Julio 2002.
Capitulo 14.
“.. sin un temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos …”
Mario Benedetti
Poema Rostro de Voz
De la antología
Poemas de otros
(1973-1974)
El lamento de Magela.
¿Pero qué puedo hacer?, hace años que es mi marido, dependo tanto de él … pero me jode, me joden sus donjuanerias constantes, su egoísmo sin límite, pero lo quiero tanto… es mi adoración… siempre lo digo. Podrán venir legiones de hombres a mi vida, pero como él….como él…Dios… no quiero perderlo… pero tampoco puedo seguir así… paranoicamente celosa, lo sé. ¡ Ah! Si pudiera… siento que lo estoy perdiendo… si ni ganas de ver a Héctor Mario me dan. ¿Será que eso de que ojo por ojo y diente por diente no funciona siempre?
Dios, si pudiera hacer borrón y cuenta nueva. OLVIDAR verdaderamente todo lo pasado, y volver a rodar el rollo.... ENTREGARME de verdad y sin reservas, como cuando empezamos. Sin protagonismos, sin intentar brillar, con humildad y devoción, como hice al principio. Sin importarme nada en la vida que no sea él y su vida y sobre todo su OBRA. Tengo que lograrlo, que vuelva a sentirse cómodo y en su estilo conmigo, que me cuente sus aventuras, sus amoríos, ¡oh! Si lo prefiero mil veces a esa mirada fría e inocente con que se me presenta, cuando yo se, lo se bien porque lo conozco mejor que a mi misma, que algo se trae, algo o algos. Sumergirme en su mundo sin ser jueza. Como antes. Concentrarme y dejarlo hablar y oírlo con humildad y veneración, si, como antes, como al principio. Y no oír otras voces, ni siquiera la mía misma que me grita que soy una estúpida aguantándole sus mentiras, sus traiciones, sus tarros sin cuento. Estúpida eres si lo pierdes, ¡estúpida!
Si lograra esto podría recomenzar una intensa vida con él. Como antes. Se que no es tan loco. Se ha templado no menos de 500 mujeres pero eso que importa si me prefiere a mi asi. ¿Pero me prefiere realmente?, ¿o acaso me tolera?. Estas dudas me matan. ¿Por qué siento que todo está cambiando?, ¿ O estaré cambiando yo?
Al lado de ese hombre he sido muy feliz, he llevado una vida con una satisfacción desbordante, me ha hecho conocerme verdaderamente. Es un privilegio estar con él, haberlo conocido. Es un hombre lleno de pasiones, sublimes, rotundas, que me ha llevado a un mundo totalmente distinto e interesante aunque rodeado de la mayor estulticia en este paisucho de mierda que me ha tocado por patria. Odio este país, sus calores, sus chusmerías.
Se que no perdona las dudas ni la traición. No puede enterarse de nada. Dejará de quererme. Me moriré en vida. ¿Qué será de mi entonces?. Voy a dejar a Héctor Mario, si, me concentraré en él, en rescatarlo de nuevo. Se que lo puedo lograr. Y tengo la mejor arma, Leonor. Se que por Leonor hará cualquier cosa. Siento que se me escapa, ya no me mira como antes. Pero ¡coño! ¿Cómo no me di cuenta antes?
Se que José Pablo es un afortunado de Dios que le ha dado el don divino de la creación, eso, es un artista. Y tener la posibilidad de compartir un tiempo de la vida junto a él, es un lujo. Un lujo Magela Hernández Hernández, métetelo en la cabeza. Y no quiero perderlo. Quiero qué todo sea como antes. Siempre lo querré, lo se. Por eso no puedo arriesgarme a perderlo.
Quiero protegerlo, cuidarlo ante todos, y defenderlo. Solo así mereceré su amor. ¿Cómo he estado tan ciega?, ¿Cómo he dejado que los celos me cieguen? . Tengo que reconquistarlo, que regrese a mí. Como antes…!Dios ayúdame! (continuará)
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miércoles, 16 de abril de 2008
jueves, 3 de abril de 2008
La historia de Cecilia Solás(56). Una blogonovela cubana.
Julio 2002.
Capitulo 13.
“Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero,
si el amor o la muerte, -lo que pase primero.”
Del poema “Recapitulación”
De José Ángel Buesa
Regresaba de despedir a la francesa, tras esplendidas jornadas llenas de cuanta cosa se puede desear en esta vida, pero… ! qué manera de pasarla bien!, …
… Ne pas m'oublier, Je t'aime, mon amour … fueron las últimas palabras pronunciada por la Rose Marie que anegada en llanto se le prendió al cuello hasta que los altoparlantes anunciaron el cierre del vuelo.
La rutina del paisaje lo acompañaba. El camino de regreso desde el aeropuerto o de recibimiento según se mire, está lleno de signos y señales para entender a esa Isla. Caminos desbrozados de arboles, llenos de gentes, una universidad al lado de un central ya en ruinas, una centenaria casa de locos casi frente a un hermoso parque, viejas fabricas venidas a menos, casitas , casuchas, mansiones deterioradas, todo en vibrante amalgama que el sol y el polvo de la ancha y destartalada calle se encargan de rebajar a tonos sepias y desteñidos. Y carteles, muchos, como para convencer adoctrinando. Desde el primer Bienvenidos en varios idiomas a la altura del primer semáforo hasta a los que acompañan al gran hongo de la Ciudad Deportiva tan gris y tan deteriorada, y sin embargo con un aire festivo y moderno aun.
Pero que semanita más excelentísima, y cuantas esperanzas a la vista. Con un poquito de suerte José Pablo se iría una temporada a vivir en Paris bajo los auspicios de la Fundación Juan March, a la que la unían lazos muy fuertes de todo tipo que no vienen al caso en esta historia.
La promesa de una exposición en la archiconocidísima y contemporánea Galería Leiris de París. , - un sueño casi imposible- convoyado con la seguridad de un abracadabra a las puertas de La Sorbona para dictar unas conferencias, cual viagra superpotente de manera tal que Rose no dudó en ningún momento del amor que estaba recibiendo y hasta al mismísimo galán le pasó por la cabeza que quizás lo que sentía por la hermosa muchacha era algo más que un mezquino sentimiento que disfrazaba de agradecimiento, y es que José Pablo a fuer de fingir hasta se convencía a él mismo. Salvo la noche en que habían fumado algo raro - que la muchacha había traído consigo o eso le dijo - el resto ciertamente fue algo así como la vie en rose.
Pero ya era hora de regresar a la realidad monda y lironda, a la casa con Magela presumiblemente furiosa por tantos días de ausencia y a su mundo de lienzos, canvas, paletas y pinceles.
Si , la vida le sonreía. Más que eso , se le carcajeaba encima con ademanes carnavalescos y él para no ser menos estallaba de alegría al pensar el futuro luminoso que le pertenecía por entero y no gracias al socialismo. Paris, la meca, su patria chica casi al alcance de la mano… y de la mano de Rose Marie, no estaba nada mal para comenzar.
Llegó a la casa y lo primero que hizo fue abrazar a su hija bajo la mirada indiferente de su mujer que no parecía preparada y ensayada para armarle la tremenda. ¡Qué raro! Pero él sabia más que eso, y por si acaso, se hizo el bravo. Si, el bravo era él, no faltaba más.
- ¿Dónde te metiste todas estas noches que no me saliste ni una vez al teléfono?, ni de broma , ¡vaya, chica que en cuanto salgo de la casa por asuntos de trabajo, - porque vaya la gracia que me dio atender a esa vieja - tú te pierdes!. Pero no me digas, no quiero saber, ya me imagino, por lo visto estas tomando el toro por los cuernos.
No hubo reacción. Magela tragó en seco las palabras que se le agolpaban en la garganta, dejó la chusmeria a un lado y sonrió ligeramente. Lo cierto es que no paró la pata desde que su José Pablo se había marchado. Ella tan acostumbrada ya a que él se le perdiera de vez en cuando, no iba a mover un dedo, ¡qué un dedo!, un músculo de la cara, porque en un final, si él andaba con una vieja o no, ella si la había pasado padre, expresión muy mejicana que le encantaba y por más de una razón.
Tablas. Ni pa’ acá ni pa’ allá.
En cuanto pudo abrió su PC también llamada Felipota (vaya con el nombrecito tan cheo, pero bue… a los artistas se les permiten muchas idioteces como estas) para responder varias decenas de mensajes. Por lo visto iba a estar más de cuatro horas para ponerse al día con su correspondencia electrónica. Buscó y rebuscó entre los mensajes aquellos que más le interesaban.
Para su sorpresa no tan inesperada Sara con más de treinta misivas atestiguaba que su amiga de la infancia no había dejado de recordarlo, le dio mucha gracia ver que todos decían lo mismo:
¡Ojala que arreglen los servers pronto! Te extraño tanto. Un beso grande y cuídate.
Solo un alma desesperada podía exponerse asi tan al ridículo, pero el amor no reconoce límites. Espero que lo sepan.
Sintió algo parecido a una emoción recóndita. ¿Será posible que esta mujer este metiéndoseme dentro?
Después de todo si que la vida le sonreía… decidió responderle a Sara cuando su hija se durmiera, no se le había desprendido de sus brazos desde que llegó. Leonor era su verdadero tesoro y pensó que de todas las sonrisas con que la vida lo obsequiaba, de seguro que su hija era la mas esplendorosa, el rayo de sol que iluminaba su existencia toda. Su hija Leonor, su razón de ser. La única mujer por la cual estaría dispuesto a cualquier cosa en su vida. ¿Hasta a perderla? (continuará)
Capitulo 13.
“Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero,
si el amor o la muerte, -lo que pase primero.”
Del poema “Recapitulación”
De José Ángel Buesa
Regresaba de despedir a la francesa, tras esplendidas jornadas llenas de cuanta cosa se puede desear en esta vida, pero… ! qué manera de pasarla bien!, …
… Ne pas m'oublier, Je t'aime, mon amour … fueron las últimas palabras pronunciada por la Rose Marie que anegada en llanto se le prendió al cuello hasta que los altoparlantes anunciaron el cierre del vuelo.
La rutina del paisaje lo acompañaba. El camino de regreso desde el aeropuerto o de recibimiento según se mire, está lleno de signos y señales para entender a esa Isla. Caminos desbrozados de arboles, llenos de gentes, una universidad al lado de un central ya en ruinas, una centenaria casa de locos casi frente a un hermoso parque, viejas fabricas venidas a menos, casitas , casuchas, mansiones deterioradas, todo en vibrante amalgama que el sol y el polvo de la ancha y destartalada calle se encargan de rebajar a tonos sepias y desteñidos. Y carteles, muchos, como para convencer adoctrinando. Desde el primer Bienvenidos en varios idiomas a la altura del primer semáforo hasta a los que acompañan al gran hongo de la Ciudad Deportiva tan gris y tan deteriorada, y sin embargo con un aire festivo y moderno aun.
Pero que semanita más excelentísima, y cuantas esperanzas a la vista. Con un poquito de suerte José Pablo se iría una temporada a vivir en Paris bajo los auspicios de la Fundación Juan March, a la que la unían lazos muy fuertes de todo tipo que no vienen al caso en esta historia.
