivo aquí?, ¿acaso tú no eres mi mujer?, ¿acaso esta no es mi casa?... y se queda parado frente a ella con una mezcla de sonrisa irónica y asombro fingido. Gestos y tonos que reventaban a Cecilia y él lo sabía.
La sonrisa se esfuma del rostro de Cecilia.. y para colmo de lo inaudito una lágrima asoma en sus ojos claros y otrora serenos como un lago.
¿Qué diablos te pasa ahora?. Ella apunta con la barbilla al sobre que descansa en la mesa de centro .El le arrebata el sobre y a medida que lee el rostro se le va iluminando … ¿Sabes lo que esto significa?... exclama con alegría… ¿lo sabes?
Ella asiente. …
¿En que piensas?, ¡dime!...
Ella está pensando en maldita la hora que llegó ese sobre a su vida. Dice que no con la cabeza, lo que es decir nada. Con las manos y el cuerpo le da a entender que necesita calmarse. Su boca muda, costumbre ya.
No hay tiempo para calmarse, Cecilia, ¿no entiendes?
Mañana mismo nos ponemos para este bendito asunto. Y tú a ver si te dejas de boberas y estupideces Cecilia… que esto es como haberse ganado la lotería sin comprar la papeleta o no entiendes. ¿No entiendes que de una vez y por todas se acabó esta vida de miseria?
Después de decir estas palabras Raúl lanza un sonoro ¡!!Yes!! y eufórico agarra el teléfono y anuncia que va a llamar a los amigos todos. El mundo debe saber.
Cecilia decide irse a tomar el tilo - que bien que necesitaba en esos momentos - a casa de su vecina buscando quizás un impass para metabolizar tantas emociones y expectativas aparecidas de pronto y que iban a cambiar su vida para siempre y de un plumazo. Necesitaba serenarse. Necesitaba prepararse pronto para esta su nueva circunstancia ineludible.
Vengo ahora, voy a casa de Yola, mi amor… anuncia Cecilia conciliadora tratando una vez más de no ganarse un nuevo insulto.
Y como respuesta escucha a Raúl que en el paroxismo de la contentura exclama…
si, brothe, como lo oyes, … me llegó la visa, no, claro a los tres, a todos …. ya sabes… se acabó el sufrir y la escasez… los dioses oyeron mis suplicas… si, chico, jala pa’ca.. que esto hay que celebrarlo….. y una risotada estruendosa le cierra la puerta a Cecilia justo cuando había traspasado el umbral.
Raúl estaba feliz como nunca y Cecilia sentía que el desasosiego y la angustia la estaban agarrando por el cuello con dura mano. (continuará)
sábado, 25 de agosto de 2007
La Historia de Cecilia Solás(1). . Una blogonovela cubana.
Año 2002
Capitulo 1.
La Buena Nueva
Cecilia Solás llega del trabajo. Está cansada y piensa que tiene que apurarse porque el apagón que le toca está al asomarse y la comida tiene que estar lista antes que llegue Raúl. Raúl, su esposo de hace 20 annos, con su mal genio y su insatisfacción permanente y se pregunta que cosa es peor, si resistir a Raúl o al apagón.
También piensa en la reunión que tuvo hoy en su trabajo. El proyecto en que está trabajando como arquitecta no acaba de coger forma; entre la burocracia y la falta de presupuesto lo están ahogando. Y se pregunta mientras corta una cebolla que la hace lagrimear y un pimiento para el sofrito de los frijoles que está cocinando, que para qué se esfuerza y se ilusiona tanto con un proyecto, si al final todo queda en lo mismo. Proyectos a medias, ideas a medias. ¿Y esta vida? ¿ a medias también?
Preparando la comida; está sola en la casa; el hijo en la Universidad y el esposo suele llegar siempre después de las 8. Una vecina le toca a la puerta y le dice que a su esposo le llegó un sobre un “ poco raro”. Cecilia no entiende, ella se lo enseña y Cecilia se asusta. Si, es un sobre vistoso, con un membrete donde se lee “Embajada de los Reinos del Norte”. Y también recordaba que su esposo le había dicho hacia tiempo que había llenado una planilla a ver si calificaba para una visa para vivir en aquel país tan desarrollado. Pero ella no le había hecho caso, pensando que lo había hecho para mortificarla. Abre el sobre y lee “Presentarse en la sede de esta embajada ... Usted y su familia ... aprobados ...para proceder al visado.....”
“Pero ¿y esto ahora, coño?, ¿Qué pinga es esto?” maldice asombrada Cecilia.
En ese momento se va la luz. La vecina reacciona casi gritando “Si, mi’ja en que mal momento adelantaron el apagón!” (continuará)
Capitulo 1.
La Buena Nueva
Cecilia Solás llega del trabajo. Está cansada y piensa que tiene que apurarse porque el apagón que le toca está al asomarse y la comida tiene que estar lista antes que llegue Raúl. Raúl, su esposo de hace 20 annos, con su mal genio y su insatisfacción permanente y se pregunta que cosa es peor, si resistir a Raúl o al apagón.
También piensa en la reunión que tuvo hoy en su trabajo. El proyecto en que está trabajando como arquitecta no acaba de coger forma; entre la burocracia y la falta de presupuesto lo están ahogando. Y se pregunta mientras corta una cebolla que la hace lagrimear y un pimiento para el sofrito de los frijoles que está cocinando, que para qué se esfuerza y se ilusiona tanto con un proyecto, si al final todo queda en lo mismo. Proyectos a medias, ideas a medias. ¿Y esta vida? ¿ a medias también?
Preparando la comida; está sola en la casa; el hijo en la Universidad y el esposo suele llegar siempre después de las 8. Una vecina le toca a la puerta y le dice que a su esposo le llegó un sobre un “ poco raro”. Cecilia no entiende, ella se lo enseña y Cecilia se asusta. Si, es un sobre vistoso, con un membrete donde se lee “Embajada de los Reinos del Norte”. Y también recordaba que su esposo le había dicho hacia tiempo que había llenado una planilla a ver si calificaba para una visa para vivir en aquel país tan desarrollado. Pero ella no le había hecho caso, pensando que lo había hecho para mortificarla. Abre el sobre y lee “Presentarse en la sede de esta embajada ... Usted y su familia ... aprobados ...para proceder al visado.....”
“Pero ¿y esto ahora, coño?, ¿Qué pinga es esto?” maldice asombrada Cecilia.
En ese momento se va la luz. La vecina reacciona casi gritando “Si, mi’ja en que mal momento adelantaron el apagón!” (continuará)
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