La promesa de una exposición en la archiconocidísima y contemporánea Galería Leiris de París. , - un sueño casi imposible- convoyado con la seguridad de un abracadabra a las puertas de La Sorbona para dictar unas conferencias, cual viagra superpotente de manera tal que Rose no dudó en ningún momento del amor que estaba recibiendo y hasta al mismísimo galán le pasó por la cabeza que quizás lo que sentía por la hermosa muchacha era algo más que un mezquino sentimiento que disfrazaba de agradecimiento, y es que José Pablo a fuer de fingir hasta se convencía a él mismo. Salvo la noche en que habían fumado algo raro - que la muchacha había traído consigo o eso le dijo - el resto ciertamente fue algo así como la vie en rose.
Pero ya era hora de regresar a la realidad monda y lironda, a la casa con Magela presumiblemente furiosa por tantos días de ausencia y a su mundo de lienzos, canvas, paletas y pinceles.
Si , la vida le sonreía. Más que eso , se le carcajeaba encima con ademanes carnavalescos y él para no ser menos estallaba de alegría al pensar el futuro luminoso que le pertenecía por entero y no gracias al socialismo. Paris, la meca, su patria chica casi al alcance de la mano… y de la mano de Rose Marie, no estaba nada mal para comenzar.
Llegó a la casa y lo primero que hizo fue abrazar a su hija bajo la mirada indiferente de su mujer que no parecía preparada y ensayada para armarle la tremenda. ¡Qué raro! Pero él sabia más que eso, y por si acaso, se hizo el bravo. Si, el bravo era él, no faltaba más.
- ¿Dónde te metiste todas estas noches que no me saliste ni una vez al teléfono?, ni de broma , ¡vaya, chica que en cuanto salgo de la casa por asuntos de trabajo, - porque vaya la gracia que me dio atender a esa vieja - tú te pierdes!. Pero no me digas, no quiero saber, ya me imagino, por lo visto estas tomando el toro por los cuernos.
No hubo reacción. Magela tragó en seco las palabras que se le agolpaban en la garganta, dejó la chusmeria a un lado y sonrió ligeramente. Lo cierto es que no paró la pata desde que su José Pablo se había marchado. Ella tan acostumbrada ya a que él se le perdiera de vez en cuando, no iba a mover un dedo, ¡qué un dedo!, un músculo de la cara, porque en un final, si él andaba con una vieja o no, ella si la había pasado padre, expresión muy mejicana que le encantaba y por más de una razón.
Tablas. Ni pa’ acá ni pa’ allá.
En cuanto pudo abrió su PC también llamada Felipota (vaya con el nombrecito tan cheo, pero bue… a los artistas se les permiten muchas idioteces como estas) para responder varias decenas de mensajes. Por lo visto iba a estar más de cuatro horas para ponerse al día con su correspondencia electrónica. Buscó y rebuscó entre los mensajes aquellos que más le interesaban.
Para su sorpresa no tan inesperada Sara con más de treinta misivas atestiguaba que su amiga de la infancia no había dejado de recordarlo, le dio mucha gracia ver que todos decían lo mismo:
¡Ojala que arreglen los servers pronto! Te extraño tanto. Un beso grande y cuídate.
Solo un alma desesperada podía exponerse asi tan al ridículo, pero el amor no reconoce límites. Espero que lo sepan.
Sintió algo parecido a una emoción recóndita. ¿Será posible que esta mujer este metiéndoseme dentro?
Después de todo si que la vida le sonreía… decidió responderle a Sara cuando su hija se durmiera, no se le había desprendido de sus brazos desde que llegó. Leonor era su verdadero tesoro y pensó que de todas las sonrisas con que la vida lo obsequiaba, de seguro que su hija era la mas esplendorosa, el rayo de sol que iluminaba su existencia toda. Su hija Leonor, su razón de ser. La única mujer por la cual estaría dispuesto a cualquier cosa en su vida. ¿Hasta a perderla? (continuará)
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sábado, 19 de enero de 2008
La historia de Cecilia Solás(46). Una blogonovela cubana
Junio 2002.
Capitulo 11. Todo es según el color del cristal .....
Maricón, si , maricón, maricón y remaricón. ¡Ay! si lo agarro lo capo.
La voz de Magela sonaba convincente, era la furia en dos patas, eso mismo. Y no precisamente un personaje mitológico. Se veía que lo que estaba mirando, es decir, lo que estaba leyendo en la PC de su esposísimo, la había puesto a hervir. ¿Abuela, la sangre hierve?
Con ese sentido de la intuición que tienen las mujeres inoculadas con el virus de los celos, Magela parecía poseída por el diablo. Una variante del grito de Munch en versión tropical y caribeña. Y no era para menos.
Con su habitual perspicacia había elegido el momento oportuno, había velado durante días y días que José Pablo dejara la PC prendida en un descuido para ponerse al día en las correrías de su cascabelero marido. Y lo había logrado. No era frecuente, pero a veces el sueño lo vencía de madrugada y se quedaba dormido en el sofá forrado de amarillo con floripondios azules que tenia en su cuarto de trabajo, no el del estudio, sino el de la casa. ¡Ay! si ese sofá hablara!… ¡si esos cojines pudieran chismosear! Y se iba a la cama sin apagar su cajita negra también llamada computadora, aunque él la llamara Felipota en homenaje a Moliere. Nada, “extravaganzas” de artista.
Y leyó en voz alta para remaldecirse más aun:
D’il:: RoseMarie Juillet [mailto: Rosmariejuille@francachet.com]
Envoyé: mardis , jun 13, 2002 8:15 PM
Arrête: JPo [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: Buenas nuevas
Mi José Pablo, hoy amanecí con unos deseos enormes de saber de ti, traté de llamar a tu casa pero siempre me contestó la maquina, por cierto es una voz de niña, ¿ es tu hija?. Te escribo porque me han invitado a dar unas conferencias en la Universidad de la Ciudad de los Puentes, y la posibilidad de poder verte se me ha expresado con toda claridad. La euforia es tan grande que he impreso aquellas fotos que me dejaste en tu última visita y las he colgado en la pared, así cada vez que paso cerca te beso, o te muerdo o te paso la lengua, según tenga la impronta. La de la florecita roja es la que más me gusta, no se, te da un aire de conquistador flamenco, o de putico malo. Me da igual. Te quiero como sea.
Tu Rosa más roja que la que llevas ahí… ¿ o seré yo convertida en otra flor?... ¡ojala! Besos floridos.
- Asi que Tu Rosa más roja … ¿Quién rayos será esta ahora? … y es de Francia, si, porque eso de francachet.com, huele a franchute, no puede ser de otro modo.
- Si yo lo que quiero es morirme… no, morirme no, yo lo que quiero es matarlo… ¡ay José Pablo!, deja que te agarre te voy a hacer compota de sinvergüenza. Mal rayo te parta mil veces.
Maricón, Maricón, si lo que mereces es que te coja y te cape. No espera eso seria muy sencillo, lo capo y ¿qué pasa después?, ¿quién sabe? No. Lo mato, lo mato y lo mato, así de simple. ¿Matarlo?, no… eso seria muy rápido, lo mato y ya, él al hueco y yo a la cárcel. Mejor esto. Le pego los tarros con su mejor amigo. No. Tampoco. Su mejor amigo es muy mala hoja y hasta su mujer le pega miles de tarros, eso se vería como una venganza muy tonta. No y No. Tengo que hacerle algo que se lo sienta hasta en el último pelo y que desde luego a mi no me traiga perjuicios para poderme sentar en un mullido butacón a vacilar mi obra. ¡Ah! Ya le garabateo ese cuadro de La Infanta que está pintando. Le pongo tarritos y bigotes a los personajes y lo jodo con eso. No y no y mil veces no. Eso es bobo a morirse, además ya lo hiciste en la primaria con aquel mural del 1 de Enero. Nada de repetirte a ti misma, que tú tienes mente para más y muy prodiga en disparates, que siempre ha sido tu orgullo mayor. Ya se, espero a que esté dormido y lo afeito completo, todo, y cuando se despierte parecerá un pollo congelado, pero ¿y si se despierta antes? No, eso tampoco. ¡ay! pero que maricón, maricón y remaricón … es. Ya se, se me ocurre algo mejor. Le pongo cloro al pomo de desodorante y cuando se lo eche, ¡tremenda quemazón! va a tener que andar como si fuera un aeroplano listo para despegar por lo menos una semana… No, eso tampoco. Que él es muy alérgico, capaz que se hinche completo y tenga que cargar con él para el hospital y empiezan las averiguaderas … no mejor… ya se… hago como si nada y cada vez que se me ocurra algo, ¡zas! Ahí mismo la ejecuto. Va a ser una venganza a lo chinchín… como esa canción de la Teresita que parafraseó la Charanga, será como esa lluvia que nunca acaba y que siempre mantiene el ambiente húmedo, porque mira que es maricón. Yo, todo se lo aguanto, todo se lo perdono, sus romances, sus amantes, sus traiciones, todo… pero esto de que haya enseñado esa foto, si, esa donde tiene una florecita roja enganchada en el prepucio, eso si que no se lo perdono, con que ilusión y complicidad hicimos esa foto juntos, aquel día que se iba para Barcelona, y como me juró que esa foto, y las otras eran solo para él recordarse de mi cuando estuviera lejos, que ese era nuestro secreto, un arcano más y el carnet de que éramos lo que éramos por encima de cualquier cosa. Y yo me lo creí, como siempre y ahora le ha dado esa foto a esa tal Rose Marie que vaya a saber que pata la puso y en donde…
Eso si me ha dolido, porque si algo yo no soporto es que me falten el respeto…
Y se echó a llorar desconsoladamente. Pobrecita Mag.
(continuará)
Capitulo 11. Todo es según el color del cristal .....
Maricón, si , maricón, maricón y remaricón. ¡Ay! si lo agarro lo capo.
La voz de Magela sonaba convincente, era la furia en dos patas, eso mismo. Y no precisamente un personaje mitológico. Se veía que lo que estaba mirando, es decir, lo que estaba leyendo en la PC de su esposísimo, la había puesto a hervir. ¿Abuela, la sangre hierve?
Con ese sentido de la intuición que tienen las mujeres inoculadas con el virus de los celos, Magela parecía poseída por el diablo. Una variante del grito de Munch en versión tropical y caribeña. Y no era para menos.
Con su habitual perspicacia había elegido el momento oportuno, había velado durante días y días que José Pablo dejara la PC prendida en un descuido para ponerse al día en las correrías de su cascabelero marido. Y lo había logrado. No era frecuente, pero a veces el sueño lo vencía de madrugada y se quedaba dormido en el sofá forrado de amarillo con floripondios azules que tenia en su cuarto de trabajo, no el del estudio, sino el de la casa. ¡Ay! si ese sofá hablara!… ¡si esos cojines pudieran chismosear! Y se iba a la cama sin apagar su cajita negra también llamada computadora, aunque él la llamara Felipota en homenaje a Moliere. Nada, “extravaganzas” de artista.
Y leyó en voz alta para remaldecirse más aun:
D’il:: RoseMarie Juillet [mailto: Rosmariejuille@francachet.com]
Envoyé: mardis , jun 13, 2002 8:15 PM
Arrête: JPo [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: Buenas nuevas
Mi José Pablo, hoy amanecí con unos deseos enormes de saber de ti, traté de llamar a tu casa pero siempre me contestó la maquina, por cierto es una voz de niña, ¿ es tu hija?. Te escribo porque me han invitado a dar unas conferencias en la Universidad de la Ciudad de los Puentes, y la posibilidad de poder verte se me ha expresado con toda claridad. La euforia es tan grande que he impreso aquellas fotos que me dejaste en tu última visita y las he colgado en la pared, así cada vez que paso cerca te beso, o te muerdo o te paso la lengua, según tenga la impronta. La de la florecita roja es la que más me gusta, no se, te da un aire de conquistador flamenco, o de putico malo. Me da igual. Te quiero como sea.
Tu Rosa más roja que la que llevas ahí… ¿ o seré yo convertida en otra flor?... ¡ojala! Besos floridos.
- Asi que Tu Rosa más roja … ¿Quién rayos será esta ahora? … y es de Francia, si, porque eso de francachet.com, huele a franchute, no puede ser de otro modo.
- Si yo lo que quiero es morirme… no, morirme no, yo lo que quiero es matarlo… ¡ay José Pablo!, deja que te agarre te voy a hacer compota de sinvergüenza. Mal rayo te parta mil veces.
Maricón, Maricón, si lo que mereces es que te coja y te cape. No espera eso seria muy sencillo, lo capo y ¿qué pasa después?, ¿quién sabe? No. Lo mato, lo mato y lo mato, así de simple. ¿Matarlo?, no… eso seria muy rápido, lo mato y ya, él al hueco y yo a la cárcel. Mejor esto. Le pego los tarros con su mejor amigo. No. Tampoco. Su mejor amigo es muy mala hoja y hasta su mujer le pega miles de tarros, eso se vería como una venganza muy tonta. No y No. Tengo que hacerle algo que se lo sienta hasta en el último pelo y que desde luego a mi no me traiga perjuicios para poderme sentar en un mullido butacón a vacilar mi obra. ¡Ah! Ya le garabateo ese cuadro de La Infanta que está pintando. Le pongo tarritos y bigotes a los personajes y lo jodo con eso. No y no y mil veces no. Eso es bobo a morirse, además ya lo hiciste en la primaria con aquel mural del 1 de Enero. Nada de repetirte a ti misma, que tú tienes mente para más y muy prodiga en disparates, que siempre ha sido tu orgullo mayor. Ya se, espero a que esté dormido y lo afeito completo, todo, y cuando se despierte parecerá un pollo congelado, pero ¿y si se despierta antes? No, eso tampoco. ¡ay! pero que maricón, maricón y remaricón … es. Ya se, se me ocurre algo mejor. Le pongo cloro al pomo de desodorante y cuando se lo eche, ¡tremenda quemazón! va a tener que andar como si fuera un aeroplano listo para despegar por lo menos una semana… No, eso tampoco. Que él es muy alérgico, capaz que se hinche completo y tenga que cargar con él para el hospital y empiezan las averiguaderas … no mejor… ya se… hago como si nada y cada vez que se me ocurra algo, ¡zas! Ahí mismo la ejecuto. Va a ser una venganza a lo chinchín… como esa canción de la Teresita que parafraseó la Charanga, será como esa lluvia que nunca acaba y que siempre mantiene el ambiente húmedo, porque mira que es maricón. Yo, todo se lo aguanto, todo se lo perdono, sus romances, sus amantes, sus traiciones, todo… pero esto de que haya enseñado esa foto, si, esa donde tiene una florecita roja enganchada en el prepucio, eso si que no se lo perdono, con que ilusión y complicidad hicimos esa foto juntos, aquel día que se iba para Barcelona, y como me juró que esa foto, y las otras eran solo para él recordarse de mi cuando estuviera lejos, que ese era nuestro secreto, un arcano más y el carnet de que éramos lo que éramos por encima de cualquier cosa. Y yo me lo creí, como siempre y ahora le ha dado esa foto a esa tal Rose Marie que vaya a saber que pata la puso y en donde…
Eso si me ha dolido, porque si algo yo no soporto es que me falten el respeto…
Y se echó a llorar desconsoladamente. Pobrecita Mag.
(continuará)
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José Pablo,
Magela
sábado, 15 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(40). Una blogonovela cubana.
Capitulo 10.
Mayo 2002. Ojo por Diente.
Magela esperaba con ansiedad mal disimulada sentada en la barra de un bar en el malecón de la Ciudad del Mar. Mujer muy devota y leal de José Pablo a pesar de todo ya sabemos, pero el límite existe, y no solo en las ciencias puras. Y a decir verdad, a veces las cosas pasan sin ni siquiera saber como empiezan . No se había propuesto nada, pero todo se había precipitado de un modo casi kármico.
José Pablo era un donjuán al decir de Magela. Lo decía con orgullo a las amigas que la miraban como diciendo “ ¡pero esta mujer está loca! ”, sobre todo cuando ella con expresión alardosa exclamaba “mi marido es un mujeriego, pero solo me ama a mi". Era una rara manera de sentirse una mujer superior, o quizás lo decía para dar esa sensación “avant garde ” tan de moda entre los artistas e intelectuales de la Siempre Fiel.
La Siempre Fiel.... !ja! ironía del nombrecito. La Siempre Fiel había resultado casquivana y coqueta; le daba igual un cosaco ebrio que un indio cantor. No conocía más fidelidad que la de “ a su modo y conveniencia”. ¡Que triste jetatura la de la Siempre Fiel! ¿Será por eso que los isleños confunden lascivia con sentimiento?. Rara manera esta de alardear, pero en el fondo no tan fondo los celos, la duda y el orgullo siempre malherido y nunca acabado de sanar la estaban desquiciando.
Más de una vez había llorado lágrimas de rabia al descubrir un mensaje pasado de tono en el contestador o simplemente un olor a perfume femenino en la camisa dejada en el cesto de la ropa sucia. O en la requicia de mensajes electronicos, su entretenimiento predilecto porque le alimentaba esa rara sensación de duda infinita con la que se habia acostumbrado a convivir. Y cuando José Pablo viajaba que casi ni sabia de él, siempre con pretextos cada vez más increíbles como que no había teléfono en el hotel donde estaba hospedado o que la conexión de Internet había que pagarla y costaba un congo. Pero ella se consolaba pensando en que pudieran ser ciertas las razones, - imagínate, por allá afuera !todo es taaaan caaarooo....! – no obstante sufría mucho y en silencio su desventura al mejor decir de un bolerón clásico.
Hasta que apareció Héctor Mario. No fue intencional, ni andaba buscando ese tipo de revancha, pero las cosas pasan, o como se dice en inglés “ sheet happens”, y una noche de vernisagge en el Museo Español de la Ciudad del Mar, se descubrió conversando animadamente con el apuesto attaché de un país de esos llamados “amigo” (expresión dubitativa sin dudas, pero dejémoslo ahí) y del descubrimiento rápido pasó al asombro cuando se vio aceptándole continuar la conversación tomando algo en un bar medio oscuro y poco concurrido. Un bar de los de M.N. para guardar las apariencias y evitar encuentros desafortunados. Nada sucedió esa noche, José Pablo andaba por Francia y Leonor se iba a quedar a dormir en casa de la abuela, pero la noche se prolongó con derroche y entre copas y conversaciones, al despedirse quedaron en quizás verse de nuevo para seguir tratando el tema que cual pretexto increíble ayudó a compartir un algo indefinido, al menos en ese momento... De buenas a primera los habitantes originarios de Tenochtitlan sirvieron de cómplices … “Nadie los conoció, no se sabia de donde habían salido” …” uno de los códices prehispánicos más antiguos y misteriosos de la cultura azteca” …. Héctor continuaba su perorata ilustre …” esta alteración histórica y la inclusión en el relato de elementos religiosos dificulta conocer el verdadero origen del pueblo azteca que fundó la capital de su imperio en el lago Texcoco “ y Magela miraba a ese hombre casi con admiración, asombrada que existiera alguien capaz de rivalizar en verborrea y erudición a su José Pablo. De cualquier manera Héctor y Magela habían descubierto que las leyendas en torno a los misteriosos personajes servían para conversar y conversar sin sentir que el tiempo avanzaba. A la una de la mañana, Magela llegó a su casa con la sensación de haber hecho algo incorrecto por un lado y de que la Ley del Talión era una ley justa y necesaria.
El “aquello” se convirtió de pronto en “esto” … a veces se veían en un bar de mala muerte (mientras más malo mejor, advertía Magela) otras las menos en la misma casa de Magela… algunas veces viajaban a lugares cercanos y apartados para contemplar las olas despeñándose en agrestes costas (y de paso despeñarse un poco entre ellos), en fin, y aunque la palabra amante es a veces, solo a veces, fea; a veces, solo a veces, sucia; y a veces, solo a veces deshonesta, era la que mejor les avenía, aunque nunca la mencionaran. Pero ojos y gestos hablaban por ellos. Y Magela no sentía ni gota de remordimiento, es más estaba convencida que era la única forma de mantenerse a su vez unida a José Pablo. Así no se sentía tan infeliz, ni tan ninguneada, y al menos Héctor también tenia que cuidarse de su esposa, mujer de negocios en su país de origen que por esa misma razón se ausentaba frecuentemente de la Ciudad del Mar. Otra complicidad a compartir.
Por eso mientras José Pablo paseaba despreocupado a Leonor y la llevaba a tomar helado, Magela se escabullía en lo que ella consideraba la más justa y reciprocable inocente y necesaria venganza. Ahora si, nada de enamorarse, nada de enamoramientos con Héctor, esto era un pasatiempo, un "esto” que venia al caso, pero hasta ahí. Sin cruzar incomodas fronteras.
Pero esa tarde para su sorpresa, Héctor Mario le propuso invitarla como becaria del Museo Antropológico más importante de toda América. Para Magela fue como encender un bombillo, algo se le estaba yendo de las manos, y al verse diciendo que para visitar Mejico siempre tenia las maletas hechas se asustó, pero por poco rato. Ella también tenia derecho a viajar, a codearse, a ser persona en un lugar donde el valor personal venia dado por los cuños estampados en el pasaporte. Si señor, claro que no iba a negarse ella misma una oportunidad que Héctor Mario le ponía delante como embajador de un destino promisorio. ¿Y si al final resultaba que Héctor Mario era mejor postor que José Pablo?. Eso le correspondía a ella averiguarlo… y costara lo que costara porque en un final lo demás era lo de menos. (continuará)
Mayo 2002. Ojo por Diente.
Magela esperaba con ansiedad mal disimulada sentada en la barra de un bar en el malecón de la Ciudad del Mar. Mujer muy devota y leal de José Pablo a pesar de todo ya sabemos, pero el límite existe, y no solo en las ciencias puras. Y a decir verdad, a veces las cosas pasan sin ni siquiera saber como empiezan . No se había propuesto nada, pero todo se había precipitado de un modo casi kármico.
José Pablo era un donjuán al decir de Magela. Lo decía con orgullo a las amigas que la miraban como diciendo “ ¡pero esta mujer está loca! ”, sobre todo cuando ella con expresión alardosa exclamaba “mi marido es un mujeriego, pero solo me ama a mi". Era una rara manera de sentirse una mujer superior, o quizás lo decía para dar esa sensación “avant garde ” tan de moda entre los artistas e intelectuales de la Siempre Fiel.
La Siempre Fiel.... !ja! ironía del nombrecito. La Siempre Fiel había resultado casquivana y coqueta; le daba igual un cosaco ebrio que un indio cantor. No conocía más fidelidad que la de “ a su modo y conveniencia”. ¡Que triste jetatura la de la Siempre Fiel! ¿Será por eso que los isleños confunden lascivia con sentimiento?. Rara manera esta de alardear, pero en el fondo no tan fondo los celos, la duda y el orgullo siempre malherido y nunca acabado de sanar la estaban desquiciando.
Más de una vez había llorado lágrimas de rabia al descubrir un mensaje pasado de tono en el contestador o simplemente un olor a perfume femenino en la camisa dejada en el cesto de la ropa sucia. O en la requicia de mensajes electronicos, su entretenimiento predilecto porque le alimentaba esa rara sensación de duda infinita con la que se habia acostumbrado a convivir. Y cuando José Pablo viajaba que casi ni sabia de él, siempre con pretextos cada vez más increíbles como que no había teléfono en el hotel donde estaba hospedado o que la conexión de Internet había que pagarla y costaba un congo. Pero ella se consolaba pensando en que pudieran ser ciertas las razones, - imagínate, por allá afuera !todo es taaaan caaarooo....! – no obstante sufría mucho y en silencio su desventura al mejor decir de un bolerón clásico.
Hasta que apareció Héctor Mario. No fue intencional, ni andaba buscando ese tipo de revancha, pero las cosas pasan, o como se dice en inglés “ sheet happens”, y una noche de vernisagge en el Museo Español de la Ciudad del Mar, se descubrió conversando animadamente con el apuesto attaché de un país de esos llamados “amigo” (expresión dubitativa sin dudas, pero dejémoslo ahí) y del descubrimiento rápido pasó al asombro cuando se vio aceptándole continuar la conversación tomando algo en un bar medio oscuro y poco concurrido. Un bar de los de M.N. para guardar las apariencias y evitar encuentros desafortunados. Nada sucedió esa noche, José Pablo andaba por Francia y Leonor se iba a quedar a dormir en casa de la abuela, pero la noche se prolongó con derroche y entre copas y conversaciones, al despedirse quedaron en quizás verse de nuevo para seguir tratando el tema que cual pretexto increíble ayudó a compartir un algo indefinido, al menos en ese momento... De buenas a primera los habitantes originarios de Tenochtitlan sirvieron de cómplices … “Nadie los conoció, no se sabia de donde habían salido” …” uno de los códices prehispánicos más antiguos y misteriosos de la cultura azteca” …. Héctor continuaba su perorata ilustre …” esta alteración histórica y la inclusión en el relato de elementos religiosos dificulta conocer el verdadero origen del pueblo azteca que fundó la capital de su imperio en el lago Texcoco “ y Magela miraba a ese hombre casi con admiración, asombrada que existiera alguien capaz de rivalizar en verborrea y erudición a su José Pablo. De cualquier manera Héctor y Magela habían descubierto que las leyendas en torno a los misteriosos personajes servían para conversar y conversar sin sentir que el tiempo avanzaba. A la una de la mañana, Magela llegó a su casa con la sensación de haber hecho algo incorrecto por un lado y de que la Ley del Talión era una ley justa y necesaria.
El “aquello” se convirtió de pronto en “esto” … a veces se veían en un bar de mala muerte (mientras más malo mejor, advertía Magela) otras las menos en la misma casa de Magela… algunas veces viajaban a lugares cercanos y apartados para contemplar las olas despeñándose en agrestes costas (y de paso despeñarse un poco entre ellos), en fin, y aunque la palabra amante es a veces, solo a veces, fea; a veces, solo a veces, sucia; y a veces, solo a veces deshonesta, era la que mejor les avenía, aunque nunca la mencionaran. Pero ojos y gestos hablaban por ellos. Y Magela no sentía ni gota de remordimiento, es más estaba convencida que era la única forma de mantenerse a su vez unida a José Pablo. Así no se sentía tan infeliz, ni tan ninguneada, y al menos Héctor también tenia que cuidarse de su esposa, mujer de negocios en su país de origen que por esa misma razón se ausentaba frecuentemente de la Ciudad del Mar. Otra complicidad a compartir.
Por eso mientras José Pablo paseaba despreocupado a Leonor y la llevaba a tomar helado, Magela se escabullía en lo que ella consideraba la más justa y reciprocable inocente y necesaria venganza. Ahora si, nada de enamorarse, nada de enamoramientos con Héctor, esto era un pasatiempo, un "esto” que venia al caso, pero hasta ahí. Sin cruzar incomodas fronteras.
Pero esa tarde para su sorpresa, Héctor Mario le propuso invitarla como becaria del Museo Antropológico más importante de toda América. Para Magela fue como encender un bombillo, algo se le estaba yendo de las manos, y al verse diciendo que para visitar Mejico siempre tenia las maletas hechas se asustó, pero por poco rato. Ella también tenia derecho a viajar, a codearse, a ser persona en un lugar donde el valor personal venia dado por los cuños estampados en el pasaporte. Si señor, claro que no iba a negarse ella misma una oportunidad que Héctor Mario le ponía delante como embajador de un destino promisorio. ¿Y si al final resultaba que Héctor Mario era mejor postor que José Pablo?. Eso le correspondía a ella averiguarlo… y costara lo que costara porque en un final lo demás era lo de menos. (continuará)
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jueves, 6 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(36). Una blogonovela cubana.
Capitulo 9.
Mayo 2002. La torre de Babel.
From: sara.llogat@yahoo.com
Sent: Saturday, May 11, 2002 11:30 PM
To: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Subject: !Que pena!, me siento avergonzada…
Querido Pablito,
¡que pena!... no recuerdo nada de esos strip-teases infantiles que me sacas del baúl de los recuerdos, pero si tú lo dices no tengo que pensar que es mentira. Pablito, ¿no será esta una más de tus travesuras? si recuerdo que eras mi mejor amigo, por eso nunca te olvidé, pudiera decirte que fuiste mi primer gran amigo. Me gustaba estar contigo, eras muy simpático, y sobre todo eras un niño amoroso, al menos conmigo. Recuerdo tu carita sonriente y aquellos dientones que te salieron y te hacían sufrir. También recuerdo un hundimiento en el pecho que enseñabas con preocupación y que siempre decías que algún día te lo quitarían, y yo en mi mente inocente temblaba de pensar que tendrías que operarte. Pero ¡ay Dios! La vergüenza me embarga por mis incipientes desnuditos!
¿Y de qué más te acuerdas de nuestra infancia en común?
Otra cosa, porque me pareces confundido. Yo solo me he casado con Hernán. Tanto la foto de mi boda aquí, como la de hace ya veintipico de años son con Hernán. El asunto es que como tú bien dices, yo mantengo la hermosura y a Hernán el tiempo le ha cobrado peaje. Pero fíjate bien para que veas que es el mismo.
Y tu esposa… ¿cómo es ella?
De mi vida que te cuento, trabajo, duermo, trabajo, duermo, y así. A veces salgo a algún lugar sencillo, a comer, al cine. A Hernán mi esposo no le gusta salir y ya me he acostumbrado. Los muchachos están en una edad difícil que consumen tiempo. Mi vida en realidad es monótona. Gano dinero, y ya. Por eso me da tanta alegría poder escribirme contigo, me alegras, eres ocurrente, y tus historias llenas de encanto.
Es muy tarde, y el sueño me vence. Por lo visto tú eres noctámbulo. Yo tengo que madrugar, así que mejor me voy a dormir. Cuéntame de tu hija. ¿Cómo es?
all my loving, un beso, Sarita
From: JPR [Jpabloram62us@yahoo.com]
Sent: Wednesday, May 15, 2002 5:30 AM
To: Sarita [mailto: sara.llogat@yahoo.com]
Subject: RE: !Que pena!, me siento avergonzada…
Mi querida Sara,
solo digo la verdad, hasta donde alcanzo. Así que lo dicho sobre nuestro tiempo de párvulos, es el evangelio vivo. Y claro que eras una deliciosa cabroncita. Y nada de pena por la bataclanada de encanto.
Pero eso que me dices de "trabajo y duermo y trabajo y duermo... y asi". Me suena triste. Explícame, por favor
No te escribo con la asiduidad que quisiera, que mereces, estoy atorado de trabajo, amén de los compromisos con la Bienal de La Habana, que se multiplican por día.
Claro que es un recuerdo muy especial nuestra vida de párvulos. Y te juro que el resto de los recuerdos son inconexos, niños de aquella escuela incluidos, niños borrosos, poco menos que inexistentes. Solo tú sales nítida entre tanta niebla del ayer.
Creo que el colegio Abdala dejó de existir algún tiempo después. De algún modo eso nos distanció por más de treinta años. No es poco, ¿eh?
El inglés nunca lo he aprendido. Hablo y leo no sé cómo. Me pasa igual que con el italiano. En Italia he dictado seminarios de dramaturgia en ese idioma, pero nunca lo he estudiado. Por supuesto, sí he consultado gramáticas y diccionarios. El francés es otra cosa, porque en la Alianza llegué hasta terminar traducción, y de hecho me he ganado algún dinero traduciendo.
Con el ruso me pasa algo curioso, en el año 88 fui a Bulgaria porque allá querían montar "El travieso Jimmy" de Carlos Felipe, y pidieron un asesor, como yo era ducho en análisis dramático, además de trabajar como escenográfo en aquellos tiempos, y sabía un buen ruso, lo había estudiado en una escuela de La Lonja Del Comercio, y lo había perfeccionado con una rusa que comenzó dándome clases de perfeccionamiento en La Casa De La Amistad y terminamos en un romance bastante raro. Pero qué cosa, ahora no me acuerdo de nada, no sé nada. Temo que se me haya olvidado por completo.
En cuanto al hundimiento del pecho, ahí está, es herencia paterna, y por poco me operan, pero no se para que. Está ahí, algún día lo veras. Tienes muy buena memoria tú también.
Mi esposa Magela es una mujer maravillosa, nos llevamos casi 20 años. Cuando empezamos ella era aun estudiante de Pre. Se ha hecho mujer conmigo. Hoy en día es una mujer hecha y derecha. Y no siento para nada la diferencia de edades. Y es que yo por naturaleza tiendo a ser muy juvenil, aunque muy maduro. No te confundas, no me creas un loco. Vivo consagrado a mis pinturas, mi mujer y mi hija y a mi hijo Pavel que tiene 17 años, aunque vive con su madre y no conmigo, y está becado. Ese es mi mundo. Te contaré de mis hijos más, no alcanza un solo mensaje para hablarte de mi orgullo mayor. Tú igual háblame de los tuyos, cada vez que puedas.
Pero cuéntame más de ti, de tus cosas, no me canso de preguntarte, quiero saber como eres, qué piensas cuando despiertas… todo, todo de ti me parece interesante, y prometedor.
No cabe duda que otro idioma es otra tierra, otra manera de percibir y decirlo, casi de sentir. El ejemplo más claro que se me ocurre, es que has puesto, por primera vez, "all my loving". Y es como una puerta que se abre a otra zona de entendimiento mutuo.
Por supuesto, sería una extravagancia impensable que arrancáramos ahora mismo a escribirnos en otra lengua, ni que nos hiciera falta pensarnos con otra cabeza.
Un beso,
Por favor escríbeme mejor por este otro correo, que es el que he usado hoy, y he abierto especialmente para nuestra correspondencia, Jpabloram62us@yahoo.com
(continuará)
Mayo 2002. La torre de Babel.
From: sara.llogat@yahoo.com
Sent: Saturday, May 11, 2002 11:30 PM
To: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Subject: !Que pena!, me siento avergonzada…
Querido Pablito,
¡que pena!... no recuerdo nada de esos strip-teases infantiles que me sacas del baúl de los recuerdos, pero si tú lo dices no tengo que pensar que es mentira. Pablito, ¿no será esta una más de tus travesuras? si recuerdo que eras mi mejor amigo, por eso nunca te olvidé, pudiera decirte que fuiste mi primer gran amigo. Me gustaba estar contigo, eras muy simpático, y sobre todo eras un niño amoroso, al menos conmigo. Recuerdo tu carita sonriente y aquellos dientones que te salieron y te hacían sufrir. También recuerdo un hundimiento en el pecho que enseñabas con preocupación y que siempre decías que algún día te lo quitarían, y yo en mi mente inocente temblaba de pensar que tendrías que operarte. Pero ¡ay Dios! La vergüenza me embarga por mis incipientes desnuditos!
¿Y de qué más te acuerdas de nuestra infancia en común?
Otra cosa, porque me pareces confundido. Yo solo me he casado con Hernán. Tanto la foto de mi boda aquí, como la de hace ya veintipico de años son con Hernán. El asunto es que como tú bien dices, yo mantengo la hermosura y a Hernán el tiempo le ha cobrado peaje. Pero fíjate bien para que veas que es el mismo.
Y tu esposa… ¿cómo es ella?
De mi vida que te cuento, trabajo, duermo, trabajo, duermo, y así. A veces salgo a algún lugar sencillo, a comer, al cine. A Hernán mi esposo no le gusta salir y ya me he acostumbrado. Los muchachos están en una edad difícil que consumen tiempo. Mi vida en realidad es monótona. Gano dinero, y ya. Por eso me da tanta alegría poder escribirme contigo, me alegras, eres ocurrente, y tus historias llenas de encanto.
Es muy tarde, y el sueño me vence. Por lo visto tú eres noctámbulo. Yo tengo que madrugar, así que mejor me voy a dormir. Cuéntame de tu hija. ¿Cómo es?
all my loving, un beso, Sarita
From: JPR [Jpabloram62us@yahoo.com]
Sent: Wednesday, May 15, 2002 5:30 AM
To: Sarita [mailto: sara.llogat@yahoo.com]
Subject: RE: !Que pena!, me siento avergonzada…
Mi querida Sara,
solo digo la verdad, hasta donde alcanzo. Así que lo dicho sobre nuestro tiempo de párvulos, es el evangelio vivo. Y claro que eras una deliciosa cabroncita. Y nada de pena por la bataclanada de encanto.
Pero eso que me dices de "trabajo y duermo y trabajo y duermo... y asi". Me suena triste. Explícame, por favor
No te escribo con la asiduidad que quisiera, que mereces, estoy atorado de trabajo, amén de los compromisos con la Bienal de La Habana, que se multiplican por día.
Claro que es un recuerdo muy especial nuestra vida de párvulos. Y te juro que el resto de los recuerdos son inconexos, niños de aquella escuela incluidos, niños borrosos, poco menos que inexistentes. Solo tú sales nítida entre tanta niebla del ayer.
Creo que el colegio Abdala dejó de existir algún tiempo después. De algún modo eso nos distanció por más de treinta años. No es poco, ¿eh?
El inglés nunca lo he aprendido. Hablo y leo no sé cómo. Me pasa igual que con el italiano. En Italia he dictado seminarios de dramaturgia en ese idioma, pero nunca lo he estudiado. Por supuesto, sí he consultado gramáticas y diccionarios. El francés es otra cosa, porque en la Alianza llegué hasta terminar traducción, y de hecho me he ganado algún dinero traduciendo.
Con el ruso me pasa algo curioso, en el año 88 fui a Bulgaria porque allá querían montar "El travieso Jimmy" de Carlos Felipe, y pidieron un asesor, como yo era ducho en análisis dramático, además de trabajar como escenográfo en aquellos tiempos, y sabía un buen ruso, lo había estudiado en una escuela de La Lonja Del Comercio, y lo había perfeccionado con una rusa que comenzó dándome clases de perfeccionamiento en La Casa De La Amistad y terminamos en un romance bastante raro. Pero qué cosa, ahora no me acuerdo de nada, no sé nada. Temo que se me haya olvidado por completo.
En cuanto al hundimiento del pecho, ahí está, es herencia paterna, y por poco me operan, pero no se para que. Está ahí, algún día lo veras. Tienes muy buena memoria tú también.
Mi esposa Magela es una mujer maravillosa, nos llevamos casi 20 años. Cuando empezamos ella era aun estudiante de Pre. Se ha hecho mujer conmigo. Hoy en día es una mujer hecha y derecha. Y no siento para nada la diferencia de edades. Y es que yo por naturaleza tiendo a ser muy juvenil, aunque muy maduro. No te confundas, no me creas un loco. Vivo consagrado a mis pinturas, mi mujer y mi hija y a mi hijo Pavel que tiene 17 años, aunque vive con su madre y no conmigo, y está becado. Ese es mi mundo. Te contaré de mis hijos más, no alcanza un solo mensaje para hablarte de mi orgullo mayor. Tú igual háblame de los tuyos, cada vez que puedas.
Pero cuéntame más de ti, de tus cosas, no me canso de preguntarte, quiero saber como eres, qué piensas cuando despiertas… todo, todo de ti me parece interesante, y prometedor.
No cabe duda que otro idioma es otra tierra, otra manera de percibir y decirlo, casi de sentir. El ejemplo más claro que se me ocurre, es que has puesto, por primera vez, "all my loving". Y es como una puerta que se abre a otra zona de entendimiento mutuo.
Por supuesto, sería una extravagancia impensable que arrancáramos ahora mismo a escribirnos en otra lengua, ni que nos hiciera falta pensarnos con otra cabeza.
Un beso,
Por favor escríbeme mejor por este otro correo, que es el que he usado hoy, y he abierto especialmente para nuestra correspondencia, Jpabloram62us@yahoo.com
(continuará)
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lunes, 3 de diciembre de 2007
La historia de Cecilia Solás (34). Una blogonovela cubana.
Capitulo 8.
Mayo 2003. La piedra en el agua.
El mal humor y cierta impaciencia desbordaban la natural parsimonia de José Pablo. Un mensaje recibido en la madrugada después de trabajar en la obra que lo mantenía en vela, - el gran fresco de la llegada de la Infanta Eulalia - lo había sacado del paso.
José Pablo, para decirlo pronto, un bohemio y su régimen de vida, así lo atestiguaba. Dormía de día y exigía en su casa la quietud de un templo. Hasta la dos de la tarde ni una mosca debía surcar el aire por demás limpísimo de la habitación donde dormía o simplemente descansaba. Y es que todo artista debe tener sus extravagancias, acostumbraba decir muy ufano
Su metódica vida comenzaba a desperezarse a eso de las tres (hora de Lola), después de un frugal desayuno-almuerzo y generalmente salía entonces a cumplir compromisos, obligaciones, o simplemente a visitar. Le encantaba visitar un selecto grupo de amigos y algunas amigas que conformaban su petit mundo, como él le llamaba, asi y todo casi siempre se complicaba hasta las tantas en algún bar, festejo o reunión.
Magela por su parte casi madrugaba para dejar a la niña con la abuela, su madre y enfrascarse en la oficina del Museo Español de la Ciudad del Mar. Un trabajo asesorado al 100% por José Pablo quien desde las tinieblas le decía que hacer y que no, para que el mar no se encrespara, se mismo mar que orillaba la sede rompiendo olas frente al malecón, a veces cómplice, otras enemigo.
La expresión de fastidio se le notaba tanto que Magela lo advirtió, - algo alarmada – a la vez que le presentaba el desayuno habitual , una taza de te pekoe, sin azúcar, y con el exacto color de la caoba lavada. No podía ser de otra manera. Este ritual del te como solian llamarle era el momento en que planificaban su día, y marcaba el comienzo de las siete vidas que como una gata vivia Magela, para garantizar que “ su Kandinsky” como ella le llamaba cariñosamente pudiera vivir la suya a plenitud.
- ¿pasa algo, mi amor?, ¿y esa cara de contrariedad?
Realmente José Pablo no atinaba a responder. Desde que había regresado de Francia se sentía incomodo, algo raro estaba pasando en su vida matrimonial, y no sabía que era. O mejor, no quería saber.
- ¿Qué qué?- preguntó a su vez distraído
- Jose, estás raro, ¿pasa algo?
- Ah! Si, no, si, no nada, bueno, si, es un mensaje que recibí anoche que me tiene contrariado. No se si te hable de la profesora Henriette Garcette, una señora ya mayor que estaba de visita en Paris, y que dio una conferencia sobre el arte etrusco, pero bueno, ella en realidad es profesora de una universidad cerca de Nuremberg, ahí vive y trabaja.
- ¿Y que?, ¿qué pasa con esa mujer, ahora?
- No, no pasa nada. Además no es una mujer es una vieja.
- ¿y…?
- Bueno que quiere venir dentro de tres semanas y me ha pedido que quiere ir a la Sierra de los Caminos para hacer un estudio en las cuevas que hay allí
- Bueno, déjala que vaya…
- No, si, es que quiere que yo la acompañe y eso me parte los planes, no se cómo decirle que no. Es que se portó tan bien conmigo, y es tan mayor que me da miedo que vaya sola y le pase algo, después el complejo de culpa me mataría.
- Si quieres yo voy con ella…
- Eso sería maravilloso, mi amor… tú siempre tan oportuna. ¿Te darían permiso en la oficina?
- Puedo pedirlo. Quizás me lo den.
- ¡Ay gracias, mi amor!, no sabes cuánto te lo agradezco. Un apoyo tremendo para mi y para ella que se sentirá mejor contigo que conmigo, además de lo torpe que soy para cuidar ancianos, porque no te imaginas lo vieja que es.
- Bueno, hecho ya…. ¿Para cuándo es el asunto?
- Para mediados de junio .....
- ¡Ay no puedo!, no te acuerdas que es el cumpleaños de la hija de Maite, no, no puedo faltar a ese cumpleaños, además que tú sabes que esos preparativos son peores que subir una montaña. Vas a tener que ir tú, mi amor.
- Bueno, que remedio.
- Mira, ya me voy. Hoy llego tarde. Tu hijo viene el fin de semana, ya su mamá me lo avisó, así que vamos a tener que sacarlo a algún lugar, Jose.
- Yo me voy a dormir ya, Mag, estoy muerto, preparé los bocetos y cuando me despierte los llevaré al estudio. Tengo que preparar los lienzos ya.
Magela como siempre apurada, la niña en brazos casi dormida y un beso y un !chao, mi amor, cuidate! y José Pablo con mucha premura, frente a su computadora mas dormido que otra cosa:
From: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 5, 2002 6:30 AM
To: Garcette.Henriette@franserver.com
Subject: Re: Preparando el encuentro
Hehe mia, ya casi estás aquí me dices. Y yo doy brincos de alegría que casi choco con una estrella. Me preguntas que cuándo es mejor para mi y te digo rápido, Hehe mia. Ven corriendo, pero ven para la segunda quincena de junio, es cuando puedo hacer un alto en mis tareas. Casualmente termino por esa fecha el taller que estoy impartiendo en la Academia Superior de Artes Visuales. Y después a principios de julio, estoy invitado a dar un taller en Guadalajara, Méjico. Así que ya sabes. Nos iremos lejos unos días para que veas que bella es esta isla que te aguarda desde ya con tu fiel enamorado, que ya no se conforma con tus mensajes y tus recuerdos. Te espero mi amor.
Un beso que te llegue al centro de tus más recónditas entrañas,
Tu José Pablo.
El sueño lo vencía, pero así y todo se desperezó para como decía él tirar un palangre…. nunca se sabe, y aunque esta Sara pintaba seria y complicada, todavía no estaba claro el para qué después de tantos años esta mujer se le aparecía en su vida. Hay que darle cordel a esta sardinita a ver… ¿y si en vez de sardinita me resulta una ballena o un cachalote? … bueno, eso me toca averiguarlo a mi. No me voy a quedar con las dudas, y quién sabe si ahí hay una minita de oro o un chance para algo… nunca se sabe… así que manos a la obra.
From: Jose Pablo Ramirez mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 5, 2002 6:50 AM
To: sara.llogat@yahoo.com
Subject:
Mi querida Sarita, te escribo con los ojos cerrándoseme de tanto sueño acumulado. Recién he terminado los primeros bocetos para el mural que te comenté. Me extraña tanto que no me hayas respondido… quizás a tu esposo no le gusta que te escribas con amigos, ¿es eso? Bueno, en ese caso puedes decirle que tengo derecho de antigüedad, que me conociste antes que a él. Pero que boberías hablo, es que no te me has ido de la mente en toda la noche… has sido como una musa desconcentrándome con tu recuerdo y el deseo que me mandes una foto para ver como eres. Yo que soy un artista visual no puedo a pesar de mi arte, imaginarte… eres todo un misterio… bueno, solo esta nota. Escríbeme cuando puedas, no quiero que te sientas impelida por mi ansiedad en saber de ti.
Un beso, Pablito
(continuará)
Mayo 2003. La piedra en el agua.
El mal humor y cierta impaciencia desbordaban la natural parsimonia de José Pablo. Un mensaje recibido en la madrugada después de trabajar en la obra que lo mantenía en vela, - el gran fresco de la llegada de la Infanta Eulalia - lo había sacado del paso.
José Pablo, para decirlo pronto, un bohemio y su régimen de vida, así lo atestiguaba. Dormía de día y exigía en su casa la quietud de un templo. Hasta la dos de la tarde ni una mosca debía surcar el aire por demás limpísimo de la habitación donde dormía o simplemente descansaba. Y es que todo artista debe tener sus extravagancias, acostumbraba decir muy ufano
Su metódica vida comenzaba a desperezarse a eso de las tres (hora de Lola), después de un frugal desayuno-almuerzo y generalmente salía entonces a cumplir compromisos, obligaciones, o simplemente a visitar. Le encantaba visitar un selecto grupo de amigos y algunas amigas que conformaban su petit mundo, como él le llamaba, asi y todo casi siempre se complicaba hasta las tantas en algún bar, festejo o reunión.
Magela por su parte casi madrugaba para dejar a la niña con la abuela, su madre y enfrascarse en la oficina del Museo Español de la Ciudad del Mar. Un trabajo asesorado al 100% por José Pablo quien desde las tinieblas le decía que hacer y que no, para que el mar no se encrespara, se mismo mar que orillaba la sede rompiendo olas frente al malecón, a veces cómplice, otras enemigo.
La expresión de fastidio se le notaba tanto que Magela lo advirtió, - algo alarmada – a la vez que le presentaba el desayuno habitual , una taza de te pekoe, sin azúcar, y con el exacto color de la caoba lavada. No podía ser de otra manera. Este ritual del te como solian llamarle era el momento en que planificaban su día, y marcaba el comienzo de las siete vidas que como una gata vivia Magela, para garantizar que “ su Kandinsky” como ella le llamaba cariñosamente pudiera vivir la suya a plenitud.
- ¿pasa algo, mi amor?, ¿y esa cara de contrariedad?
Realmente José Pablo no atinaba a responder. Desde que había regresado de Francia se sentía incomodo, algo raro estaba pasando en su vida matrimonial, y no sabía que era. O mejor, no quería saber.
- ¿Qué qué?- preguntó a su vez distraído
- Jose, estás raro, ¿pasa algo?
- Ah! Si, no, si, no nada, bueno, si, es un mensaje que recibí anoche que me tiene contrariado. No se si te hable de la profesora Henriette Garcette, una señora ya mayor que estaba de visita en Paris, y que dio una conferencia sobre el arte etrusco, pero bueno, ella en realidad es profesora de una universidad cerca de Nuremberg, ahí vive y trabaja.
- ¿Y que?, ¿qué pasa con esa mujer, ahora?
- No, no pasa nada. Además no es una mujer es una vieja.
- ¿y…?
- Bueno que quiere venir dentro de tres semanas y me ha pedido que quiere ir a la Sierra de los Caminos para hacer un estudio en las cuevas que hay allí
- Bueno, déjala que vaya…
- No, si, es que quiere que yo la acompañe y eso me parte los planes, no se cómo decirle que no. Es que se portó tan bien conmigo, y es tan mayor que me da miedo que vaya sola y le pase algo, después el complejo de culpa me mataría.
- Si quieres yo voy con ella…
- Eso sería maravilloso, mi amor… tú siempre tan oportuna. ¿Te darían permiso en la oficina?
- Puedo pedirlo. Quizás me lo den.
- ¡Ay gracias, mi amor!, no sabes cuánto te lo agradezco. Un apoyo tremendo para mi y para ella que se sentirá mejor contigo que conmigo, además de lo torpe que soy para cuidar ancianos, porque no te imaginas lo vieja que es.
- Bueno, hecho ya…. ¿Para cuándo es el asunto?
- Para mediados de junio .....
- ¡Ay no puedo!, no te acuerdas que es el cumpleaños de la hija de Maite, no, no puedo faltar a ese cumpleaños, además que tú sabes que esos preparativos son peores que subir una montaña. Vas a tener que ir tú, mi amor.
- Bueno, que remedio.
- Mira, ya me voy. Hoy llego tarde. Tu hijo viene el fin de semana, ya su mamá me lo avisó, así que vamos a tener que sacarlo a algún lugar, Jose.
- Yo me voy a dormir ya, Mag, estoy muerto, preparé los bocetos y cuando me despierte los llevaré al estudio. Tengo que preparar los lienzos ya.
Magela como siempre apurada, la niña en brazos casi dormida y un beso y un !chao, mi amor, cuidate! y José Pablo con mucha premura, frente a su computadora mas dormido que otra cosa:
From: JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 5, 2002 6:30 AM
To: Garcette.Henriette@franserver.com
Subject: Re: Preparando el encuentro
Hehe mia, ya casi estás aquí me dices. Y yo doy brincos de alegría que casi choco con una estrella. Me preguntas que cuándo es mejor para mi y te digo rápido, Hehe mia. Ven corriendo, pero ven para la segunda quincena de junio, es cuando puedo hacer un alto en mis tareas. Casualmente termino por esa fecha el taller que estoy impartiendo en la Academia Superior de Artes Visuales. Y después a principios de julio, estoy invitado a dar un taller en Guadalajara, Méjico. Así que ya sabes. Nos iremos lejos unos días para que veas que bella es esta isla que te aguarda desde ya con tu fiel enamorado, que ya no se conforma con tus mensajes y tus recuerdos. Te espero mi amor.
Un beso que te llegue al centro de tus más recónditas entrañas,
Tu José Pablo.
El sueño lo vencía, pero así y todo se desperezó para como decía él tirar un palangre…. nunca se sabe, y aunque esta Sara pintaba seria y complicada, todavía no estaba claro el para qué después de tantos años esta mujer se le aparecía en su vida. Hay que darle cordel a esta sardinita a ver… ¿y si en vez de sardinita me resulta una ballena o un cachalote? … bueno, eso me toca averiguarlo a mi. No me voy a quedar con las dudas, y quién sabe si ahí hay una minita de oro o un chance para algo… nunca se sabe… así que manos a la obra.
From: Jose Pablo Ramirez mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu
Sent: Monday, May 5, 2002 6:50 AM
To: sara.llogat@yahoo.com
Subject:
Mi querida Sarita, te escribo con los ojos cerrándoseme de tanto sueño acumulado. Recién he terminado los primeros bocetos para el mural que te comenté. Me extraña tanto que no me hayas respondido… quizás a tu esposo no le gusta que te escribas con amigos, ¿es eso? Bueno, en ese caso puedes decirle que tengo derecho de antigüedad, que me conociste antes que a él. Pero que boberías hablo, es que no te me has ido de la mente en toda la noche… has sido como una musa desconcentrándome con tu recuerdo y el deseo que me mandes una foto para ver como eres. Yo que soy un artista visual no puedo a pesar de mi arte, imaginarte… eres todo un misterio… bueno, solo esta nota. Escríbeme cuando puedas, no quiero que te sientas impelida por mi ansiedad en saber de ti.
Un beso, Pablito
(continuará)
Etiquetas:
Cecilia,
José Pablo,
Magela
miércoles, 21 de noviembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(29). Una blogonovela cubana.
Capitulo 8.
Mayo 2002.
No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma. Pitágoras.
D’il: Mariet Guillon [mailto:Maguillon@yahoo.com.fr]
Envoyé: mercredi , Mai 2, 2002 6:15 AM
arrête: Mi Pablo Picasso [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: Mom amour
Mon cherie Picasso,
Eres mi pintor, y eres poeta también, mi poeta. Me haces feliz mon cherie con ese poema tan bello, tan avant, tan tú, dedicado a mi. ¿Será cierto? Te creo. Creo en ti, en el amor que me demostraste. ¿Cuándo vuelves?, si no vuelves pronto iré a La Habana. Viviremos juntos una segunda vida. Las gestiones para que presentes aquí en la galería de mi amigo en Lyons avanzan. Si todo continúa en la marcha para principios del verano puede ser que recibas una propuesta formal para que expongas en el invierno. Pero deberías venir pronto, por favor, amor, ven. Las gestiones son mejores en persona que por correo.
Yo también te extraño, mucho, mucho y me cuesta trabajo no verte sonreír, no hay sol sin tu sonrisa, mon amoure…
Tuya, petit Mariet
D’il:: RoseMarie Juillet [mailto: Rosmariejuille@francachet.com]
Envoyé: mardis , Mai 1, 2002 8:15 PM
Arrête: JPo [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: ¿Comment êtes-vous?
Mi JoP adorado:
Cuan alegre saber de ti, amour yo no puedo vivir sin ti. Vuelve, vuelve. Ya estoy terminando la traducción, desde que te fuiste solo hago escribir y mirar las fotos de nuestra semana en Paris. Tengo algunas dudas en cuanto a palabras que no se como mejor traducirlas. Te las envío en un adjunto. ¿Cuándo vuelves?, te esperare siempre, siempre.
Tuya, une rose est une rose est une RoseMarie
P.D. ¡Oh! que bello poema, lo he colgado en mi sala en un marco, cual un lienzo que me debes.
D’il:: Jauda Ramis [mailto:JaudaRamis@francachet.com]
Envoyé: mardis , Mai 1, 2002 11:15 PM
Arrête: Pablito [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]Sujet:
Sujet: En el DF
Mi chiquillo,
Estoy en Ciudad México. ¿Te embullas a venirte unos días? Te espero.
Gracias por el poema que no creo que hayas hecho para mi, pero gracias igual mi niñito eterno.
Un beso, tu siempre Jauda
Nota: Mañana veré a la editora. Parece que están interesados en tu libro de ensayos sobre la perspectiva gestalt en la pintura cubana.
D’il:: Henriette Garcette [mailto:Garcette.Henriette@franserver.com]
Envoyé: mercredi , Mai 2, 2002 11:15 AM
Arrête: Amor Amor [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: No te olvido
Mi amor, mi amor, mi amor. No puedo vivir sin ti. Esta semana que pasamos en Paris no la olvidaré jamás. Ya hace un mes y no consigo separarte de mi mente. Me levanto segura que aún duermes a mi lado. Fue solo una semana pero para mi ha sido la vida entera. Ya regresé a Meinz, pero mi alma está en La Habana contigo. Estoy planeando un viaje a verte, la Universidad me lo va a pagar como parte del programa de intercambio que te comenté. Llevaría cuando vaya una invitación para que estés una temporada como profesor invitado. Ya lo tengo hablado, causaste muy buena impresión en las conferencias que impartiste. El profesor Hendermayer también quiere comenzar un proyecto que de alguna manera te puede envolver. Yo seguiré empujando esto desde acá con todo mi corazón.
Siempre amándote tu amante Hehe
- ¿Qué lees mi diablo?
Era la voz de Magela que de improviso había entrado al estudio de José Pablo sin que él se percatara. Magela celosa . Magela amorosa cual lindo contraste. Magela que le pasa los brazos por el cuello y pone cabeza sobre cabeza intentando leer lo que se trasluce en el monitor de la computadora.
José Pablo en pirueta audaz, la toma por los hombros y comienza a besarla, obligándola a colocarse de frente a él. Solo tres minutos, solo tres, el tiempo necesario para que la computadora caiga automáticamente en modo de hibernación. Aguanta el beso tres minutos, besa y cuenta y calcula y besa y vuelve a besar. ¡Dale José Pablo que tú si puedes!, !Aplícale la quinta!
- ¿Qué me dicen?, ¿ qué preguntan? ¿qué si se reconciliaron?
- ¡Ah, si, claro que si. No lo ven …
- ¿Qué si me salté otra vez algún post?
- ¡Oh no!
- ¿Qué quieren: la escena erótica de la reconciliación?
- No… ¿Para qué?, si eso sucede cada vez que José Pablo llegaba de viaje. Lo mismo siempre.
- ¿Qué eso no se vale?
- Bueno, bueno… tampoco así… va y me embullo y les cuento algo de esta pareja que vivía jugando a las candelitas y a los “cojios”.
- ¿Que si yo me las se todas?
- ¡Ay no!, yo se menos que ustedes… pero que puedo hacer si ese día estaba allí.
- ¿Qué si soy invisible?
- Peor… soy omnipresente… al menos en esta novela. Pero les juro que no entiendo nada de lo que está pasando aquí y allá.
La tira contra el piso. Ahora si que la computadora si quiere puede quedarse despierta, ya no importa.
- Si tú no fueras mi vida completa… no me ibas a ver nunca más.
- Déjate de boberías Mag, y ya, y dime que me amas, que necesito oírlo.
La computadora en trance, Magela casi con torticolis, la pantalla apagada, los mensajes esfumados, José Pablo el vencedor, el que se las sabe todas, el que nunca pierde.
José Pablo y Magela por millonésima vez tratando de medirse en ese terreno donde no hay victoria. Donde el que gana pierde y el que siente que pierde se pierde en la duda. El ying y el yang en perversa conjunción. ¿se puede amar y odiar a la misma vez, en el mismo momento y en el mismo lugar?.
El cuerpo es la única prisión capaz de retener el alma, dicen. Y si el alma está enferma ¿la prisión hace también de hospital? (continuará)
Mayo 2002.
No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma. Pitágoras.
D’il: Mariet Guillon [mailto:Maguillon@yahoo.com.fr]
Envoyé: mercredi , Mai 2, 2002 6:15 AM
arrête: Mi Pablo Picasso [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: Mom amour
Mon cherie Picasso,
Eres mi pintor, y eres poeta también, mi poeta. Me haces feliz mon cherie con ese poema tan bello, tan avant, tan tú, dedicado a mi. ¿Será cierto? Te creo. Creo en ti, en el amor que me demostraste. ¿Cuándo vuelves?, si no vuelves pronto iré a La Habana. Viviremos juntos una segunda vida. Las gestiones para que presentes aquí en la galería de mi amigo en Lyons avanzan. Si todo continúa en la marcha para principios del verano puede ser que recibas una propuesta formal para que expongas en el invierno. Pero deberías venir pronto, por favor, amor, ven. Las gestiones son mejores en persona que por correo.
Yo también te extraño, mucho, mucho y me cuesta trabajo no verte sonreír, no hay sol sin tu sonrisa, mon amoure…
Tuya, petit Mariet
D’il:: RoseMarie Juillet [mailto: Rosmariejuille@francachet.com]
Envoyé: mardis , Mai 1, 2002 8:15 PM
Arrête: JPo [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: ¿Comment êtes-vous?
Mi JoP adorado:
Cuan alegre saber de ti, amour yo no puedo vivir sin ti. Vuelve, vuelve. Ya estoy terminando la traducción, desde que te fuiste solo hago escribir y mirar las fotos de nuestra semana en Paris. Tengo algunas dudas en cuanto a palabras que no se como mejor traducirlas. Te las envío en un adjunto. ¿Cuándo vuelves?, te esperare siempre, siempre.
Tuya, une rose est une rose est une RoseMarie
P.D. ¡Oh! que bello poema, lo he colgado en mi sala en un marco, cual un lienzo que me debes.
D’il:: Jauda Ramis [mailto:JaudaRamis@francachet.com]
Envoyé: mardis , Mai 1, 2002 11:15 PM
Arrête: Pablito [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]Sujet:
Sujet: En el DF
Mi chiquillo,
Estoy en Ciudad México. ¿Te embullas a venirte unos días? Te espero.
Gracias por el poema que no creo que hayas hecho para mi, pero gracias igual mi niñito eterno.
Un beso, tu siempre Jauda
Nota: Mañana veré a la editora. Parece que están interesados en tu libro de ensayos sobre la perspectiva gestalt en la pintura cubana.
D’il:: Henriette Garcette [mailto:Garcette.Henriette@franserver.com]
Envoyé: mercredi , Mai 2, 2002 11:15 AM
Arrête: Amor Amor [mailto:JPabloRamirez@cubarte.cult.cu]
Sujet: No te olvido
Mi amor, mi amor, mi amor. No puedo vivir sin ti. Esta semana que pasamos en Paris no la olvidaré jamás. Ya hace un mes y no consigo separarte de mi mente. Me levanto segura que aún duermes a mi lado. Fue solo una semana pero para mi ha sido la vida entera. Ya regresé a Meinz, pero mi alma está en La Habana contigo. Estoy planeando un viaje a verte, la Universidad me lo va a pagar como parte del programa de intercambio que te comenté. Llevaría cuando vaya una invitación para que estés una temporada como profesor invitado. Ya lo tengo hablado, causaste muy buena impresión en las conferencias que impartiste. El profesor Hendermayer también quiere comenzar un proyecto que de alguna manera te puede envolver. Yo seguiré empujando esto desde acá con todo mi corazón.
Siempre amándote tu amante Hehe
- ¿Qué lees mi diablo?
Era la voz de Magela que de improviso había entrado al estudio de José Pablo sin que él se percatara. Magela celosa . Magela amorosa cual lindo contraste. Magela que le pasa los brazos por el cuello y pone cabeza sobre cabeza intentando leer lo que se trasluce en el monitor de la computadora.
José Pablo en pirueta audaz, la toma por los hombros y comienza a besarla, obligándola a colocarse de frente a él. Solo tres minutos, solo tres, el tiempo necesario para que la computadora caiga automáticamente en modo de hibernación. Aguanta el beso tres minutos, besa y cuenta y calcula y besa y vuelve a besar. ¡Dale José Pablo que tú si puedes!, !Aplícale la quinta!
- ¿Qué me dicen?, ¿ qué preguntan? ¿qué si se reconciliaron?
- ¡Ah, si, claro que si. No lo ven …
- ¿Qué si me salté otra vez algún post?
- ¡Oh no!
- ¿Qué quieren: la escena erótica de la reconciliación?
- No… ¿Para qué?, si eso sucede cada vez que José Pablo llegaba de viaje. Lo mismo siempre.
- ¿Qué eso no se vale?
- Bueno, bueno… tampoco así… va y me embullo y les cuento algo de esta pareja que vivía jugando a las candelitas y a los “cojios”.
- ¿Que si yo me las se todas?
- ¡Ay no!, yo se menos que ustedes… pero que puedo hacer si ese día estaba allí.
- ¿Qué si soy invisible?
- Peor… soy omnipresente… al menos en esta novela. Pero les juro que no entiendo nada de lo que está pasando aquí y allá.
La tira contra el piso. Ahora si que la computadora si quiere puede quedarse despierta, ya no importa.
- Si tú no fueras mi vida completa… no me ibas a ver nunca más.
- Déjate de boberías Mag, y ya, y dime que me amas, que necesito oírlo.
La computadora en trance, Magela casi con torticolis, la pantalla apagada, los mensajes esfumados, José Pablo el vencedor, el que se las sabe todas, el que nunca pierde.
José Pablo y Magela por millonésima vez tratando de medirse en ese terreno donde no hay victoria. Donde el que gana pierde y el que siente que pierde se pierde en la duda. El ying y el yang en perversa conjunción. ¿se puede amar y odiar a la misma vez, en el mismo momento y en el mismo lugar?.
El cuerpo es la única prisión capaz de retener el alma, dicen. Y si el alma está enferma ¿la prisión hace también de hospital? (continuará)
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José Pablo,
Magela
viernes, 9 de noviembre de 2007
La historia de Cecilia Solás(24). Una blogonovela cubana.
Abril 2002.
Capitulo 7. La Ley del Talión
- Oye, ¿puedo ir hoy por allá? ….
- No, si ya estoy atacadisima. José Pablo llega por la noche y sabes que cuando regresa de sus viajes tengo que ponerme en función de él porque viene que ni su madre lo aguanta.
- ¿A qué hora llega?
- Debe llegar de madrugada
- ¿Quieres que te acompañe y después regreso por mi cuenta?
- Ni loca, mira ahora ya él viene y yo me complico, así que yo te aviso, y disculpa pero tengo que colgar ya.
- Pero oye … mira …
El aeropuerto siempre es una fiesta, y a Magela le encanta irse temprano cada vez que iba a buscar a José Pablo para tomarse un buen café y ponerse a leer un libro. Ella siempre ha creído que es costumbre muy europea y aunque solo ha visto a Europa desde la ventana de algún almanaque tendido en cualquier pared, realmente se moría por viajar y hacer realidad ese sueño de tomarse un café en los Champ Elysees, o en la Calle de Alcalá. En la calle 8 no, ahí nunca viviría, ¡que va ....!, ni por todo el oro del mundo. ¿Miami?, ¡puaf! que asco. Miami no es Europa, que bobada es esta. Miami es lo último decía siempre que salía el tema.. Pero a falta de escenarios fastuosos y verdaderos lo más cerquita a todo eso es la sala de espera de un aeropuerto. ¿O no? Por eso le gustaba tanto. La sala de salida es mejor, pero nada es perfecto, así que se conformaba con llegar una hora antes y sentarse y hacerse la idea que iba a viajar, aunque todo no fuera más que un frenesí de su cabecita fervorosamente febril que esperaba, algo ansiosa y encabronada la llegada de su marido.
José Pablo y Magela llevaban juntos más de 15 años, pero no se sabrá nunca si era la diferencia de edades o los afanes manipuladores de cada uno de ellos dos, que aquel matrimonio era pura salvajada. Parecían ser cómplices cuando en realidad eran asesinos a sueldo de sus propias vidas. Pero eso lo supieron un algo después de esta noche que nos ocupa.
El avión con retraso anunciaba la pizarra. Mejor, pensaba Magela. Las cosas no andaban nada bien. José Pablo llevaba dos meses en Europa, y casi ni le había escrito, y ella sabía bien lo que eso significaba. Y para rematar estaba el asunto de la foto que apareció dentro del libro de arte hindú con una ardiente dedicatoria en francés. Y de fecha reciente. Aventura fresca. Y aunque Magela era también muy joven, no era hermosa, al menos no como la hermosa joven que le sonreía abrazada a su marido desde un pedazo de papel. Tú serás mas linda pero en la cama no me ganas, ¿a qué no?, decía cada vez que miraba la foto en un remedo de la bruja de BlancaNieves consultando al espejo mágico. Aunque Magela no era mágica, si sabía como sacar de quicio a José Pablo, en cualquier lugar, momento y circunstancia.
Ella lo conocía bien bien, tanto que a veces le daba miedo. Y no quería perderlo. ¿Qué iba a ser ella sin un hombre al lado que la representara?, no es que fuera machista que ella se las daba de independiente, pero en el fondofondo sabia que ella no era nadie sin él. ¿De qué iba a vivir? o no que esa no es la pregunta, ¿como satisfaria su ego tan ambicioso si no al lado de un hombre famoso o poderoso? Poder palabra muy ambigua. Además lo quería, que tambien como gente del pueblo tenía su corazoncito, aun no sabemos para que ni cuanto, pero si, lo quería, a su modo, que es como decir de manera demoníaca. Pero si él la tarreaba, ella no iba a quedarse con las manos cruzadas a esperar a que él terminara de divertirse por ahí. ¡No!, esa no era ella.
- !Magela! … !Magela!
La voz potente y algo contrariada de José Pablo resonaba en los amplios pasillos. Cargado de maletas, paquetes, abrigos, y hasta un sombrero y una expresión fastidiosa en el semblante…..
- ¡Dios!, pero si el vuelo estaba atrasado. Falta como una hora. Por eso no estaba en la aduana.
- Ningún atraso. Leíste mal, como siempre.
- No empecemos.
- Dame un beso.
- MMMnmmmua! , coje el beso, pero de esta no te salvas. Tenemos que hablar.
- ¿Qué pasa?, ¿Y los niños?
- No los traje.
- Sabes que me gusta verlos cuando llego,¿Qué pasa?
- Pasa eso mismo, pasa que quiero empezar a hablar ahora mismo y ya. Fíjate lo se todo, todo de todo, tengo hasta fotos. Y para rematar casi ni me escribiste. ¿Tú te crees que yo soy idiota?, ¿hasta cuándo tendré que aguantarte?
-Me cago en Dios cabrón y en la Virgen puta. Magela, Acabo de llegar. No he dormido desde hace más de 20 horas. Estoy que casi no me sostengo. Estamos en el medio del parqueo de este maldito aeropuerto. ¿No puedes esperar aunque sea hasta llegar a la casa?. No se de que hablas.
- ¿Y sabes tu acaso desde cuando yo no duermo? Y no, fijate, no puedo esperar, y si si sabes de qué te hablo. Porque tú no vas para la casa. Busca donde quedarte hoy. Aquí están las llaves del carro, agárralas. El carro está en la otra fila. Allí. Yo me voy en un taxi, y cuidadito con aparecerte en la casa. Primero hablaremos en algún lugar. No quiero discusiones delante de los niños. Ni te aparezcas hoy.
- Quiero ver a mis hijos.
- Mañana te los llevo a casa de mami. Ve a verlos allá. Hasta que no hablemos no puedes volver, si es que decido que vuelvas.
- Ven acá chica, ¿se te olvida que esa casa es mía?. Me la dieron a mi.
- Esa casa por ley es más de tus hijos que tuya. Asi que por carácter transitivo es mas mia que tuya. Así que no jodas.
Salió corriendo y montó un taxi que venia en sentido contrario, como en las películas. Todavía le alcanzó la energía para abrir la ventanilla y decirle adiós risueña con la mano. Esta Magela se le escapó al mismísimo diablo. ¡Ay Mag! …. Hay que ver que siempre has sido soberbia. ¿Hasta dónde te llevará la vida montada en semejante barquichuela?
José Pablo solo en medio del parqueo, lleno de paquetes y con la llave en la boca, parecía la estampa del infortunio y la confusión. Lindo regreso sin dudas. ( continuará)
Capitulo 7. La Ley del Talión
- Oye, ¿puedo ir hoy por allá? ….
- No, si ya estoy atacadisima. José Pablo llega por la noche y sabes que cuando regresa de sus viajes tengo que ponerme en función de él porque viene que ni su madre lo aguanta.
- ¿A qué hora llega?
- Debe llegar de madrugada
- ¿Quieres que te acompañe y después regreso por mi cuenta?
- Ni loca, mira ahora ya él viene y yo me complico, así que yo te aviso, y disculpa pero tengo que colgar ya.
- Pero oye … mira …
El aeropuerto siempre es una fiesta, y a Magela le encanta irse temprano cada vez que iba a buscar a José Pablo para tomarse un buen café y ponerse a leer un libro. Ella siempre ha creído que es costumbre muy europea y aunque solo ha visto a Europa desde la ventana de algún almanaque tendido en cualquier pared, realmente se moría por viajar y hacer realidad ese sueño de tomarse un café en los Champ Elysees, o en la Calle de Alcalá. En la calle 8 no, ahí nunca viviría, ¡que va ....!, ni por todo el oro del mundo. ¿Miami?, ¡puaf! que asco. Miami no es Europa, que bobada es esta. Miami es lo último decía siempre que salía el tema.. Pero a falta de escenarios fastuosos y verdaderos lo más cerquita a todo eso es la sala de espera de un aeropuerto. ¿O no? Por eso le gustaba tanto. La sala de salida es mejor, pero nada es perfecto, así que se conformaba con llegar una hora antes y sentarse y hacerse la idea que iba a viajar, aunque todo no fuera más que un frenesí de su cabecita fervorosamente febril que esperaba, algo ansiosa y encabronada la llegada de su marido.
José Pablo y Magela llevaban juntos más de 15 años, pero no se sabrá nunca si era la diferencia de edades o los afanes manipuladores de cada uno de ellos dos, que aquel matrimonio era pura salvajada. Parecían ser cómplices cuando en realidad eran asesinos a sueldo de sus propias vidas. Pero eso lo supieron un algo después de esta noche que nos ocupa.
El avión con retraso anunciaba la pizarra. Mejor, pensaba Magela. Las cosas no andaban nada bien. José Pablo llevaba dos meses en Europa, y casi ni le había escrito, y ella sabía bien lo que eso significaba. Y para rematar estaba el asunto de la foto que apareció dentro del libro de arte hindú con una ardiente dedicatoria en francés. Y de fecha reciente. Aventura fresca. Y aunque Magela era también muy joven, no era hermosa, al menos no como la hermosa joven que le sonreía abrazada a su marido desde un pedazo de papel. Tú serás mas linda pero en la cama no me ganas, ¿a qué no?, decía cada vez que miraba la foto en un remedo de la bruja de BlancaNieves consultando al espejo mágico. Aunque Magela no era mágica, si sabía como sacar de quicio a José Pablo, en cualquier lugar, momento y circunstancia.
Ella lo conocía bien bien, tanto que a veces le daba miedo. Y no quería perderlo. ¿Qué iba a ser ella sin un hombre al lado que la representara?, no es que fuera machista que ella se las daba de independiente, pero en el fondofondo sabia que ella no era nadie sin él. ¿De qué iba a vivir? o no que esa no es la pregunta, ¿como satisfaria su ego tan ambicioso si no al lado de un hombre famoso o poderoso? Poder palabra muy ambigua. Además lo quería, que tambien como gente del pueblo tenía su corazoncito, aun no sabemos para que ni cuanto, pero si, lo quería, a su modo, que es como decir de manera demoníaca. Pero si él la tarreaba, ella no iba a quedarse con las manos cruzadas a esperar a que él terminara de divertirse por ahí. ¡No!, esa no era ella.
- !Magela! … !Magela!
La voz potente y algo contrariada de José Pablo resonaba en los amplios pasillos. Cargado de maletas, paquetes, abrigos, y hasta un sombrero y una expresión fastidiosa en el semblante…..
- ¡Dios!, pero si el vuelo estaba atrasado. Falta como una hora. Por eso no estaba en la aduana.
- Ningún atraso. Leíste mal, como siempre.
- No empecemos.
- Dame un beso.
- MMMnmmmua! , coje el beso, pero de esta no te salvas. Tenemos que hablar.
- ¿Qué pasa?, ¿Y los niños?
- No los traje.
- Sabes que me gusta verlos cuando llego,¿Qué pasa?
- Pasa eso mismo, pasa que quiero empezar a hablar ahora mismo y ya. Fíjate lo se todo, todo de todo, tengo hasta fotos. Y para rematar casi ni me escribiste. ¿Tú te crees que yo soy idiota?, ¿hasta cuándo tendré que aguantarte?
-Me cago en Dios cabrón y en la Virgen puta. Magela, Acabo de llegar. No he dormido desde hace más de 20 horas. Estoy que casi no me sostengo. Estamos en el medio del parqueo de este maldito aeropuerto. ¿No puedes esperar aunque sea hasta llegar a la casa?. No se de que hablas.
- ¿Y sabes tu acaso desde cuando yo no duermo? Y no, fijate, no puedo esperar, y si si sabes de qué te hablo. Porque tú no vas para la casa. Busca donde quedarte hoy. Aquí están las llaves del carro, agárralas. El carro está en la otra fila. Allí. Yo me voy en un taxi, y cuidadito con aparecerte en la casa. Primero hablaremos en algún lugar. No quiero discusiones delante de los niños. Ni te aparezcas hoy.
- Quiero ver a mis hijos.
- Mañana te los llevo a casa de mami. Ve a verlos allá. Hasta que no hablemos no puedes volver, si es que decido que vuelvas.
- Ven acá chica, ¿se te olvida que esa casa es mía?. Me la dieron a mi.
- Esa casa por ley es más de tus hijos que tuya. Asi que por carácter transitivo es mas mia que tuya. Así que no jodas.
Salió corriendo y montó un taxi que venia en sentido contrario, como en las películas. Todavía le alcanzó la energía para abrir la ventanilla y decirle adiós risueña con la mano. Esta Magela se le escapó al mismísimo diablo. ¡Ay Mag! …. Hay que ver que siempre has sido soberbia. ¿Hasta dónde te llevará la vida montada en semejante barquichuela?
José Pablo solo en medio del parqueo, lleno de paquetes y con la llave en la boca, parecía la estampa del infortunio y la confusión. Lindo regreso sin dudas. ( continuará)
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